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Vamooooos que ya es jueves

Ayer tardé en regresar al sosiego emocional. Acaba de asistir a un presunto debate electoral en una presunta televisión pública autonómica entre una demócrata que desborda humanidad y dignidad y una arpía deslenguada que es la concentración del mal. Soñé con el libro que escribo desde hace meses sobre mi familia en el que pulula alguna que otra arpía de peso que bien podría competir con la señora Joker.

Es tal su producción de mentiras que mantengo serias dudas de que su cáncer fuera como ella lo ha contado. Tengo amigas que luchan contra las secuelas de un cáncer de mama y tampoco lo creen. Si estuviera equivocado en este asunto, tras mediar pruebas médicas fehacientes, corrigiré y pediré disculpas.

Me gusta que las candidaturas ciudadanas y el impulso del 15-M acerquen a la política a personas decentes como José Manuel López. Hay una gran cantera capaz de hacer las cosas otra manera, al servicio de los demás, no como negocio privado. Las grabaciones de Valencia son nauseabundas. No estamos ante la tarea de una regeneración democrática, eso sería muy optimista; estamos ante la necesidad urgente de generación de democracia, que venimos de muy atrás.

Espero que el 24-M represente un cambio radical de dirección, que este despertar ciudadano asuma que la política es un deber de todos. También lo es su vigilancia cotidiana. En eso deberíamos estar los periodistas, no en poner un micrófono en la boca de los corruptos para que mientan gratis. El micrófono es para los decentes y los sabios como el gran Emilio Lledó.

A Aguirre le va a costar esta vez repetir el Tamayazo, algo que nadie le recuerda. Estamos ante un cambio de ciclo como el que vivió Italia con la implosión del sistema que alumbró la Democracia Cristiana y del que se benefició el PSI de Bettino Craxi. Habrá que estar alerta para que no se cuelen como nuevos productos antiguos y tóxicos como Berlusconi.

Ya es jueves. Un poco de música para entrar en calor. Feliz blues.

Aguirre está preocupada (y yo también)

No sé que va a suceder en Madrid, ciudad del despilfarro, el amiguismo, el endeudamiento, la chulería verdulera y la manga ancha de sus gobernantes. El elevado número de indecisos reduce la tarea de los demoscópicos a meros echadores de cartas. El domingo pueden pasar demasiadas cosas, incluso que nos tengamos que mudar de planeta.

Sé que Esperanza Aguirre está preocupada con la última encuesta de Demoscopia (El País), que recoge el crecimiento de Manuela Carmena, cabeza de lista de Ahora Madrid. Aguirre pregunta qué está haciendo mal y por qué Carmena sube tanto en las encuestas si es mayor que ella. Le responden: “Porque es nueva y tú, no; todo lo nuevo viaja en cohete”.

Explicar a Aguirre qué hace mal exigiría un postgraduado y ella sigue entrampada en 1º de Democracia.

Después de ver el debate electoral en Tele Madrid, esa televisión indecente ocupada por la lideresa en beneficio personal y de sus amigos y demás paniaguados que le bailan al son de su dinero, es decir del nuestro, siento urgencia por ir a votar. Tengo los mismos síntomas que Mariano Rajoy: no puedo más que con esta consorte de cuatro grado. Solo de pensarla como alcaldesa me brotan sabañones.

Aguirre tiene mérito: es la quintaesencia de todo lo que está mal en España y en la historia de España. Es el compendio de todos nuestros defectos expuestos sin pudor, algo de lo que carece.

Las urnas deberían ser esta vez un desinfectante, como las de noviembre. Me conformo con poco: desterrar de la vida política a los franquistas, a los corruptos manifiestos, a los mentirosos compulsivos y a los indecentes. Aguirre es una faltona rallada y maleducada; da miedo porque tiene la sonrisa del Joker.

No soy un radical ni un rastiflauta, más por ausencia de pelo que por falta de ganas. Sé diferenciar entre la podredumbre moral de Aguirre y una Cristina Cifuentes, que será de derechas y todo lo que quieran, pero al menos parece demócrata. Como lo parece también Begoña Villacís, candidata de Ciudadanos. Ojala no nos falle: no se puede pactar con la corrupción si no quieres acabar formando parte de ella.

