Israel, cuando la paz no es rentable
Wednesday, 2 de June de 2010 por Ramón
Hay un gran ruido alrededor del sangriento asalto israelí de la flotilla de la libertad, pero el ruido mediático y político pasará, como tantas otras veces, y se volverá a hablar de proceso de paz, de conversaciones indirectas (¿qué fue del Cuarteto, de Oslo, de los papeles firmados?). Mientras, pase lo que pase, gobierne quien gobierne, dentro y fuera, Israel seguirá construyendo en los territorios palestinos ocupados -ilegalmente, según las resoluciones del Consejo de Seguridad (escritas en el mismo membrete que sirvió de excusa para liquidar a Sadam Husein)- porque sus gobiernos, sean de derechas o de muy de derechas, no buscan la paz porque no la necesitan. Se acostumbraron a su ausencia.
Este estado de guerra permanente que ha corrompido el ideal de los fundadores del Estado y deshumanizado a un Ejercito que ha necesitado deshumanizar al Otro, al palestino, al árabe, para poder disparar contra él sin remordimientos, tiene beneficios económicos a corto para los saqueadores y un objetivo a largo: hacer imposible un Estado palestino, lograr que los habitantes no judíos emigren a Jordania u otros países árabes. Israel no necesita la paz y mientras ésta no sea rentable no la buscará. Son los amigos estadounidenses y europeos los que deberían encarecer el precio del estado de guerra para forzar el compromiso.
En frente, o al lado o en medio, están los palestinos, que han sido laminados, destruidos, hundidos en sus propias tierras y condenados a vivir en un apartheid similar al de Suráfrica antes de Nelson Mandela. La sinesperanza es peligrosa, genera odio y radicalidad. Hamás y la Yihad Islámica y todos los que matan israelíes en atentados suicidas o mediante cohetes caseros también han tenido que deshumanizar al Otro, reducirlo a una estadística. Es un conflicto en el se imponen las bestias, los inhumanos.
La tierra de las tres grandes religiones monoteístas es una tierra de odio e incomprensión. En una empresa globalizada que cotiza en Bolsa despedirían a dios sin derecho a una indemnización.
La gente que busca la paz, que la pelea cada día en la calle o desde su trabajo no supera el 3% en cada lado. No ha nacido aún la generación valiente entre tanta basura.
PD. A algunos de mis amigos no les gustó que incluyera a Noa en un post anterior. No la retiré porque creo en la libertad, en la mía de colgarla y mantenerla, y más aún en la de ellos de criticarme. Pongo ahora algunas de sus sugerencias musicales. Ya me diréis cuál es la mejor. Me encanta la tercera.
De postre: Avatar en Bil’in en Periodismo humano. Siempre es mejor la imaginación que las armas de fuego.