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Podemos, un poco de contexto de Marcelo Bielsa

Podemos ha logrado unos resultados espectaculares en apenas dos años, si se atiende a los datos objetivos: 71 diputados. Y los han conseguido pese a la campaña en contra en numerosos medios de comunicación que sustituyeron el análisis por la descalificación y la falsedad, como ha vuelto a confirmar la justicia. No existen pruebas de financiación ilegal desde Venezuela o Irán. De momento, lo único probado es la financiación ilegal del PP y que en el Consejo de Gobierno se sienta un ministro del Interior fuera de la ley.

Además de los datos objetivos hay un hecho difícil de rebatir: han cambiado el paso a la política española. También Ciudadanos, pero menos.

Son muy buenos en el análisis político y en las campañas electorales; en esta menos porque pensaron que el sorpasso estaba hecho, que el partido estaba ganado antes de disputarlo.

Es cierto que Pablo Iglesias ha resultado esencial para llegar hasta donde han llegado. Sin él no habría 71 diputados, como no hubiera habido 69 el 20-D. La cuestión es si con él pueden ganar unas elecciones por mayoría absoluta o sumar al PSOE en un Gobierno. Creo que no.

Iglesias es inteligente y muy agradable en la distancia corta. Su principal defecto es que a veces no se sabe controlar y pierde la forma al defender el fondo. No solo es lo de la cal viva, o el rapapolvo (injusto) el periodista de El Mundo, también está su rueda de prensa tras ver al rey.

Es verdad que existe un interés mediático por potenciar su peor imagen, por distorsionar cada palabra. También hay que reconocer que él ha contribuido a crear esa imagen regalando munición al enemigo. Le falta un número 2 que interprete el papel de malo, que concentre las críticas, que sirva de escudo y le deje libre el papel de bueno. Juan Carlos Monedero hubiese sido perfecto para el papel del falso malo. Cambiar la mala imagen (la valoración del CIS demuestra que existe), enquistada en una parte de la sociedad, va ser una tarea complicada. El traje ya está hecho y vendido.

El resultado del 26-J no fue bueno. Podemos perdió 1,2 millones de votos y no sumó los 800.000 de IU. ¿Por qué se quedaron en casa? Algo ha fallado. El fracaso tiene que ver con las expectativas creadas, no tanto con el resultado en sí que sigue siendo bueno pese a no haber sorpasso. Sobre las expectativas y los fracasos recomiendo este vídeo de Marcelo Bielsa cuando era entrenador de Athletic de Bilbao.

Para mi, la causa de la desafección de los votantes tiene que ver con lo ocurrido entre el 20-D y el 26-J. No solo es el asunto del pacto PSOE-C’s. El problema de base son las formas, la escenificación. Es como si Podemos solo supiera hacer campaña electoral o buscar los golpes de efecto.

En la Comunidad de Madrid están demostrando que sí saben hacer política. Seguro que sucede en otros lugares. ¿Por qué no en el Congreso de los diputados, el gran escaparate?

La foto de la anterior legislatura fue la del diputado rasta Alberto Rodríguez pasando ante un sorprendido Rajoy. Era el símbolo del cambio que está sucediendo en España. No eran necesarios el bebé de Bescansa en el escaño ni el beso en la boca con Domènech porque se nota que eran golpes de efecto. Las criticas desmedidas de algunos medios contrastan con sus silencios con la corrupción.

No sé si habrá terceras elecciones. Podemos tiene la oportunidad de ir más despacio, de pensar a medio y largo plazo. La ventana de oportunidad no acaba ahora como sostiene Íñigo Errejón. Esto solo acaba de empezar. De momento emiten buenas y malas señales. La peor podría ser considerar una mala hierba la discrepancia; las mejores, reconocer la derrota y salir al paso de las teorías de la conspiración sobre un pucherazo electoral, comportándose de manera responsable, mucho más que el PP de Aznar cuando perdió de manera imprevista ante el PSOE de Felipe González y habló de manipulación.

