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#JesuisCharlie frente a #JenesuispasZapata

Empiezo por el final. Guillermo Zapata no tenía otra opción que dimitir como responsable municipal de Cultura, no tanto por sus tuits, terriblemente estúpidos, sino porque lo que está en juego es algo mucho más importante que él: la credibilidad de la regeneración democrática que dicen impulsar Ahora Madrid en esta ciudad y Podemos en el resto de España.

Con esta dimisión, poco habitual en estos lares, se carga de razones éticas y políticas para la siguiente fase, la de las disculpas y la reparación, algo que ya ha comenzado. Su rueda de prensa, en este sentido, ha sido ejemplar.

No creo que los tuits de Zapata, lanzados en 2011, pertenezcan al discurso del odio como sostiene Antonio Elorza; más bien son ejemplos de una sandez supina, muy española, por otra parte. Lo que le inhabilita para el cargo de Cultura no es su presunto racismo, que habría que demostrar más allá de los textos, sino la falta de inteligencia emocional. Zapata debe pasar al congelador, a segunda fila y trabajar mucho y con humildad. Todo el mundo tiene derecho a una segunda oportunidad, pero más adelante. En otra legislatura.

Leo que algunos le exigen también el acta. No seamos excesivos en este postureo colectivo: una cosa es asumir responsabilidades políticas, que las ha asumido, y otra un linchamiento sin juicio. Ya anda el ministro preconciliar moviendo la policía de todos para fines políticos particulares. ¿No es eso una forma de corrupción? ¿No lo es el saqueo de RTVE que señala sin pudor a Pedro Sánchez como autor intelectual?

Los hay que amplían el ataque a otro concejal tuitero de Ahora Madrid que pidió, hace tiempo también, guillotina para Gallardón. ¿Qué fue del #jesuisCharlie con el que muchos de los inquisidores de hoy se llenaron la boca entonces? Tal vez sus razones eran islamofóbicas, y no de lucha democrática. Ese tuit antigallardoniano podrá ser más o menos acertado, pero está dentro de la libertad de expresión.

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(Viñeta robada a Bernardo Vergara )

Los fariseos que hoy se rasgan las vestiduras son los que gobiernan en B, la Mamá Gürtel, un asunto felizmente encauzado por la vía judicial amiga, los periodistas paniaguados y un largo etcétera de oportunistas. Debajo de tanta marejada palpita el pánico a que se mire debajo de las alfombras, a que cese una manera corrupta de hacer negocios con comisión para todos.

Lo más irónico del esperpento es que Aguirre pida un pleno monográfico sobre la “tolerancia y en contra de la incitación al odio”. Es una gran idea, una excelente oportunidad para analizar su trayectoria basada la intolerancia y el daño.

Creo en la libertad de expresión, en un humor sin otro límite que la inteligencia. Me desagrada la provocación zafia. El humor está para ridiculizar a los poderosos, no para reírse de las víctimas. El Holocausto es un asunto delicado, una catástrofe que me disminuye como ser humano. Me ofenden los negacionistas, los chistosos y los que tratan de comprar barra libre con la memoria de los muertos.

En cuestión de víctimas nunca me fijo en los apellidos, en el color de la piel, en la religión, en el sexo o en la nacionalidad. Siento la misma emoción ante los muros contra la inmigración en Europa, el de Israel frente a Cisjordania o el de las paredes de Auschwitz.

Se pudo, se podrá

Empieza una etapa apasionante en la vida política de este país. Estamos ante un despertar ciudadano; ojalá sea contagioso y afecte pronto al PP y a todos los carcomidos por la corrupción. Solo han pasado cuatro años del 15-M y lo imposible empieza a ser posible. Sé que habrá errores, desilusiones, fracasos. Solo espero que los que ahora llegan para regenerar la gobernanza (de momento en ayuntamientos y algunas comunidades autónomas) no fallen a los principios. Para conseguirlo es necesario que la ciudadanía se implique, se responsabilice de su propio papel, participe, proponga, se ilusione. Gobernar es cosa de todos.

El tsunami que empezó el 15-M de 2011 debe abrir ventanas y sustituir cajas fuertes, paraísos fiscales e impunidades por paredes de cristal. La política son gestos y empatía. Y valores.

Mañana saldré a la calle de mi ciudad para festejar el cambio. El paso del tiempo apagará insultos y destinos de los que entienden el poder como un derecho natural. Llega un ERE político que afectará a asesores, gorrones y periodistas paniaguados. Están en juego millones de euros en pelotazos y en comisiones. ¿Habrá arena de playa debajo de las alfombras?

Resulta decepcionante el papel de algunos medios y de algunos periodistas. Su traición al lector se paga en el kiosco. Malos días para los propagandistas del odio. Se quedarán con él, lo exhibirán con rabia, pero será por deporte, gratis, ya no caerá a cargo del dinero público. Feliz día de fiesta.

Silbar un himno es parte de la libertad de expresión; también, una muestra de poco respeto. Ha hecho más este Gobierno, su impresentable ministro de Interior y Esperanza Aguirre en generar y extender un debate que no existía, que, en todo caso, era minoritario.

Sucede lo mismo con el soberanismo y tantas otras cosas. Más que un Gobierno útil parece una banda de pirómanos. Ahora agitan, junto a empresarios nada acostumbrados a emprender más allá del mamoneo, el miedo a los antisistema, a los soviets, cuando el verdadero miedo es el suyo, el miedo a perder el derecho a saqueo. Aquí tres himnos que ayudarían a evitar lo pitos. Los tres serían mejores que el tachín actual.



