Feed
Posts
Comentarios

Tres canciones y un domingo

Es verdad, llevo un par de meses vago con el blog. Es por exceso de trabajo. Mientras me llegan las palabras, un poco de música. Esto es lo que pusimos hoy en A vivir. Para los trasnochadores: por si quieres oír el programa.

Silvio Rodríguez para hablar de Cuba

Ellie Goulding, maravillosa versión de Your Song.

Y para hablar de gatos, Cats, obviamente.

Esta es la noticia del The New York Times sobre un café-adopta-gatos en California.

Buen domingo.

Otro presidente es posible

Llámeme iluso, peterpanista, perrofluta sin perro y sin flauta, pero sigo creyendo en las utopías y me siguen emocionado los soñadores.

Opinar o no opinar si eres periodista

Diciembre, pasó el maldito puente. Supongo que los dos millones de personas, o más, que ocuparon el centro de Madrid se habrán ido a sus casas porque hoy no he pisado la calle. Ventajas del freelance. Vivo en un promontorio sobre Madrid, solo escucho el murmullo, un runrún sordo sin apenas ruidos.

Parezco un marino en el palo mayor. Tengo el privilegio de decidir si me sumo o me evado. Lo tengo menos en estas fechas tan entrañables y coñazo en las que la alegría se expande de manera molesta y artificial. Diciembre es un mes sin graves, solo se escuchan los agudos, los chillones.

He dedicado el martes a jugar con Nana, leer compulsivamente en Internet y trabajar en un par de textos y en una entrevista que saldrá en breve en elDiario.es. Ayer se publicó un perfil de Obama que a tenor de los comentarios no gustó demasaido. Uno me acusa de publirreportaje. Soy de los que respetan todas las opiniones, y las críticas, más.

En las noticias internacionales, mi especialidad, trato de no emitir opiniones personales. Tengo mi punto de vista, mi ideología, mis valores. Aunque no soy objetivo trato de ser honesto: dar la oportunidad al lector de sacar sus propias conclusiones.

A veces, como en el perfil de Netanyahu, logro que me pongan a parir desde los dos lados por motivos contradictorios. Unos me acusaron de sionista; otros de antisemita. Esos son los buenos textos, los que dan en el clavo.

Sé lo que soy, pero pertenece a mi intimidad, y a la de mis amigos. No lo publico en Twitter. Opinar sobre estos temas me resta como periodista, y aún así creo que se me ve bastante cómo pienso y cómo siento.

Trato de no ser sectario, un problema grave en gran parte de la izquierda en España, y aplicar mi transversalidad británica.

En las noticias nacionales me cuesta más. Como no informo sobre esos asuntos me he permitido opinar, quizá demasiado. En esos asuntos no soy un periodista, soy un ciudadano, un indignado que quiere un cambio radical. En esos temas me muestro sin miedo. Una amiga me dijo el otro día que me exponía mucho en mis simpatías y apoyos. Le recordé que voy a cumplir una talegada de años y que estoy más de salida que otra cosa. Faltaría más, que a estas alturas el miedo fuese un freno. Nunca lo fue, ahora menos.

Pero mo estoy seguro si hago bien.

En elDiario.es también hago entrevistas, bueno en realidad son conversaciones largas, muy largas según Guillermo Altares. Ese opinar libérrimo ha tiene sus consecuencias: ahora no hay modo de conseguir una entrevista con Susana Díaz y algún que otro del PSOE.

En internacional no adjetivo, ese es un privilegio del lector pague o no pague por su pinchazo o su ejemplar. En nacional no consigo salir las interjecciones.

Buena semana

 

 

La gran coalición y los suicidios políticos

El PP la insinúa y la niega, una contradicción simulada y en diferido en boca de María Dolores de Cospedal. No es un error, sino parte de una estrategia. Los globosondas sirven para medir la temperatura ambiental. El PSOE la rechaza sin rodeos. También es un globosonda. En Alemania la gran coalición es un hecho que se repite, casi una tradición. En Inglaterra la hubo durante la II Guerra Mundial.

Puede ser una buena idea que partidos con programas distintos unan fuerzas en tiempos de grave crisis o para sacar adelante una transformación política o económica. La que se barrunta en España no es para impulsar una regeneración de las instituciones nacidas de la Transición, sentar las bases de una democracia sana. La de aquí es para que todo siga igual, solo para salvar los muebles del Ibex 35 y compañía.

 

El PP es en sí mismo una gran coalición de la derecha, desde los reductos del franquismo hasta el centro político. El PSOE tiene competencia en IU y mucha más en Podemos que se ha sentado en su silla, como me dijo Belén Barreiro en una entrevista con Jot Down. No sé si el electorado del PSOE es más exigente que el del PP o es que tiene alternativas mientras que el popular solo dispone de una: la abstención.

