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Noche de premios

Ayer me dieron un premio. Tengo puesta la estatuilla en la estantería de mi casa, a la altura de mis ojos. Me sentí muy feliz. Espero que se convierta en costumbre; anima, da fuerzas. Es hermoso que te reconozcan, y más si son compañeros que lanzan flores como hicieron anoche Carmen Enríquez y Helena Resano. No sé de quién fue la idea de presentarme, tampoco sé quiénes votaron, pero les estoy muy agradecido.

Gervasio Sánchez calentó la jornada con una batería de tuits que llegaron a emocionarme, como me emocionó que viniera desde Zaragoza para estar en el acto. Cuando vives muchas cosas juntos, situaciones complicadas, intensas, de las que te arañan, no es fácil la comunicación verbal, decirte que te quieres. No solo es un gran fotógrafo y gran periodista, es una gran persona.

Estuvo mi madre, 89 años; una fuerza de la naturaleza. Habló con todos, contó su historia, la mía, persiguió a Luis Pérez porque lo reconoció de la televisión, y por lo guapo que es. Estuvieron mis amigos, sus parejas, compañeros de profesión. Estuvo Javier del Pino y Lourdes Lancho, de A vivir que son dos días. Recibí mensajes de Marta López, mi jefa en el Periódico. Estuvieron María y Paula. Me sentí muy acompañado.

El Club Internacional de Prensa decidió que hablara en nombre de todos los premiados. Esta fue la intervención. Hubo improvisaciones que no están ahora escritas. Me la preparé un poco porque estaba nervioso: no estoy acostumbrado a hablar ante las autoridades que se anunciaban. Luego no fue para tanto.

Buenas tardes

Me toca hablar en nombre de los premiados: Luis Pérez López, corresponsal de TVE en Colombia y países andinos (premio al mejor corresponsal español en el exterior); Adela Mac Swiney de la agencia mexicana Notimex (premio al mejor corresponsal extranjero en España); la Fundación Luca de Tena (premio a la defensa y apoyo a medios de comunicación); la revista Mongolia (premio a su defensa de los valores humanos) y en el mío propio (premio a una trayectoria periodística relevante).

Hubiera sido mucho más divertido escuchar a Mongolia. No podrían decir que esto es un escrache de autoridades porque han venido muy pocas; quizá porque estaba Mongolia.

Gracias al Club Intencional de Prensa por entregarnos estos premios tan… ¡Tan merecidos! Un acierto. Gracias a todos los amigos y compañeros que han venido. Y los que no han podido venir, también.

No sé si se habrán dado cuenta pero estamos en crisis. La mayoría de los españoles vive sumido en una insoportable crisis. Más de 6.200.000 están sin trabajo, con problemas para mantener sus casas, para pagar las deudas. Que no todos somos bancos con barra libre.

El Periodismo también está en crisis, pero esto no es culpa del Gobierno.

Nos afecta la crisis económica, la caída de la publicidad y el impacto de Internet,  pero sobre todo nos afecta la crisis de talento, de valentía. Nos hemos sentado en los coches oficiales y acomodado a las moquetas; hemos dejado de mancharnos los zapatos de polvo, de salir a la calle, de preguntar a las personas que tienen cosas que contar.

Hacemos un Periodismo de corbatas para personas que llevan corbata. Esto incluye a Esperanza Aguirre, claro.

Nuestro sitio no es estar cerca de los políticos, ni ser sus amigos. Nuestro trabajo es tocarles… las narices. Ser sus fiscales, críticos. Y ser honestos. Nos debemos a la sociedad, igual que los políticos. Parece que todos lo hemos olvidado.

El programa Salvados dedicado a Valencia es un ejemplo, el camino a seguir:  43 muertos, 47 heridos hace siete años. Ustedes no han hecho nada por las víctimas de aquel accidente. Nosotros los periodistas, tampoco.

Hemos perdido más de  10.000 puestos de trabajo desde 2008. Entre ellos los puestos de trabajo de los creadores de Mongolia despedidos de Público y el mío. ¡Y encima nos dan premios! Como a Txetxo Yoldi en la Asociación de la Prensa de Madrid., ¿Estaba esto en la Reforma Laboral? ¿Es un milagro de la Virgen del Rocío? Hay esperanza, se lo aseguro: la vida y la profesión no empiezan ni terminan en un puesto de trabajo.

