Matt Stone y Trey Parker, creadores de South Park, una de las series de dibujos animados más inteligentes que se emiten en televisión, tienen problemas. En uno de los últimos capítulos hicieron una parodia de Mahoma que provocó que ambos recibieran amenazas de muerte de grupos radicales, con recordatorios al asesinato del director de cine holandés Theo Van Gogh. Días después, desde una serie rival, la histórica Los Simpson, les hacían un guiño de solidaridad.
El caso recuerda un poco a la crisis de las viñetas y el debate sobre los límites de la libertad de expresión- ¿Hay territorios protegidos? ¿Es la religión uno de ellos? No es sólo un asunto de risas, también lo es de información. Escribir sobre la Camorra, por ejemplo, le ha costado a Saviano una vida normal.
Interesante este vídeo sobre el 200 episodio de South Park en el que hablan sus creadores:
Eduardo Inda a Ramón Lobo: “No voy a contestar a la provocación”, recogen los compañeros de Periodista Digital, que se lo están pasando en grande con este entretenido asunto, pero el problema es de fondo, físico y de lenguaje: el provocador nunca puede declararse provocado porque es el provocador y en este caso los provocados somos miles que nos sentimos contaminados por tanta ligereza intelectual, cálculo cortoplacista de ganancia y escasez de talento periodístico. Hasta José María García piensa así. Espero que los compañeros de Marca superen en breve en trance del presunto por su bien y el de todos.
Si Florentino Pérez fuese tan inteligente como presume mantendría a Pellegrini como entrenador y lo renovaría un año más. ¿No tiene carácter? ¿Que quieren un Stalin en el banquillo? Gracias al Atético de Madrid, Benitez queda descartado. Ahora confiamos en el Bayern para que no salga el candidato de Inda. Me gusta el estilo tranquilo del chileno, su modo de resolver el asunto de Raúl y de Guti. No cometamos el error de Del Bosque por segunda vez. Más centrocampistas, menos videoblogs y un poco de paciencia.
Este es el día para una canción hermosa cuyo sonido no depende de la victoria o la derrota, sino de la conviccion de ser. Aprendamos de Liverpool.
Grecia está en serios apuros: gastó más de lo que ingresaba y acabó con una deuda muy difícil de gestionar. Estar en bancarrota no es un problema, el problema es que alguien lo diga demasiado alto en el momento más equivocado. Y éste lo es. Cuando los llamados líderes prometían una lentísima salida de la crisis a final de este año, los especuladores (no confundir con el mercado o los directivos del banco de inversiones Goldman Sachs que aguantan estos días un interrogatorio en el Senado de EEUU por el pufo de las hipotecas basura, ya saben el inicio de esta crisis cuando alguien preguntó qué había en la caja)…
Decía que los especuladores internacionales se han fijado en los problemas griegos (huelen la sangre a miles de kilómetros; en este caso, a dinero) y alertados por la lenta, poco unida e ineficaz ayuda europea se han lanzado sobre la presa. Al parecer entre tanta sacudida, mordedura, bajada de los ratings y bolsas y respuestas timoratas de los Gobiernos, los mercados (perdón, los especuladores) ¡vaya lío!, siguen atacando y han comenzado a fijarse en otros elementos de la manada que por su caminar parecen torpes y con cierto sobrepeso de deuda: Portugal, Irlanda y España que en cualquier momento (ya ha sucedido) pueden verse metidos en serios problemas. Todo este asunto sirve para anticipar turbulencias y una crisis más larga, con más paro y bancos en apuros.
Esta pieza, conocida desde hace meses, resulta un excelente recordatorio. Se puede escuchar con las fotos de la gente de Goldman Sachs en el Senado extendidas junto al ordenador. Sólo como ejercicio visual, para poner cara a la gente con demasiada cara.
