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Propuestas contra la molicie

Un libro: Avanzo con enorme placer por El maestro Juan Martínez que esta allí, de Manuel Chaves Nogales (Libros del Asteroide). La recuperación de este maravilloso periodista español de los años treinta, nacido en Sevilla, pasado por Madrid, Valencia, París y Londres, es de justicia y un regalo. Cayó en el olvido por un doble crimen: criticar los errores de la República (era republicano, demócrata y azañista, como mi abuelo y mi bisabuelo), sobre todo los del PCE, y denunciar el fascismo del general Franco y sus compinches. Mal asunto este el de tener criterio y opiniones independientes en un país de trincheras como éste. Lo más sorprendente de Chavez Nogales es su mirada, su forma de escribir, de una modernidad absoluta. Creo que acabo de descubrir a nuestro Kapuscinski.

Un link: Las mejores 10 novelas sobre elecciones. Hay una ibérica.

Una película: Sigo con mono y algo melancólico. He vuelvo a ver All President’s Men (Todos los hombres del presidente) de Alan J. Pakula sobre el caso Watergate. Me siguen emocionando muchas de sus escenas y la imagen de dos reporteros de Bob Woodward (Robert Redford) y Carl Bernstein (Dustin Hoffman) periodistas de diario The Washington Post, destripando los acertijos de Garganta Profunda. De todos, mi personaje favorito es el director del periódico, Benjamin Bradlee (interpretado por Jason Robards), en la línea de los grandes periodistas anglosajones. Si uno es bueno, lo es independientemente del cargo que tenga o el puesto que desempeñe.

Una canción: Gracias a Pedro Rosa Mendes, periodista, escritor y amigo he descubierto a la Orxestra Pitagórica. Llego tarde a la novedad porque nacieron hace años en el ambiente universitario de Coimbra, una ciudad preciosa. Me gusta mucho Portugal y sus gentes. Tengo devociones y debilidades musicales (Lula Pena) y literarias (José Saramago). La canción se llama Zumba na Caloira. Las letras de este grupo suelen ser irreverentes y repletas de críticas con la política portuguesa. Merecen la pena y además tienen como emblema una señal de tráfico con el verdadero número cabalístico. Estos tipos son unos cachondos.

Una sonrisa: Genial Peridis, quien cada día retrata la política española en las páginas de España en El País:

Un inclasificable: Galeano: gran definición del Periodismo: “Esa casa mágica”.

La excelencia del montaje del vídeo me empuja a repetir. Me lo envía L.

Una frase: “A veces la impaciencia da más frutos que los más profundos cálculos”. Bernard Shaw.

Una reflexión: Qué tipo de ejemplo representa un hombrecillo como Francisco Camps, Juan sin Miedo o Paco con Mucha Cara, capaz de aferrarse de forma patética al cargo, no dar la cara, ni explicaciones. Qué tipo de partido es el que le sostiene y jalea, como la atípica Rita Barberá. Para ser alternativa a los que han perdido el norte general hay que tener norte particular y un poco de ética.

Nos reforman, luego empeoramos

En cualquier ajuste económico, reforma o modernización (sinónimo que se emplea para esconder un empalamiento colectivo), laboral o de lo que sea, deben quedar a salvo dos grupos: los jóvenes (+educación) y los mayores (+pensiones). Los primeros son el futuro, el nuestro también; los segundos, los que pelearon antes merecen una recompensa, respeto y el cariño de todos. No es sólo solidaridad, es inteligencia: tarde o temprano, con un poco de suerte y salud, seremos viejos y no nos agradará sentirnos un mueble inservible.

Este Gobierno del PSOE se ha especializado en anunciar una medida y días después, asustado por las criticas, corregirla tanto que al final no se sabe si hemos avanzado, retrocedido, comemos con el tío Lucas o vamos a jugar a la petanca. Pasó con la Ley de Memoria histórica y ahora corremos el riesgo con el ajuste que se nos impone o que nos imponen unas circunstancias nada inocentes. No se puede jugar con cosas serias. Gobernar tiene un riesgo, un precio, una erosión.

Si al 100 de ahorro anunciado le empiezas a quitar después céntimos por aquí y por allá para contentar a la parroquia soliviantada el total termina en 75. Después para corregir el desatino es necesario inventarse otra medida, también recortable cuando los abucheos arrecian, para recuperar los 25 esfumados. La mala noticia es que en el imaginario popular no quedan bien grabados los céntimos de la bajada y al final entre tanto trilerismo el votante suma 125 y si es propenso al rumor, 200. Así será muy difícil ganar unas elecciones. Dicen, los del Gobierno, que falla la comunicación. Otra exageración: es difícil comunicar una no-política.

Es más barato decir la verdad, sin imposturas. Los ciudadanos terminan por agradecer frescura, tipos normales. Recuerdo aquel célebre grito de “Zapatero no nos falles”, coreado en la madrugada del 15-M de 2004 ante la sede de Ferraz. Si repitiéramos noche electoral habría que corregir una letra en la última palabra y sustituir esa A en desuso por una O mucho más moderna y precisa.

