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Israel

En diciembre de 2004 mis jefes me propusieron ir a Israel para cubrir las vacaciones navideñas de Ferran Sales, nuestro corresponsal en Jerusalén, quien llevaba meses sin apenas descanso en una zona compleja que produce información importante casi a diario. Hay ciudades que por su historia tienen un eco especial, una resonancia mítica, y Jerusalén (como Bagdad, Damasco y Samarcanda entre otros) es uno de ellos; quizá, el más importante, pues de ahí procede la ideología religiosa que produce nuestra cultura y nuestra incultura.

Siempre quise ser corresponsal, pero nunca tuve la oportunidad. Siento envidia de ellos: viven años en un mismo lugar y tienen el privilegio de profundizar en las fuentes, en la información, de entender las corrientes subterráneas que la mueven, los contextos que pedía el maestro Ryszard Kapuscinski. Pueden contar un país o una zona a través de muchas teclas: política, economía, sociedad, cultura, deportes… El enviado especial es un paracaidista que si tiene oficio y, sobre todo, mucha suerte podrá intuir algunas de las claves sin errar demasiado en el blanco. Cuando concluyo un viaje, me queda la sensación de que regreso cuando empezaba a comprender. A cambio, los enviados especiales tenemos variación y adrenalina, porque produce mucha el miedo a no enterarse de lo que pasa.

En este viaje a Israel traté de combinar el recortaje (un género a mitad de camino de la crónica de agencias y el reportaje al que todo enviado especial y corresponsal se ve obligado a acudir) con el auténtico reportaje. Hablé con decenas de judíos y palestinos, gracias a ellos pude regar las noticias de un poco de contexto, personalizarlas en el enfoque, que es en el fondo, nuestro trabajo: contar desde tu mirada.

Este fue el resultado: Cuatro soldados israelíes mueren en el mayor ataque tras la muerte de Arafat y una columna de apoyo: Barguti anuncia su retirada de la campaña palestina (13-12-2004). Israel lanza una operación contra los túneles palestinos de Gaza (14-12-2004). Egipto e Israel refuerzan sus lazos con un acuerdo de libre comercio (15-12-2004). Los grupos palestinos radicales rechazan detener la Intifada (17-12-2004). El Likud y los laboristas pactan un Gobierno de coalición en Israel (18-12-2004). Al menos 11 palestinos mueren en un ataque del Ejército israelí en Gaza (19-12-2004). El líder laborista exige un cambio legislativo antes de formar un Gobierno de unidad israelí y en columna: Escaso apoyo a la democracia entre los jóvenes israelíes (20-12-2004)…

Y poco a poco, un reportaje: Palabras sobre el muro israelí (20-12-2004).

Tras la alegría, más recortaje: El Consejo de colonos llama a la desobediencia contra el Plan Sharon (21-12-2004); Blair convoca una cumbre en Londres para apoyar la democracia palestina (23-12-2004) ¡Qué traicioneras son las hemerotecas! ¿Tony Blair? ¿No sé dedica ahora a no sé que Oriente Próximo? Los palestinos votan en las elecciones locales como preludio de las presidenciales de enero (24-12-2004). Belén, Natividad, auque no soy creyente, sentí emoción: El favorito a suceder a Arafat exige el fin de la ocupación israelí (26-12-2004). Israel aprueba medidas para facilitar el voto en las elecciones palestinas (27-12-2004). Y el gesto de buena voluntad: El Gobierno israelí libera a 159 presos palestinos (28-12-2004).

La actualidad se desplazó a Indonesia, Tailandia y Sri Lanka, víctimas de un brutal tsunami que movilizó a la prensa occidental, escasa de noticias en aquellas fechas navideñas. Y además había blancos entre los muertos. No se trata de una frase cínica, es la realidad: basta con mirar las pateras que llegan a Canarias. La célebre foto de Javier Bauluz en Tarifa que tanto molestó (y ayudó) a Arcadi Espada (en la promoción de su libro), era la metáfora más perfecta.

Un segundo reportaje: Azzum Atme, una aldea palestina entre dos muros (29-12-2004) y despedida del año: Sharon y Peres cierran las negociaciones para formar un Gobierno de coalición en Israel (31-12-1004).

Era una de mis historias soñadas antes de viajar y me encontré con la sorpresa de los pueblos inexistentes: Ein Hud, un pueblo palestino fantasma (03-01-2005). El líder palestino Abu Mazen califica a Israel de “enemigo sionista” (05-01-2005). Ya con Ferran Sales de regreso en su corresponsalía, nos repartimos una serie de reportajes previos a las elecciones. Me tocaron dos: Los palestinos ganan la batalla demográfica con su apoyo de Los 19 hijos de Lafiti (06-01-2005) y ya en Gaza: Hamás mantiene una tregua de hecho con un apoyo: La noche pertenece a los jóvenes de Hamás (08-01-2005).

En víspera de las elecciones palestinas, Carmen Secanella, fotógrafa del diario que había encontrado en los muros pintarrajeados de Jerusalén y colaborábamos desde entonces, fuimos retenidos unas dos horas por un grupo armado disidente de las Brigadas de los Mártires de Al-Aqsa. Tras cinco minutos en los que todos los enmascarados se gritaban entre sí con un arma en la mano, lo peor fue el pésimo café que nos dieron. Prisioneros en Gaza (09-01-2005). Traté de rebajar el protagonismo, pero a algunos no les gustó. A otros, como Juan Varela, un poco más: RL cuenta su secuestro.

Un viaje exitoso debe producir un reportaje especial. Me pareció que este lo era: ¿Es posible la paz? (09-01-2005) aunque me gustaba más el título original: Grietas en el muro. La última crónica antes de salir de Gaza y regresar a casa: Gaza vota con ilusión el cambio (10-01-2005). Los presos palestinos esperan la libertad tardó tanto en publicarse que salió en data, aunque se realizó en Gaza (31-01-2005).

