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Instrucciones básicas en el manejo del tiempo

Los que tienen trabajo no tienen tiempo y los que tienen tiempo no tienen trabajo. Esta ecuación demuestra que vivimos en una sociedad averiada en la que no funciona lo esencial: el reparto de las tareas: menos trabajo, más tiempo; menos tiempo, más trabajo. Sería lo inteligente. Es una idea que está en el ambiente. El último en defenderla es el millonario mexicano Carlos Slim.

Cuando trabajaba en periódicos -he estado en cinco en plantilla-, mi tiempo dependía de la actualidad y de la persona que decidía las libranzas. Todos fueron justos en la medida de lo posible. Todos menos el último que utilizaba el cuadrante de los turnos de todos para garantizarse los mejores.

Hoy que no tengo turnos me llueven los buenos jefes. Los tuve excelentes: Juan José Porto, José María Doñate, Paco Fernández Oria, Luis Matías López, Soledad Gallego-Díaz, Guillermo Altares, Borja Echevarría, etc. No suelo citar directores porque no eran mis jefes directos, sino los jefes de mis jefes, pero debo mucho a JAMS, Miguel Ángel Aguilar, Joaquín Estefania y Jesús Ceberio. También he sufrido jefes muy malos. No digo nombres porque en el fondo es solo una opinión y puedo estar equivocado.

Ahora que tengo tiempo y el privilegio de varias colaboraciones que me permiten sentir que sigo en el mercado laboral, que soy útil, me he convertido en un experto en el manejo de la libertad horaria. Estoy aún en la primera fase. Tengo claros los cimientos en este aprendizaje: perder el tiempo es una actividad muy saludable. Tumbarse la bartola en el sofá, tocarse la cosa o no, zapear por todos los partidos de fútbol imaginables y siestear entre goles, es una actividad extraordinaria. Leí no sé donde que hacer el vago es bueno para el cerebro.

Asumir ese principio, no echarse en cara nada, es la base de todo el crecimiento posterior. Llega un momento en que necesitas hacer cosas: ir al gym, leer, hablar a la gata que maúlla harta de que prefiera el ordenador a tirarle la pelotita, ordenar y limpiar la casa, pasear, ir al cine. Luego aparecen los proyectos. Al final acabas liado otra vez, pero es parte de la condición humana. Ahora mi jefe de turnos es la gata Nana; ella decide cuándo libro, cuando puedo perderme dos días. Es una jefa muy agradable y exigente.

Seguro que habéis visto este vídeo. Me gusta porque se dirige a lo esencial: a los conceptos de la desigualdad. Hay que romper la barrera hombres-mujeres y dejar paso a lo que importa: las personas. Feliz martes.

El cuento de las dos venas

Por una vena se cuela una tristeza anieblada, casi azul; por otra entra a presión la música que escucho, un chorro de optimismo. Dentro, donde se juntan todas las venas, las reales y las inventadas, andan los sentimientos extremos en una pelea electoral. Mi cuerpo no es trilero como el de Rajoy: no cambia las reglas de juego minutos antes del partido. Mi vena feliz dice que aún caciqueando las leyes no podrán evitar el descalabro, que la gente anda harta. La vena triste se parte de risa, un contradiós: “Harán otra ley en la que solo valgan sus votos”.

Llegó septiembre pero no nos quitamos el calor de agosto, instalado como una boina. Me ha gustado el arranque de Angels Barceló, poniendo las palabras en su sitio. No llames regeneración a lo que es una falsificación, no creas otra vez a un mentiroso. Es el Gobierno-Pinocho.

Pienso temas para el primer A Vivir del domingo, busco músicas. El libro familiar que escribo avanza lento, pero avanza. Aún no sé si creo en él. Hay noches que al releerlo parece una mierda. Me liberé de la presión de terminarlo en verano. La idea de dar la vuelta al mundo en 2015 gusta a mis dos venas. Cada una, la optimista y la pesimista, tienen sus planes. Les pido mesura, es solo un sueño.

Yo que busco las sorpresas en mi trabajo, odio que me sorprendan: mi banco desde 1986 me deja en la estacada. Sé que debo esperar a los nuevos, a conocer sus intenciones y sus comisiones, pero siento alergia por la banca española. En realidad siento alergia por toda la banca. ¿Alguien sabe cómo se quita una música que se coló en el móvil y que escucha el telefoneador mientras lo cojo?

Septiembre. El gimnasio se ha llenado de incansables, competencia desleal. Me coloco en los oídos la música de la vena optimista, me pongo orejeras y pedaleo. En eso consiste la vida, en no parar de pedalear.

Una pregunta: ¿aceptarías publicidad en este blog? Feliz semana.

Podemos puede

El Mundo publica una encuesta sobre la intención de voto que confirma la ascensión imparable de Podemos, pese a todas las campañas mediáticas en contra. O quizá gracias a ellas, porque más torpes, clasistas y estúpidas no pueden ser; están tan fuera de la realidad que explican la crisis de la industria que se dedicaba a hacer periodismo.

La encuesta recoge lo obvio: IU está hundida por méritos propios (debió ser Podemos hace muchos años) y el PSOE de Pedro Sánchez no despega. No basta con cambiar las caras, el problema es de credibilidad.

Podemos se presenta como una alternativa fresca a un mundo de mentiras, corrupción, palabras gastadas y vaciedad intelectual, un mundo que se presenta a sí mismo como el único posible. Cualquier alternativa es populismo, ETA, Venezuela, Cuba, el eje del mal.