Hay un libro de Alessandro Baricco, un ensayo llamado Next, editado por Anagrama, muy recomendable en estos tiempos. Son una serie de artículos sobre la globalización. Allí van tres perlas:

“…el mundo globalizado es un mundo que puede construirse sólo si se suspende una parte considerable de las reglas respetadas hasta ahora”.

“la globalización se da allí donde es posible el juego duro”.

“el beneficio es el único indicador de fuerza”.

Conclusión: quien tenga casco y chaleco antibalas que se los ponga; el que no, que cante. Una ayuda:

Cuando José Mourinho aterrice en Madrid el presunto director de Marca sentirá un vacío existencial, un nudo en el estómago, un no sé qué. Me inquieta que un personaje tan apasionado y poco asentado caiga en la melancolía. Podría ser peligroso para todos. Me dicen mis amigos que no debo preocuparme tanto porque siempre habrá una piscina que defender.

En realidad me da igual que el entrenador se llame Manuel Pellegrini o Mourinho, lo que quiero es un proyecto, una idea y paciencia, mucha paciencia, y que se juegue al fútbol. El chileno lo ha hecho muy bien en su primera temporada pese a que se perdieran los partidos claves. El público, que no es tonto, le apoya encuesta tras encuesta. Esta de El Mundo es muy reveladora. Florentino Pérez se la juega otra vez (El día de la marmota) con una repetición del desatino de echar a Vicente del Bosque que tanto desvarío le provocó. Lo único bueno de Mourinho es que con él se acaban los entrenadores-empleados que tanto daño han hecho estos años (no los entrenadores, sino el concepto). Otras cosa buena: habrá portadas para todos no sólo para el presunto Inda.

Muy interesante, como siempre, el recordatorio de las tres portadas de Marca en el blog La libreta de Van Gaal. Deberían enseñarse en las Facultades de Periodismo como ejemplo de lo que nunca hay que hacer. ¿Existe aún la asignatura de Ética? Pues eso: un gran ejercicio de deshonestidad profunda.

También me gustó, como siempre, la charla de Santi Segurola con sus lectores: Destaco esta respuesta, que aunque es larga clava el análisis, y os recomiendo la lectura de la última que demuestra, como era de suponer, que Marca no es sólo Inda. En ese diario hay mucha gente estupenda:

El problema alrededor del Madrid, y en el club, es la falta de perspectiva, de convicciones y hasta de estilo. Me parece que la gente confió en una regeneración del Madrid a través de Florentino Pérez. Los aficionados, al menos eso creo, estaban hartos de tanto bandazo, de tantas contradicciones, de tanta superficialidad y de tanto ruido. Los socios perdonaron a Florentino Pérez que participase en ese delirio, especialmente a partir de la temporada 2003-04, donde el presidente del Madrid entró en una fase autodestructiva que le llevó a abandonar el club un lunes cualquiera de febrero, después de fichar en dos años y medio a Camacho -dimitió-, Luxemburgo -despedido- y López Caro, a Arrigo Sacchi y a Benito Floro, a buenos jugadores -Sergio Ramos y el primer Robinho- y a medianías procedentes de Inglaterra: Beckham, Owen, Gravesen, etc. Fue un pésimo batiburrillo que degeneró en una crisis terrible. Lo que sucedió después, en gran parte gestado por integrantes de aquella junta directiva, llevó al Madrid a un descrédito sin precedentes. La gente del Madrid terminó harta. Se entregó a Florentino como si fuera un Mesías. Había un deseo enorme de estabilidad, de creer en un hombre que volvía con la experiencia de sus aciertos y sus errores, con su credibilidad ante los bancos. Un año después, el Madrid sigue sin saber lo que quiere, a pesar de que el Bernabéu no se ha quejado ni del entrenador, ni del equipo, pero el club repite los síntomas que le llevaron a una crisis que no termina nunca. Es un club enfermo, atacado por una inestabilidad y unas urgencias desesperantes. Uno de los problemas, de los más graves en mi opinión, es que el Madrid, con su presidente a la cabeza, sólo está dispuesto a ver lo malo de las situaciones, no los datos prometedores y ha habido unos cuantos en una temporada de luces y sombras. Sombras muy profundas: Kaká y Benzema, las lesiones de Pepe y Cristiano, la debilidad del centro del campo. Así y todo, el Madrid ha conseguido una cifra récord de puntos y casi de goles, con un equipo integrado habitualmente por Casillas, Sergio Ramos (Arbeloa), Albiol, Garay, Marcelo (Arbeloa), Granero, Xabi Alonso, Gago (Lass), Van der Vaart, Higuaín y Cristiano Ronaldo. Esa fue la alineación de ayer, una de las más frecuentes de la temporada. Si a cualquier aficionado le dices que ese equipo va a lograr 96 puntos y 102 goles, no se le cree ni borracho. Ha sido un equipo de gran mérito, con un entrenador de gran mérito. Pero los méritos no importan porque se ha caído en el exitismo -perdón por el palabro- y el trayecto no vala para nada. Es muy preocupante la falta de compromiso de los dirigentes del club con sus decisiones, o por lo menos con lo que vendieron a principio de temporada. En fin, el Madrid está donde estaba, a punto de desaprovechar una oportunidad para la sensatez.

