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Comisiones de embestigación

Ese es el objetivo: embestir, no investigar. La comisión del 11-M fue lamentable. No hubo ánimo en casi nadie de acercarse a la verdad, de detectar los posibles fallos en el sistema que permitieron el mayor atentado de la historia en España, de proponer cambios.

La que se anuncia sobre Bárcenas, que debería ser sobre la corrupción, irá por el mismo camino: el “y tú más”. Si se enmierda, gana el gallinero, los manguis. Del ruido solo sale ruido. Ese el objetivo de los corruptos: que todo siga igual.

En las comisiones parlamentarias españolas se puede mentir tanto como en las ruedas de prensa y en los programas electorales. Es gratis. Deberían tener el mismo valor que una investigación judicial, con asistencia obligada y la obligación de decir la verdad. Las consecuencias de no hacerlo tendrían que ser las mismas que en un juicio.

Lo que necesitamos con urgencia es una comisión de expertos nombrada por el Parlamento, personas de prestigio, conocimiento de la materia y capacidad. De esa comisión deberían salir propuestas claras de cambios legislativos y de procedimiento en la contratación de personas, compra de material y en los concursos públicos para que la corrupción sea muy difícil. Es urgente otra ley de transparencia y que aquel que ha malversado un euro público quede fuera de juego.

Necesitamos una revolución cultural y que el cambio empiece en la escuela, en la formación de los futuros ciudadanos. El problema es ¿cómo poner en marcha esto con lo que tenemos?

Por si os lo perdísteis: obligatorio para periodistas (ciudadanos) esperanzados. Feliz puente.

El PSOE lo tiene facilísimo

Escribía Benjamín Prado en InfoLibre, no lo llames negociación si es un chantaje: si no te abstienes, habrá terceras elecciones, una irresponsabilidad que, al parecer, solo afecta al PSOE, no al PP, que tiene el mandato de alcanzar pactos. La tan demandada abstención sería gratuita, sin cesiones de calado, solo para que se calmen Felipe González y sus amigos.

Nadie quiere pactar con el PP en B y el PP en B no quiere negociar con nadie. Ofrece su programa, y quizá el cambio de alguna coma. De lo esencial, de la corrupción, no hay noticias: que personajes como Rita Barberá salgan del Senado donde se emboscan sin dar un palo al agua y si tiene que cantar, que cante.

Lo esencial sería un cambio de actitud, un Gobierno que pasa del Parlamento a un Gobierno que dé explicaciones. El Parlamento somos los ciudadanos, no los aparatich.

El PSOE lo tiene fácilísimo: condicionar un hipotético cambio de voto al cambio de voto de Albert Rivera, que Ciudadanos vote ‘sí’, que se moje, que pacte con el PP, el partido ideológicamente más próximo, y una vez conocido el contenido de ese pacto, los socialistas se lo pensarían. Sin ese ‘sí’ previo, Ciudadanos no puede exigir nada a nadie.

Solo en ese caso podría haber una abstención parcial, permitir que el chiringuito arranque y ser implacables después desde la oposición. Permitir que todo siga igual, en la letra y en la música, sería una estafa democrática.

El PP merece gobernar y merecemos que nos gobiernen hasta que sequen la hucha de las pensiones e incumplan (otra vez) sus promesas económicas. No habrá recorte de impuestos con el déficit disparado. Lo único real es la amenaza concreta, más allá de la multa simbólica, de más recortes que blande Bruselas.

Nos merecemos ver a la pobre Rita Barberá arrastrando su maldormir y sus bolsos por las moquetas del inútil Senado que como prueba de su liviandad absoluta tiene como presidente a un tipo liviano y aburrido como Pío Escudero.

Nos merecemos a Fernández Díaz y al director de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa y Díaz del Río (es solo uno aunque parezcan dos) a quien auguran ascensos ministeriales. Puestos a llevar el castigo hasta sus últimas consecuencias, nos merecemos la voz chabacana y faltona de Esperanza Aguirre. Y nos merecemos al hombrecillo insufrible.

Ya apareció una carta con los abajo firmantes, entre ellos destacados ex socialistas, que exigen un gobierno urgentemente, incluso antes de que se pueda negociar la abstención del PSOE o el voto favorable de Ciudadanos. Negociar es una de las bases de la democracia. Rajoy no puede aspirar a seguir en La Moncloa sin mover un dedo en la lucha contra la corrupción o terminar con la ocupación de RTVE, por ejemplo. ¿Se quedará todo en la defenestración de Celia Villalobos y la consiguiente liberación del chofer Manolo que tanto la padeció?

En la formación de la mesa del Congreso, que incluye el premio gordo de la presidencia, el PP negoció y cedió con Ciudadanos, y pactó con PNV, Coalición Canaria y la ex CiU. Lo que era un anatema para el PSOE -negociar con separatistas-que-quieren-romper-España, así, todo seguido-, resulta un ejercicio de responsabilidad con el PP. El problema es que ese ha sido el discurso de una parte del PSOE, de sus barones, baronesas y medios afines. Si están tan próximos al PP deberían pasarse al PP. Solo por aclararnos un poco.