Afganistán

Afganistán fue mi primer contacto con una información internacional. Corría 1980. Zaragoza. Servicio militar (un chollo: capitanía general, revista Moncayo). Por las tardes, muchas de ellas libres, hacía prácticas en El Heraldo de Aragón. En una de ellas, José María Doñate, redactor jefe y motor de aquella redacción, me envió a entrevistar a Leandro Ruiz, profesor de Derecho y eminencia en Asia central y Afganistán. Fue una lección: me enseñó el valor del contexto. Veintiún años después, el 11-S me llevó a Líbano (primera etapa de un viaje por varios países para dar a conocer la opinión del mundo árabe, un plan que apenas duró una semana) y a Afganistán. ¿El cierre de un círculo? Viajé como casi siempre en aquella época junto a Gervasio Sánchez dirección a Berlín (necesario para obtener el visado de Tayikistán) y Dushambé, la puerta de entrada a un país que iba a ser bombardeado por Estados Unidos. Aterrizamos en un avión poco fiable en la capital tayika a primeros de octubre. Nos recibió un traductor con el que había contactado Pilar Bonet desde Moscú. Mientras esperábamos los permisos (los comunistas y ex comunistas siempre tan aficionados a los papeles) y que se organizara un convoy oficial hacia la frontera de Afganistán escribí El régimen talibán se desmoronará en días, según la Alianza (05-10-2001). Nada del otro mundo, pero había que marcar el territorio: manía periodística muy extendida entre los corresponsales y las redacciones: decir, ‘aquí estamos’, y que en realidad no sirve para nada.

Tras cruzar en una barcaza el río Amu Daria, ya en Afganistán, una de las piezas más logradas: Polvo y fusiles en el Afganistán ‘libre’ (07-10-2001). De camino hacia el norte de Kabul por carreteras estrechas, bacheadas y peligrosas, el ataque americano nos sorprendió en Fayzabad: El ataque abre la ofensiva de la Alianza (08-10-2001) y La Alianza del Norte aplaza su avance hacia la capital afgana (09-10-2001). El descenso del valle del Panchir, donde Ahmad Sha Masud había resistido la invasión soviética ganándose el sobrenombre de León del Panchir. asistí a una movilización de voluntarios: Los campesinos armados avanzan hacia el sur (11-10-2001). Tras cruzar las montañas (más de 4.500 metros) llegamos a Jabalossarad (nombre que jamás fui capaz de pronunciar), que fue el centro de operaciones: La ‘zona libre’ de Afganistán vive aún en el Edad Media (12-10-2001). Entrevista a dos desertores talibanes en el frente de Charikar: “La gente vive aterrada con los talibanes” ( 13-10-2001). Una de las líneas del frente en Bagram, una base fuera de uso que después, con los años, sería el centro de operaciones militares de EEUU y una prisión poco respetuosa con los derechos humanos: La quimera de tomar Kabul (14-10-2001). Como en la guerra de Gila: Cara a cara en la guerra civil afgana (15-10-2001). Primeras advertencias a una catástrofe humanitaria si no toman medidas antes de la llegada de las grandes nevadas y del cierre de las rutas de abastecimiento: Cruz Roja asegura que 500.000 afganos pueden morir de hambre este invierno (16-10-2001).

En el Panchir, en Dow Aab, había una cárcel con extranjeros supuestos colaboradores de los talibanes y Al Qaeda: “Si le matan, todos seremos Bin Laden” y una columna informativa: La Alianza ordena a sus jefes que estén preparados para tomar Kabul (17-10-2001). Dow Raee era una de las puertas de salida de Kabul, por donde a diario huían decenas de personas: Escapar del infierno (18-10-2001). El paso de Salang está cerrado desde que lo volara Masud en 1999. Al otro lado está la carretera que conduce a la segunda ciudad en importancia: La batalla de Mazar-i-Sharif (20-10-2001).

Hay combates en el norte y La Alianza del Norte empieza a recibir apoyo de EEUU (21-10-2001) y EEUU bombardea el frente de Kabul y los talibanes llaman a la resistencia (22-10-2001) y poco después, un primer error. EEUU bombardea por error posiciones de la Alianza del Norte junto al aeropuerto de Bagram (23-10-2001) y EEUU intensifica sus bombardeos sobre los talibanes en el norte (24-10-2001). Una pieza que se sale del discurso de la guerra, pero que la explica mucho mejor: Nostalgia por el cine en Afganistán (25-10-2001).

EEUU pierde su primera opción para dirigir el futuro de Afganistán: Los talibanes ejecutan a un líder opositor que era clave para la estrategia de Bush (27-10-2001). Este texto lo pude escribir con buena información (no tenía acceso a Internet; mi Thuraya no movía las páginas sólo servía para enviar textos y con mucha paciencia fotos) gracias a la generosidad de un maestro de periodistas y gran conocedor de Afganistán, Ettore Mo, quien compartió sus muchos conocimientos con nosotros.  En Ghance Jil hubo muertos en un ataque americanos: La primera víctima del fuego amigo (29-10-2001).

Este fue uno de los mejores reportajes de esta misión: Las mujeres invisibles de Afganistán (30-10-2001). Movimientos de tropas en Charikar y nuevas ordenes sobre la conquista de la capital: La Alianza del Norte ordena a sus tropas que se preparen para la ofensiva sobre Kabul (31-10-2001). Los B-52 entran en funcionamiento: Los B-52 tratan de abrir una brecha en las filas talibanes en el frente norte (01-11-2001)  y La incapacidad militar de la Alianza del Norte permite el contraataque talibán  y Vivir entre la basura bélica (06-11-2001). Después, junto con Mo y otros muchos periodistas nos fuimos en helicóptero al norte para esperar a nuestros relevos. La guerra parecía que iba a durar aún varios meses, quizá hasta primavera. No fue así. Kabul cayó una semana después. Mi relevo, Guillermo Altares no podía llegar a tiempo. Marcharme del sur del Panchir fue mi mayor error profesional.

Más sobre Afganistán: dos críticas de programas de televisión: Imágenes que apenas necesitan palabras (27-12-2001) y otra sobre La noche temática dedicada a este país: Afganistán, cuando la ausencia de guerra lo llaman paz (19-10-2002).

Sobre la muerte de mi amigo Julio Fuentes: Un trabajo con riesgos (21-11-2001) y en El Mundo: La otra rosa del jardinero.

Chechenia

A finales de diciembre de 1994 estalló la primera guerra de Chechenia. Después de semanas de defender ante Luis Matías mi experiencia y supuesta capacidad de sobrevivir tras cinco misiones en Sarajevo, éste, harto sin duda de tanta insistencia, me dijo: “Está bien, lo has conseguido, te vas a Chechenia”. En ese instante supremo no sentí alegría de haberme salido con la mía, sino un miedo espeso que cayó a plomo sobre mí. ¿Por qué coño me habré metido en este lío? ¿Por dónde se va a Chechenia? Medité la opción de un accidente casero salvador, nada grave, una simple fractura, algo convincente que me librara del trago de decir que ahora no quería, que lo había pensado mejor. Fue de enorme ayuda conversar por teléfono con Ricardo Ortega, quien acaba de regresar de una primera estancia de las muchas que pasó en Chechenia. Me dio ideas, nombres de personas, contactos y, sobre todo, me explicó lo que resulta esencial para todo reportero: donde dormir, evacuar, conseguir electricidad y un buen chófer, y, en este caso particular, cómo evitar a la artillería rusa.

