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Mariposas y viajes

Las mariposas monarca vuelan del norte de Canadá a México en busca del calor y de México a Canadá porque lo suyo es viajar, siempre de Norte a Sur, de Sur a Norte. Cuenta Pedro Guerra que la esperanza de vida de la mariposa monarca es menor que el viaje de ida y vuelta. Solo pueden volar un trayecto. Las que nacen canadienses viajan a México adonde llegan para poner huevos y morir. Las que nacen mexicanas saben por algún misterioso motivo que deben volar a Canadá, poner otros huevos y morir. Todas nacen sabiendo el destino de sus vidas. El destino de las mariposas monarca es el viaje permanente, el camino, como en la Ítaca de Cavafis. Tienen suerte.

Trileros de la nada

Los funerales de Estado me dan pampurrias; más cuando la prensa progresista repite el título como una cantinela. No debería haber funerales de Estado en un país aconfesional. ¿No es lo que dice la Constitución, ese texto bíblico e intocable?

A Rouco Varela le encantan los funerales de Estado porque el Estado es él, como su compadre Manuel Fraga. Que hable de concordia el cardenal que menos la ha practicado, el más sectario en su puesto desde que el santo caudillo ascendió a los cielos allá por 1975, resulta una guasa. Que hable de peligro de una nueva guerra civil quien cultiva su memoria, quien no ha tenido un gesto de misericordia hacia las víctimas, resulta ofensivo. El cinismo debería ser pecado mortalísimo.

Vivimos en una sociedad de trileros, de prestidigitadores que lanzan al aire palabras sin sentido con la ilusión de que el artificio nos borre la memoria.

Nos llenamos la boca y los titulares de naderías con la esperanza de que de tanto repetirlas se conviertan en alguerías, en algo presentable. El público que asiste a la función parece tragarse el artificio. Es la mayoría silenciosa, esa que tanto celebran desde el poder.

Tengo un respeto por la figura histórica de Adolfo Suárez, pese a las muertes, en otros, de los estudiantes Carlos González, Mariluz Nájera y Arturo Ruiz ocurridas en enero de 1977, cuando era presidente y yo me manifestaba en la calle. Lo tengo porque la distancia permite ver la tramoya, no solo el escenario.

Ahora sé que tuvo que pilotar una nave endeble en medio de un mar de tiburones. Aquellos tiburones siguen en el poder, en sus aledaños, disfrazados de otra cosa, pronunciando otras palabras vacías. Es la ventaja de la cáscara, sirve para cualquier contenido. Lo que más me gusta de Suárez es su quijotismo, su lucha solitaria contra los molinos de viento. No tuvo a nadie a favor. Tampoco a la Iglesia que entronca con Rouco. Muchos de los que ahora se han llenado la boca fueron los primeros traidores.

El rey está desnudo, pero allí corre el PSOE a vestirlo con el manto de una memoria edulcorada para tapar su propia memoria. Hemos construido un país sobre el silencio de los muertos y el silencio de los vivos. Somos un país silenciado, sin latido.

Es necesaria una segunda transición, otro pacto político y social, un impulso. Corremos el riesgo de que las instituciones terminen por estar tan vacías como las palabras de las personas que las llenan. Sería la muerte de la democracia como sistema. La diferencia entre una dictadura y una democracia está en el contenido, en los valores. Votar votan hasta en el gulag de Corea del Norte.

Violencia eres tú

Mantengo mi tesis pos22M: debemos ser inteligentes, no regalar titulares ni servir en bandeja la manipulación. La lucha es contra el fondo, no puede quedar atascada en la forma. El fondo es que el Estado ejerce una violencia cotidiana contra la ciudadanía y que esta tiene derecho a defenderse. Si funcionaran las instituciones, la rabia ciudadana se canalizaría a través de ellas. España no es Alemania ni Reino Unido ni EEUU; aquí, las instituciones están secuestradas.

Es una provocación que el Estado presuma de brotes verdes por cálculo electoral en medio de una crisis que ha destruido gran parte del tejido social de España. Es violencia obviar los datos escandalosos de paro, desconocer la realidad de miles de familias que viven de la pensión de los abuelos y hacer gracias con la Vírgen del Rocío, más por estupidez que por ironía. Es una provocación criticar a UNICEF, que debe de ser una organización antisistema, por denunciar que España es el segundo país de la UE en pobreza infantil. Las cifras de la realidad las camuflan en sus telediarios; solo venden Ibex35.

Violencia es prevaricar con las cifras de las manifestaciones, difundir el miedo. Esto es una violencia intelectual inaceptable.

El Estado ejerce la violencia a través de sus ministros verborráicos, los Montoro, Wert y Gallardón, sobre todo. La ejerce en los desahucios con mantenimiento de deuda, en los recortes de Sanidad, Educación, pensiones, en los ERE salvajes de empresas que ganan dinero.

La ejerce con la mofa del rescate de las autopistas con problemas, un negocio regalado sin transparencia. El sobre pesa más que el ciudadano. Eso es violencia, provocación. Violencia es la ceguera de la justicia, su parsimonia.

Tenemos unos antidisturbios que piensan menos que los jóvenes antifascistas. Juntos forman la pareja de baile de la kaleborroka. Tener el monopolio legal de la violencia exige contención, no repartir mamporros a diestro y siniestro. ¿De dónde proceden los mandos? ¿Cuáles son las órdenes? ¿Evitar el disturbio o provocarlo para que salga guapo en TVE?  Las agresiones a periodistas no son excepciones, parecen la norma. Esto es intolerable en democracia.

