Feed
Posts
Comentarios

Javier Krahe ya no puede cocinar

Mal están las cosas del hablar en España cuando una receta divina acaba en los tribunales con petición de pena de 192.000 euros. Sé que los asuntos de la fe son delicados porque hieren sensibilidades, que no razones. En cuestiones tan severas tampoco hay espacio para el sentido del humor y la crítica. Adentrarse en ciertos desafíos puede costar algo más que un disgusto en otras religiones, y también en la católica, que no hace tanto se quemaba por un quitame de aquí unos planetas. Frente a los tabúes está la libertad de expresión. Son varios los casos recientes de conflicto (viñetas danesas, Souh Park…). El último es un dibujo de Zapiro publicado en el diario surafricano Mail & Guardian, que generó protestas callejeras en varios países y el cierre temporal de un canal de Internet.

España no es Pakistán, aunque lo fue hace un par de siglos, no lo olvidemos. Y después de todo lo que ha llovido, la autoridad (in)competente puede empitonar a Javier Krahe por unas imágenes rodadas en 1978, un poco antes, durante o recién después de aprobarse la Constitución, en las que explica una receta de cocina peculiar: un cristo al horno. Su emisión parcial en un programa de Canal + en 2004, ¡26 años después!, ha servido para que una organización talibán llamada Centro de Estudios Jurídicos Tomás Moro le ponga una querella y un juez ocioso la mueva para salir en los papeles y que le feliciten en sus reuniones de lectura colectiva de wikifacha.

En un comunicado hecho público, los acusadores, émulos de Falange Española, consideran lo ocurrido como “un triunfo en defensa de la verdadera libertad religiosa” y añaden : “En esta ocasión la justicia no podía dar carpetazo. Es la primera vez que se aplica en España el artículo 525 del código penal”.

Supongo que la verdadera libertad religiosa podría cubrir también los casos de miles de niños violentados desde la autoridad del confesionario.

La persecución judicial de la receta de Krahe, a la que Manolo Saco pone varios y acertados reparos culinarios, llega en un momento garzoniano para España en el que se debate si fue una buena idea abrir (tímidamente) la desmemoria histórica o si debimos continuar caminando con la cabeza ladeada. Soy partidario de la memoria y el perdón mutuo y de la ventana abierta de par en par y cambiar las sábanas, que éstas huelen un poco a España negra y a España sectaria.

Cuba, un símbolo sin gasolina

Hay temas tabú que al parecer exigen una trinchera, un bando, un ellos o nosotros. No cabe la tierra de nadie. Cuba es uno de esos asuntos presuntamente sagrados. Cosificamos la vida y el pensamiento. Lo transversal incomoda por su inclasificabilidad. Si eres un tipo de izquierda no puedes dudar ni criticar; tampoco mentar la palabra dictadura.

Negar la realidad no es periodismo, es propaganda. Puede haber buen periodismo y mal periodismo, y estoy seguro de que a veces caigo en ese mal periodismo (con más frecuencia de la que quisiera), pero no escribo propagada ni al dictado de nada ni nadie. No me mueve el miedo ni me ciega la ideología. Es lo que me diferencia de alguno de los comentarios al post Cuba on the rocks.

“El País demuestra que el capitalismo no tolerará jamás la libre expresión”, reza uno de ellos; es de mal gusto mencionar la libertad de palabra cuando en Cuba se mete preso por usarla. Me llama la atención que las descalificaciones repitan machaconamente una idea motriz. No digo que sea una consigna, que puede; al menos deberíamos aceptar que es cosa de muy poca imaginación. Escasean los argumentos, quizá porque no los hay. En un caso (Raúl) su crítica es constructiva y razonada; obliga a reflexionar. Se lo agradezco.

Matar al mensajero o descalificarlo es una estrategia propia de las dictaduras. Me dicen lindezas curiosas: “Ignorante emisario del Consorcio PRISA”, “poner tu palabra rencorosa y falsa al servicio de los intereses de tu empresa”, “atacar los modelos sociales que se quieren destruir y que atentan contra los intereses económicos que el Sr. Lobo representa” o ser un “agente de Prisa”.