Volé a Moscú a mediados de enero. Necesitaba un visado especial para el Cáucaso. Gracias a los contactos de Pilar Bonet y la ayuda de la secretaria de nuestra oficina moscovita que agilizó el papeleo obtuve el salvoconducto en un tiempo récord y 24 horas después viajaba hacia Majaskalá (Daguestán), de camino a Chechenia, acompañado por Andréi Fadin, traductor elegido por Pilar y que se comportó de manera extraña para mí e inquietantemente sospechosa para los rebeldes chechenos. “Si deciden que eres espía y les da por fusilarte, quiero que sepas que no voy a mover un músculo”. La verdad es que no nos llevamos demasiado bien. Fue un viaje de casi tres semanas en el que pacté con Bonet que el peso de la información diaria lo cubriría Moscú y yo me dedicaría a reportajear.

El primer trabajo fue en Argún, al sur de Grozni, en una posición chechena frente a un bosque infestado de rusos. Estuve con Carlos Bradac, corresponsal en Moscú de Diario 16, que me ayudó a entender y horas después, yo le ayudé a transmitir a su periódico: La suerte de Grozni se juega en la helada Argún (23-01-1995). Dormía en Jasaviurt, en una casa de una familia chechena situada junto a la frontera con Vicente Romero y Evaristo Canete de TVE. Cada día tenía que cruzar varios controles rusos para alcanzar territorio checheno, al otro lado del frente. El precio del taxi variaba según la profundidad de viaje en territorio difícil. Grozni era lo más caro: 250 dólares.

Cuando se pisa el terreno, el miedo que paraliza antes de viajar desaparece; delante solo aparecen historias y personas que las habitan y momentos concretos para volver a sentir miedo. En el Ejército ruso refuerza su ofensiva con armas y soldados y vuelve a bombardear las calles de Grozni (24-01-1995) fue el resultado de mi primera incursión de la ciudad devastada por la artillería y la aviación rusas. La tercera historia se centró en el desarrollo de una negociación en la cafetería de una gasolinera fronteriza. Al aire libre, la temperatura era de -30º, problema que se combate con calzoncillos largos de termolactil, buenas botas, mejor gorro y guantes y mucho vodka, sobre todo mucho vodka: Rusos y chechenos pactan un intercambio de prisioneros de guerra (26-01-1995), algo que se logró al día siguiente: Rusia y Chechenia realizan un intercambio de 94 prisioneros de guerra (27-01-1995). Fueron dos historias que debo a Ricardo y a los contactos que me pasó.

Decidí visitar el sur, adonde se trasladaría la guerra tras la caída de Grozni en febrero. El resultado fue Fervor guerrero en las montañas chechenas (29-01-1995). Al día siguiente, entré en Grozni para pasar dos días. El chófer me dijo que el coche estaba estropeado y tuve que cambiar a un Moskovich rojo a 500 dólares la excursión al infierno. Por el día busqué el cuartel general de quien creía era el jefe máximo de los guerrilleros, Samil Basáiev. Los rusos controlaban la ciudad al norte del río Sunzha; los independentistas, el sur. El centro de mando resultó ser una granja de cerdos. Lo encontramos por casualidad, preguntando a los guerrilleros. Comimos patatas con cebolla con Basáiev y su jefe Aslán Masjádov, de quien no había oído hablar. El resultado fue: El jefe militar checheno dice que está dispuesto a negociar, pero no a capitular (30-o1-1995). También estuve con unas familias rusas, que eran víctimas colaterales de los bombardeos de los suyos: Bombas de Yeltsin para todos (31-01-1995). Dormí en Grozni en un refugio en la Plaza Minutka, situada a pocos metros del frente. Quería escribir sobre la gente que sobrevive en los sótanos de lo que había sido su casa. Andréi tenía tanto miedo que no me permitía demostrar el mío y descansar. Discutimos sobre el enfoque del reportaje y mis preguntas demasiado directas, que a la gente parecía divertir mucho. El resultado fue Noche de miedo en un refugio de Grozni (01-02-1995). Otra historia que debo a los contactos de Ricardo fue Encerrados en el frigorífico (02-02-1995), sobre las torturas a los presos chechenos. Con la mano derecha infectada por un cristal que me clavé en el refugio de la plaza Minutka, con fiebre y malestar esta fue la última historia antes de regresar a Moscú y Madrid: Memorias de metralla en el hospital de sangre (03-02-1995).

Haití

El viaje fue una carambola. Cuando parecía evidente que Estados Unidos iba a invadir Haití para deponer al golpista Raoul Cedrás y reponer en su lugar al presidente democráticamente elegido y militarmente depuesto, Jean-Bertrand Aristide (que después pasó a la lista de los malos, cosas de la política y de los intereses) nos ofrecimos Francesc Relea y yo, que estábamos en Madrid, debido a que la delegación de México tenía problemas de disponibilidad. El diario optó por que fuera Maruja Torres, que estaba (de vacaciones, creo) en la vecina Guatemala. Ella que tanto respeto le infunde casi todo lo que vuela, tuvo que subirse con urgencia y alevosía a varios avioncitos y avionetas para llegar justo en el último minuto a Haití, cuando cerraban la frontera. No siempre los mapas tienen razón, algo que los lectores de mapas desconocen. “¡Si está al lado”!, pero en algunos países y sobre todo, en algunas circunstancias, ese al lado cuesta una eternidad.

A la semana de invasión, el diario decidió que Maruja debía regresar y cubrir las elecciones vascas, tal y como estaba previsto, y me enviaron a Puerto Príncipe. A veces, las sustituciones contra la voluntad del afectado traen dificultades; no en este caso (en realidad, nunca las he tenido personalmente que yo recuerde), pues Maruja fue una santa: me reservó una estupenda habitación en el hotel El Rancho, me indicó el camino (“vuela a Santo Domingo; allí tienes una empresa de minibuses que te lleva a la frontera, cruzas caminando y la contraparte haitiana te recoge al otro lado”) y, sobre todo, me ayudó a entender.