Tanto PP como PSOE sufren el castigo de la ciudadanía, casi por los mismos motivos: incumplir su programa y la corrupción en los grados que ustedes quieran. Ambos están en el Babia del y tú más, lejísimos de la realidad de una calle que no pisan. Siempre hay excepciones, claro.

Falta menos de un año para las generales y según la última encuesta del CIS lo más probable es que las gane el PP pero lejos de la mayoría absoluta que se sitúa en 176 diputados. Con un PP en 140 escaños, por ejemplo, no hay gobernabilidad posible excepto si se suma al PSOE.

La principal batalla estará en el segundo puesto porque el tercero quedará penalizado por la ley D’Hont. El segundo podría obtener algo más de 100 escaños y el tercero entre 50 y 70. Depende de cómo se distribuya el voto.

Podemos se prepara para ganar; por eso trabaja en un programa que separe de manera nítida las promesas realizables en una legislatura de los sueños, de las utopías que deben mantenerse como motor de esperanza. Para el partido de Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero, Íñigo Errejón, Carolina Bescansa y demás sería un gran éxito alcanzar el segundo puesto. Lo sería también el tercero aunque decepcione a muchos que exigen la luna.

El PSOE lo tiene difícil, imposible: tendrá que decidir si apoya al PP y garantiza eso que el entorno (léase Ibex-35, empresarios, algunos medios) llama gobernabilidad o apoya a Podemos (o se apoya si queda segundo) para formar un Gobierno de izquierda.

Las presiones van a ser formidables para que acepte el gran pacto, como va a ser formidable la campaña sucia contra Podemos, que en estos momentos es el gran peligro para los privilegios de una élite que en muchos casos se ha mostrado cleptocrática e irresponsable.

Si el PSOE cede a los cantos de las sirenas acabará como el PASOK griego. La gran coalición fortalecerá al PP. Si el PSOE pacta con Podemos puede ser también un suicidio a medio plazo, que Podemos se lo acabe comiendo. Será la elección entre dos suicidios voluntarios. El de pactar con Podemos podría ser menos terminal.

Estoy convencido de que PP y PSOE, en menor medida, mantienen un considerable voto oculto, o no declarado como dice Antón Losada en una entrevista que publica elDiario.es. Y que eso voto aflorará en las urnas. También sé que Podemos ha despertado un gran entusiasmo que deberá mantenerse un año al menos. Dependerá de lo que pese más: el miedo o la ilusión.

Feliz jueves y lo que viene después.

 

Derrota colectiva FC

Lo ocurrido en el Manzanares, la pelea entre hinchas radicales del Frente Atlético y Los Suaves del Deportivo de la Coruña, es una derrota de todos. No solo por Jimmy, el muerto, y su familia sin importarme demasiado sus antecedentes, sean penales o civiles. La violencia en el fútbol es como la corrupción de la política, surge de la sociedad que mira para otro lado.

Es fácil condenar lo visible: el mangoneo de dinero público, sean cursos de formación ficticios, fabradas, matadas, barcenadas, monegadas o pujoladas de turno. Es fácil condenar la violencia física cuando se produce y es eviente.

Es fácil pedir dimisiones a los demás por cualquier minucia y llamar antisistemas a todos los que no llevan corbata o bolso de dior. Lo difícil es salir a la palestra como delegada del Gobierno y asumir errores. ¿Dónde estaba la policía? ¿Por qué tardó tanto en llegar? ¿Quién decide cuándo un partido es de alto o de bajo riesgo? Es inaceptable que haya más antidisturbios en la Puerta del Sol por una manifestación del partido animalista, por un poner, que en las cercanías de un estadio de fútbol en un día de partido. Alguien tendría que dimitir.

La violencia empieza en el insulto, en las personas que acuden a un campo de fútbol a llamar hijo de puta a todo lo que se mueve, sean árbitros, jugadores rivales, masajistas o recogepelotas. La violencia empieza en las personas que lanzan gritos o sonidos racistas. Empieza también en los que les ríen la gracia por complicidad o cobardía.

Es cierto que un estadio no es el lugar adecuado para la reflexión, tampoco lo es un partido politico, por lo que se ve. Los cánticos xenófobos y las pancartas fascistas deberían estar prohibidas. Toda esa pléyade de grupos ultras financiados por los clubes deberían salir de los estadios. Cerezo debería pedir perdón por sus desafortunadas declaraciones iniciales.

Como sucede con la corrupción todos somos culpables de alguna manera. ¿Quién no ha insultado alguna vez en un campo? ¿Quién no pagado una factura sin IVA al fontanero?

Es urgente una revolución ética impulsada desde la escuela, desde los barrios y las asociaciones, desde los medios de comunicación; es urgente un pacto social que determine la frontera de lo intolerable, como la mentira, el robo, la violencia. Para conseguirlo antes tendremos que cambiar de políticos.

Older Posts »