No sé cómo vamos a sobrevivir sin debates hasta el domingo, y sin encuestas (menos mal que nos queda Andorra). Ya tengo mono, espasmos. Esta mañana he llamado “indecente” a mi gata que en justa correspondencia teatral que ha respondido “ruiz, que eres un ruiz”.
Quedan los mítines y youtube para meterse el bipartidismo en vena, pero no es lo mismo. A mí me pone Campo Vidal en riguroso directo. La próxima vez debería ser un debate en off con una cámara fija en sus expresiones, incluidas las pausas publicitarias y el remaquillaje, aunque es posible que no haya otra vez para ninguno de los tres protagonistas. Lo siento por el espectáculo.
Es probable que el mal se haya extendido como un virus y sean millones los españoles con “espasmos ruiz” y otros males populistas y emergentes. Para evitar que la cosa vaya a mayores y termine en revuelta voy a recomendar siete canciones, una por día de ansiedad y dos de propina para los casos extremos. Se pueden escuchar de golpe o a sorbos, según la necesidad (Abstenerse empresas del IBEX, bancos comisionistas, mangantes y alrededores).
Pensad que queda lo peor: la noche electoral, las declaraciones en tropel, el “hemos ganado” que lo pronunciará hasta Andrés Herzog. Y nos queda el lunes: los análisis, contranálisis y conclusiones; y semanas de negociaciones para formar gobierno, y Catalunya con el ojo puesto aquí para ver qué pasa; y la llegada de Susana Díaz vestida de superwoman con sus afiladísimos cuchillos japoneses. Mejor, no pensad en nada. Siempre nos quedará la Navidad en familia.
Son siete canciones españolas, ahora que no me vigila Javier del Pino. El objetivo es relajarse; perdón, cabrearse para votar mejor.
Thank’s God, it’s Tuesday! y ya pasó el debate final del bipartidismo, el último cara a cara impuesto por dos partidos que se han repartido el uso y disfrute de las instituciones democráticas nacidas de la Transición. No me gustó el “indecente” lanzado por Pedro Sánchez ni la respuesta de Mariano Rajoy, “ruin y miserable”. Desde la ironía se puede ser lacerante sin perder un átomo de educación y elegancia. En esto, los británicos son maestros.
Quizá Sánchez no tenía otra opción que la agresividad después de su papel en los debates de El País y Atresmedia y su rechazo a Jordi Évole y Ana Pastor. Logró al menos que Rajoy perdiera los nervios. Me recordó a González con Aznar, que acudió al primer cara a cara sin preparar, confiado en sus tablas y labia. Rajoy fue al debate seguro de sus tablas porque labia, la verdad, tiene poca. En la corrupción sucumbió y dejó claro por qué no quiere enfrentarse a los dos líderes emergentes. Estuvo mejor Soraya Sáenz de Santamaría en el debate a cuatro.
No tengo ni idea cómo afectará el espectáculo de anoche a las votantes de ambos ni a los indecisos que pasan por su frecuencia ideológica, pero la comparación con Albert Rivera y Pablo Iglesias les perjudica; son lo viejo frente a lo nuevo, el “y tú más” frente a las propuestas y el debate sosegado. C’s y Podemos llegan limpios frente a dos partidos lastrados por una mochila sin vaciar.
Un iceberg de mierda
En una democracia sana Rajoy no podría ser candidato, como no lo debería ser Pedro Gómez de la Serna. Él y su amigo Arístegui son la punta de un iceberg de mierda en el que algunos políticos confunden inmunidad con impunidad.
Es hora de cambiar las reglas de juego. No me importa que los diputados ganen 6.000 euros brutos al mes, pero quiero que se los merezcan cada día, que tengan dedicación exclusiva, que sean ejemplares, sin privilegios en los gin tonics, los taxis o los aviones. Necesitamos una ley de transparencia que transforme las instituciones en casas de cristal, una judicatura eficaz en el que asciendan los mejores. Necesitamos otro país, otras reglas, otros líderes.
Es difícil pasar de la mayoría absoluta a la derrota, quizá sean necesarias dos elecciones, la del 20-D y la siguiente, que tal vez no tarde tanto.
Hoy me desayuno con las críticas soberanistas a Ada Colau por sus palabras sobre Madrid y no sé bien si una parte de Catalunya camina hacia la independencia o hacia Pyongyang. Detesto los censores y los pensamientos únicos y cerrados sean cuales sean sus apellidos.