Estuve cerca de cuatro semanas. Fue una experiencia maravillosa en el país mas pobre de América Latina. Haití fue mi primera experiencia africana, porque es eso: un trozo de África que navega, una isla a la deriva. Releí El reino de este mundo de Alejo Carpentier, que pareció distinto, pleno de matices que antes no supe ver, y comprobé que el realismo mágico no es fantasía literaria sino otra forma de realidad. Ese realismo macondiano contagió a los americanos que invadieron un país, mataron a unos pocos y en un esperpento caribeño cohabitaron varios días con el dictador Cedrás hasta convencerle de que lo mejor para todos era un exilio panameño con acceso a sus cuentas producto de un ahorro sin demasiada conciencia. En esta misión debo mucho a Ana Cortadas, de Catalunya Radio, a su olfato y a su perfectísimo francés, y a Osito de miel, el chófer que me transfirió Maruja (con apodo y todo) y cuya principal y preocupante habilidad era conducir y hablar a la vez mirando hacia atrás mientras tomaba las numerosas curvas de Petionville.

No conservo egoteca física, pero en el archivo del diario (donde no está todo como he comprobado estos días de elaboración de los fondos para el blog) he logrado encontrar los siguientes trabajos, la mayoría de ellos crónicas.

Una manifestación que comenzó en la catedral, donde se celebraban muchos actos políticos disfrazados de liturgia y música afrocaribeña, terminó a tiros. Iba con Maruja y Osito de miel. Cuando comenzó la balacera se subieron al coche y me esperaron una manzana (cuadra) más allá. Mal escondido detrás de una columna trataba de averiguar quién disparaba y en qué dirección para saber hacia dónde correr: Tres muertos en Puerto Príncipe en la conmemoración del tercer aniversario del derrocamiento de Aristide (01-10-1994). En la rueda de prensa del día siguiente, todas las preguntas a los mandos militares americanos se centraron en el sorprendente modelo de invasión pacífica que parecían seguir: Críticas a la pasividad del mando de las tropas estadounidenses en Haití (02-10-1994). Lo bueno de la democracia y la libertad de prensa es que los políticos y generales que leen titulares de periódicos no ordenan el cierre de los medios de comunicación y a veces corrigen errores: La policía militar de EEUU relevará a los ‘marines’ para desarmar a las fuerzas paramilitares en Haití (03-10-1994) y, sobre todo: Tropas de EEUU toman al asalto la sede del partido que apoya a los golpistas en Haití (04-10-1994). A menudo, con un poco de presión, las juntas militares, sobre todo las invadidas, muestran su verdadero rostro: El jefe de la policía golpista huye a la República Dominicana (05-10-1994) y una vez a salvo de la quema, propone un cambio de chaqueta: El jefe de la policía de Haití dice que huyó a la República Dominicana para contribuir a “la causa de la paz” (06-10-1994). Cuando un régimen se desmorona comienza a brotar el pasado: Descubierta una cárcel secreta del régimen haitiano (07-10-1994); El Parlamento haitiano deja manos libres a Aristide para un perdón a los golpistas (08-10-1994); EEUU niega toda prórroga a los golpistas haitianos (09-10-1004); Militares haitianos y estadounidenses anuncian que Raoul Cedrás dimitirá hoy (10-10-1994); Raoul Cedrás deja el poder en Haití protegido por las tropas de EEUU (11-10-1994); Las tropas de EEUU controlan el palacio presidencial en Haití (12-10-1994); El presidente ‘títere’ de Haití dimite poco antes del exilio de Raoul Cedrás (13-10-1994); El general golpista Raoul Cedrás abandona Haití y se asila en Panamá con su familia y un apoyo que causó furor en el Ministerio de Exteriores en Madrid titulado Una embajada fantasma (14-10-1994).

En la víspera del regreso de Aristide se celebró un funeral por el ministro Guy Malary, asesinado meses antes por los militares, y un gran concierto de RAM (Research of Angry Masses), cuyo líder Richard Morse era, o es aún, dueño del hotel Oloffson, donde Graham Greene situó parte de su novela Los comediantes. Después de más de tres semanas de crónicas diarias, el diario decidió darse un respiro de información en el peor momento, en la víspera del gran día: “Hoy vamos a descansar de Haití”. Era una gran crónica, repleta de música, vudú, mujeres en trance y calles engalanadas, pero está por escribir. Al día siguiente aterrizó en un helicóptero norteamericano el presidente elegido tres años antes en las urnas y que pronto se convertiría en un problema para EEUU y a la larga para los haitianos: El presidente Aristide clama en su retorno: “Ni una gota de sangre debe ser derramada en Haití (16-10-1994); EEUU impide a Aristide pisar las calles por razones de seguridad (17-10-1994); El rumor sobre un atentado contra Aristide provoca incidentes en ciudades de Haití (18-10-1994); Aristide confía en el jefe de bomberos para ‘limpiar’ el Ejército (19-10-1994); Aristide dice que los pilares de su política serán democracia y reconciliación (21-10-1994).

Quedé especialmente satisfecho de Mansiones con vistas a chabolas de hojalata (13-10-1994). Aunque sufrió un buen recorte en la edición (nunca hay espacio suficiente para lo que queremos escribir, afortunadamente para el lector), el resultado mantuvo la esencia del texto. Juan Carlos Sanz hizo un gran trabajo de poda pero cambió una palabra: ñato por chato. Me vengué en Chechenia, donde la volví a utilizar aplicada a animales: cerdos narizñatos. Se la había copiado a Alejo Carpentier y no podía fallarle de nuevo.

Bosnia-Herzegovina

Bosnia-Herzegovina (BiH), con una i en el medio como lo escriben allá, fue mi primer conflicto real. Los dos viajes anteriores a Irak (noviembre de 1992 y enero de 1993) representaron un pequeño entrenamiento, pues un bombardeo con Tomahawk no hace una guerra. Realicé siete viajes a BiH entre 1993 y 1995. Me moví por la mayor parte del país, pero nunca por la parte serbia. Su visión estaba cubierta desde Belgrado por Mirjana Tomic. Cada misión duraba un mes y, en algún caso, cinco semanas largas. Fue una experiencia dura, rica y, sobre todo, una gran enseñanza de lo que es esta profesión y lo que es la vida sin decorados ni poses. Dice la escritora croata Slavenka Drakulic que todos tenemos un potencial para el bien y para el mal y que depende de las circunstancias la supremacía del uno sobre el otro. A finales de 1993, en un programa de TVE grabado en Sant Cugat me preguntaron si había sentido miedo alguna vez. Respondí sin dudar: “Sí; tengo miedo a convertirme en un asesino”. Ese es el miedo esencial y constante que me ha acompañado desde entonces porque sé que la cultura y la educación son capas demasiado delgadas para cerrar el paso al monstruo y defenderse de la barbarie.

