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¡Menudo panorama, Mariano!

Empecé a trabajar sobre una novela justo el día que mi agente de cabecera tuvo su primer hijo. Es un presagio maravilloso. La novela es mi apuesta para 2016. Sé que me queda poco tiempo, tres o cuatro años, porque en breve tendré que elegir entre una pensión estatal menguante o publicar.

En lo que llevamos de enero hemos aprendido varias cosas: Hacienda no somos todos, Infanta no hay más que una y la propiedad intelectual, compartir lo que está en mi cabeza, es incompatible con una vejez sosegada. No sé si seremos el primer país en el que los escritores negociarán a la baja sus contratos: “No, no me pague eso, ¿está loco?”. El desprecio a la cultura es despreciable.

Es verdad que no puede haber diferencias con un ebanista porque todos somos iguales ante la ley (menos los de la amnistía fiscal, claro) y es seguro de que habrá fórmulas que resuelvan el asunto de manera justa en aras del interés general. ¿Cómo lo hacen Francia, Alemania y EEUU?

España tiene montado su tinglado recaudador sobre la premisa de que todos queremos defraudar y se da la paradoja de que en medio de tanta maraña lo más fácil es defraudar porque intentar hacerlo bien es una aventura. Todo lo que parece lógico y sencillo resulta imposible. Hemos construido un sistema basado en la estupidez absoluta del sistema. Kafka podría haber sido español.

Vender no vendo muchos libros pese a los esfuerzos de mis amigos, y pago lo que me corresponde en IVAs y venías, además de impuestos anuales, por las colaboraciones que tengo tras perder el trabajo gracias a la reforma laboral de este Gobierno. ¡No señor Rajoy, no me da miedo que me gobierne otro! ¿No habíamos quedado que ahora iba en serio?

Espero que las alternativas y sus combinaciones piensen más en la gente que exige una regeneración urgente del sistema que en sus aspiraciones personales y partidarias. Sería una gran decepción.

Mientras esperamos, un poco de Bowie solidario.

La capa, el referéndum y el coste de elegir

Si esto fuera Escocia, por un poner lejano, arrolla el “sí” en el referendo lanzado en Facebook y Twitter sobre si debo comprar una capa española. Como no había anunciado si era vinculante tengo margen para hacer lo que quiera: ventajas de ser la mano (mus) y decidir el momento de la consulta.

En el otro nos prohibimos las cuentas democráticas, “una persona, un voto” y sin interpretaciones cuasi religiosas. Nunca hemos sido aritméticos ni filosóficos; somos un país de centro tarugo: ni de ciencias ni de letras.

La capa es hermosa, cae con elegancia, no pesa sobre los hombros y me queda estupenda. Una amiga malvadísima me ha dicho: “¿Qué pasa, ya no entras en ningún abrigo?”. Algo de eso hay. La capa tapa, disimula y da calor. Todo son puntos a favor, menos el precio, que vale una pasta.

Al final me voy a gastar el adelanto del libro en Montoro y en mi bisabuelo. Al menos Ramón Lobo Regidor merece la pena. Primero rehabilité su tumba y ahora que si capa o no capa y el impulso de hacerme socio del Ateneo donde amigó con Azaña y Cipriano Rivas de Cherif, entre otros. No sé si este revival tras publicar Todos Náufragos confirma que he alcanzado, al fin, una cierta cordura o que estoy peor que nunca. Es este punto es mejor no preguntar.

He visitado las páginas de Amigos de la capa española y de la orden de caballeros de la capa española. La segunda da grima por el nombre. Y encima tiene capellán.

La capa puede proyectar un espíritu rancio, no tanto por la prenda sino por algunas perchas. Pero también es un acto de reafirmación de la individualidad frente al carril de la moda. Con la edad, las tendencias exhibicionistas se agravan.

Otro amigo, no menos maldiciente, me ha dicho: “Gustará en las asambleas de Podemos” (nunca he ido a una). Otro: “No sé cómo te recibirá Puigdemont en Barcelona”. Estoy como la CUP, partido por la mitad.

Si viviera en Londres o Nueva York, donde nadie sabe de nuestros problemas con las dos Españas, me la compraría una mañana mismo. La usaron Picasso, Buñuel, Mastronianni, Fellini o Yul Brinner; la usan Plácido Domingo, Fernando Arrabal y, seguro, Arturo Pérez Reverte. Fue un signo de la bohemia madrileña.