En el caso de que Rajoy lograra el ‘sí’ de Ciudadanos y la cuadratura del círculo con los independentistas, el PSOE no necesitará moverse. Creo que hacen mal en decir “no es no”. Sería más inteligente decir: “Si logran 175 síes, estudiaremos la posibilidad de apoyar la gobernabilidad con una abstención”. El “no es no” es quemarse en un incendio que no les pertenece. Coloca el listón alto y sientate a esperar y a conocer el conenido de ese supuesto pacto de investitura.

Podemos está fuera en esta fase teatral, algo que les conviene. Necesitan perder el foco por el foco, y pasar a la política concreta, a las propuestas, a poner patas arriba una forma de hacer las cosas. Si lo lograron sin tener un solo representante tras las europeas, ahora debería ser más visible porque disponen de 71 diputados junto a IU. Deben demostrar que son el mejor partido de la oposición, el más eficaz y regenerar la imagen de su líder. Lo tienen fácil: la mitad del PSOE está empeñado en parecer el mejor aliado de Mariano Rajoy.

Feliz fin de semana.

Músicas en A vivir (previo al 18 de julio)

Feliz semana

Se ha instalado en el inconsciente (de inconsciencia) colectivo que hay que ser responsables y permitir un gobierno presidido por Mariano Rajoy sin pedir nada a cambio, ni el más mínimo gesto como la salida de su polémico ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, o corrección de rumbo en los casos de corrupción.

Esta es la tesis del PP, que repiten medios, periodistas y algunos políticos que no son del PP. Incluso se publican encuestas que logran que la ciudadanía esté en el mismo rollo que los editorialistas. Resulta increíble la falta de calidad democrática en los que tienen que vigilar la calidad de la democracia.

Pablo Casado, joven estrella del PP, dice: “Solo necesitamos que se abstenga uno del PSOE” para lograr la investidura. Y la frase se convierte en titular sin que la acompañe algo de contexto, de precisión realista: solo faltará uno si Rajoy logra el voto a favor de Ciudadanos, PNV y Coalición Canaria.

Voto a favor, que no basta con la abstención
. A favor, según las cuentas de Casado, estarían los 137 del PP y ese único del PSOE tan necesario = 138. En contra estarían los 71 de Unidos Podemos, los 84 del resto del PSOE, los nueve de ERC, los ocho de CDC (o como se llame el tinglado para mantener a Artur Mas en el escaparate) y dos de Bildu = 174.

¿Nadie va a hablar de la responsabilidad de Rajoy en esta fase? Como indiscutible ganador de las elecciones del 26-J tiene una y muy clara: negociar con los demás grupos para lograr la investidura y formar gobierno. Después se verá: un Gobierno en minoría que tendrá que negociar cada coma. Veremos si la Mesa del Congreso representa esta situación inédita en 40 años de democracia o habrá un enjuague PP, PSOE y Ciudadanos. Podemos debería estar en la Mesa.

La responsabilidad del presidente en funciones obliga a ofertar, contraofertar, ceder, acordar. Para lograrlo es necesario trabajar, convencer, atraer. ¿O lo responsable es regalar los votos del resto de los ciudadanos sin demandar al PP un mínimo de decencia política? ¿Tenemos que tragar con la corrupción de unos los que votamos contra la corrupción?

La cantinela es sencilla: todo es para evitar unas terceras elecciones, que Rajoy y los gurús del PP creen que les vendrían bien. Para evitarlas tenemos que bajarnos los pantalones para que todo siga igual en ara de la responsabilidad. ¿Es responsable acatar la irresponsabilidad?

Alguien debería ser responsable de verdad en este país y poner límites al mal gobierno, al saqueo de la caja de la Seguridad Social, a las contratas amañadas, a las cuentas en Suiza o Panamá, a las amnistías fiscales, a las leyes mordaza, a la educación al servicio de una iglesia que es parte y no todo. Ser responsable es no tener jueces en la Audiencia Nacional al servicio de un partido a cuenta de los bolsillos de todos. Ser responsable es exigir mejor democracia.

Como en diciembre, el que no hace, Rajoy, parece que hace y los que hacen parecen unos irresponsables radicales que no hacen. Este estado de opinión interesado dice muy poco de los demás partidos, que se dejan robar el mensaje.

La próxima semana se cumplen 80 años del golpe de Estado franquista, del inicio de la Guerra Civil. ¿Además de la Fundación Francisco Franco alguien va a hacer algo, una lápida conmemorativa, una música, un algo? A veces creo que han vuelto. Una amiga especial me corrige: “No han vuelto, son los mismos que jamás se fueron”.

Feliz semana irresponsable.

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