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Un click y estás muerto

Expulsado del paraíso. Un click y adiós, muerto, inexistente. En un click se esfuma lo compartido, pasa a ser memoria difusa, nublada, de la que no estás seguro si la viviste o la soñaste. Es un acto de desmemoria histórica y presente.

Silencio: se rueda, a veces cuesta abajo entre decenas de pies que escalan perezosos hacia ningún sitio. Enredado en el trabajo, escapando de una sombra duplicada que me persigue, que me juega, que me trasntorna. Aquí, con Pietra, en un martes cualquiera.

Cuánta literatura low cost

¡Viernes! No sé por qué lo celebro cuando me da igual el nombre del día de la semana. Será por empatía ambiental. Vivir en días sin nombre no es una calamidad, como muchos se figuran, sino una suerte. Estoy agradecido a este Gobierno reformador que propició una ley laboral que a su vez generó los mecanismos que me liberaron de un buen sueldo, una gran redacción y viajes con los gastos pagados. Perdí todo eso, sí, pero gané los días sin nombre.

No guardo rencor porque el rencor encarcela al que lo siente. Ni siquiera se lo tengo a la ministra de Trabajo, Fátima Báñez, tan pía ella. Estoy convencido de que en mi afortunado devenir influye la virgen del Rocío. Ella no es, gracias a dios, como la Fiscalía que debe esperar denuncia de parte; la virgen puede actuar de oficio.

Mariano Rajoy, a diferencia del juez de la Audiencia Nacional que investiga el caso de las TarjetasPufo, no quiere prejuzgar a Rodrigo Rato. Tampoco quería prejuzgar a Bárcenas y ya ves. Mariano nunca prejuzgua porque requiere esfuerzo. Qué grande es Peridis: lo tiene caladito. Este líder en estado zzzzz(en) perpetuo es diferente al de la oposición que exigía dimisiones por respirar.

Todo es tan en diferido y en estado de simulación desde la rue del Percebe, 13 que hasta los anuncios que proclaman la salida de la crisis están contaminados del virus de la livianidad. Salimos de la crisis, sí, pero en simulación electoral, que es lo que se busca. Así cualquiera es la locomotora de Europa, líder sobrenatural, pene incorrupto. Cuánta literatura low cost.

2015 será un año complicado: dos elecciones: locales y 13 autonómicas en mayo, y generales en noviembre. Mantener la impostura durante once meses, más octubre, noviembre y diciembre de 2014, será una prueba, incluso para TVE secuestrada. Me llama la atención de que aún exista un número elevado de ciudadanos que compran los artificios.

Pero hay esperanza: hoy en el cajero del DIA (estoy de recortes radicales), una señora indignada con el Gobierno deletreaba las afrentas. Le conté no menos de seis. Feliz viernes o lo que siga.

 

La educadora de personas egoístas

Escribo con Nana adherida a la espalda, sentado en el quicio de la silla. Duerme segura, convencida de que nada malo nos puede pasar. Nana me educa, me enseña que entre la cama y el ordenador debe existir un espacio gatuno, de juego, de presencia. Aprendo a compartir espacios.

Es jueves. Amanece en algún territorio lejano. Aquí aún no nos llegó la luz.

Me gusta la versión de Rosendo del No dudaría de Antonio Flores, una canción optimista, como la de ayer. Nosotros cantamos, escribimos y gritamos. Nosotros no robamos ni matamos. Escucho declaraciones en defensa de la indefendible ministra de Sanidad. Escucho a la misma Ana Mato con su soniquete monocorde. Pronuncian palabras huecas, sin tuétano. Quieren robarnos también el lenguaje, privatizarlo. Alguien debería decirles que en una situación de cabreo ciudadano no sirve “la mentira contada mil veces se convierte en verdad”. Escucho a la llamada oposición y tengo un coitus interruptus intelectual.

El PP se ha acostumbrado, Rodrigo Rato es otra prueba, a hacer todo en diferido en una simulación constante e insoportable. Hay días en los que creo en la ciudadanía, en la respuesta electoral. Veremos.

Libros

Ayer estuve en dos presentaciones. Por la mañana, en la del libro de Ricard García Vilanova Lybia Close Up (Editorial Blume), de obligada compra: excelentes fotografías, calidad, compromiso, emoción, Periodismo.