Quisiera dedicar este premio a tres jefes muy especiales: Juan José Porto (Pyresa), que me enseñó por qué quería ser periodista, que no importaba cuántas veces iba a tirar un texto a la papelera, lo volvería a escribir; José María Doñate (Heraldo de Aragón), que me envío de ‘viaje’ a Afganistán, es decir, al otro lado de la calle, a la Facultad de Derecho de Zaragoza, a entrevistar a un profesor que sabía mucho de aquella zona y Luis Matías (El País), una luz, responsable en gran parte de que yo esté aquí esta tarde.

Y a mi madre, que me hizo nacer en Venezuela: mi primera misión en el extranjero.

Si volviera a tener 20 años volvería a ser periodista. Es mejor que ser médico, cuidador de personas dependientes, profesor… ¡Cómo me gusta el señor Wert! El hermano de Wert, claro.

Los periodistas somos imprescindibles en una democracia. Me gusta el lema: “Sin periodistas no hay periodismo; sin periodismo no hay democracia” ¡Ni libertad!. Pero esto solo funciona si hacemos nuestro trabajo que va más allá de cortar y pegar declaraciones vacías, de obedecer a nuestros jefes por miedo a perder el empleo, de sentarnos sumisos ante una televisión de plasma.

Creo en las ruedas de prensa con preguntas y en los políticos que dan la cara. Y en los periodistas que saben apagar esa televisión, levantarse y salir de una sala que no es de prensa. Quizá de propaganda. Tenemos que defender nuestra dignidad; es la del ciudadano.

Creo en una ciudadanía con memoria, que ejerce su derecho a la protesta, a la calle, a la presión, al cabreo, porque hay muchos más de seis millones doscientos mil motivos para estar cabreados.

En mi caso es un premio a una trayectoria. Resulta emocionante. Asusta. Es un honor, una responsabilidad. Pero mucho me temo que el Club Internacional de Prensa tendrá que darme otro dentro de 20 años porque mi carrera no ha terminado, está solo en la mitad.

Estoy mejor que nunca, entre amigos: en la Cadena la Ser, en El Periódico de Catalunya, en Jot Down, en Infolibre… Mi sueño es acabar como mi admirado Enrique Meneses: con las botas puestas, ejerciendo mi trabajo, molestando, tocando…. ¡las pelotas! Lleno de proyectos e ilusión.

Muchas gracias.

El armario de Gallardón

¿En qué parte del armario se escondía Gallardón? ¿Simulaba antes cuando iba de liberal, de verso libre, de gracioso, de cosa? ¿Simula ahora transformado en una Juana de Arco de andar por casa? Es probable que este Zelig español no tenga ideología alguna, solo un espejito mágico y unas ansias desmesuradas de que le quieran sus jefes. Dice Fernando Garea que los planes del ministro en la reforma de la ley del aborto desconciertan a su partido.

Es posible, aunque su partido lleva desconcertado un tiempo por causas internas (barcenazo) y externas: mentiras electorales, paro, la inexplicable pasividad de la virgen del Rocío.

Decía el padre de un amigo valenciano que para comprobar la pasta de cada uno basta calarle una gorra de mando. Debajo de los galoncitos brota la persona real, la que estaba escondida, disimulada. Gallardón quiere regresar a la ley de supuestos cuando ni para su electorado es un asunto prioritario. Solo para Rouco Varela, a quien le llueven malos tiempos desde Roma. También quiere retirar el supuesto de la malformación grave del feto.

Se pretende favorecer el nacimiento de niños con graves problemas de salud sin contar con la opinión de sus padres y de los médicos. Se busca condenar a unos padres a años de cuidados intensivos y retirar a la vez todas las ayudas a la dependencia. Es soez, inmoral. Se preocupa Gallardón de los no nacidos y participa en el aplastamiento de los nacidos, de nosotros: los recortados, los desahuciados, los que quedan sin sanidad y educación pública, los estafados. La incogruencia ideológica, ética y religiosa es irritante.

Este Gobierno acabará en el infierno. Al tiempo. Es la única esperanza a largo plazo, porque con Rubalcaba a corto…. Allí les recibirá el cardenal de Madrid, unos cuantos banqueros, varios periodistas insignes y la diablesa Aguirre, que ya anda privatizando las mejores salas de tortura.

