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El PP merece gobernar y merecemos que nos gobiernen hasta que sequen la hucha de las pensiones e incumplan (otra vez) sus promesas económicas. No habrá recorte de impuestos con el déficit disparado. Lo único real es la amenaza concreta, más allá de la multa simbólica, de más recortes que blande Bruselas.

Nos merecemos ver a la pobre Rita Barberá arrastrando su maldormir y sus bolsos por las moquetas del inútil Senado que como prueba de su liviandad absoluta tiene como presidente a un tipo liviano y aburrido como Pío Escudero.

Nos merecemos a Fernández Díaz y al director de la Guardia Civil, Arsenio Fernández de Mesa y Díaz del Río (es solo uno aunque parezcan dos) a quien auguran ascensos ministeriales. Puestos a llevar el castigo hasta sus últimas consecuencias, nos merecemos la voz chabacana y faltona de Esperanza Aguirre. Y nos merecemos al hombrecillo insufrible.

Ya apareció una carta con los abajo firmantes, entre ellos destacados ex socialistas, que exigen un gobierno urgentemente, incluso antes de que se pueda negociar la abstención del PSOE o el voto favorable de Ciudadanos. Negociar es una de las bases de la democracia. Rajoy no puede aspirar a seguir en La Moncloa sin mover un dedo en la lucha contra la corrupción o terminar con la ocupación de RTVE, por ejemplo. ¿Se quedará todo en la defenestración de Celia Villalobos y la consiguiente liberación del chofer Manolo que tanto la padeció?

En la formación de la mesa del Congreso, que incluye el premio gordo de la presidencia, el PP negoció y cedió con Ciudadanos, y pactó con PNV, Coalición Canaria y la ex CiU. Lo que era un anatema para el PSOE -negociar con separatistas-que-quieren-romper-España, así, todo seguido-, resulta un ejercicio de responsabilidad con el PP. El problema es que ese ha sido el discurso de una parte del PSOE, de sus barones, baronesas y medios afines. Si están tan próximos al PP deberían pasarse al PP. Solo por aclararnos un poco.

En el caso de que Rajoy lograra el ‘sí’ de Ciudadanos y la cuadratura del círculo con los independentistas, el PSOE no necesitará moverse. Creo que hacen mal en decir “no es no”. Sería más inteligente decir: “Si logran 175 síes, estudiaremos la posibilidad de apoyar la gobernabilidad con una abstención”. El “no es no” es quemarse en un incendio que no les pertenece. Coloca el listón alto y sientate a esperar y a conocer el conenido de ese supuesto pacto de investitura.

Podemos está fuera en esta fase teatral, algo que les conviene. Necesitan perder el foco por el foco, y pasar a la política concreta, a las propuestas, a poner patas arriba una forma de hacer las cosas. Si lo lograron sin tener un solo representante tras las europeas, ahora debería ser más visible porque disponen de 71 diputados junto a IU. Deben demostrar que son el mejor partido de la oposición, el más eficaz y regenerar la imagen de su líder. Lo tienen fácil: la mitad del PSOE está empeñado en parecer el mejor aliado de Mariano Rajoy.

Feliz fin de semana.

Músicas en A vivir (previo al 18 de julio)

Feliz semana

Se ha instalado en el inconsciente (de inconsciencia) colectivo que hay que ser responsables y permitir un gobierno presidido por Mariano Rajoy sin pedir nada a cambio, ni el más mínimo gesto como la salida de su polémico ministro de Interior, Jorge Fernández Díaz, o corrección de rumbo en los casos de corrupción.

Esta es la tesis del PP, que repiten medios, periodistas y algunos políticos que no son del PP. Incluso se publican encuestas que logran que la ciudadanía esté en el mismo rollo que los editorialistas. Resulta increíble la falta de calidad democrática en los que tienen que vigilar la calidad de la democracia.

Pablo Casado, joven estrella del PP, dice: “Solo necesitamos que se abstenga uno del PSOE” para lograr la investidura. Y la frase se convierte en titular sin que la acompañe algo de contexto, de precisión realista: solo faltará uno si Rajoy logra el voto a favor de Ciudadanos, PNV y Coalición Canaria.