El PP es el primero en las preferencias en todos los sondeos. La noticia está en el número de escaños, que varían entre los 117-124 de la encuesta de GAD-3 para el diario ABC y los 103-107 del estudio del Gabinet d’Estudis Socials i Opinió Pública publicado por El Periódico de Catalunya, ambos lejos de los 120-128 que le otorgaba el CIS. El PP centra sus esperanzas de mejora en el voto oculto, algo que también afecta al PSOE. No es fácil declarar simpatías por los partidos más contaminados por la crisis económica, el clientelismo y la corrupción.
Faltan siete días para el 20-D y aún quedan muchos indecisos que convierten las encuestas en una adivinanza. El debate de esta noche entre Rajoy y Pedro Sánchez, y el postdebate en la Sexta con Albert Rivera y Pablo Iglesias, pueden ser decisivos para aclarar ideas y movilizar perezosos. Podría reforzar el bipartidismo o darle la puntilla. Así están las cosas: pendulares e impredecibles.
Todas las encuestas publicadas este lunes 14 de diciembre mantienen al PSOE como segunda fuerza. La de ABC le da entre 83-85 diputados; la de Sigma.2 para El Mundo entre 76 y 81; la de Metroscopia para El País entre 85 y 94 y la de El Periódico entre 80-84.
La mala noticia para PSOE es que el tercero y cuarto no están demasiado lejos y podría tener problemas en las urnas, la encuesta de cuenta.
Los emergentes están terceros y cuartos. Para El Mundo, C’s obtendría entre 62-69 frente a los 56-60 de Podemos. En la de El País, C’s estaría en una horquilla entre los 53-67 y Podemos 55-64. La de ABC ajusta un poco más: C’s 59-63 y Podemos 50-53. La de El Periódico mejor un poco al partido de Rivera y calca al de Iglesias: C’s 60-64 y Podemos 59-63.
Una macroencuesta de la Universidad de Valencia, que realizó 13.195 entrevistas entre el 27 de noviembre y el 11 de diciembre, ofrece los resultados más ajustados de todos: PP (101), PSOE (76), Podemos (69) y C’s (60). Feliz lunes.
Falta una semana para el 20D y nueve días para la Lotería de Navidad. Sé que es difícil que me toque el Gordo en los dos acontecimientos, pero uno tiene sus esperanzas. El primer gordo es sencillo, no demasiado ambicioso: que se muevan las fichas, que corra el escalafón, que los emergentes, sobre todo uno, ocupen un buen número de escaños que permita ventilar el Hemiciclo y la política en general.
Ese es el espíritu, que vaya saliendo a la luz la entrega patria de los Nachos Villa, Gómez de la Serna, Arísteguis y demás, esos detestadores de lo público que chupan de la teta del Estado a dos visas, sean en oro o en black, y cuyo liberalismo no es ideológico sino libérrimo: gasto sin límite.
Es necesario educar a la ciudadanía, mostrar comportamientos que deberían ser delictivos para que sepamos poco a poco quién es quién, para que al menos nos dejen de dar lecciones morales.
Mañana es el debate entre los representantes de los dos partidos que van a sufrir el varapalo electoral, en la medida que sea. Tendremos frente a frente a Mariano Rajoy y a Pedro Sánchez. Solo de pensarlo me dan pampurrias y bostezos. La Sexta va a sobreprogramar el debate con un postdebate que incluirá a Rivera e Iglesias. Veremos las dos Españas, la de blanco y negro y la de color.
El debate del bipartidismo puede terminar de enterrar a Sánchez, con quien se está siendo y se va a ser muy injusto. Es como si todos los males demoscópicos del PSOE, que ya se verá hasta qué punto son reales, dependieran de él. Que Susana Díaz esté afilando su colección de cuchillos japoneses antes de viajar a Madrid me parece una broma cuando es una de las responsables del desplome.
Creo que Eduardo Madina hubiera sido mejor candidato, más adecuado y creíble para impulsar y proyectar la regeneración interna en el PSOE, el partido que siempre resucita hasta que un día deje de resucitar.