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Por lo demás, hoy es un día felicísimo. Hay una parte del Estado menos visible que hace muy bien su trabajo. Hay que felicitarla. A ellos, y a todos los que han estado implicados en la liberación de los tres periodistas. Gracias por devolvernos a Marc, Javier y Ricardo. Les necesitamos. En España estamos huérfanos de periodistas y medios coraje.

Escribir para salvarse

Los escritores escriben para que les quieran. No es una decisión consciente, sino una consecuencia de su fragilidad. Se sumergen en sí mismos para contar el mundo, o para inventárselo. Inventar vidas es una forma de vivir, de transformar la realidad, de revolucionar el orden establecido por los insensibles.

Hay personas que nacen con una capacidad extraordinaria para el sentimiento. Para sobrevivir a ese don es necesario canalizar la emotividad extrema. Quienes no lo consiguen se destruyen a sí mismos, se ahogan en el exceso del sentir. Para sobrevivir hay que aprender a expresar, crear, a deshacerse del exceso. Aquellos que lo logran a través de la literatura, la música, la pintura, la escultura, o cualquier otra vía creadora, tienen una posibilidad de escapar a la locura.

Los contadores de historias no son hombres o mujeres de papel, son más bien náufragos de sí mismos, errantes marinos. Es más fácil querer en la ficción, a través de las historias contadas o inventadas, que en la realidad. La realidad quema, deja heridas.

Vivimos en un mundo poco táctil: faltan abrazos, silencios; sobra ruido, espectáculo.

Fui educado en un mundo de distancias. Los adultos no besaban a los niños. Entendían que la educación solo se podía ejercer desde la rigidez del mando, sin fisuras ni debilidades. Querer, expresarlo, era una forma de derrota. Somos la generación averiada.

16 Reflexiones críticas tras el 22M y una canción

  • Las decenas de miles de personas que caminaron durante días por los caminos y carreteras de España no merecieron el final de la manifestación del 22M, que fue ejemplar, emocionante y digna en el 99% de su tiempo.
  • La culpa de la violencia es de quien la ejerce.
  • Las imágenes de El Intermedio muestran a un grupo de vándalos ensañándose con policías aislados. No hubo algún muerto de milagro.
  • Estos vándalos no tienen nada que ver conmigo. No pienso ir a ninguna concentración para pedir su libertad.
  • Hacemos mal en no criticar la violencia gratuita, en buscar peros, justificaciones o conspiraciones que la amparen.
  • Si queremos denunciar la realidad política y cambiarla, lo primero que debemos aprender es a leerla correctamente. Justificar lo injustificable es injustificable.
  • La policía antidisturbios está para prevenir los disturbios, no para causarlos. En anteriores manifestaciones han cargado con inusitada dureza, ¿recordamos lo ocurrido en la estación de Atocha? La carga debería ser un último recurso, no el primero. La policía y sus jefes también deben reflexionar.
  • La presencia masiva de policía ordenada por la delegación de Gobierno de Madrid es una invitación al combate para este tipo de grupos vandálicos. No es necesario defenderse de ciudadanos pacíficos con un despliegue tan desproporcionado. Que el PP, sus medios afines y sus tuiteros vandálicos insulten a la ciudadanía llamándoles de extrema izquierda, rojos y casi terroristas es un disturbio intelectual en sí mismo.
  • Cristina Cifuentes no es inocente. Estuvo bien tras el 22M al destacar el carácter pacífico y ejemplar de la marcha y que los incidentes finales fueron obra de una minoría. Está profundamente desacertada si quiere perseguir legalmente a los organizadores pacíficos. ¿En qué estamos? ¿En campaña electoral?
  • La policía tiene mandos. Unos dan órdenes de restricción (15M) y otros (PP) de actuar a la primera. La culpa es de quien les manda. Y más cuando les manda tan mal. Después de sacar 1.700 policías a la calle no saben moverlos. El grupo aislado que se jugó la vida es un fracaso policial que exige destituciones.
  • Los vándalos entraron en Colón dentro de la manifestación. Eran visibles a todo el mundo. Una señora cerca de mí, afeó a uno que fuera con el rostro cubierto. En las imágenes de El Intermedio, un hombre que se había pateado cientos de kilómetros en una marcha increpó a otro presunto antifascista. Ese es el camino.
  • Si eran visibles e iban todos juntos cos sus mochilas y aperos de combate ¿cómo es que nadie más los ve? ¿No hay prevención posible?
  • Hay que recuperar los servicios de orden. ¡Qué buenos eran los del PCE! No nos podemos permitir que esto vuelva a suceder. No lo merecemos.
  • Siempre ha habido infiltrados de la policía. Sería bueno que estos grupos que se llaman antifascistas infiltren un poco de inteligencia en sus acciones. Para ser un antifascista no es necesario actuar como un delincuente.
  • Las declaraciones de algunos organizadores de la marcha pacífica no deben justificar lo injustificable. El objetivo de las manifestaciones debería ser sacar a la calle a todos los descontentos, voten al partido que sea, no espantarlos.
  • La mejor manera de cambiar las cosas es VOTAR (aunque sea con 10 pinzas en la nariz).

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