PRIMER VIAJE: abril de 1993. Ahnici. La gran duda de todo viaje: ¿por dónde diablos se va? Los consejos de Francesc Relea fueron precisos y tranquilizadores; él era un experto en Croacia y en romperse la pierna esquinado: avión Madrid-Milán-Triste y alquiler de un coche en el aeropuerto sin mencionar el destino real. Aseguré a la señorita que me atendió que era escritor que se marchaba a Suiza detrás de un personaje. No sonrió ni alteró el gesto. Me entregó las llaves de un Lancia Dedra blanco en perfecto estado junto a una advertencia: “En la antigua Yugoslavia no cubre el seguro”. Primer destino, Zagreb, el cuartel general de la Fuerza de Protección de Naciones Unidas (UNPROFOR) para lograr la acreditación de la ONU y viajar después por la espectacular costa croata hacia Split. La salida de 354 heridos graves de Srebrenica aplaza la evacuación completa del enclave (20-04-1995); El alto el fuego en Srebrenica está al borde del colapso (21-05-1993) y Los defensores de Srebrenica entregan sus armas (22-04-1993) fueron mis primeros trabajos en la zona. Entran dentro de la categoría del recortaje, especialidad a mitad de camino de la crónica de agencias y el reportaje, y al que todo enviado especial y corresponsal se ve obligado a acudir con cierta frecuencia. Aunque no es lo mismo cortar y pegar sin más que una esmerada reelaboración con fuentes propias. Para escribir La Legión, entre dos fuegos (22-04-1993) fui la cuartel de la fuerza española en Medjugorje donde conocí al coronel Ángel Morales. Aunque era un poco facha, a todos los periodistas nos cayó muy bien. Parecía un tipo honesto que tuvo una pésima suerte con el curso de la guerra (soldados españoles muertos en misiones). Ése fue el primer reportaje. Después logré en Split una plaza en la camioneta de la cadena estadounidense ABC News con un productor ruso y un conductor descerebrado croata que rompió del vehículo dejándonos colgados durante tres días en un cuartel británico de alta montaña en Tomislavgrad (Bosnia central). Por ahí aparecieron unos observadores de la UE disfrazados de blanco (¡qué lumbrer@ eligió el diseño del uniforme y el color!). Aproveché su narración para escribir “Esto no es Irak” (27-04-1993). Nada especial, pero empezaba a preocuparme de que mi periódico se inquietara después no dar señales de vida o peor, que llegara a la conclusión de que era un idiota y que me había perdido.  Aparecieron dos finlandesas y un alemán al tercer día y me fui con ellos a Vitez. Fue una suerte: me topé de lleno con la matanza de Ahnici y logré una buena historia que se publicó un día antes que la crónica de los hombres de colón. Mi jefe Luis Matías quedó satisfecho; yo quedé satisfecho. Creo que en ‘Limpieza étnica’ a la croata descubrí mi estilo.

Tuzla. Antes del viaje, el director me espetó en un pasillo: “Quiero que llegues lo más cerca posible de Srebrenica”. La cercanía no podía ser física porque en enclave bosnio estaba rodeado de fuerzas radicales serbias, pero la cercanía emocional estaba en el hospital y en Sabrina Music: “Sin dinero no hay medicinas” (28-04-1993). En la fea ciudad industrial de Tuzla había problemas de seguridad y de abastecimiento: La despensa está vacía en Tuzla (29-04-1993). En el cercano pueblo de Serici encontré refugiados de Srebrenica: “Es que la pena envejece mucho” (01-05-1993) y en otra zona de la ciudad un taller de granadas de mortero: Una fábrica artesanal de armas (02-05-1993).

Sarajevo. En toda cobertura de una guerra es necesario escribir una pieza que sitúe al lector en el mapa: Así va la guerra (05-05-1995) fue un intento de aclarar dudas. Mi primera crónica de Sarajevo fue la de un bombardeo. El chófer que se escondió conmigo en un soportal me enseñó a sobrevivir: “Después de un ataque, esperan a que acuda la ayuda para volver a atacar”. De ese ataque surgió: Los serbios bombardean Sarajevo mientras su Parlamento debate la paz (06-05-1993). Ese día también se publicó el caso de Borislav Herak, un asesino serbobosnio condenado a muerte: La hora final de un monstruo, aunque con el tiempo las cosas no resultaron ser tan evidentes. Un día después de que el Consejo de Seguridad declarase cinco zonas protegidas (Sarajevo, Zepa, Gorazde, Srebrenica y Bihac), los radicales sostenían el pulso: Los serbios mantienen el cerco de las zonas bosnias protegidas por la ONU (08-05-1993) y Serbios y musulmanes pactan un alto el fuego en toda Bosnia y la desmilitarización de Zepa (09-05-1993). Nuestra intérprete Alma tuvo que contármelo tres veces hasta que me di cuenta que había un gran historia; su edificio era un Sarajevo a escala: “Si no tuviéramos esperanza nos habríamos suicidado” (10-05-1993). Ese mismo día estalló la guerra en Mostar: Los musulmanes de Bosnia luchan contra los croatas al entrar en vigor la tregua con los serbios, que me obligó a viajar de inmediato a Herzegovina. Dos días después, herían al teniente Arturo Muñoz Castellanos cuando repartía plasma en los hospitales. Había ido con su columna, pero la mayoría de los vehículos nos tuvimos que quedar en la ladera del monte: “¡Vamos a rescatarle como sea!” (12-05-1993). El cuartel de Medjugorje fue escenario de una negociación dirigida por el general francés Philipe Morillon, jefe de UNPROFOR: Las tropas españolas se interponen entre croatas y musulmanes tras el nuevo pacto de alto el fuego (13-05-1993). El último reportaje de la primera misión que estuvo muy cerca de ser el último, arrancó en primera página con el titulo de Bajo el fuego en Mostar y siguió dentro como Lluvia de balas sobre los españoles. La muerte de Castellanos tras su traslado a Madrid fue la primera tragedia: Toque de caídos en Mostar (14-05-1993).