No sé si la antigua sala de degüello del Matadero municipal de Madrid es el lugar más adecuado para presentar fronterad, una excelente revista digital. Quizá sea una metáfora del Periodismo, un acto suicida u otro de valentía, una demostración que de esa sala se sale, de que hay esperanza. Me quedo con esa esperanza y la rebeldía que anida en la revista y en los que creemos en el Periodismo por encima de crisis económicas, publicitarias o industriales.
Me gusta fronterad porque demuestra que la calidad no tiene que ver con los soportes, que la calidad es la única defensa; calidad, sea en el papel o en una web, pero calidad siempre. Quien no lo practique volverá a la sala del degüello, no a la del viejo matadero decorada con sacos terreros y alambres de espino, como si la cultura se estuviera preparando para una resistencia numantina, sino a la otra, a la nueva, a la que mata en una cadena industrial de muerte.
Nada nos garantiza el futuro, ni el talento que Alfonso Armada ha reunido en fronterad, ni los recortes, despidos silenciosos y ERES que se suceden en muchos medios de comunicación, españoles y extranjeros. Nada garantiza nada, pero la historia y la memoria desnudará actitudes perversas y resaltará honestidades.
Debemos encontrar un modo de financiación en la web porque ése es el futuro inmediato y porque el periodismo de calidad es caro, muy caro. Internet salvará el papel, lo obligará a reconvertirse, a expulsar de sus páginas el periodismo declarativo, la agenda intranscendente y las corbatas para abrir espacio a las historias, a los grandes reportajes, el análisis y a las opiniones relevantes, sin olvidar la esencia: las exclusivas. Todo aquello por lo que merece la pena acudir a un kiosco y pagar. Quizá en ese rol de un papel rentable e influyente unido a una web moderna y de calidad esté gran parte de la financiación que necesitamos para pagar sueldos y viajar lejos en condiciones de seguridad.
No sé cómo será el futuro menos inmediato, sólo sé que siempre nos protegerá la calidad, la honestidad y el trabajo bien hecho. Quizá este negocio se mueva hacia las fundaciones, las donaciones o las empresas sin ánimo de lucro, como defiende Steve Coll. Mientras que la gente que sabe de mercados y dineros piensa y descubre la pócima mágica, nosotros, los periodistas debemos hacer periodismo y los lectores, leerlo, y pagar para que sobreviva. Sin información independiente sólo quedaría la propaganda, política o empresarial. Muy interesante esta comparecencia en el Congreso de EEUU, ya citada en el blog de David Simon, uno de los creadores de la serie The Wire.
A la salida del acto de fronterad pasamos delante de una zona del Matadero en rehabilitación (será también espacio cultural) repleto de adoquines. Más que obras en curso parecía una tentación, para que cada cual cogiera uno para lanzarlo después contra algún objetivo personal. Ante la ocurrencia de este bloguero, varios dijeron que sería necesaria una carretilla para cubrir la multiplicación de objetivos. Yo, que daba la vuelta a las piedras en busca de playas, sólo encontré el sonido de esta canción:
El Gobierno israelí, que de propaganda sabe mucho, acusa de propaganda al movimiento palestino Hamás por publicar un nuevo cómic sobre el soldado Shalit, secuestrado en la franja de Gaza hace tres años. Sin duda Hamás debe mejorar y trabajar más los guiones, un poco reiterativos. Pero sigue siendo un avance dadas las costumbres de la zona a la hora de solventar diferencias. Siempre será mejor esto a los suicidas-bomba. Netanyahu y su amigo en Exteriores Lieberman deberían apuntarse a la guerra del cómic. Es más barata y mata menos.
En julio de 2009, Hamás publicó este otro cómic sobre el mismo asunto, que demuestra que no hemos avanzado nada en la técnica. ¡Es culpa del bloqueo”, exclamarán los más pro palestinos porque éste bloquea también a los dibujantes. No es suficiente: hay ejemplos universales de talento con pocos medios. Hamás debería olvidarse de excusas y dejar que la creación sea libre más allá de los dogmas de la resistencia. Las guerras se ganan desde la convicción de las ideas, siempre más fuertes que las armas.