Feed
Posts
Comentarios

Mentiras, baronesas y otras sandeces

Tres pruebas de lenguaje invertido en la portada de ayer de El Mundo.es:

Titular: De la Vega, sobre la Red: “Es una decisión del Gobierno no sólo de Cultura”. Subtítulo: De la Vega ha asegurado que Zapatero considera que González-Sinde “está actuando correctamente y que no ha pensado en dimitir”.

Aunque por un fallo de edición se repite el apellido de la declarante, la periodista se limita a recoger con precisión las palabras pronunciadas por la vicepresidenta en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministros del viernes. Ninguna de las tres frases es sincera y representa lo que ha sucedido. No es un problema de la web sino de quien pronunció esas frases maquilladas. ¿Es tan difícil decir la verdad o callarse?

De Mariano El Redentor hablamos en las rebajas de enero. ¡Qué personaje!

PD Los medios de comunicación españoles se empeñan en llamar a la Alta Representante de Política Exterior de la UE, Catherine Ashton, baronesa Ashton. Podría entenderlo en los que defienden la monarquía y el boato de las cortes reales, pero no en los otros. Desconozco si es un tic pequeño burgués (palabra en desuso), un embobamiento con lo inalcanzable o dejadez. Ashton no es baronesa debido a los méritos familiares en el campo de batalla o a la intrepidez de sus ancestros en las intrigas palaciegas, sino por decisión libérrima y caprichosa de su partido, el Laborista, que la nombró para que pudiese dirigir a los Lores.

Propuestas contra la molicie

Un libro: En noviembre leí en Kabul La piedra de la Paciencia (Sangue sabur) de Atiq Rahimi. Penetra en el alma de la mujer afgana, en los burkas menos visibles para el ojo occidental siempre tan distraído con los envoltorios. Una novela que trata de la liberación de una esposa de las cárceles en las que ha vivido. Tiene un estilo de frase corta que impulsa el relato y mantiene su hondura. Fue premio Goncourt de 2008.

Una película: No me gusta el cine español. Es un prejuicio estúpido. Tenemos cumbres universales: Luis Buñuel, y gente de reiterado talento: Pedro Almodóvar, pero algo falla. Hay una plasticidad, un tipo de decorado, algo que delata un cine de actores que se interpretan a sí mismos atrapados en guiones poco creíbles. Cuando disponen de un buen marco para expresarse, resultan extraordinarios. Tenemos gente consagrada, nadie discute a Javier Bardem. Pero hay allí fuera un montón de grandes actores en espera de una buena película. Daniel Monzón logra una esplendida en Celda 211, que protagoniza un actor que siempre me ha llamado la atención por la expresividad en su mirada: Luis Tosar. Primera división. Estos prejuicios (o posjuicios, porque me he tragado películas infumables que son la base de subproductos como Cine de barrio) los comparto con mucha gente. Me alegra mucho coincidir con Carlos Boyero: “Una actuación prodigiosa [la de Tosar] Desde fuera y desde dentro, acojonando y enterneciendo, revelándote zonas de luz en un fulano tenebroso, clavando el gesto y la palabra. Sólo lamentas que no aparezca en todos los planos”. Película imprescindible.

Una canción: Este maravilloso How to See The Sun Rise interpretada por Ben Sollee en el celo (¡qué sonidos le saca!) junto al guitarrista Craig Wagner me llegó a través de Miguel Ángel Sánchez (gracias). Sollee es músico de formación clásica que ha ido incorporando todo tipo de influencias de jazz, pop y R&B. El resultado es extraordinario.

Una sonrisa: Hay referencias que se disfrazan de misterio para asustar: “El mando dice que…”. “Son las leyes del mercado”. No es necesario elegir, ambas son bastante estúpidas. A un tipo brillante como El Roto le provocan un puñetazo en la mesa. De la inteligencia a la viñeta; de la viñeta a la sonrisa.

rotog20091127elpepivin_41

Un inclasificable: John Berger es, ante todo, una actitud moral en la literatura y en la vida. Una amiga me manda este texto sacado de Páginas de la herida: “Las manos del mundo / amputadas por el beneficio / sangran en / calles de matanza”.

Una frase: “Es que tienes que tomártelo todo a risa, Gunther / Sólo lo que no tiene gracia”. (Copiada a GA, que la copió a su vez; eso es cultura: transmisión).