SEGUNDO VIAJE: octubre de 1993. Entierro de los croatas muertos y apariciones marianas en Medjugorje: “La paz precisa más que un milagro” (01-10-1993). Tras mucho pelear, logré hacer una patrulla completa con una unidad española en Mostar: Papá Noel llega a Mostar en blindado español (06-10-1993). En el Mostar musulmán conocí gracias a un camarógrafo de la BBC, que me sopló el contacto, a Esad Humo, jefe de la Armija (Ejercito bosnio) y de profesión arquitecto. Un tipo interesante que hablaba un gran inglés y me amenazó indirectamente con su pistola: El poder de los fusiles (09-10-1993). Pese a los esfuerzos de los croatas y monjes franciscanos, el turismo religioso no parecía creer demasiado en el poder de la oración y en la protección divina: Crisis en la industria religiosa de Medjugorje (13-10-1993). Croacia y sus crímenes, tan poco aireados: La ONU pone en la picota a Croacia por una matanza (14-10-1993). En Eslavonia conocí a la familia Primorac, que en La espera del odio (15-10-1995) me enseñaron que la guerra era por el tamaño de una nariz. Primera visita a Bihac, uno de los enclaves protegidos por la ONU y que estaba rodeado por tres fuerzas militares enemigas: serbios, croatas y musulmanes desafectos. Entrevistas con el jefe del V Cuerpo de la Armija y leal a Sarajevo, el general Ramis Dreskovic: “La autonomía es una clara traición” y con el caudillo bosnio Fikret Abdic: “Bihac quiere seguir en Bosnia pero sin guerra” publicados el 18-10-1993. Y un reportaje de fondo tres días después: Musulmanes contra musulmanes en Bihac.

Un regalo para los enviados a Bosnia de Juan Goytisolo: ¿Cuervos o cabras? (27-11-1993).

TERCER VIAJE: Navidades de 1993. El objetivo era pasar la Nochebuena con los soldados españoles y la Nochevieja con una familia de Sarajevo. Mientras que peleaba junto a Arturo Pérez Reverte y José Luis Márquez para que nos metieran en un blindado en Mostar el día 24, escribí una crónica sobre un programa grabado por Paco Lobatón que me costó una enorme bronca con el coronel Castro, responsable de prensa del cuartel: Lobatón encontró en Bosnia el dolor de la guerra (22-12-1993). A Castro le indignó: “No me gusta como escribes”; le contesté: “Ni a mi cómo mandas”. No sé por qué pero nunca nos llevamos bien. Tras pelearme también con el teniente coronel Yagüe quien me aseguró que los croatas no permitían la entrada de periodistas en Mostar, Arturo me ayudó a convencer al jefe de la Agrupación Madrid, el coronel Carvajal. “Con los ingleses esto no pasa”, le espetó. Carvajal dio un respingo de su asiento y exclamó: “Estoy hasta los cojones de los ingleses” y organizó una patrulla especial para que yo pasara la Nochebuena con los soldados en la Casa Azul. Allí conocí a Miguel Gil, que estaba en Mostar en una casa particular, pero no hice nada por que le invitaran por miedo a perder la exclusiva. Fui un imbécil. El 26 de diciembre se publicó (bastante mutilado por el redactor jefe de cierre) Españoles impasibles, en su arranque en primera página y Cochifrito sobre bolsas de basura en el interior del diario. El responsable de aquel día de Navidad decidió amputar una pieza propia de alguien que había renunciado a estar en casa ese día y se hallaba en una zona de guerra para introducir una columna de un incendio sin muertos en Alemania. El enfado me duró años. En ese mismo viaje, pero ya en 1994, se publicó el resultado de la segunda parte del viaje en una Nochevieja loca cuyo título me pareció horrible, como la frase que metió Miguel Ángel para justificarlo; eso pasa por mandar las piezas sin uno: Las uvas del horror.

CUARTO VIAJE: marzo 1994. Bosnia central era escenario de una guerra dentro de la guerra: croatas contra musulmanes. En esta misión hice varios reportajes de camino a Tuzla. En el primero, los cascos azules desconfían de los logros de sus jefes en Nueva York y creen que se trata solo de un descanso en la guerra: Paz por agotamiento en Bosnia central (14-03-1944). Todo preparado para recibir el primer avión con ayuda humanitaria: Tuzla, la hora de la esperanza (15-03-1994). Los estraperlistas, me encanta esta palabra, tan rotunda y denunciadora, se arruinan: El avión que nunca llega a Tuzla (17-03-1994); Reportaje sobre una escuela de Celic, en el frente norte. Alfonso Armada la editó en Madrid y puso un titulo maravilloso. Viajes después le devolví el regalo con un guiño en otro reportaje: A la escuela bosnia se va en zig-zag (19-03-1994). La firma de un enésimo acuerdo de paz generó una ilusión de que la guerra terminaba. En esos días se organizaron actos al aire libre como prueba del éxito diplomático debido a la implicación, por fin, de Occidente: Los ‘cascos azules’ juegan al fútbol (21-03-1994). A veces aceptar un viaje es dar con el billete de lotería. Bruno de la agencia France Presse me ofreció intentar ir con él a Maglaj en el blindado de su empresa. Fuimos los primeros en romper el cerco después de nueve meses de sitio serbio por el norte y croata por el sur. El día anterior, los javeos (del HVO) no dejaban pasar. Stop. Minas. Ese día, sí. Cuando envié la crónica era tarde, Luis Matías supo dar la vuelta a la sección y encontrar un hueco y Armada me dijo: “Eres como Escipión El Africano, siempre conquistando pueblos: La vida llega a Maglaj (22-03-1994). Tuzla, una ciudad de aluvión, repleta de desplazados de todas las zona del norte, sobre todo de Srebrenica: El futuro de Bosnia es perdonar (23-03-1994). Más pruebas de la disensión, de la ficción de la paz: El cerco de Sarajevo se rompe por el puente de la Fraternidad (24-03-1994) y La paz silencia los frentes bosnios). Dos años después del inicio de la guerra, los arquitectos hablan de su ciudad: Resucitar Sarajevo (05-04-1994).