Estoy cansado de trincheras, estereotipos, prejuicios, barones y camisas de fuerza. También necesito liberarme de esas ataduras. Ser libre consiste en obedecerse. Lo pensaré unos días más, buscaré un pacto conmigo mismo, pasaré del qué dirán y quizá caiga de regalo por mi cumpleaños (no sé aún en qué año).

Gracias por participar en la consulta (fue una idea de Ada Colau; es broma) y feliz fin de semana.

La mirada de Rajoy al diputado-rasta

Tenemos una tendencia nacional a lo vacuo. Resulta más fácil escandalizarse por los trajes de unos reyes magos que por el saqueo de la Sanidad Pública, buscarle las vueltas al bebé de Carolina Bescansa que denunciar la desigualdad de la mujer o la pobreza infantil. Somos un país con las preferencias averiadas.

Era importante que los nuevos diputados marcaran diferencias estéticas y de contenido desde el minuto uno, pero no estoy seguro de que Podemos eligiera la mejor puesta en escena. Algunos medios se quejan de un supuesto espectáculo obviando espectáculos mayores, desde las broncas de patio de colegio al infame voto a favor de la guerra de Irak. Lo grave es el diputado comisionista.

La teatralidad es esencial en política, pero resulta más efectiva si parece natural. Por eso me gusta la foto de Alberto Rodríguez, el diputado-rasta, dirigiéndose a votar ante la mirada atónita de Rajoy. Es un buen símbolo de la entrada de aire de la calle y del final del imperio de la corbata.

El error fue sobreactuar contra el PSOE y C’s, hablar de búnker. Las diferencias son ahora parte del juego prenegociador, que luego viene “el digo, diego”. Es esencial asumir que la campaña ha terminado. A Podemos no le conviene parecer que ha empezado otra.

Al Mariano le interesa volver a votar

Si se repitieran las elecciones en mayo habría un ganador: Mariano Rajoy, cuyo partido recuperaría parte de lo prestado a C’s. Sus votantes más críticos sentirían que han ajustado cuentas y pueden regresar al redil marianista. Rajoy ha hecho sus números y sabe lo que le conviene, pero de momento debe aparentar lo contrario: un esfuerzo para formar Gobierno y que el PSOE pague su fracaso.

Podemos está en una win-win situation, es decir, haga lo que haga, gana. Pero esto tiene sus límites. Una repetición electoral puede colocarle delante del PSOE, pero ¿de que serviría si el PP obtiene 150 escaños y C’s 12? ¿Creen que el PSOE les facilitaría el Gobierno? Sería demoledor proyectar en el votante de izquierdas la idea de que han ayudado a Rajoy.

La cuarta opción

Todo el mundo habla de tres opciones: elecciones (en teoría una mala salida para el PSOE y C’s), pacto de izquierda (PSOE, Podemos e IU con abstenciones de PNV y catalanes) y Gran Coalición. Hay una cuarta que parece disparatada: gobierno de PSOE y C´s con apoyo de Podemos.

Sería un Gobierno de regeneración para dos años -los mismos que durará el de Puigdemont- y con el objetivo de derogar las leyes más polémicas: la que regala el monte a los pirómanos, la que introduce cambios en la ley de Enjuiciamiento Criminal en beneficio de los corruptos, la Wert de deseducación, la Mordaza, RTVE…

Además de un programa para paliar la emergencia social en cualquiera de sus manifestaciones; comisión de investigación sobre corrupción con el fin de impulsar cambios para que sea casi imposible; reforma fiscal para que paguen algo los más que tienen; liberar al Sol de la avaricia de las eléctricas, una comisión de reforma constitucional y abrir el melón de la financiación autonómica.

Defensa del pacto

Los tres podrían defender un pacto de regeneración política. El PSOE y C’s podrían vender que no han cedido en el referéndum catalán y hablar de una consulta para aprobar los cambios constitucionales. Podemos podría vender que ha sentado las bases para que el referéndum en Catalunya sea posible a corto plazo.

Toda modificación constitucional necesita el apoyo del PP. Esta mañana han comentado en la tertulia de Pepa Bueno en la SER que el PP condiciona esos cambios a ser Gobierno; desde la oposición promete hacerlos imposibles. ¿Es este el partido que demanda responsabilidad?

