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Me gustan las segundas oportunidades y me encanta la capacidad de autocrítica, de reconocer errores de apreciación. Regresé al dentista con el periscopio en paradero desconocido y no se produjeron, como me augurabais los malpensantes, búsquedas extrañas del aparato aprovechando cualquiera de las cavidades que oferta el cuerpo humano, y menos aún en aquellas que tienen tan mala prensa y peor moralidad. La mirilla que en submarinos sirve para cazar barcos de gran tonelaje debe andar bien ubicada en zona de privilegio porque a veces siento pálpitos en otro lugar no más recomendable que el anterior.

Regresé al dentista con el empaste provisional y el periscopio perdido y la madre de E me envió a E con artes de madre: “Él borda las endodoncias”; y yo, corderito, avancé hasta los dominios de quien tanto daño me había causado como los reos caminan hacia el cadalso, piernas separadas y despacio. Los observadores menos perspicaces podrían hablar de valentía; los más sabios, de estupidez.

E trabajó en mi muela manejando limas de diversos colores y números como sólo las puede manejar un dentista despechado, uno a quien el paciente le ha dicho que prefería a la madre. No me dolió la boca, sólo los músculos de unos brazos que de tanto estirarlos acabaron como los de Jerry Lewis en una de sus películas: por el suelo. E me hablaba rodeado de cables como si fuera un niño asustado: “Todo esto es para que no te duela después”, y mi esfínter se sumó a la rigidez de los brazos y las piernas convirtiéndome todo yo en un cadáver congelado.

Me mecía con sus cosas de la vida y el hogar y su mala noche (asunto preocupante cuando te hurgan en la boca) y yo buscaba a dios entre los tubos fluorescentes como el primer días pero esta vez Osram no apareció, ni él ni sus recaderos. E me habló de puentes y acueductos e implantes a no sé qué miles de euros el estornudo y yo, anestesiado y tenso, escuché pasar los trenes de alta velocidad japoneses entre mis bolsillos.

Bordó E la endodoncia, que no me dolió, y ayer bordo la limpieza de encías, y ahora sé que este chico tiene maña y que los dolores intensísimos primeros se debieron más a mi cobardía, a mi política de posponer la visita al dentista, hasta la catástrofe es mayúsucila. Igual que el caso de la UE y Grecia, y mucho me temo que Grecia acabará peor que mi muela.

Ya no tengo dolores, la vida sonríe y el invierno regresa, pero cada vez que enciendo la televisión de plasma de no sé cuantas pulgadas en lugar de series estadounidenses aparece en la pantalla todo lo grabado por mi periscopio durante el día. No voy a dar detalles, que luego mis amigas feministas me afean las bromas y me dicen que con ciertas cosas no se bromea, lo mismo que decían los curas de sotana y los estalinistas.

Hoy, por ejemplo, he visto un vagón de metro con dos rumanos que cantaban canciones negras de Nueva Orleans mientras que una masa de petróleo invadía poco a poco nuestros pies. Por los altavoces de las estación de Callao se escuchó una risa macabra. Era Esperanza Aguirre echándole la culpa a Rajoy. Me acordé del Prestige que no fue culpa de ellos sino de otros, como todo lo demás.

No sé si me periscopio aguantará hasta las elecciones de 2012 pero ya empiezo a estar harto de sus películas e invenciones. Os dejo que empieza otro documental, éste se titula “Nueva York no es Kabul” y no tengo ni idea de qué va. Buen día.

Día de la libertad de prensa

La libertad de prensa es la base de la libertad de pensamiento. Es esencial para que el ciudadano opte por ser algo más que un consumidor más o menos pasivo y disponga de información veraz suficiente para conformar su opinión y elegir. Sin libertad de prensa no es posible la democracia, sólo tendríamos propaganda, la burda de las dictaduras y la disfrazada de publicidad. Sin información no es posible el pensamiento crítico. Sin crítica desaparace el progreso.

Para que exista libertad de prensa son necesarios los periodistas y los medios de comunicación, no importa el soporte. El modelo del periodismo como negocio está en crisis desde la irrupción de Internet y es probable que nos movamos hacia otro periodismo igual de bueno, o mejor, sin ánimo de lucro. Menos dinero, los mismos compromisos con la sociedad.

Siempre serán necesarios los periodistas profesionales que arriesgan su vida, dejan atrás la familia, la salud y la comodidad por salir a la calle y descubrir lo que se esconde para revelarlo, dar noticias y molestar a los que sólo desean sumisión y peloteo. No hablo de guerras, pienso en los millones de periodistas que cubren las informaciones locales, políticas y parlamentarias que exigen mucho más talento que un reportaje en una zona de combate. Cuando la realidad es brutal el trabajo es no estropearla con adjetivos innecesarios.