Tengo decidido mi voto: será para Manuela Carmena. Representa la decencia y la ilusión, y me gustaría que los indecisos den un empujón final y ayuden a que Ahora Madrid sea la lista más votada. Aquellos que suelen votar en blanco o nulo, que es legítimo, deberían saltarse  el turno de cabreo para impulsar Madrid, para que vuelva a ser de todos, incluso para la gente decente del PP. Nosotros no excluimos.

Ánimo, Manuela. Feliz fin de campaña, mejor domingo.

¿Dónde estaba escondida Manuela Carmena?

¿Dónde estaba Manuela Carmena? ¿Qué tipo de organizaciones políticas tenemos que encumbran mediocres y deshonestos y orillan a los más capaces, los expulsan o no los tienen en cuenta? Escucho a esta mujer y me emociono; comparo el fondo y el tono de sus palabras con las de otras candidatas y tengo claro dónde están los fundamentos de la democracia, la justicia social y la libertad y, sobre todo, la esperanza, la buena, la que no lleva apellidos.

Me alegra de que la ciudadanía sepa organizarse y poner al frente de una candidatura de unidad a una persona como Manuela Carmena. Me siento feliz de poder votar ¡por fin! sin una pinza en la nariz. Quiero cambiar mi ciudad, quiero estar orgulloso de mi alcaldesa, del equipo que me representa. Manuela, si sale, estará más cerca de Enrique Tierno Galván que de la jauría que lo reemplazó convirtiendo lo público en un negocio privado, en una monumental estafa.

No me creo las encuestas que manejan un empate técnico, no quiero tener ilusión antes de tiempo. Queda una semana, siete días. Hay que seguir creciendo, ilusionando, despertando.

El voto útil es votar a las personas útiles. Así empieza el cambio. Feliz domingo.

Los sin techo de Desesperanza

Vivimos en una democracia de eufemismos. El mayor es llamar democracia a un sistema que carece de la división de poderes que lo define, en el que el Ejecutivo controla el Legislativo y el Judicial, como se puede comprobar en la obediencia debida de algunos fiscales. El último caso es escandaloso: no es delito el impago de impuestos sobre un dinero ilícito. Es decir, el delito solo existe cuando lo ganado es honrado. Si eres político y robas no pasa nada: ni delito fiscal ni robo. Así se financia cualquiera, así reforma la sede el más tonto de la clase.

La sensación de impunidad es tal que se han relajado los controles mentales, y la número dos del PP sufre un lapsus linguae que desvela su pensamiento subyacente:  “Hemos trabajado mucho para saquear a nuestro país“. Eso hay reconocerlo: el esfuerzo.

Esperanza Aguirre quiere quitar a los sin techo de la calle porque molestan a los turistas. Es un problema de decoración, no humano. Supongo que usará la policía de movilidad. ¿Dónde los quiere almacenar? ¿En un vertedero de pobres? ¿Se encargará de ellos alguna red como la Gürtel, la Púnica o una tercera aún desconocida? Esperanza es un oxímoron: ¿Esperanza?

Cada vez que la escucho veo a Marine Le Pen, su equivalente francesa. Pero hay dos diferencias esenciales. Le Pen se muestra como lo que es, una mujer de extrema derecha, xenófoba y nacionalista, mientras que Aguirre juega a lo que no es: una demócrata de toda la vida; Le Pen trata de moderarse para ganar votos mientras que Desesperanza trata de endurecerse para no perderlos.

Hay que reconocerle talento táctico a Rajoy. Si hubiera antepuesto sus fobias y elegido otra persona, una eventual derrota del PP en Madrid le salpicaría. Sería su derrota. Al situarla de candidata evita estos efectos secundarios. ¿Qué gana? Habrá sido gracias a él que la eligió y ya habrá tiempo y oportunidades para liquidarla. ¿Que pierde? Será la derrota de Aguirre, su defunción definitiva. ¡Ayudemos a Rajoy! ¡Vota a Manuela Carmena!

La lucha que se pierde es la que se abandona

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