#JesuisCharlie frente a #JenesuispasZapata
Monday, 15 de June de 2015 por Ramón
Empiezo por el final. Guillermo Zapata no tenía otra opción que dimitir como responsable municipal de Cultura, no tanto por sus tuits, terriblemente estúpidos, sino porque lo que está en juego es algo mucho más importante que él: la credibilidad de la regeneración democrática que dicen impulsar Ahora Madrid en esta ciudad y Podemos en el resto de España.
Con esta dimisión, poco habitual en estos lares, se carga de razones éticas y políticas para la siguiente fase, la de las disculpas y la reparación, algo que ya ha comenzado. Su rueda de prensa, en este sentido, ha sido ejemplar.
No creo que los tuits de Zapata, lanzados en 2011, pertenezcan al discurso del odio como sostiene Antonio Elorza; más bien son ejemplos de una sandez supina, muy española, por otra parte. Lo que le inhabilita para el cargo de Cultura no es su presunto racismo, que habría que demostrar más allá de los textos, sino la falta de inteligencia emocional. Zapata debe pasar al congelador, a segunda fila y trabajar mucho y con humildad. Todo el mundo tiene derecho a una segunda oportunidad, pero más adelante. En otra legislatura.
Leo que algunos le exigen también el acta. No seamos excesivos en este postureo colectivo: una cosa es asumir responsabilidades políticas, que las ha asumido, y otra un linchamiento sin juicio. Ya anda el ministro preconciliar moviendo la policía de todos para fines políticos particulares. ¿No es eso una forma de corrupción? ¿No lo es el saqueo de RTVE que señala sin pudor a Pedro Sánchez como autor intelectual?
Los hay que amplían el ataque a otro concejal tuitero de Ahora Madrid que pidió, hace tiempo también, guillotina para Gallardón. ¿Qué fue del #jesuisCharlie con el que muchos de los inquisidores de hoy se llenaron la boca entonces? Tal vez sus razones eran islamofóbicas, y no de lucha democrática. Ese tuit antigallardoniano podrá ser más o menos acertado, pero está dentro de la libertad de expresión.
(Viñeta robada a Bernardo Vergara )
Los fariseos que hoy se rasgan las vestiduras son los que gobiernan en B, la Mamá Gürtel, un asunto felizmente encauzado por la vía judicial amiga, los periodistas paniaguados y un largo etcétera de oportunistas. Debajo de tanta marejada palpita el pánico a que se mire debajo de las alfombras, a que cese una manera corrupta de hacer negocios con comisión para todos.
Lo más irónico del esperpento es que Aguirre pida un pleno monográfico sobre la “tolerancia y en contra de la incitación al odio”. Es una gran idea, una excelente oportunidad para analizar su trayectoria basada la intolerancia y el daño.
Creo en la libertad de expresión, en un humor sin otro límite que la inteligencia. Me desagrada la provocación zafia. El humor está para ridiculizar a los poderosos, no para reírse de las víctimas. El Holocausto es un asunto delicado, una catástrofe que me disminuye como ser humano. Me ofenden los negacionistas, los chistosos y los que tratan de comprar barra libre con la memoria de los muertos.
En cuestión de víctimas nunca me fijo en los apellidos, en el color de la piel, en la religión, en el sexo o en la nacionalidad. Siento la misma emoción ante los muros contra la inmigración en Europa, el de Israel frente a Cisjordania o el de las paredes de Auschwitz.