QUINTO VIAJE: abril 1994. En casa para la Semana Santa (Tenerife; la novia de aquella época alquiló una habitación que daba a un cementerio). Debo regresar a BiH porque la persona que iba ir en el siguiente turno de rotaciones no puede. Me toca el asedio a Gorazde, uno de los enclaves supuestamente protegidos por el Consejo de Seguridad de la ONU. Como en Srebrenica y Zepa era casi imposible llegar. Los periodistas nos tuvimos que contentar con cubrirlo desde Sarajevo. Desde las primeras crónicas, aún en Zagreb, adonde fui para renovar el carné y después quedé atrapado unos días, tuve la ayuda de una alta responsable del Gobierno bosnio que contactaba por radio con Gorazde varias veces al día. Aunque las datadas en Zagreb son recortaje, permiten comprobar que Gorazde fue una preparación de Srebrenica (julio de 1995) y un medidor de la reacción internacional: El jefe militar serbio da la orden de disparar contra los aviones aliados que sobre vuelen Gorazde (13-04-1994); Los serbios anuncian que consideran enemigos a los ‘cascos azules’ (14-04-1994); Jaque mate serbio al enclave de Gorazde (16-04-1994); Los serbios entran en Gorazde a sangre y fuego y derriban un avión de la OTAN (17-04-1994) y un análisis sobre el papel de la OTAN: Un vencedor y muchos derrotados (17-04-1994); Gorazde queda a merced de los agresores serbios al hundirse las defensas del Ejército bosnio y un análisis sobre el fracaso: Opciones ante la derrota (18-04-1994); Los serbios machacan Gorazde pese aceptar un alto el fuego controlado por la ONU y una columna titulada: El nuevo reto de la comunidad internacional (19-04-1994); Los serbios toman por la fuerza armas que estaban bajo en control de la ONU (20-04-1994); Los nuevos bombardeos serbios convierten en el hospital de Gorazde en un cementerio (21-04-1994); Los serbios desafían a Occidente y causan una nueva matanza en el enclave de Gorazde y una columna: La letra pequeña de los ataques aéreos (22-04-1994). Y ya en Sarajevo: “Esto es un infierno, hagan algo por nosotros”, suplica por radio el alcalde de Gorazde (23-04-1994); Los serbios inician una tímida retirada para evitar el ataque (24-04-1994); La ONU establece un puente aéreo para evacuar a los heridos graves desde Gorazde a Sarajevo y un apoyo sobre la irritación bosnia con el enviado especial de la ONU: El Gobierno bosnio acusa a Akashi de hacer el juego a los agresores (25-04-1994). Sobre todo, lo importante son las víctimas… La ONU sigue evacuando heridos de Gorazde, pese a la escalada de obstáculos de los serbios (26-04-1994). Y que el agresor se sienta seguro: La ONU descarta bombardeos sobre Gorazde pese a la lentitud de la retirada serbia (27-04-1994) y vuelta al diálogo para “evitar la guerra”, como decía un diplomático español que solo contaba las guerras en las que estábamos nosotros: La ONU pide negociaciones para “no pasar de un Gorazde a otro” (28-04-1994) y Ofensiva diplomática en Bosnia para evitar que se repita el caso de Gorazde (29-04-1994). Pero los que dirigían la partida de póker mantenían sus estrategia: Los serbios concentran tropas para lanzar un ataque en el norte de Bosnia (30-03-1994). Entrevista con el primer ministro Haris Silajdjic: La ONU odia a Bosnia (02-05-1994)

Desde Madrid: Paz por territorios en Bosnia-Herzegovina (10-07-1994). Perfil de Radovan: Dr Jekyll y Mr Hide, en los Balcanes (17-05-1995) y una explicación: El rompecabezas de Bihac (01-08-1995).

SEXTO VIAJE: mayo-junio 1995. Con Antonio Pedauyé hubo algunos problemas. Cuando un compañero escribió una biografía crítica para ilustrar la noticia de su nombramiento no pudo hablar con él. Esta entrevista fue para darle la ocasión de explicarse. Él quedó satisfecho; sus enemigos, también: “Mi nombramiento es un reconocimiento al papel internacional de España” (26-05-1995). De nuevo en Zagreb para renovar la acreditación y en espera de volar. En su política de probar los límites, los hombres de Karadzic mataron a un político bosnio. ¿Reacción? Nula, solo palabras de condena: Un misil serbio derriba el helicóptero en el que viajaba el ministro bosnio de Exteriores (29-05-1995) Por si acaso alguien tenía tentaciones, la ONU pedía sosiego: “Ahora no se puede atacar” (30-05-1995). La muerte de una cooperante española de Médicos del Mundo en Mostar me sorprendió en Zagreb. No quise escribir sobre lo que nada sabía pero a las 2230 me fui en coche de Zagreb a Mostar por carretera. Llegué a Mostar a las 0800. Es la mayor tontería que he hecho en mi vida, pues me dormí un par de veces conduciendo y tuve que parar para que me diera el aire unas cuantas más. Pero éste fue el resultado: “No me puedo creer que haya pasado” (31-05-1995). En el juego de los límites, los radicales serbios secuestraron a varios cascos azules y ponen condiciones. Los serbios condicionan la liberación de los rehenes a la suspensión de los bombardeos aéreos (04-06-1995). Un día después, lo que se demanda para otro, no se aplica para uno: Sangrientos bombardeos de las fuerzas serbias en varios puntos de Bosnia y un apoyo sobre la entrada de Igman y Butmir: Cuatro kilómetros antes del ‘paraíso’ (05-06-1995). Más evites: Los serbios impiden aterrizar a un enviado del secretario general de la ONU (06-06-1995). El día 7 de junio se produjo la liberación del comandante español Cortés. Apoyo de acompañamiento: Cámaras de Tv para certificar la buena voluntad de Karadzic. Al siguiente: Tres muertos por los duelos artilleros en Sarajevo (08-06-1995). La ONU y la OTAN preparan una fuerza rápida que nunca llegó a estar preparada: Más incógnitas que certezas (09-06-1995). En el terreno, palabra que es un anglicismo pero que resulta útil, sigue la partida: Los serbios autorizan ayuda por carretera a Sarajevo (10-06-1995); La ONU apuesta por la diplomacia en Bosnia hasta que la nueva fuerza de intervención sea operativa (11-06-1995) y en seguida la respuesta a tanta buena voluntad: Los serbios incumplen sus promesas de permitir la circulación de convoyes humanitarios en Bosnia (13-06-1995). Tras tensar la cuerda, la zanahoria: Los serbios de Bosnia liberan a 120 ‘cascos azules’ y mantienen aún como rehenes a 14 (14-06-1995). Sin un compromiso internacional claro, con la OTAN y la ONU enredados en las redes de Karadzic y Milosevic, el Gobierno bosnio se prepara para una ofensiva. El Ejército bosnio acumula 20.000 soldados al norte de Sarajevo para abrir el cerco serbio (15-06-1995). El objetivo es provocar la intervención, mover el árbol, que pase algo: El Ejecito bosnio desencadena una intensa ofensiva artillera contra los serbios al noroeste de Sarajevo (16-06-1995) y Comienza la batalla para liberar Sarajevo y Sobrevivir y comer, por ese orden (17-06-1995). El Ejército bosnio trata de aislar tres bastiones serbios alrededor de Sarajevo y una pieza explicativa de cuál es la situación militar: Los frentes de Bosnia (18-06-1995). Por si acaso no contaran con ventaja militar…  La ONU abandona las armas pesadas de Sarajevo a merced de los serbios (19-06-1995). La ONU se centrará en la ayuda humanitaria tras fracasar su control de armas pesadas en Sarajevo (20-06-1995). Después, como siempre, se asomó tímidamente la política: La diplomacia intenta de nuevo tomar el relevo de las armas y su apoyo Crítica situación humanitaria en Sarajevo (21-06-1995). Entra en Sarajevo el primer convoy humanitario en cuatro semanas (22-06-1996) La ONU tranquiliza a los separatistas serbios sobre el papel de la Fuerza Rápida (23-06-1995). Españoles en el centro de mando: Telediario y jamón en Sarajevo (25-06-1995). Y los serbios ya tranquilos, prosiguen su trabajo: Un comando serbio entra en un enclave protegido por la ONU (25-06-1995). Nueve muertos, entre ellos cuatro niños, por disparos de la artillería serbia en Sarajevo (26-06-1995) ) Sarajevo acusa a la ONU de ser incapaz de detener el genocidio (27-06-1995). Un reportaje de Domingo: Ocho días en Sarajevo (primera página y segunda), que me encargó Javier Ayuso, otro de los grandes jefes que he tenido en mi vida.

