Feed
Posts
Comentarios

Hay cosas que no se pueden demostrar

Tenemos un presidente de Gobierno que solo responde preguntas en el extranjero o cuando tiene al lado un jefe de Estado que sí las responde. Bueno, cuando tiene uno al lado no siempre; para eso están los amigos de la prensa que te ayudan a cocinar la pregunta y la respuesta, que falsifican su trabajo.

A Mariano Rajoy no le gustan las preguntas porque nunca sabe las respuestas. Las suyas son un depende. Depende de si subo, depende de si bajo. Existe la creencia de que las personas que hablan poco son sabias, pero a menudo sucede que las personas que hablan poco no tienen nada que decir.

La entrevista de la periodista Sara Eisen en la televisión de la agencia de noticias económicas Bloomberg fue una tortura para Rajoy. La necesitaba para vender la moto de la que recuperación ya está aquí, que todo lo bueno es fruto de sus reformas y todo lo malo de la etapa anterior. Para vender motos en Nueva York, es decir en Wall Street y alrededores, se necesita un canal serio. El problema de los canales serios es que también son serios cuando practican periodismo.

Rajoy se retrató en una respuesta y en un actitud poscoital. La frase “hay cosas que no se pueden demostrar” tiene carga psicológica. Contiene mucha más información de la que ofrece en apariencia, como la de “todo es falso, salvo algunas cosas”. La esperaza del presidente y de su partido no está en la honorabilidad de sus cuentas, sino en que no les puedan demostrar un delito. Para eso están el Fiscal General del Estado, el juez Ruz sobrecargado de trabajo y tan lento en sus actuaciones que da tiempo a que destruyan pruebas, la maquinaria del Estado confundida con los intereses de un partido. Lo que no se puede demostrar no es falso, solo es indemostrable.

La actitud poscoital la practicó su equipo al pedir a Bloomberg que censurarse las respuestas sobre el caso Bárcenas. Es de un catetismo vergonzoso. ¿Dónde se creían que estaban? ¿En Corea del Norte? ¿En plena temporada de inauguración de pantanos? ¿De pesca con el generalísimo? ¿En el canal de televisión de Cospedal? Esa petición insólita en EEUU es una prueba de un ADN poco democrático. No sé si para Bloomberg fue una sorpresa mayúscula. Aquí ya no nos llama la atención nada. De tanto oler mierda creemos que ese es el olor natural de las flores.

Música contra la melancolía.

Cuando preguntar solivianta a los monárquicos

Al parecer es de mala educación preguntar en qué se gasta el Rey el dinero de los españoles. Esto no lo afirma el monarca ni nadie de su familia, que podría tener un pase, sino algunos periodistas cortesanos que se han apresurado a crucificar a la reportera preguntona. ¿Cuál es entonces nuestro trabajo? ¿Callar y cobrar? ¿Escribir y hablar al dictado? ¿Subir el volumen de la televisión plasma? ¿No molestar a las autoridades con las minucias de la corrupción? ¿Ir a cócteles y fiestas de postín? ¿Creernos parte de la Jet Set o como se llame?

Hay uno que dedica su pluma florida a insultar a la persona que hizo su trabajo: querer saber quién paga la operación real en un centro médico privado de Madrid dirigida por uno de los cirujanos de referencia de la Clínica Mayo de EEUU.

Preguntar es la primera obligación del periodista. Ser implacable, desde la educación, la segunda. El deber del político, y de la Casa Real, es preparar bien las respuestas a preguntas inesperadas e incómodas. Se llama profesionalidad. Para eso están los asesores a cargo del bolsillo del ciudadano. Un asesor debe servir para algo más que para bailar el agua, para decir al jefe que es el más guapo del bosque, mucho más que Blancanieves. Nos falta costumbre, tablas.

Los políticos acuden a los platós de televisión a vender sus motos precocinadas. No importa cuál sea la pregunta, colocan su mensaje. Como Botella en la rueda de prensa olímpica. Pocos entrevistadores se atreven a cortar a quien confunde un espacio periodístico con otro de publicidad y propaganda. Pocos repreguntan. Lo hizo hace años Juan Pedro Valentín en Tele 5 con José María Aznar y se montó una buena en La Moncloa. No estamos acostumbrados a la libertad. Responder a las preguntas es respetar a los ciudadanos. Es la base del sistema democrático.

Una parte importante del periodismo español no busca la verdad. Su objetivo es disimularla, ocultarla, retorcerla para lanzásela a la cara al contrario. Si hubiera una buena ley de transparencia podríamos saber quién paga tantas fidelidades. El periodismo que va a sobrevivir no es este de corta y pega, de no pregunta y no molestes, el que se puebla de articulistas vacuos que viven del artificio de los adjetivos ante la falta de sustantivos.

Estamos en tiempos de recortes, de expulsión del sistema sanitario de decenas de miles de sin papeles, de copago y repago a traición, de privatizaciones con ánimo de lucro. No creo que esté de más querer saber en qué gasta el jefe de Estado la asignación aportada por todos, saber si hace un uso responsable de nuestros esfuerzos y sacrificios. También es bueno saber si la doble operación de cadera es barata porque de serlo sería una solución para la las listas de espera: todos a la Clínica Mayo a costa de los presupuestos generales del Estado.