Mejora el paro en el Inem, pero…

Existen dos tipos de economistas: los que no dan una y los de a toro pasado todos toreros. La mayoría vive en la segunda categoría protegidos por la falta de memoria general. Los datos del paro de abril, de las personas apuntadas al Inem (no confundir con la EPA de la semana pasada), son positivos: se baja otra vez de los cinco millones. Se trata de una buena noticia atribuible a la virgen del Rocío y a motivos estacionales.

La revista estadounidense The Atlantic publicó el 26 de abril un texto centrado en la esencia del problema: sl desempleo estructural. Los gráficos muestran un panorama terrorífico para los parados de larga duración y para los jóvenes. Una lectura necesaria.

Nosferatu sobre el paro

“Espera, jovencito, no puedes escapar al desempleo huyendo”. Traducción: da la cara, defiende el fuerte. Palabra de vampiro. (Calle Magdalena; Madrid).

¿Dónde está la política?

El 15-M vuelve con una gran (espero) manifestación el domingo 12 de mayo. En realidad, este soplo de aire fresco en una habitación claustrofóbica no ha dejado de estar en la calle durante dos años: en los barrios, en las asambleas, en las acciones de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca (PAH), en la hartura de los estafados por las preferentes… El objetivo no es ocupar plazas, quedarse en ellas, el objetivo es regenerar el sistema, impulsar una segunda transición.

En esta semana que finaliza se ha hablado del Barómetro del CIS (aquí lo tienes entero). Las conclusiones son conocidas: baja el PP un punto; el PSOE, dos. Suben mucho Izquierda Unida y UPyD; también Compromís, en la Comunidad Valenciana, que parece despertar del letargo gracias a un programa de televisión. Salvados demuestra que el Periodismo honesto, de calidad e independiente ayuda a modificar cosas, a terminar con las pasividades ciudadanas.

La encuesta también demuestra que el presidente del Gobierno y su rival teatral, el presunto líder de la oposición, tienen el rechazo masivo de la ciudadanía. Nadie aprueba; tampoco Cayo Lara y Rosa Díaz, que navegan por un suspenso más o menos aceptable tal y como está las cosas.

Cospedal ha sacado hoy pecho (con perdón). Presume de que el PP sigue siendo el más votado y reta a los movimientos sociales a presentarse a las elecciones. Ganar en las urnas da mayorías, no la razón. El PP parece interpretar su victoria aplastante del 20-N de 2011 como un cheque en blanco. Olvida su programa electoral, otra estafa parecida a la de las preferentes: nos dieron gato por liebre.

Pero en algo tiene razón Cospedal: el verdadero cambio se logra en las urnas.

La PAH es efectiva. Ha logrado ocupar el debate político y ciudadano porque tiene las ideas claras y un liderazgo, un rostro: Ada Colau es una persona normal, inteligente, llega; alguien que transmite honradez, limpieza moral. Esa personificación es esencial en la democracia de la imagen y en las redes sociales. Reduce el ruido y las distracciones, ayuda a trasladar el mensaje al ciudadano.

Las asambleas producen dromedarios: caballos diseñados por demasiadas manos. Está bien reunirse, participar, sentirse parte. Pero no es el fin. El objetivo es cambiar el sistema, no debatirlo. En Italia se ha conseguido con el Movimiento de las Cinco Estrellas con Beppe Grillo, algo poco exportable.

El dilema en los movimientos sociales es mayúsculo: si crean liderazgos pierden frescura, hay riesgo de imitar los errores que se denuncian; si no los crean, languidecen, carecen de fuerza. Con un PSOE a la deriva y una izquierda social sin definir su método y forma de lucha, el PP se siente seguro.

No sé si debe ser Patxi López, Eduardo Madina o el Papa Francisco. Lo que sé es que Rubalcaba ha quemado su etapa. Cada día que se aplaza lo inevitable, la caída del conjunto es mayor y la recuperación más difícil. Tampoco creo que Carme Chacón sea lo mejor, la varita mágica. Estáa contaminada de zapaterismo. Los nombres son importantes, pero más lo son las ideas, la voluntad de regenerarse, de reinventarse, la capacidad de ilusionar.

A corto plazo la izquierda necesita otro PSOE para poner fin a estas políticas, a la cacería del ciudadano, a este desfalco del Estado del bienestar. Sin partido capaz de ganar elecciones, de pactar con IU y las izquierdas periféricas no habrá cambio de Gobierno ni de rumbo. Quizá no haya margen para milagros, pero lo hay para la empatía. Necesitamos un primer ministro que no mienta, que dé la cara.

Feliz fin de semana, Bangladesh.

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