SÉPTIMO VIAJE: noviembre-diciembre 1995. Los acuerdos de paz de Dayton sellan la limpieza étnica. Karadzic acepta el plan de paz, pero dice que es “deshonesto” (25-11-1995). Los serbios empiezan a sentirse perdedores de la guerra: Los serbios de Krajina ven imposible su retorno (26-11-1995) Las tropas españolas se preparan para el cambio de color del casco: Las tropas españolas de Mostar se preparan para la misión de la OTAN (28-11-1995). Desconfianza en los barrios serbios de Sarajevo: La amarga resistencia serbia a un Sarajevo unido (29-11-1995). Sigue el juego de un pasito adelante, un pasito hacia atrás: Los radicales serbios vuelven a bloquear la ruta entre Sarajevo y Gorazde (30-11-1995)  Karadzic sigue sin tener un plan de paz (01-12-1995). Los americanos eligen el norte: Tropas de EEUU ultiman los preparativos para sustituir a las tropas de la ONU en Tuzla (02-12-1995). Uno de los puntos calientes era Brcko, que nadie sabía pronunciar en Madrid: Ya no caen granadas sobre Posavina (03-12-1995). Para los supervivientes de la matanza de julio la esperanza llega tarde: “Jamás volveré a Srebrenica” (04-12-1995). Mientras, la población civil de la ciudad más importante del norte de BiH observa y espera: La ciudad bosnia de Tuzla espera a los soldados de EEUU con una mezcla de desgana y curiosidad (06-12-1995). Regreso a la escuela de Celic, con un pequeño homenaje a Alfonso Armada, autor del título del zig-zag en 1993: La imposible enseñanza del olvido (09-12-1995). Ni fe ni algería (10-12-1995). Otra genialidad de la política: La OTAN prevé dividir Sarajevo en dos áreas (10-12-1995) En Sarajevo, algunos tratan de preservar el ideal multiétnico: Manifestación en Sarajevo contra el abandono de los barrios serbios y análisis sobre las Secuelas de Dayton (12-12-1995). Los serbios de Sarajevo votan en masa contra la sumisión al Gobierno bosnio (13-12-1995). Tras la firma de Dayton, la incredulidad: Los habitantes de Sarajevo reciben con escepticismo el acuerdo mientras surgen brotes de violencia en Bosnia (15-12-1995). Entra en Croacia rumbo a Bosnia el primer contingente norteamericano de combate. Segunda entrevista con Pedauyé, ya en Sarajevo: “La ONU se ha visto abocada a una misión imposible” (18-12-1995). Aviones estadounidenses de la OTAN comienza a aterrizar en Tuzla y Islam en Bosnia, entre el credo y el estómago (19-12-1995) y sus ingenieros a cruzar el río Sava: Pontoneros en Zupanja (20-12-1995)  Declaraciones del jefe de las tropas de la ONU: “La gente aquí está enferma de tragedia”. Aunque me gusta más el apoyo: Pedradas, minas y paciencia (21-12-1995). La guerra ha terminado ¿o no? (24-12-1995) Entrevista con el general  Atif Dudakovic, defensor de Bihac y futuro jefe de la Armija tras la guerra: “No vamos a permitir que nos vuelvan a sorprender” (26-12-1995)

La Biblioteca de Sarajevo como símbolo de la resistencia: Una trinchera de libros escrito en Madrid con alguna declaración traída en el zurrón. Años después regresé a Sarajevo para escribir una historia específica de la rehabilitación de la Biblioteca, en la que España participa. La otra batalla de Sarajevo (20-10-2007) en la que un párrafo cambió de sitio y rompió el ritmo del reportaje. Accidentes de edición, que por lo general suele ser excelente.

Un lector se quejó de mi empeño en mencionar la profesión de Radovan: ¿Por qué recordar siempre que Karadzic es psiquiatra? (23-04-1995).

Enero 2008, entre elección histórica serbia y elección histórica serbia: Bosnia no funciona con un apoyo en Srebrenica: “Con todo el dinero que nos han dado podríamos haber hecho otro país” (26-01-2008).

(Post que también se encuentra en Serbia y Srebrenica): A veces se tiene mucha suerte y los jefes realizan encargos excepcionales, por el tema, el enfoque y el tiempo que te conceden para construirlo. En el reportaje Ni busca ni captura dispuse de 15 días de viaje y recolecta de material y una semana para escribirlo (haciendo algunas cosas más en el periódico). En ese tiempo estuve en La Haya, Bruselas, Sarajevo, Pale y Belgrado y tuve fortuna de dar con la gente adecuada. Jasmina Nikolic fue, una vez más, de gran ayuda. Cargué el peso del reportaje sobre el personaje de Ratko Mladic, mucho más importante para Serbia y el futuro de esa zona que Radovan Karadzic. Estoy convencido de que la captura (entrega) de Karadzic en julio de 2008 fue producto de un pacto entre el nuevo Gobierno serbio (democrático y europeísta) y los servicios secretos: te damos a Karadzic, pero no a Mladic. Pero los pactos se pueden romper cuando el interés general lo exige. Serbia conserva esa carta para jugarla en el momento oportuno. Versión en PDF del reportaje dividido en cuatro páginas: primera, segunda, tercena y cuarta.

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