Alguien debería informar urgentemente al Gobierno y a la plana mayor de la Rue del Percebe número 13, sita en la calle Génova por cuestión de imagen, de que están ya en el Gobierno; no es necesario lanzar a las víctimas del terrorismo contra Zapatero, ese etarra camuflado de ojos claros y sonrisa turbia.
La manipulación del dolor de miles de familias tendrá su Aconcagua este domingo en las calles de Madrid. Los peperos de Mariano, y los que no son tan suyos como la lideresa Aguirre, Aznar y cía, saldrán a protestar contra una sentencia judicial, a exigir su incumplimiento. Es el paroxismo de la indecencia, de la cara dura, de la manipulación más burda y cruel. ¿Cómo sumarse a lo que va contra ellos? Ahí estará TVE para limar contradicciones y editar incidentes, si los hubiera.
Lo siento por las víctimas reales a las que se cocina a fuego lento para que no les amaine el dolor. El Gobierno les mintió cuando dijo que el Tribunal de Derechos Humanos de Estrasburgo fallaría a favor de la retroactividad de la Doctrina Parot. Les mintió como ahora nos miente a todos con el supuesto final de la crisis. Es evidente que existen datos que apuntan al final de la caída. Salir con un 0.1% de una larga y profunda recesión no es terminar la crisis. Queda una montaña rusa.
Que la dirección del PP envíe a Esteban González Pons a la manifestación es lo único sensato; representa la esencia del político español más rancio, capaz de decir esto y lo contrario, mentir y rementir sin asomo de duda. Podría acompañarle su émulo del PSOE, un tal José Bono.
Un concejal del PP de una ciudad castellana andaba el lunes escandalizado con Estrasburgo porque “ponía en libertad a la etarra Inés del Río después de cuatro años en la cárcel”. Es lo que habrá oído en la TDTParty o leído en La Razón, ese producto humorístico que pretende competir con la gran revista Mongolia.
Vuelan las falsedades de boca a oreja sin que nadie se pare a pensar, a comprobar los hechos, la verdad. Ahora es fácil, basta un wifi de Teófila Martínez y googlelear un poco. La verdad es que la etarra ha estado casi 26 años en prisión; ha cumplido la pena que le fue impuesta menos las reducciones de pena que le correspondían por ley.
No es la verdad lo que se busca en España. La verdad no importa. Importa la verdad de los vencedores, la verdad que se emite en el telediario, la verdad en diferido de la señora Cospedal. Muchas víctimas de ETA son víctimas también de esa intoxicación rastrera, de la utilización sistemática del odio como arma política.
No iré a la manifestación. Creo que la aplicación retroactiva de la Doctrina Parot era un abuso de ley, no la ley en sí misma que podría ser razonable en algunos casos posteriores a su aprobación. No iré aunque me siento muy próximo al dolor de las víctimas y muy lejos de los verdugos. Detesto cualquie verdugo, interior o exterior. Detesto la cultura de la violencia y la mentira. Mi trabajo ha sido, y es, buscar el relato de las víctimas sin importar su raza, religión, nacionalidad o sexo. Me gustaría que todas las víctimas de este país cainista encontraran la paz que tanto se merecen, sea cual sea el origen de su dolor.