Creo que Podemos podría llegar a ganar unas elecciones dentro de cuatro u ocho años. Tiene banquillo. Le falta volver a la calle, reactivar los círculos que eran las arterias que le conectaban a la realidad. Es difícil que Pablo Iglesias logre revertir su imagen y eso limita las posibilidades de crecimiento electoral. Iglesias lo intuye, pero resulta muy difícil leerse a uno mismo, saber apartarse. Sería una lección en un país en el que no va ni dios (y el ministro pío, menos aún).

Tampoco hay prisa. Disponen de una legislatura, si es que esta arranca de verdad, para ver, analizar y decidir. Una prueba de madurez son sus reuniones a puerta cerrada para analizar lo ocurrido. Ya no piden que se televise todo en streaming. A veces, la discreción, apagar las cámaras y los móviles, ayuda a bajarse del escenario y encontrar el tono de la conversación. Eso también es hacer política. Si hay focos, todos actuamos. Es humano. Feliz semana.

Podría haber sido peor

Una tentación muy española es decir que los resultados electorales de uno han estado condicionados por los demás, no por los errores propios. Es el mejor camino para repetirlos.

Las encuestas no han dado una, y la de a pie de urna, menos. Quizá haya llegado el momento de reformar los estudios de Sociología (ironía). No creo en teorías conspiratorias, de que algunos estudios demoscópicos tuvieran como fin uno diferente al de retratar el estado de ánimo de un país e interpretarlo. Quizá los sociólogos, como los periodistas, se han creído que la realidad es lo que se mueve por las redes sociales.

Mariano Rajoy es mucho más hábil lo de que aparenta, como nos había advertido Antón Losada en Código Mariano. Su problema es de comunicación, no de pensamiento. Ha ganado las elecciones sin mover un dedo. Conoce bien a sus votantes y a los españoles. Debe ser el encargado de formar Gobierno, no porque sea la lista más votada, sino porque tiene margen para lograrlo. Debe sumar a Ciudadanos, lograr la abstención de PNV y Coalición Canaria y que alguien se ponga enfermo porque será complicado arrancar el diputado que le falta entre los demás grupos, incluido el PSOE.

Albert Rivera se ha equivocado: del buen rollo con Pablo Iglesias, como colegas en la novedad y la regeneración, pasó demasiado rápido a Venezuela y a abrazar niños griegos. No sé qué buscaba al endurecer su discurso. ¿Al votante del PP? No lo ha conseguido. Visto con perspectiva, su pacto fallido con el PSOE fue un error. La misión de C`s, o eso parecía, es modernizar a la derecha española, ayudar en el tránsito de los rescoldos del franquismo a la derecha europea en la que dimitir no sea un nombre ruso. Veremos qué sucede en la formación Gobierno, cuál de los múltiples Rivera se sienta a la mesa de negociaciones.

Podemos es un movimiento urbano sin discurso rural, el que más se ha creído, sin contar con sociólogos y periodistas, que la realidad es lo que fluye por Twitter. Su resultado es un gran fracaso, una decepción. La confluencia con IU no ha funcionado para ninguno de los dos. La pérdida de 1,2 millones de votos es una advertencia. Fue un error no haber facilitado con la abstención un Gobierno PSOE-C’s. Parece ventajista decirlo ahora, pero tengo defensa: lo escribí el 28 de marzo. Para muchos votantes, Podemos va a cargar con la responsabilidad de cuatro años más de PP. El PSOE ya ha empezado a explotar esa vía cuando ellos -Susana Díaz y los barones- son tan o más responsables.

Pedro Sánchez, el Resistente. Lleva meses sorprendiendo por su capacidad de aguante; es un fajador. No será presidente en los próximos años, pero seguirá de momento al frente del PSOE. A Díaz se le han aguado los planes con el sorpasso del PP en Andalucía. Ya no está legitimada para exigir la cabeza de Sánchez. Las expectativas del PSOE eran tan bajas, que un fracaso parece un éxito, un milagro. No deberían confundirse con el espejismo.