Por la tarde, moderé la puesta de largo de Expediente Bagdad (Siruela), una novela policiaca situada en los días previos a la caída de Bagdad, en abril de 2003, escrita a cuatro manos por los periodistas Joan Cañete Bayle y Eugenio García Gascón. Me gustó el libro: fluye, parece tener un único autor y ofrece varios niveles de lectura. El personaje central, Rashid al Said, simboliza lo que no pudo ser Irak por culpa de Sadam Husein y EEUU: la derrota de una sociedad laica barrida por el fanatismo del dinero y el fanatismo de la religión.

Otoño

Si te pones de puntillas ya se le ve noviembre. Se nota el frío aunque el termómetro diga calor suave. Debe de ser un termómetro en loco en simulación por simpatía ambiental. Este otoño engañabobos me recuerda la canción de La Polla Récords Ellos dicen mierda, nosotros amén. Aunque la letra es de un pesimismo radical se van los pies, las manos y a veces la boca. Feliz jueves, Teresa Romero. ¡Fuerza!

 

 

No es fácil llegar a ser lo que uno quiere ser

Gracias por Rosendo. No es solo la música, es su honestidad sostenida en el tiempo. No es fácil llegar a ser lo que uno quiere ser. De niño soñamos mundos, aventuras, personajes, amores, vidas extraordinarias por vivir y cuando crecemos y tenemos la posibilidad de cumplir lo soñado, de intentarlo, llegan las renuncias a cambio de un trabajo ordinario, de un ascenso ordinario, de un rol social ordinario, de una familia como debe de ser. La mayoría soluciona la incompatibilidad ridiculizando la infancia. Lo llaman madurez. No estoy tan seguro de que crecer sea eso, reemplazar el sueño de las utopías por el sueño material de comprar coches caros, veranear en playas atiborradas o hipotecarse por 30 o más años.

Anoche intenté un post en el que contaba una historia personal: una ex novia italiana que volví a ver en Tarragona después de 26 años y que al despedirme me dijo como regalo: “Solo tenía miedo de que no fueses el mismo. Tienes más años, menos pelo, pero en lo esencial no has cambiado”. Al intentar guardalo se perdió. Quizá sea la forma en la que los hados de la tecnología me dicen lo que debo de callar. Feliz día.

Ser perro en EEUU es mejor que ser perro en Madrid

Si cuento las cosas pequeñas que hago cada día y lo que escribo parece que mi vida está llena, colmada. Si pienso en las cosas que nunca hice y que ya jamás haré siento una losa sobre los hombros, una tristeza marmórea. Hoy he leído que la madurez es dominar el ego. Si fuera otra cosa: ser consciente de la vida que nos rodea, estaría en mejor situación. No sé si tengo el mal del cambio de estación, pero este otoño se me ha enredado entre los pies.

Ser perro en Estados Unidos es mejor que ser perro en Madrid. Excalibur es una metáfora de nuestro retraso. Somos un país estrecho que se creyó gigante gobernado por gente estrecha. Hay elecciones a la vista, por eso dimiten los canallas de las tarjetas; otros aún sostienen que no había nada malo en vivir del cuento a costa del ciudadano. Los partidos se pone duros para la galería.

Deberían devolver el dinero con intereses, entregarlo a fondo de ayuda a los preferentistas. Deberían condenarles a años de servicios sociales, a limpiar culos; eso sí, nada de trajes especiales y guantes de látex que el protocolo no dice Mu.

Nadie dimite por la gestión del Ebola de los primeros días, ni siquiera el consejero bocazas. Esperan a que nos llegue la desmemoria.

Escucho en la radio a tertulianos que son políticos a suedo de siglas: invaden con sus mentiras un espacio que debería ser para verdades.

Dicen que Artur Mas suspende el 9N, una decisión cantada como cantado está que aquí no termina nada. Hay más esfuerzo en parecer que se hace Historia que en resolver los problemas de los ciudadanos. Aquí ni siquiera tenemos Historia para doparnos con ella.

Llueve sobre los tejados. Hay noches que la lluvia trae palabras lejanas. Saco la mano por el velux, y me mojan sustantivos de otros mundos, y a veces un beso perdido. Hay noches como esta en la que llueven mudeces. Sacas la mano y te golpean los silencios, vacíos.

Escucho mi versión favorita de Suzanne, la que cantaba el gran Fabrizio de André. Cuando me siento cansado por dentro, así, melancólico, escribo mejor. Ya solo falta el talento para que ese escribir sirva para algo perecedero. Por ahora, solo posts, humo. Bona nit.

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