En un día cómo hoy hay que recordar que en 2009 fueron asesinados 79 periodistas, como detalla esta excelente pagina del Comité para la Proteccion de Periodistas en la que se ofrecen numerosos datos por países. El lugar más peligroso para ejercer la profesión no es Afganistán o Colombia, es Filipinas.

Un homenaje también a los periodistas muertos en América Latina, un lugar difícil para trabajar y desenterrar memoria entre Gobiernos envalentonados, guerrillas, paramilitares y bandas de nacotraficantes y criminales.

Reporteros Sin Fronteras  ha presentado una lista de 40 personas y organizaciones que son los predadores de la libertad de expresión. No son los Oscar, es sólo la lista de la vergüenza. La represión se mueve también la Red.

Inter, Mourinho y un gran análisis

Este tipo de textos de calidad, repletos de conocimiento sin forofismo y datos no se leen habitualmente en la prensa deportiva española. Se trata de un análisis que publicó la web football365.com. Arranca con el partido Barcelona-Inter y termina con la controvertida figura de José Mourinho. Reconoce y alaba sus logros en el Porto, Chelsea e Inter y destaca un punto débil de su currículo: el juego de sus equipos, por lo general más dedicados a destruir el del contrario que a potenciar sus habilidades.

The Champions League has debunked a myth, but Jose Mourinho is making himself a Real legend…

* The book ‘Myths and Facts About Football’, released in the late autumn of 2008, declared that the time-honoured belief that playing the second leg of a two-legged cup tie at home delivered a clear advantage was borne out by statistical analysis of over 12,000 ties. ‘Second-leg home advantage exists’ flatly concluded the authors. Yet the size of the advantage was only slightly larger than slight: The probability of the team playing the second-leg at home winning the tie was found to be just 53.77.

Yet the phenomenon has been neutered in recent years in the Champions League. Perhaps it’s just a matter or fluke. Or perhaps a method of making the disadvantage an advantage has been uncovered. Either way, it’s a fact that all four of the teams to reach the Champions League finals of the past two years have done so after playing the first leg at home.

* Are Barcelona paying for their domestic superiority? There’s no reason to experiment with different methods, different formations and different plans when Plan A invariably steamrollers to success. But has the absence of Plan B made them too predictable for a higher class of opponent in the closing stages of the Champions League? Three goals in six Champions League semi-final ties since 2008, with just one scored in the three ties played at the Nou Camp, is a damning and revealing statistic. When football is played as chess, their strategy is too easy to stifle because it’s the only strategy they know how to play.

Más en 16 Conclusions From Barcelona 1 (2) Inter Milan 0 (3)

Había más personas apretujadas en la tribuna de oradores que manifestantes escuchando. Al cruzar ayer la Puerta del Sol tuve la sensación de vivir en una réplica de Alicia en el país de las maravillas -la película que acaba de ver en la sesión matinal de uno de mis cines favoritos, el Ideal-: pleno empleo, nada de ERES en cualquiera de sus sinónimos (siquiera en El Correo de Andalucía), despedidos silenciosos, recortes sociales, empresarios con bolsillo de doble fondo o una economía que se encuentra como en esta foto:

Al bajar por la calle Carretas me crucé con algunas personas, muy pocas. Portaban banderas con las siglas del sindicato que tan bien conoce Alfredo Urdaci, aquel gran periodista de TVE. También vi turistas japoneses sonrientes que fotografiaban todo, como es habitual en ellos. A lo lejos se escuchaba la voz de uno de los oradores que clamaba, como pude comprobar más tarde al llegar a Sol, en el desierto de granito de Gallardón. Pensé que se trataba de algún sindicato minoritario por la escasez de oyentes, pero no, allá arriba estaban todos, líderes y demás dirigentes, hablando a casi nadie, sólo a una nube de cámaras y fotógrafos. Debe ser deprimente. Me sentí un poco culpable por ir al cine, pero después se me pasó.

No sé si es cansancio, la primavera, los sindicatos que no conectan con la nueva sociedad digital o que una especie de derrota colectiva se ha instalado en cada uno de nosotros. Prefiero pesar que nos hemos puesto de acuerdo de forma secreta para conservar fuerzas en espera de batallas más importantes, que están al caer.

En Grecia, los manifestantes salieron armados de palos y golpearon a la policía cuando el rescate de su economía subvencionada y endeuda nos va a costar un Congo a todos, empezando por ellos.

Nos hablan de reformas estructurales, modernización de los procesos productivos y demás frases  enlatadas en los MBA donde enseñan a subirse en Up in the air, lo que, traducido, significa peores condiciones laborales, menos salario y más despidos. No sé mucho de economía pese a que tengo mis cuentas aseadas y trabajé en tres periódicos económicos, y por eso me cuesta entender que los que crearon las múltiples burbujas, se forraron al hincharlas y deshincharlas, sigan ganando dinero a espuertas en la hecatombe general.