Pablo Iglesias tiene techo; Podemos, no. Además del fracaso de la estrategia de la cal viva y de la confrontación con el PSOE, hay un problema de fondo: Iglesias provoca rechazo en un sector importante de la izquierda y del centro. Es un blanco fácil para las manipulaciones mediáticas. La campaña contra él y contra Podemos han sido brutales, en la que algunos medios se han dejado el prestigio, si es que les quedaba algo.. Pero culpar de todo a esa prensa hostil es culpar al árbitro. Debajo de esta indudable realidad están los errores propios. Iglesias resta más que suma y no parece que el traje socialdemócrata sirva de mucho, sobre todo si se lo quita con tanta rapidez ante sus seguidores en el museo Reina Sofía. Podemos debería abrir un debate serio, profundo, sosegado y, sobre todo, valiente. Unidos Podemos tiene banquillo: Ada Colau, Mónica Oltra, Íñigo Errejón y Alberto Garzón; cualquiera de ellos suma, no resta. Estará por ver si el Iglesias brillante en el análisis de la realidad política es también brillante en la lectura de su propia realidad. Y generoso.

Habrá Gobierno, vendrán más ajustes económicos, más promesas incumplidas, más casos de corrupción y no pasará nada. El éxito del PP es el fracaso de España como país y de nosotros como sociedad civil. No rechazamos la corrupción pública porque somos un país corrupto que salió averiado del franquismo y ahí sigue. También es el fracaso de una izquierda cainita que en muchos casos copia los defectos que critica; el peor, el sectarismo, el prietas las filas, la dificultad de aceptar opiniones divergentes.

Solo queda la esperanza de que Ciudadanos le imponga al PP una lista de deberes y que al menos abran las ventanas, que corra un poco el aire. Aunque sea para disimular.

Músicas de A Vivir y un link

Sobre la esclavitud y sus cifras, de la página del The Global Slavery Index.

Feliz semana

¿A qué juega Albert Rivera?

No entiendo el plan de Albert Rivera, ni sus vídeos: ¿quiere robar votos al PP endureciendo su discurso conservador para perder los ganados el 20-D al PSOE? Él sabrá cuáles son sus cuentas, pero suena a gatillazo; ya le pasó con el jardín del machismo en el que se metió en la última semana de las primeras elecciones. Pensé que Rivera traía aire fresco a la derecha. Todo indica que me equivoqué.

Su viaje a Venezuela fue una mofa a la inteligencia del votante, al que no debe de tener en alta estima intelectual. Voló a Caracas con el titular de regreso en la maleta, como hacen los malos periodistas. Dos días entre amigos sin pisar la calle humilde, la que sufre más, le da para hablar de Podemos durante meses en lugar de hablar de Venezuela. No es serio.

Las reformas estructurales que necesita España exigen transversalidad, no trincheras. El PP -otro PP- debería estar a bordo. Sin él no hay reforma posible de la Constitución; es un más una cuestión aritmética que política. Para que llegue ese supuesto nuevo PP es necesario que el actual pase una temporada en la oposición. Por eso defendí la abstención de Podemos para facilitar un Gobierno de dos años PSOE-C’s que derogara leyes, aprobara otras y abriera una comisión sobre la corrupción endémica. Este Rivera echado al monte me hace pensar que en esto también me equivoqué.

Si el cardenal Cañizares llama a la desobediencia de las leyes que no le gustan, otros podrían llamar a que se deje de financiar a la Iglesia con dinero de todos. Sería más efectivo dárselo directamente a Cáritas o a las monjas hospitalarias sin pasar por los obispos y por 13Tv.

Tema con el que abrimos la sección del domingo en A Vivir

Y con esta terminamos. Feliz semana.

Musiqueando en A vivir / 15-M

Feliz domingo

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