Una meditación: Escuchado el jueves en Madrid durante la presentación del Índice de Respuesta Humanitaria de la ONG Dara: “2009 ha sido un año razonablemente bueno para la ayuda humanitaria, sólo murieron nueve millones de niños que no deberían haber muerto”. (Ross Mountain). Esto sí que es un puñetazo, pero en las conciencias de los dirigentes occidentales que sólo miran las encuestas y hablan demasiado. Brutal.

Manual contra la grisura

Hay días en los que la grisura ambiental te aplasta. A veces son las nubes en formación, unas gotas que no terminan de romper en lluvia o unas calles repletas de luces apagadas de navidad; otras son las malas noticias o el aburrimiento que mata cualquier ilusión. Hay días grises en los que la incertidumbre te rodea y levanta sus banderas de combate y frente a ellas dan ganas de izar la blanca y rendir armas e ilusiones. En esos días que se construyen de derrotas, la música es el mejor antídoto para domesticar los fantasmas, sentarlos a tu vera y charlar durante un buen tiempo con ellos de asuntos más o menos intrascendentes. Esta La Storia de Francesco de Gregori es de mis favortitas. Su letra, maravillosa: la historia somos nosotros, somos nosotros los que escribimos la historia, los que tenemos que vencer o perder…

La storia siamo noi, nessuno si senta offeso,
siamo noi questo prato di aghi sotto il cielo.
La storia siamo noi, attenzione, nessuno si senta escluso.
La storia siamo noi, siamo noi queste onde nel mare,
questo rumore che rompe il silenzio,
questo silenzio così duro da l’contare.
E poi ti dicono “Tutti sono uguali,
tutti rubano alla stessa maniera”.
Ma è solo un modo per convincerti
a restare chiuso dentro casa quando viene la sera.
Però la storia non si ferma davvero davanti a un portone,
la storia entra dentro le stanze, le brucia,
la storia dà torto e dà ragione.
La storia siamo noi, siamo noi che scriviamo le lettere,
siamo noi che abbiamo tutto da vincere, tutto da perdere.
E poi la gente, (perchè è la gente che fa la storia)
quando si tratta di scegliere e di andare,
te la ritrovi tutta con gli occhi aperti,
che sanno benissimo cosa fare.
Quelli che hanno letto milioni di libri
e quelli che non sanno nemmeno parlare,
ed è per questo che la storia dà i brividi,
perchè nessuno la può fermare.
La storia siamo noi, siamo noi padri e figli,
siamo noi, bella ciao, che partiamo.
La storia non ha nascondigli,
la storia non passa la mano.
La storia siamo noi, siamo noi questo piatto di grano.

Mitos, sentimientos y derecho internacional

Kosovo es una cuestión emocional para serbios y albanokosovares. Ningún tribunal del mundo podrá emitir una sentencia sobre sentimientos, identidades, percepciones y mitos. Sea cual sea el dictamen de el Tribunal Internacional de Justicia (TIJ), una institución creada y auspiciada por la ONU y que dilucida asuntos entre Estados -no confundir con el Tribunal Penal para la antigua Yugoslavia (TPIY) ni con la Corte Penal Internacional, que juzgan crímenes de guerra y contra la humanidad- no cerrará heridas ni zanjará una cuestión compleja que hunde sus raíces en el siglo XIV. Sólo una futura integración de todos los Balcanes en la Unión Europea logrará difuminar el peso de las fronteras, más mentales que físicas.

El Gobierno de Belgrado sostiene que Kosovo es el pilar de la nación, la esencia de la identidad serbia, y que la declaración unilateral de independencia, proclamada el 17 de febrero de 2008, es ilegal porque viola su soberanía y contraviene la resolución 1244 del Consejo de Seguridad, que, a su entender, garantiza la integridad territorial de la República Federal de Yugoslavia. También sostiene que Kosovo nunca fue una república dentro de Yugoslavia sino territorio autónomo, como Voijvodina, sin derecho a la secesión.

El Gobierno de Kosovo considera que la limpieza étnica y los crímenes de guerra cometidos en su territorio en 1998 y 1999 contra la población civil son razones suficientes para romper con el maltratador, y que Yugoslavia y su Constitución dejaron de existir y que ésta carece de validez legal. En aquel conflicto perdieron la vida 10.000 personas y cerca de un millón de albanokosovares, la mitad de la población, fueron expulsados de sus casas.