Es interesante que algunos medios que han apostado por Ciudadanos hasta en la sección de horóscopos salgan ahora en tropel en defensa de Sánchez y el PSOE, un partido que sin duda tiene un gran historial, con sus defectos, en la modernización de España, pero de historial no se vive; es necesario generar ilusión, tener ideas de futuro. Su titular sería: “Sánchez, levántate y anda”. El IBEX.35, o como se llame eso que nos gobierna, no termina de aclararse; la indecisión no tiene fronteras económicas ni éticas. Feliz domingo.
Los medios de comunicación no damos la visibilidad necesaria a estos asesinatos. A menudo nos conformamos con cifras y apellidos sin apenas biografía. Nos falta emoción, compromiso. Publicamos fotografías, nombres e historias detalladas de los muertos de la sala Bataclan, pero no nos damos cuenta del Bataclan anual que padecen decenas de mujeres en España. ¿Dónde están sus historias? Se llama desigualdad informativa, quizá espectáculo.
Aceptar cualquier cosa en Google no es periodismo
Si googleas un poco verás textos con cifras que no se corresponden a la realidad: que si al año mueren 30 hombres a manos de sus mujeres, que si las denuncias falsas. Pilar Martín Nájera, fiscal de Sala delegada de Violencia contra la Mujer, lo aclara para quien sepa leer más allá de sus ideas preconcebidas: “Solo el 0,006% de las denuncias de maltrato se declaran falsas“.
Los defensores de la equiparación proceden de las catacumbas ideológicas más rancias, o quizá de la ignorancia de género, que existe y suele ser masculina. Entre tanta basura encontré esta joya de Miguel Lorente Acosta del 21 de junio de 2013 titulado “Hombres asesinados y mentiras resucitadas”. Empieza así:
Si a los hombres realmente les preocuparan los homicidios que sufren miles de hombres cada año en el mundo, habrían hecho algo más a lo largo de la historia que recurrir a las guerras o a las manos ante cualquier conflicto. No parece, pues, que sea esa su preocupación, ni tampoco parece que tengan mucho interés en cambiar las circunstancias cuando, de forma mayoritaria, están ausentes en la promoción de la Igualdad y en la búsqueda de la paz como elemento de convivencia, no como acuerdo o tratado tras una guerra (para seguir leyendo).
700.000 maltratadas
Tal vez se argumente que los datos son de 2013. Hay un segundo artículo del mismo autor que también recomiendo: “Machismo, continuidad y repetición”. La última actualización en la web de El Mundo es del 14 de noviembre de 2015:
La afirmación del machismo pasa por la negación de la realidad que él mismo crea, ésa es la forma de hacerse invisible en una sociedad que lo señala en cada uno de sus actos. Desde el piropo como halago y el maltrato como un tema de pareja, hasta el homicidio por celos o alcohol, todo forma parte de lo que el machismo presenta como verdad para así mantener su mentira. Da igual que sean 70 las mujeres asesinadas cada año y 700.000 las maltratadas, al final, para el machismo cada uno de esos casos es un accidente o una excusa, y todos juntos ninguno (para seguir leyendo).
Lebrija, Fuerteventura, Alcobendas
No voy a ser ventajista y recordar cada uno de los casos de violencia machista de este año y sus circunstancias, ni los últimos en Lebrija, Fuerteventura y Alcobendas. Es evidente que existe un problema específico en la violencia contra las mujeres, un machismo que las considera su propiedad, que proclama el antes muerta que libre. Os recomiendo “Mujeres supervivientes, que no víctimas” que incluye el trailer del documental Empieza en ti.
Como en el caso de María del Castillo Vargas Amaya esa violencia suele mostrarse antes de que se produzca el asesinato, a veces se trata de una violencia que nos es visible en detalles que nadie ve: el silencio de la mujer maltratada, su tristeza, los brazos cubiertos en verano, unas gafas de sol desproporcionadas, en la violencia latente de él, sea en la calle o en el bar, en sus palabras de desprecio.
Afirmar que los hombres también sufren violencia por parte de las mujeres, cuando esos delitos tienen el tratamiento penal de los crímenes y sus penas correspondientes, es un intento de desviar la atención, de rebajar la importancia del problema.
La violencia de las mujeres contra los hombres, sea cual sea su número estadístico real, no es un problema social; el de las cientos de miles de mujeres maltratadas, sí. Esa violencia machista me afecta, me disminuye como hombre y como persona.