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Día de víspera de la víspera

Nunca llueve a gusto de todos, pero llover, tiene que llover.

No quiero escribir de política

Me gusta la política, me apasiona; un vicio aprendido en la ilusión del cambio durante el tardofranquismo. Me eduqué en el rechazo a la dictadura en el autoritarismo franquista de mi padre, más que en la lucha callejera. Pisé las calles, claro, pero en los setenta. No es tiempo de ponerse medallas que corresponden a otros. Estuve en un partido en 1976, dejé de estarlo en 1977. Tuve otra tentación en febrero de 1981, tras el 23-F. Un papeleo enfrió mi pronto. Me gusta la política, pero como voyeur.

Soy periodista dedicado a la información internacional. Mi primer texto en esta especialidad fue una entrevista a un profesor sabio sobre Afganistán, publicado en El Heraldo de Aragón en 1980. Son 34 años de experiencia… Y sigue. Es de lo que sé, sobre lo que leo compulsivamente. Tengo el marco -el contexto- y muchas perchas. He viajado por medio mundo. He sido testigo de guerras, hambrunas, crisis y esperanzas fallidas. Tengo polvo en los zapatos.

Quizá no debería escribir de política nacional. Carezco de fuentes, de experiencia; leo, escucho, observo, pienso. Solo soy un ciudadano desinformado.

A veces me leo confuso, desafortunado en alguna expresión. Destaco virtudes de Podemos, critico a Cayo Lara, con quien no he intercambiado una palabra y pido aire fresco en el PSOE sin saber quién lo trae, quién lo impide. ¡Voyeur!

No conozco a Susana Díaz ni sé de sus presuntas maniobras internas. Parece una mujer-fuerza, tiene un discurso potente. Le faltan urnas, en la Junta y en el PSOE. Es su talón de Aquiles. Se resolverá cuando convoque comicios autonómicos. El PP está tan desnortado en Andalucía como el PSOE en el resto de España. Arrasará. Si alguna vez tuviéramos una presidenta de Gobierno estaría entre ella y Soraya Saénz de Santamaría.

Eduardo Madina es aire fresco pese a venir del aparato como Díaz. Tienen casi la misma edad, la generación que debe dar la cara. Los partidos están diseñados para impedir milagros, sorpresas, movimientos de sillas: nadie llega arriba sin la confianza de la estructura. Pedro Sánchez se ha ganado, dicen, la de Andalucía. Es una confianza táctica porque Díaz no ha dicho aún su última palabra, solo la ha aplazado. Sea quien sea, el PSOE necesita el milagro de la resurrección, oxígeno en vena.

Es tiempo de renovaciones profundas, de personas, ideas y utopías. A la política le falta toma-tierra, toma-calle. Solo soy un ciudadano que demanda otra izquierda, otra derecha.

No sé quién será el secretario general del PSOE, si IU hará de verdad primarias abiertas y si Podemos será capaz de hallar la cuadratura del círculo entre un movimiento asambleario que le insufla vida y una organización eficaz capaz de ganar elecciones. No sé nada, pero por primera vez desde el 15M tengo ilusión, siento que sí se puede. Feliz semana pese a todo.

España, la resaca del día después

  • Se ha terminado un ciclo maravilloso de manera abrupta. El final del ciclo del Barça, más suave, debió servirnos de advertencia. España regresa a la realidad como regresaron otros grandes campeones. Francia cayó en primera ronda en el Mundial de Corea-Japón, en 2002.
  • No pasa nada. Es un accidente; un día en el que todo lo que podía salir mal salió peor.
  • Un tópico: empezamos perdiendo en Sudáfrica y fuimos campeones.
  • Dos excusas: pudimos irnos con 2-0 al descanso si hubiera entrado la vaselina de Silva y el árbitro debió pitar falta a Casillas en el tercero.
  • Una realidad: todos han aprendido cómo se desmonta el tiqui-taca.
  • El rey en vísperas, Felipe VI, es gafe.
  • Casillas falló en el cuarto con su desastroso juego de pies (¿alguien se acordó de Diego López?) y en el tercero (más fallo que falta). En el quinto tampoco estuvo fino. Ni en el primero.
  • Si ganamos a Chile y a Australia no basta para ser segundos de grupo. Con un hay triple empate, estamos fuera porque el gol-average lo llevamos de culo. Holanda gana a Australia (seis puntos), Chile gana a Holanda (seis puntos) y España gana a Chile y Australia (seis puntos). No dependemos de nosotros.
  • El golpe es sobre todo psicológico. Dependerá de la habilidad de Del Bosque: convencer a los jugadores de que siguen siendo muy buenos.
  • El miedo al abismo puede atenazar las piernas el miércoles 18 contra Chile, un equipo difícil. Si Felipe VI, que se entroniza el 19, quiere demostrar que no es gafe, ese partido es su gran oportunidad. Es su mini referéndum.
  • La crisis y la hartura de la gente se queda sin cortina de humo. ¡Pobre Mariano! ¡Habrá que montar algo en Peregil, Gibraltar o con la inmigración.
  • Sí se puede. Al tiempo.