El 90% de la población de Kosovo es étnicamente albanesa y desea la independencia del territorio. Sesenta y tres países han reconocido el nuevo Estado, entre ellos EE UU y 22 de los 27 de la Unión Europa. No lo han hecho Rusia y China y la mayoría de los latinoamericanos. La ONU, tampoco. Ha sido el alto organismo el que se ha dirigido al CIJ para conocer su opinión, que no será vinculante.

Los defensores de la legalidad de la independencia de Kosovo sostienen que la resolución 1244 está superada por los acontecimientos en la región porque la República Federal de Yugoslavia dejó de existir en mayo de 2006 tras la independencia de Montenegro y que la referencia sobre la integridad territorial se encuentra en el preámbulo, sin peso legal, y no en el texto de resolución. Son argumentos de ingeniería jurídica, pero los contrarios, también.

Estados Unidos, Reino Unido y Alemania fueron los principales impulsores de la independencia de Kosovo. Serbia perdió la oportunidad de buscar soluciones intermedias tras el asesinato el 12 de marzo de 2003 de su primer ministro reformista Zoran Djindijc, el hombre que envió al dictador Slobodan Milosevic al TPIY. Durante casi cinco años, Serbia estuvo prisionera de las maquinaciones de Vojislav Kostunica, un demócrata que hizo el camino inverso hasta aliarse con los ultranacionalitas del Partido Radical, cuyo líder, Vojislav Seselj, está procesado por crímenes de guerra. Los gobiernos de Kostunica rechazaron la autonomía y sólo la ofrecieron al final, cuando el proceso era imparable.

La decisión no vinculante del TIJ se producirá posiblemente en abril, durante la presidencia española de la UE. España es uno de los cuatro países de la Unión que no ha reconocido a Kosovo.

El TIJ ya emitió una polémica sentencia en febrero de 2007 en la que declaraba genocidio la matanza de Srebrenica (8.000 varones musulmanes asesinados en tres días de junio de 1995), pero eximía a Serbia de la responsabilidad en la planificación y financiación de la guerra de Bosnia-Herzegovina cuando nadie duda de que Milosevic y el presidente croata, Franjo Tudjman, ambos difuntos, fueron los principales arquitectos.

Publicado en la web de El País

Libertad para provocar: viñetas y fascistas

La libertad de expresión y su pluralidad es la esencia de la democracia y del periodismo. ¿Existen límites? Muchos responden: el Código Penal. Pero queda una zona difusa en la que las cosas no están tan claras. Un ejemplo fueron las viñetas de Mahoma publicadas en 2006 por el periódico danés Jyllands-Posten y que levantaron manifestaciones y causaron muertos en el mundo musulmán. Algunos (muy pocos) diarios de otros países occidentales las publicaron en solidaridad o por interés informativo. La mayoría, las censuró. Se asustó ante la respuesta de los fanáticos. Un amigo que da clases de Ética periodística en una escuela de posgraduados cuenta que la mayoría de sus alumnos sostiene que tampoco las habrían publicado. Preocupante. Las nuevas generaciones no creen en que este trabajo consiste en molestar.

El programa del canal 1 la BBC Question Time, que toma su nombre del tiempo de preguntas al Gobierno en el Parlamento y de un programa de radio de los años setenta, estuvo en octubre en el centro de otro debate sobre los límites de la libertad de expresión. Su invitado era Nick Griffin, líder del British National Party, un grupúsculo de extrema derecha que en las elecciones europeas logró en Reino Unido más de un millón de votos, el 6,2%, y dos eurodiputados. Es un personaje reprobable que defiende cosas reprobables como la expulsión de los inmigrantes. También tiene un discurso homófobo y contrario a los matrimonios gay.

¿Deben salir en la televisión pública solo aquellos políticos y personajes que hablan como piensa la mayoría? ¿Censuramos a los discrepantes de lo políticamente correcto? Hay que confiar más en la gente, que sabrá diferenciar entre un majadero como Griffin y un tipo inteligente. ¿Gordon Brown? Si no confiamos en la opinión pública de un país democrático, ¿en que confiamos? Hay que tener más fe en nuestros argumentos y valores. Aquella entrevista la vieron 8,2 millones de telespectadores, tres veces al audiencia normal del programa. Muy interesante esta crónica publicada en The New York Times del siempre grande John Burns.

¿Cuándo un Tengo una pregunta para usted, señor Otegui (entre cárcel y cárcel)?

(Seguirá)

« Newer Posts - Older Posts »