La contrapropaganda nunca se preocupa de hechos, menos aún de matices. La inteligencia está en el matiz y la ironía, dos bienes culturales de la libertad.

El caso es que me cayó bien Rosa Miriam Elizalde y creo que se nota en el texto. Defiende al régimen en el que ha crecido y en el que supongo cree aunque para comprobar la solidez de las convicciones siempre hay que esperar a que cambie el sistema. En España hubo llamativas reconversiones. Rosa Miriam me transmitió fuerza, y algunos matices que no terminaron de brotar. Es dueña de sus palabras y de sus silencios. Su vigilante intelectual, por muy poeta que sea, se comportó como un producto surgido de la wikirevolución: un hombre lleno de frases hechas. Me molestó su continua interferencia, su manipulación de la realidad.

Si fuera malintencionado, como me acusan los pro, hubiera dado todo el espacio a una más que peculiar explicación conjunta -en la que él llevó la voz cantante- sobre la prostitución en Cuba. La argumentación para negar, o esconder, una realidad evidente en la calle es la misma con la que se niega o esconde un todo.  No la empleé porque tal vez no recibí a tiempo las instrucciones precisas del conglomerado mediático en el que trabajo, quizá porque soy un mal periodista o porque el tono de una última página no es el de una entrevista.

Me caen muy bien los cubanos, me encanta Cuba, su música y sus músicos y miro con simpatía su historia reciente, pero no estoy ciego ni sordo ni mudo. Cuba ha sido un símbolo para la izquierda de Europa y Latinoamérica y ese simbolismo es el que le ha permitido décadas de inmunidad. Ya no. Ahora es poco defendible lo indefendible.

Gran reflexión de Habermas sobre Europa

Es largo, pero es imprescindible. Gran reflexión del filósofo alemán. Para eso sirven los intelectuales, para alumbrar el camino.

Días decisivos: Occidente celebra el 8 de mayo y Rusia el 9 de mayo la victoria sobre la Alemania nacionalsocialista; también aquí, en Alemania, se habla de día de la liberación. Este año, las fuerzas de la alianza que lucharon contra Alemania (con la participación de una unidad polaca) celebraron conjuntamente un desfile de la victoria. En la Plaza Roja de Moscú Angela Merkel estaba justo al lado de Vladímir Putin. Su presencia confirmaba el espíritu de aquella nueva Alemania surgida en la posguerra, cuyas distintas generaciones no han olvidado que también fueron liberadas, a costa de los mayores sacrificios, por el Ejército ruso.

La canciller llegó desde Bruselas, donde había tratado de una derrota de un tipo completamente distinto. La imagen de la conferencia de prensa en la que se anunció la decisión de los jefes de Gobierno de la UE sobre el fondo de rescate común para contrarrestar los ataques al euro traicionaba la convulsa mentalidad no de aquella nueva Alemania, sino de la Alemania de hoy. La chirriante foto muestra las caras petrificadas de Merkel y Nicolas Sarkozy: unos jefes de Gobierno exhaustos que ya no tienen nada que decirse. ¿Acabará siendo esa foto el referente iconográfico del fracaso de una manera de ver Europa que ha marcado su historia durante más de medio siglo?

Mientras que en Moscú Merkel estaba a la sombra de la tradición de la antigua República Federal, este 8 de mayo pasado, en Bruselas, la canciller dejaba tras sí algo distinto: la lucha de semanas de una empedernida defensora de los intereses nacionales del Estado económicamente más poderoso de la UE. Apelando al ejemplo de la disciplina presupuestaria alemana, había bloqueado una acción conjunta de la Unión que habría respaldado a tiempo la credibilidad de Grecia frente a una especulación que buscaba la quiebra del Estado. Una serie de declaraciones de intenciones ineficaces había impedido una acción preventiva conjunta. Grecia como un caso aislado.

Más en En el euro se decide el destino de la UE de Jürgen Habermas

Inda dimisión, Inter campeón

El Real Madrid fichará a José Mourinho, si es que no lo ha firmado ya, y despedirá el lunes a Manuel Pellegrini, pero de estos meses de cruzada antiperiodística desde un diario deportivo he sacado una convicción: los seguidores del Real Madrid deberían incluir entre sus cánticos de grada el “Inda dimisión”, puede dar mucho juego.