El PP responderá al desafío cambiando las leyes de juego de forma unilateral. Será una cacicada, un robo democrático. Si este país es maduro debería responder de forma masiva en las urnas para desalojar a los impostores. El catedrático de Derecho Constitucional, Javier Pérez Royo, propone que ningún partido participe en la mascarada del trámite parlamentario, ni enmiendas ni presencia, que se escenifique el golpe de Mariano Rajoy. Tanta crítica con Venezuela y resulta que los chavistas estaban en el PP.

Para distraer la atencion sobre el pufo, Gallardón vende la reforma de los aforados y sin pagar un euro en publicidad logra decenas de titulares sobre una supuesta regeneración democrática. La reforma exige cambios constitucionales y en todos los estatutos de autonomía. Pero ¿a quién le importan los detalles? El mejor titular fue el de El Confidencial: “Gallardón ‘chupa cámara’ con una propuesta sobre aforados imposible“.

IU ansía pactar con Podemos. Hace falta conocer el detalle de la ley-pufo antes de ser demasiado categórico. A Podemos le interesa la coalición de los votos, es decir que los votantes de izquierda confluyan en Podemos, pero no les interesa aceptar los dirigentes. Un pacto con IU perjudica a Podemos, resta credibilidad a su mensaje de ruptura.

Vuelve la realidad tras el parón de verano, vuelve la parapolítica (para de paranormal), la simulación de todo. Queda la radio, algunos periódicos, muchos periodistas combativos y quedan las redes sociales, la calle. Quedamos nosotros, los ciudadanos. Feliz día de mi nombre.

Septiembre septiembreando

Ya se escucha septiembre septiembreando. Madrid se pobló de personas que arrastran los pies como penitentes: les cuesta sobrellevar el peso del retorno, de la playa a la rutina. Los vacacionantes presumen de mohín en los labios y tristeza en los ojos. Junto a la ciudad lenta se mueve la ciudad veloz repleta de turistas encantados con tanta tapa y tanta coña. Parecen galaxias a punto de colisión: el blanco y negro de los tristes contra el color de los alegres.

Se esfumaron los aparcamientos, regresan los atascos, las bocinas. Acaban de volver y ya están dando la badana. El maleducado no se vacía, va y viene con su carga de improperios. Tampoco descansa la grúa, en pos de las últimas gangas para cuadrar el mes. Aún quedan comercios cerrados y un cartel para dar envidia.

Tras seis días de juerga pirenaica y vitoriana, decenas de cervezas y pinchos sobresalientes, aterricé sobre la báscula. No hubo alarmas, solo dos kilos. Esta mañana regresé al gimnasio dispuesto a la pelea. El ambiente ha cambiado, como en la calle: llegan los cachas morenos. Pese a la publicidad apenas hay mujeres.

He tratado de imitar a uno con las pesas y me he pasado la tarde con los brazos en el suelo, como en una película de Jerry Lewis. Copié a otro una serie de abdominales sobre un aparato y ahora sé que más allá de la tripa, de la bola de grasa y la cebada, hay unos músculos que se quejan.

Ha vuelto Nana. La eché de menos. No se puede quejar de la casa de acogida: le han dado incluso tortilla de patata. Anda alejada, en la ventana del salón. Ni me busca ni me maúlla. Es su forma de castigarme por un abandono de cuatro días. Traté de explicarle que además de los pinchos y alcohol he trabajado un poco. Las gatas heridas en sus sentimientos no entran en razón con facilidad. No sé si buscar otro para que se hagan compañía.

Es viernes: me cae encima el silencio y una cierta soledad. Compré plantas para alejar las melancolías del verano que siguen ahí, clavadas. Hace calor, sopla viento, se cierran las puertas. No hay tentación ni arriba ni abajo. No hay Marilyn.

Llega septiembre, vuelve la radio. Tengo ganas a Javier del Pino y a su equipo. De ponerles música. Habrá alguna novedad laboral de la que ya hablaremos. El curso se presenta con buenos planes y un proyecto periodístico. Y está la vuelta al mundo. De momento me conformo con darme la vuelta a mí mismo.

Vitoria-Gasteiz

¡Ay! Vitoria-Gasteiz, los pintxos: adiós el mes de gimnasio; horas de elíptica arruinadas sobre la barra de un bar. Y quedan tres días.

Me caen recuerdos como un txirimiri; son de mi sexto bis de Bachillerato en el internado de Izarra: 1972-1973. Allí descubrí para qué servía estudiar, mi otra familia, la exiliada y la muerta, y di forma política al enfrentamiento generacional con mi padre. Fue un año clave. Me sentí valorado por primera vez en mi vida. Esta noche he paseado por centro, por las calles peatonales, iban y venían bicicletas y personas. Huele bien, transmite buen rollo, tranquilidad.

Me gustaría una candidatura atrevida para Madrid 2015 si la autoridad no se lleva las urnas a casa: un partido que recupere algunas líneas de tranvía, que cierre el centro al tráfico, que impulse la bicicleta y humanice el espacio. Me gusta la vida a cámara lenta. Necesitamos lo que nos robaron: mejor Sanidad, más Educación y ¡TeleMadrid! Ya hablaremos cuando llegue septiembre. Estas son mis minivacaciones. Toca respirar norte para no perderlo. Feliz noche

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