Al suelo que vienen los míos

Nunca me gustaron los curas ni los estalinistas; quizá sea fruto de mi pulsión ácrata: aborrezco los dogmas. Aunque prefiero el caos constructivo al orden no me siento anarquista. Simpatizo con las víctimas, odio los verdugos y las armas. No creo en la obediencia debida ni en los libros que lo explican todo; tampoco en los eslóganes ni en las simplezas. Me gustan las personas y las cosas complejas porque me ayudan a crecer. Mi trabajo ha sido ir a guerras desde 1992, fecha en la entré en el diario El País, hasta el ERE de 2012. Ahora me reinvento, camino, no me rindo. El No-Do lo he vivido en primera persona, lo digo por algún tuitero que despreció mi experiencia tras el último post.

Me molestan las personas que no saben leer, que brincan desde sus prejuicios a mitad de una frase para criticar lo que no se ha dicho. Es un mal nacional que no conoce nacionalidades, derechas e izquierdas.

Soy hijo de lo que siento, de lo que pienso y escribo; también de lo que hago. Ahí está mi vida vivida y las consecuencias que he pagado por ejercer lo que considero mi derecho supremo: ejercer la libertad. Deseo otra izquierda, tanto en el PSOE como en IU. Me ilusionan muchas cosas de Podemos, sobre todo su capacidad de agitación de esa misma izquierda instalada en un runrún mortecino.

El problema de fondo de Podemos es el problema de fondo del 15M: si creas estructuras políticas pierdes frescura, la esencia, traicionas a tus bases, corres el riesgo de caer en lo que criticas. Si no las tienes te estancas y difuminas, no tienes posibilidades reales de cambiar las cosas de todos. Son necesarias ideas claras, programas y líderes, caras visibles. La PAH lo ha conseguido sin perder toda su esencia asamblearia. A favor tiene que su batalla es más concreta, cuenta con el apoyo mayoritario de la población por encima de ideologías porque su causa es justa. Podemos no es la PAH, su objetivo es el poder, cambiar el mundo.

El camino tomado es el bueno: más de un millón de votos en cuatro meses, cinco eurodiputados y en alza, según anuncian las encuestas. No la caguemos. Al menos antes de que dé tiempo a regenerar IU y PSOE.

Si un grupo de personas desea influir en la política de su país debe tener ideas, una organización capaz de jerarquizarlas y un liderazgo para ‘venderlas’ a la ciudadanía. Podemos ha demostrado, también la PAH, que son capaces de entrar en el juego para modificarlo desde dentro. Es mejor la vía democrática, aunque sea más lenta, que la revolución. El asalto al palacio de invierno no es hoy una opción realista.

El 15M fue una sacudida necesaria, una piedra en el estanque. Las asambleas son útiles para arrancar a los desencantados de la molicie, ofrecerles alternativa a la tentación del cóctel molotov, ponerles a construir esperanzas. Se trata de una fase, no un fin en sí mismo, tampoco un medio sostenible en el tiempo. No se gobierna desde la asamblea.

Las asambleas no sirven para ganar elecciones. En una asamblea triunfa por lo general el demagogo, el populista, el simple. Es quien se lleva los aplausos. En las asambleas se cocina la simplicidad, el blanco y negro, los buenos y los malos. Las mejores propuestas quedan igualadas a las peores.

Las estructuras, los liderazgos, ayudan a separar el trigo de la paja, a elaborar estrategias audaces, a analizar de manera compleja una realidad compleja. Eso requiere reflexión, inteligencia, no algarada.

Podemos nace del 15M. De ahí viene su fuerza, su autoridad ética. Tiene un liderazgo y una estructura en formación que le van a permitir tener peso en el centro de la política, donde se cuece la realidad, donde se elaboran las leyes. En ellos cohabita la pulsión asamblearia de la que nace, que les da vida y credibilidad, junto a la urgencia de organizarse si desean ganar ayuntamientos, tener escaños en el Congreso, disponer de una voz poderosa, influir.

Habrá desilusiones entre los círculos, personas que se irán a casa desencantados con Pablo Iglesias e Iñigo Erejón. Es parte del precio a pagar si Pordemos quiere crecer, ser una alternativa en la izquierda e inquietar a la élite, al poder.

En todo proceso de madurez nos dejamos algo de inocencia. Espero que Podemos madure, crezca, se organice de manera cabal aunque pierda parte de sus apoyos originales. También espero que en ese proceso no se deje la inocencia, la calle viva que lleva dentro, la frescura, Si lo pierde, todo esto sería más de lo mismo. Sería una decepción.

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