Si la próxima temporada ganamos algo, que ya se verá, alarguemos el paseo a Cibeles e inclyamos un paseo delante de la sede de Marca para corear algo así como: “Inda vete ya, Inda vete ya” (tenemos que estudiar bien las rimas), eso sin violencia, sólo con pasión.

Felicidades a los interistas y a los genios que permitieron la salida de Diego Milito de España y al que vendió a Snejider.

Cuba on the rocks

Escribí una última página en El País cuyo contenido y tono acumula críticas y supongo que algún otro halago. Cuelgo el original y dos ejemplos por si queréis opinar y debatir.

Las dictaduras navegan mal por Internet, donde circulan ideas, noticias e imágenes con rapidez y libertad. Rosa Miriam Elizalde, directora de Cubadebate -una web que nació en 2003 y cuyo subtítulo es una declaración contra el terrorismo mediático-, tiene un trabajo imposible: vender un régimen que está perdiendo su halo de símbolo y empieza a ser blanco de críticas, también desde la izquierda. “Cuba no es el paraíso pero tampoco es como se pinta. Hay una campaña de satanización”.

Durante la comida, en el Café de Oriente de Madrid, Elizalde desgrana las penurias tecnológi-cas con las que se enfrenta (“tardo seis horas en subir un vídeo a YouTube”) y otras de la vida cotidiana de una madre de una hija de 16 años. “Se sorprendería de lo críticos que son los cubanos. Si va a una reunión y escucha lo que allí se dice pensaría: ‘Este país se viene abajo’, pero llega el 1 de mayo y un millón de personas marchan por la calle. Hay quien dice que son borregos, pero nadie va casa por casa golpeando la puerta. Si hay un elemento aglutinador es el rechazo a la injerencia de EE UU. (…) Decir que Cuba es una dictadura es un cliché”.

A su lado, un hombre de traje oscuro y antiguo, que se presenta como presidente de una asociación local de escritores, devora una pizza de quesos del país. La directora de Cubadebate le deja hablar cuando la conversación se empina. Es cuando ella aprovecha para comer. Tenía capricho de algún plato vasco en honor de su abuelo, pero se conforma con una sepia a la plancha.

Más en “En Cuba tardo seis horas en subir un vídeo en YouTube”.

Respuesta critica desde la libertad que allá falta:

Una vez más El País demuestra que el capitalismo no tolerará jamás la libre expresión. Ramón Lobo se las ingenia para recortar las respuestas disidentes de Rosa Miriam Elizalde, rodearlas de frases prefrabricadas por el rencor, y deslizar acotaciones que desvirtúan lo que él –pequeño Dios soberbio–, nos permite conocer de lo que ella dijo. Si la entrevistada habla de las “penurias tecnológicas” que el bloqueo económico norteamericano nos impone en el uso de Internet, el entrevistador (léase mejor, el Consorcio PRISA que paga y manda) escribe que “las dictaduras navegan mal por Internet, donde circulan ideas, noticias e imágenes con rapidez y libertad”. Pero cada acotación suya desmiente esa libertad. Mientras Rosa Miriam habla con calma, y matiza sus argumentos, el Consorcio trasnacional replica con epítetos, en blanco y negro (es decir, en negro). Si uno se salta los comentarios del emisario de la Empresa El País, la explicación de la periodista cubana resulta arrolladora:

Más en La isla desconocida.
A Pascual Serrano tampoco le ha gustado:

En días recientes, Rosa Miriam Elizalde, la editora del portal cubano Cubadebate, que presenta como objetivo luchar “contra el terrorismo mediático” estuvo en Madrid y fue objeto de un atentado terrorista de este género al ser entrevistada por el diario El País.

El atentado se fraguó en el Café de Oriente de Madrid y lo ejecutó el agente Ramón Lobo el 21 de mayo en la contraportada de El País, publicación diaria de la organización.

Más en El portal Cubadebate sufre una atentado terrorista mediático.

« Newer Posts - Older Posts »