Grito de guerra para el Bernabeu en la temporada 2010-2011: “India dimisión”.

PD: un beso enorme y mucha fuerza a una mujer extraordinaria, Luz Casal.

Molins, el rey y Tricicle

Aunque viste bata blanca, Laureano Molins, jefe del servicio de cirugía torácica del hospital Clínic de Barcelona, es en realidad un cómico, y de los buenos. Tras esta extraordinaria actuación ha ingresado en el grupo Tricicle que a partir de ahora se llamará Cuatricicle. En esta entrevista con El País, Molins habla de la operación practicada al rey. Josep Garriga como buen periodista le pregunta sobre lo que todo el mundo interpretó como una divertida metedura de pata:

Siento que se interpretara de forma incorrecta. Todos los pacientes me preguntan cuándo podrán hacer vida normal. Y es lógico que eso dependa de la actividad física que uno realice en su trabajo. No es lo mismo un estibador del puerto que una persona que acude al despacho. Me sorprendió cómo se interpretó, pero en ningún momento quise decir que su majestad trabaje poco.

Lo bueno de las grabadoras y de las imágenes es que sirven para puntualizar al puntualizador. No tiene más importancia y la verdad es que este Molins es muy gracioso, casi tanto como Zapatero y Rajoy. Aunque por edad es imposible, hubiera hecho maravillas con los partes oficiales del equipo médico habitual que maltrató al dictador hasta su muerte en la madrugada del 20-N de 1975. Lo que no pudo sufrir al mando del sufrimiento de los demás, se lo infligió su propia familia representada por Cristóbal Martínez Bordiu. Justicia poética.

En el programa El Intermedio estuvieron sembrados con este tema. La verdad es que este rey tiene vis cómica.

Ahora a quién diablos voto

La política en España es el arte de la promesa fácil y el olvido rápido. Menos mal que nos quedan las hemerotecas y los datos incontestables que sirven para callar bocas. Siempre me gustó más la otra definición de polí­tica: “El arte de hacer posible lo imposible”, ya en desuso, olvidada en muchas democracias y sustituida por otra más depredadora: “El arte de gobernar la cosa pública en beneficio propio o del partido”. Pero no quería hablar de esas corrupciones sino de las medidas de ajuste anunciadas por Zapatero la semana pasada en el Parlamento.

Unas medidas que han sido alabadas por la Comisión Europea, el presidente de EEUU, el jefe bancarroto de la patronal española (hay gente que no tiene vergüenza ni para callarse), el FMI, el Banco Mundial, los bancos… Todos menos el PP que hace dos días exigía este tipo de medidas y ahora no le gustan. Oposición es oponerse a todo, incluso a lo que uno piensa. Debe ser muy complejo vivir en la impostura permanente con el libro de los valores cerrado y el de las encuestas abierto de par en par.

El problema de las medidas de ahorro, y las insinuadas para frenar la próxima andanada de los mercados, es que incumplen una promesa reciente del mismo Zapatero, tan perdido como las huestes de Rajoy. Es arriesgado desdecirse a menos de dos años de las elecciones. Churchill dijo muchas cosas, menos de las que les adjudican. Una no mentir; siempre es mejor callar.

Mariano Rajoy, ese hombre que cuando miente se le disparan los tics en los ojos, algo frecuente (por los ojos debe de ser) critica las medidas, considera insuficientes estos atornillamientos para luchar contra el déficit, y anuncia como idea definitiva y sublime que ellos, los consejeros del PP también se bajan el sueldo un 15%. Demagogias aparte, sería bueno que el líder del PP o lo que sea explicara cómo va a reducir el déficit en las comunidades más endeudas, Valencia y Madrid, donde gobierna su gente. No se puede predicar y no dar trigo.

Rajoy es único cuando se lanza: “España es un país intervenido por la Unión Europea”. ¿Ha nacido un euroescéptico o no sabe lo que dice?

El País publicó ayer una encuesta en la que las medidas de ajuste pasan factura al PSOE y ayudan al PP que se aleja nueve puntos en cabeza. El problema para Rajoy es que el sprint se produce cuando aún no está colocada la meta. Para el PSOE es un serio aviso de que si no hay mejora económica antes de marzo de 2012 perderá las elecciones. Si esto sucede el PP podrá ahondar el ajuste comenzado y extenderlo al mercado de trabajo. El problema esencial es que en estas cosas ya no hay izquierda y derecha, sino matices económicos.

Creo que la línea inaugurada por Pepin Blanco es la mejor: explicar las cosas a los ciudadanos y proclamar que en democracia hay razones más importantes que los votos. Ahora sólo hace falta que se lo apliquen los dos grandes (en tamaño, que no en líderes ni ideas) partidos.

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