Voto a favor, que no basta con la abstención
. A favor, según las cuentas de Casado, estarían los 137 del PP y ese único del PSOE tan necesario = 138. En contra estarían los 71 de Unidos Podemos, los 84 del resto del PSOE, los nueve de ERC, los ocho de CDC (o como se llame el tinglado para mantener a Artur Mas en el escaparate) y dos de Bildu = 174.

¿Nadie va a hablar de la responsabilidad de Rajoy en esta fase? Como indiscutible ganador de las elecciones del 26-J tiene una y muy clara: negociar con los demás grupos para lograr la investidura y formar gobierno. Después se verá: un Gobierno en minoría que tendrá que negociar cada coma. Veremos si la Mesa del Congreso representa esta situación inédita en 40 años de democracia o habrá un enjuague PP, PSOE y Ciudadanos. Podemos debería estar en la Mesa.

La responsabilidad del presidente en funciones obliga a ofertar, contraofertar, ceder, acordar. Para lograrlo es necesario trabajar, convencer, atraer. ¿O lo responsable es regalar los votos del resto de los ciudadanos sin demandar al PP un mínimo de decencia política? ¿Tenemos que tragar con la corrupción de unos los que votamos contra la corrupción?

La cantinela es sencilla: todo es para evitar unas terceras elecciones, que Rajoy y los gurús del PP creen que les vendrían bien. Para evitarlas tenemos que bajarnos los pantalones para que todo siga igual en ara de la responsabilidad. ¿Es responsable acatar la irresponsabilidad?

Alguien debería ser responsable de verdad en este país y poner límites al mal gobierno, al saqueo de la caja de la Seguridad Social, a las contratas amañadas, a las cuentas en Suiza o Panamá, a las amnistías fiscales, a las leyes mordaza, a la educación al servicio de una iglesia que es parte y no todo. Ser responsable es no tener jueces en la Audiencia Nacional al servicio de un partido a cuenta de los bolsillos de todos. Ser responsable es exigir mejor democracia.

Como en diciembre, el que no hace, Rajoy, parece que hace y los que hacen parecen unos irresponsables radicales que no hacen. Este estado de opinión interesado dice muy poco de los demás partidos, que se dejan robar el mensaje.

La próxima semana se cumplen 80 años del golpe de Estado franquista, del inicio de la Guerra Civil. ¿Además de la Fundación Francisco Franco alguien va a hacer algo, una lápida conmemorativa, una música, un algo? A veces creo que han vuelto. Una amiga especial me corrige: “No han vuelto, son los mismos que jamás se fueron”.

Feliz semana irresponsable.

Mariano, el gobierno y el Tour de Francia

El PSOE no necesita enemigos exteriores, los tiene todos dentro. No sé si del futuro congreso del partido saldrá un mirlo blanco que desplace a Pedro Sánchez y paralice a Susana Díaz, que interpreta un papel parecido al que ha interpretado el Reino Unido en la UE durante 43 años y que en castellano se traduce como el perro del hortelano. Y está Fernández Vara que gobierna en Extremadura gracias a los votos de Podemos, algo que parece olvidar con frecuencia.

Ignacio Urquizu, que podría ser uno de esos mirlos blancos, lo explica bien: los líderes regionales hablan para su propia parroquia, que es donde están sus votos, no para todo el Estado. Esto refuerza el hecho de que este es un país rico en matices, idiomas y puntos de vista. Aceptar esta diversidad es el primer paso.

Todos los partidos (en la oposición) tienen corrientes, y eso es bueno si el fin último es el común y no el poder individual; antes la idea, el proyecto, que los nombres de los pilotos. En esto parece que Podemos lo empieza a hacer mejor que el PSOE, empeñado en exhibir sus desavenencias y miserias en público. Un The Truman Show.

No sé si el PSOE se debe abstener o ponerse parcialmente enfermo el día de la investidura de Mariano Rajoy. Aún queda mucho para saber qué es lo mejor. Sé que tendría un precio electoral alto, como lo tendrá hacer lo contrario. Rajoy exige gobernar por derecho natural obviando lo obvio: tendrá que negociar y pactar, es decir, ceder. No tiene derecho al Gobierno, debe trabajarlo. Tra-ba-jar-lo.