Cuando empecé Periodismo en la Universidad Complutense de Madrid conocí a un tipo del PCE que nos llevaba en su coche a Moncloa (era viejo, no rico). Un día se desvió a los chalés de Puerta de Hierro, y allí ante la primera fila, se detuvo, puso punto muerto y dijo: “Compañeros aquí termina la movilidad social”. No era cierto, hay movilidad, y mucha, pero al parecer para la mayoría funciona hacia atrás.

Actualización: gran texto de Claudi Pérez sobre las promesas no cumplidas en la célebre refundación del capitalismo que se quedó en refinanciación:

La gran banca internacional -la banca, a secas- es la principal causante de la crisis, de la locura colectiva de los mercados en los últimos años. Eso es algo que ya casi nadie discute. Ni siquiera los propios banqueros, que llevan unos años surrealistas: en Francia, durante los ochenta, los socialistas tomaron los bancos; en España, izquierdas y derechas hicieron poco más o menos lo mismo con las cajas; en la última década, en Estados Unidos, los bancos tomaron el Gobierno, y una vez llegada la crisis el sector consiguió cerrar una macabra cuadratura del círculo y “combinar lo peor del capitalismo y lo peor del socialismo: socializar las pérdidas y privatizar los beneficios”, según la definición acuñada por el sociólogo Nicholas Taleb. En realidad, los chanchullos del sistema financiero están detrás de casi cualquier crisis de calado en los últimos 200 años. Aunque esa, probablemente, sea otra historia.

Más en ¿Pero esto es todo?

Propuestas contra la molicie

Un libro: Tengo entre mis manos un ejemplar de Un puente sobre el Drina de Ivo Andric, ya recomendado aquí. Lo interesante de la edición de RBA que acaba de salir a la venta es que se ha eliminado el intermediario; es la primera vez que se traduce al castellano la obra maestra del escritor yugoslavo directamente desde el idioma original, y no desde una traducción francesa, un idioma original que ya no existe como tal, igual que el país que lo hablaba. El serbocroata pasó a ser serbio, bosnio y croata, tres nuevos países que están convencidos de que hablan idiomas diferentes. Acabo de empezar a leer esta versión de un texto que en su día me regaló momentos de felicidad y placer. Es de esas obras que te mejoran como persona, como me dijo en una ocasión José Saramago, creador de unas cuantas.

Un link: Tengo una amiga que canta y escribe poemas. Jardín Sonoro es un buen sitio para pasear:

“La risa es mágica,
te lleva a lugares verdes;
y si viajas con ella,
nunca te falta el aire”.

Una película: La mencioné tras el Oscar a Tierra hostil como una de las mejores películas antibélicas que he visto. Hoy me gustaría destacarla en solitario: Johnny got his gun (Johnny cogió su fusil). La vi en Bilbao en 1972 o 1973, en mi etapa de interno en el colegio Izarra (Álava). Entré solo al cine, escapaba de un desamor y quise distraerme con algo intrascendente, “de tiros”, me dije sin fijarme mucho. Por título me pareció una excelente opción para no pensar. Fue un choque brutal. Excelente. Ayuda a pensar en la crueldad de la guerra y en la eutanasia.

Una canción: Elvira me despierta con este regalo. Tenemos tantas músicas en el cerebro (y muchas más en el cerebro del iPod) que olvidamos su existencia hasta que alguien llega, te roza el hombro y te recuerda una de ellas. Ésta de George Harrison, My sweet lord, sabe a Londres, a parques y paseos.

Una sonrisa: Parece que procede de India por los dibujos. Me parece una excelente idea para copiar, y no me refiero a la prohibición. Gracias François.

Un inclasificable: Vista desde los satélites de la NASA: la mano del hombre, una nueva catástrofe en Nueva Orleans. No hay historias de personas porque todos miramos desde la estratosfera, como si temiéramos a las voces y a las miradas.

Tengo manía a muchas cosas que rodean el fútbol: el hooliganismo, la mala educación, el no saber perder, los aspersores, Laporta, los equipos que se cierran aunque me den una satisfacción y yo mismo en estado de excitación futbolera.

Una frase: “Hablar detrás del telón, así se imagina ella la muerte” (Libro de los muertos, Elías Canetti)

Una reflexión: Tenemos miedo a la libertad: a quienes nos la niegan completa y a los que no nos atrevemos a vivirla sin complejos. Toda una vida saltando de un miedo a otro, siempre un poco presos de nosotros mismos. Quizá la gran liberación sea sencilla y concreta: dejar de mirarse al espejo y salir a la calle sin temer ser lo que somos.

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