La música de En Comú Podem

No sé cómo se ha negociado el asunto de los cuatro grupos de Podemos, pero parece natural que los demás se negarán. Hubiera sido de inteligencia política permitir uno: el de En Comú Podem por una razón estratégica: su música es la única que nos puede sacar a todos del laberinto soberanista; por eso es necesario que se oiga mucho en “Madrid” y en Catalunya.

Ahmed Dawabshe merece una oportunidad

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Ahmed Dawabshe es palestino, tiene cuatro años y su salud ha mejorado: pasó de la unidad de quemados a otra de rehabilitación del hospital Tel Hashomer, cerca de Tel Aviv. Le queda mucho por delante. No tiene padres, tampoco hermano, solo abuelos.

Sus padres murieron en el ataque de unos colonos a su casa en la aldea de Duma, Cisjordania. Fue la noche del 31 de julio de 2015. Se llamaban Saad y Riham; su hermano, Ali, tenía 18 meses. Ahmed llegó al hospital con quemaduras de segundo y tercer grado en el 60% de su cuerpo. Ya sabe que está solo, que su vida es una cuesta empinada.

La tragedia de los Dawabshe ha conmovido a la parte de la sociedad israelí que se suele conmover por las injusticias diarias que padecen miles de palestinos. No es un caso aislado, aunque tal vez el más grave y el que más atención mediática ha recibido en los últimos años.

Pone de manifiesto el problema de la radicalización de los colonos que ocupan amplias zonas de la Cisjordania palestina imposibilitando cualquier solución de paz, como la de los dos Estados. La colonización progresiva forma parte de la política de todos los gobiernos  de Israel desde 1948, pero el actual de Benjamin Netanyahu es el primero que no disimula el objetivo último: anexionarse una gran parte de Cisjordania.

Hay dos colonos procesados por asesinato, pero los palestinos no confían en la justicia israelí. Las dos sociedades están separadas por un muro y un abismo. Apenas existen los puentes.

La foto de Ahmed vestido con la camiseta del Real Madrid, equipo del que es fanático seguidor, es un llamamiento para que el club de Florentino Pérez se movilice. Lo hizo con algunos refugiados sirios y seguro que lo hará con el joven Ahmed Dawabshe.

Tiene que ser una broma el descacaro de la abogada del Estado –sumado a los de Hacienda y el fiscal defensor– en el juicio real. La confesión de que el eslogan de “Hacienda somos todos” es mentira procedente de un funcionario del Estado, que cobra de nuestros impuestos para conseguir que se cumpla la ley, resulta demoledor en un momento en el que parecía que había cierto despertar ético.

Tampoco es de enmarcar la reciente de Artur Mas sobre su manera de corregir en los despachos lo que dictaron las urnas. Vivimos tiempos de estupidez masiva en los que es posible que yo mismo sea un contaminado y contaminador simultáneo.

Es cierto que el juicio real arranca con la condena pública de la infanta Cristina y su marido sin esperar al desarrollo del proceso oral, la presentación de pruebas, su evaluación y sentencia. Así debería ser la presunción de inocencia. Los medios alimentamos la bulla confundiendo el trending topic con rigor democrático. Le sucede también a los poderes públicos con su insufrible parcialidad.

El descrédito de las instituciones, sobre todo de la justicia, no ayuda a respetar los tiempos procesales ni a confiar en la aplicación de las leyes. Da la sensación, y el fiscal-mercadona es la prueba, de que existe una justicia para los amigos y poderosos y otra para los demás. No ayuda tampoco el sistema de elección de los miembros del Poder Judicial y del Tribunal Constitucional, que carece de una irrebatible autoridad cuando más se le necesita.

La usurpación de los poderes del Estado en beneficio partidista resulta vomitivo. Es más fácil acabar en un banquillo si enseñas una teta que si robas miles de millones desde la cresta de un banco.

Me gustaría que nos pasaran la lista de eslóganes que no son ley ni derecho, solo una broma pesada. Es por hacernos una idea.

@ikerarmentia propuso uno lleno de ingenio: “La separación de poderes es una de las bases del Estado de Derecho en España’ es sólo publicidad”.

Hay muchos más; a ver qué se os ocurre.

Feliz martes.

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