¿En qué debería ceder el PP para lograr que el PSOE se abstenga? Quizá entregar la cabeza de Rajoy, algo quimérico porque los resultados del 26-J le han reforzado y porque en el PP se trabaja ya en el supuesto de que unas hipotéticas terceras elecciones mejorarían su situación. Puede salirles el tiro por la culata. Ya hemos visto que el electorado castiga los errores y las actitudes. Es un aviso para cualquier navegante.

Tampoco sé cuál será la posición negociadora de Ciudadanos, el más próximo al PP. Lo que ocurre en la Comunidad de Madrid puede darnos algunas pistas. ¿Habrá una comisión de investigación sobre la corrupción en el nuevo Parlamento? ¿Firmará el PP un pacto ético que obliga a dimitir a los imputados, ahora llamados investigados como si el problema fuese la palabra y no el mangue masivo organizado? ¿Volveremos al modelo anterior de RTVE, es decir con el máximo responsable avalado por dos tercios del Parlamento?

Las declaraciones de Rajoy, azuzadas por algunos presuntos socialistas y medios afines parecen buscar un salto en el proceso: que se apoye al PP (en B) sin negociación (en A). Ya que sus votantes no le atan en corto, no deberían soltar la amarra los representantes de los demás votantes. Es lo mínimo.

Estamos muy al inicio de un larga partida de mus en la que todos los jugadores exageran su mano. Es un juego de faroles. Lo malo es ver y oír con qué facilidad confundimos el artificio con la sustancia. De momento, no esperen negociaciones intensas, horas de trabajo: hay Tour de Francia y ya se sabe de las aficiones del presidente en funciones de las funciones anteriores.

Buena semana.

España en su laberinto

Aun conmovido por El laberinto mágico, una condensación soberbia de José Ramón Fernández de seis libros de Max Aub sobre la Guerra Civil: los vencidos que pasaron de enemigos a prisioneros. La puesta en escena de Ernesto Caballero es sobria, espectacular. Los quince actores logran que durante dos horas veamos y sintamos a los numerosos personajes que interpretan la historia trágica de un país, el nuestro, que 80 años después del inicio de la guerra -ahora, en unos días se cumplirán- sigue atrapado en algún tipo de laberinto. El texto de Max Aub es maravilloso, lo mismo que la adaptación. La obra no deja de crecer horas después de terminada; se mete dentro, emociona.

En El laberinto mágico están todas las claves del desvarío de España y el de sus habitantes entre los que me hallo. También están en el silencio de la calles de Madrid, la ciudad que no conserva memoria alguna de aquellos años, de aquellas voces, del sitio, mo escribo este mes en Tinta Libre.

En esa desmemoria está la explicación de nuestros defectos, de la contumacia en la estupidez premiada en las urnas, en la economía y en el éxito social. Aquí no ganan los mejores, aquí exhibimos a los mediocres; remplazamos a los Emilios Lledó, Álvarez Junco o Ruiz Domènech por los zascandiles que inundan los programas del cotilleo.

La Guerra Civil y la dictadura nos destruyó moralmente. Los casi 40 años de democracia menguante no han logrado invertir la situación, dotarnos de una ética colectiva. La Transición, con sus muchas luces y sus muchas sombras, se ha ido apagando. Somos  parte de la impostura televisada. Falta grandeza. Los mejores no están en el escaparate sino escondidos en un sótano, o exiliados. Es un país de silencios y ruidos.

Pero si uno pisa la calle y percibe el fluir de la vida cotidiana, la auténtica, la que no suele salir en las televisores ni en las redes sociales que tanto nos confunden, se dará cuenta de que este es un país lleno de energía, de gentes valientes y capaces, en la derecha y en la izquierda. Solo necesitamos un espacio, un escenario abierto, sin obstáculos, para que brote una buena obra.

Gracias a todas las personas implicadas en El laberinto mágico,. Gracias a Max Aub y tantos otros como él. Me acosté sacudido hasta las entrañas, me levanté dispuesto a más lucha, a defender mi libertad de expresión y de tocar los huevos, incluso a los que siento más próximos. Buen domingo.

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