Marc Marginedas vuelve pronto a casa

Una guerra suele ser un sitio repleto de hijos de puta. Les une una sensación de impunidad, de ser los reyes del mambo con un AK-47 en las manos. El trabajo del reportero es mezclarse entre esta gente, pagar el peaje en miedo, saliva y paciencia para llegar a lo único que merece la pena: los civiles, las víctimas. Nunca fue un trabajo fácil. Se entra limpio y se sale cargado de efectos secundarios, de emociones personales. Nunca fue trabajo para ganar dinero ni reconocimientos de tus jefes. En él solo se consiguen soledades y melancolías.

Te dejas mucho, te gastas en mirar tanto y en sentir de una manera extrema. Las guerras educan a quien las narra, filma y fotografía. Ordenan prioridades, saber qué es importante y qué irrelevante. Las guerras te comen por dentro.

Es difícil expresar lo que siento. Pienso en Marc y cada uno de los 15 periodistas secuestrados en Siria. Acaricio mis yuyos de la suerte acumulados durante 20 años, los que mantienen aviones en el aire, como le sucedía a Gabo con los rezos de su madre, los que logran imposibles. Confío en su experiencia, en su árabe y en la suerte.

Siria es una No Go Zone. Los que parecían los buenos hace dos años y medio fueron engullidos por los malos y los peores. Se repite Irak en 2003, cuando la insurgencia que luchaba contra la invasión estadounidense decidió que los periodistas occidentales eran espías. Contaban con Internet y los canales árabes de televisión por satélite para divulgar su mensaje. No nos necesitaban. Hasta entonces siempre fue posible trabajar con la parte débil: Bosnia, Chechenia. Éramos su esperanza de ser conocidos, escuchados. Había inteligencia, estrategia.

Se repite el escenario iraquí, pero en Siria siquiera hay mensaje ni webs, solo gritos, fanatismo, fuerza bruta, armas, barbarie. ¿Son estos la alternativa a Asad?

Solo deseo que Marc esté bien, lo mismo que los demás periodistas y que todos seamos extremadamente prudentes en la información distribuida por las redes sociales. No están en juego exclusivas ni primicias, están en juego las vidas de personas, de compañeros.

No sé cómo saldremos de esta crisis que devora medios de comunicación y periodistas, pero seguro que saldremos gracias al trabajo de reporteros de primera, los que se juegan el cuello en Siria o los que se juegan la salud mental en el Congreso de los Diputados ¡Ánimo, compañero, regresa pronto a casa! ¡Te esperamos!

La memoria es una maleta

Pepa Medero y Carmen Vides recogieron en un libro magistral los estragos del Alzheimer, su recorrido, las pérdidas, los olvidos, el viaje desde la rimbombancia en la que muchos vivimos a la desnudez en la que morimos. Se llama Luz de la Memoria. Está editado por la Diputación de Huelva y la Asociación de Familiares de Enfermos de Alzheimer. Merecería una mayor divulgación por parte de una editorial valiente. En el prólogo, Juan Cobos Wilkins describe la enfermedad de manera poética, como lo son cada una de las frases del libro: maletas que quedan olvidadas en el andén cuando arranca el tren.

Este vídeo es parte de un trabajo que hicimos Carlos de la Calle y yo para Tinta Libre, la revista mensual de InfoLibre.

Salirse de europa libremente

Hay un poco de lío con la UE y las hipotéticas independencias de Catalunya y Escocia. En el barullo y la confusión triunfan los dogmas, no las ideas. La Comisión Europea ha sido clara: una segregación de un parte de la Unión supondría que la parte segregada se convierta en un Estado tercero, es decir: fuera del club y del euro. Lo dicen el vice presidente de la Comisión, Joaquín Almunia, y la portavoz Pia Ahrenkilde. Es la versión oficial provisional a falta de futuros pronunciamientos.

Lucía Abellán firmó una excelente crónica en la que recogía estas declaraciones y otras de los expertos. Es de lectura obligada, sobre todo en Catalunya. Conviene soñar con los pies sobre la tierra para evitar disgustos aéreos. Se decide mejor con toda la información sobre la mesa.

El Ejecutivo catalán asegura que la opinión del socialista español está contaminada por ser parte interesada y sostiene que esta expulsión de la UE no está recogida en los tratados. Supongo que podemos admitir que la opinión del Ejecutivo catalán está tan contaminada como la de Almunia, sino más.

Este mapa de Europa, que colgué el otro día en FB y en Twitter, ayuda a entender el argumento de fondo. La UE no pude aceptar secesiones por dos motivos. Uno práctico. El actual grupo de 27 países es casi inmanejable. Lo último que se necesita es añadir sillas alrededor de la mesa. La segunda es histórica. El mapa anterior es relevador de lo que significa el curso de la historia, el movimiento de las fronteras. El vídeo se puede detener en cualquier momento; cada uno con una geografía política diferente. ¿Donde lo paramos, en qué siglo?

Dentro de la UE hay tensiones territoriales en varios países: Bélgica, Reino Unido, Italia. Alemania, República Checa, Polonia, Chipre, Rumanía, Eslovaquia, Grecia… Ponérselo imposible al primero que desenvaine la espada es un mensaje general.

España necesita una segunda Transición, desenterrar a las decenas de miles de muertos silenciados, pedirse perdón (incluido el PCE, por Orwell), reformar la Constitución y buscar un acomodo nuevo. Podría fracasar un eventual referéndum catalán, que una campaña del miedo gane a los independentistas, pero ese fracaso no cerraría el debate. El debate solo se cierra con un verdadero pacto.

« Newer Posts - Older Posts »