Martín Caparrós tiene razón: he estado mal acostumbrado
Friday, 13 de November de 2015 por Ramón
Pasó la primera presentación -la de Madrid; el 23; Barcelona- de Todos Náufragos, un viaje periodístico con herramientas de la literatura sobre mi familia, España y mi relación con el padre. Es la ocasión en la que más cerca he estado de la crónica latinoamericana, un traje que permite una gran libertad de creación. ¿Por qué no lo intenté antes? ¿Por qué no me arriesgué?
Este libro me ha servido para comprender que podía haber dado más en mi carrera periodística y que, tal vez, aún pueda remediarlo con libros. Martín Caparrós tiene razón: he estado mal acostumbrado. Me gustó algo que dijo el miércoles en unas jornadas en Málaga sobre periodismo: escribir en primera persona como mirada, no para el yo.
Agradezco las palabras de Sol Gallego Díaz, Juan Diego Botto, Bru Rovira y Javier del Pino -todos cariñosos-, y la presencia de tantas personas, amigos del barrio, mi hermana Patricia, algunos sobrinos, como las dos Isabel y Nicolás, de primas como Margarita. Fue una hermosa tarde-noche en la sede de la Asociación de la Prensa de Madrid. También una muestra de lo que soy: un periodista, nada más.
El País publica hoy un texto sobre el libro. Ayudará a que se venda y se lea. Un buen gesto. Me gusta cómo lo ha recogido su redactora, María Sosa, pese a que lo llama novela. Le sucede lo mismo a mi editora Carmen Romero. Quizá ese sea el mayor acierto del libro: ser muchas cosas contrarias a la vez: retrato familiar, autobiografía, novela; yo lo siento como una crónica interior. He tratado de ser honesto, de mostrarme. Si no, ¿para qué diablos escribo? ¿Para multiplicarme en los ocultamientos?
Tres años de aquello
Han pasado tres años del ERE y puedo decir que me ha ido bien. Se lo debo a mis nuevos jefes: Marta, Javier y Manuel, y a los ocasionales como Mar y Nacho. Me fui despedido pero sin rencor a nada ni nadie porque no me gustan las cárceles y el rencor es una de las peores. Ni quiera tengo rencor al Gobierno que aprobó la ley ni a las personas que elaboraron la lista de los despidos. La vida es así: llena de traiciones y aprendizajes. Con el Gobierno resolveré mis cuentas el 20-D.
Me llaman a veces de otros medios -españoles y extranjeros- para que opine sobre asuntos de mi antiguo periódico, como en un caso reciente. Mi respuesta siempre es la misma: es una etapa cerrada; no hablo mal de mi ex novias, pasara lo que pasara. Es una norma.
Es fácil ser generoso porque he tenido y tengo mucha suerte: fui un privilegiado durante mis 20 años como corresponsal y enviado especial de plantilla y lo sigo siendo. Jamás me rendí. No rendirme es una de las virtudes que he heredado de mi madre.
Sé íntimamente que Todos Náufragos es un buen libro y que tiene momentos de gran altura literaria. Lo sé porque soy lector y no quiero caer en la falsa modestia. Ahora dependerá de la capacidad del libro de relacionarse con cada lector, de sedimentarse en él mezclando mis historias con las suyas. Me gustan los libros de los demás que durante la lectura cambian de bando y se hacen míos. Son los mejores, los que me han formado como persona. Este aún tiene que demostrar su capacidad de multiplicarse. Gracias.