En estos tiempos de profundo cambio político, de hundimiento lento y constante del bipartidismo y de todo lo que representa, la figura de Florentino Pérez resulta más estrambótica que nunca. El anuncio del despido de Carlo Ancelotti rivalizó en la tarde del lunes en patetismo con la indescriptible rueda de prensa de Mariano Rajoy. Aquella en la que se comprometió a mejorar la comunicación con los ciudadanos (aceptó cuatro preguntas sin responder a ninguna) e informó de que no va a hacer cambios de alineación ni de táctica. Catenaccio pues en Rúe del Percebe 13 (Génova).

Hace un par de años escribí que Ancelotti no me producía entusiasmos, aunque debo reconocer que ha sido un bálsamo de educación, cordura y buen hacer después de tres siglos de mourinhismo incendiario. No ha sido un gran año: ni Liga ni Champions. La pasada temporada se salvó in extremis en el minuto 93 en la final de Lisboa. El equipo con Ancelotti en el banquillo ha tenido serias dificultades ante el Atlético de Madrid en casi todos los enfrentamientos, al que no ha sabido jugar, y ante equipos punteros y peleones como Valencia y Sevilla.

¿QUIÉN ELABORA LA PLANTILLA?

Si analizamos los defectos del juego todo nos conduce a una mala planificación en la composición de la plantilla. Y en esto ha tenido poco que ver Carletto. Las ventas de Di María y la de Xabi Alonso en el último minuto antes del cierre del mercado de verano no fueron idea suya, como no fue idea de Manuel Pellegrini la venta de Robben y Sneijder sin recambio de categoría similar. Cuando pedía un todocampista como el chileno Arturo Vidal (Juventus) le traían mediaspuntas.

Ha sido un buen gestor de la herencia recibida en el asunto Casillas, ha colocado a Kroos de mediocentro puro, a Isco y James de volantes con una fuerte carga defensiva y mejorado los registros de Cristiano. La ha fallado Bale, un excelente jugador aplastado por la presencia de Ronaldo (sobra uno de los dos) y el banquillo. Illarra es bueno pero le falta confianza, mentalidad. Al equipo se condenó en las dos lesiones de Modric, el único centrocampista auténtico.

No me gusta Rafa Benítez, pero tampoco sé muy bien por qué. Quizá porque en sus equipos hay más intensidad que excelencia, pero habrá que esperar y ver.

FLOREN EN EL BANQUILLO

A Florentino le gustaría ser entrenador, sentarse en el banquillo, dirigir, ordenar a pie de césped. Él ficha y desficha, contrata entrenadores y los despide. En sus doce años de doble presidencia ha tenido nueve entrenadores y logrado tres Ligas y dos Copas de Europa. Con este balance él mismo se debería despedir. Lo haría con cualquiera de sus empleados.

A riesgo de que me regañe Ferreras, diré que no me gusta Florentino, aunque es mejor que Lorenzo Sanz y Ramón Calderón. Es verdad que ha modernizado la institución colocando como primer ejecutivo a José Ángel Sánchez, quien debe ser extraordinariamente capaz porque lo mantuvo Calderón y lo mantuvo Pérez en su segundo mandato sin afearle que siguiera con el “enemigo”.

POR QUÉ NO ME GUSTA

No me gusta su prepotencia, que haya blindado la presidencia para que solo pueda ser presidente él con la excusa de los jeques a los que tanto cultiva. No me gusta su olor a casta. No me gusta que pasara de concejal de UCD a millonario en pocos años porque no creo en los milagros y menos en el de los panes y los peces. No me gusta porque es un mal jefe que no deja trabajar a sus entrenadores, que permite que símbolos del club (Del Bosque, Hierro, Raúl y ahora Casillas) salgan por la puerta de atrás. Prefiero el estilo del Barça con Xavi Hernández. Ni me gusta que las giras y los fichajes coincidan presuntamente con los intereses de su empresa ACS. ¿No hay ningún periodista de datos que se atreva a cruzar fichajes, giras y facturación de la constructora? Tampoco me gusta la deuda. ¿Por qué no se habla de ella? Ni su dependencia de los poderes públicos: ¿y ahora con lo que hay cómo arreglamos lo del estadio?

Pese a todo, es mejor presidente que entrenador. Que al menos dimita como manager general y deje trabajar a la gente que sabe. ¡Gracias Carletto!

La gente no es tonta, pero aún hay miedo

No voy a escribir un análisis, que acabo de enviar uno largo a elDiario.es. Solo quiero esbozar un par de sentimientos. Uno de pertenencia, que lo tenía casi olvidado: hoy me siento orgulloso de pertenecer a las mareas ciudadanas que han aupado a Manuela Carmena a la alcaldía de Madrid, si no lo impiden Antonio Carmona o algún trilerismo postelectoral. Otro, la ilusión de votar, de construir, de estar a favor de algo, no tanto en contra de alguien.

La gente no es tonta aunque aún tiene miedo. No se puede legislar en su contra y mentirle a la cara sin consecuencias. No bastan los medios de comunicación afines ni la usurpación de las televisiones públicas ni los amigos prepotentes y faltones ni el Ibex-35. Hay asuntos que son más importantes que el dinero. La decencia, por ejemplo.

Leo mensajes de la Brunete tuitera incendiada en insultos y descalificaciones exigiendo educación a los demás. Hay que ser comprensivos: algunos solo defienden el sobresueldo.

Valencia es un símbolo del saqueo y la impunidad. Espero que además de echarles del poder haya tiempo y espacio para que actúe la justicia en aquellos casos flagrantes de corrupción. Hay que reabrir el caso del metro de Valencia, aunque sea solo por la dignidad de las víctimas.

Pese a tanta evidencia, Esperanza Aguirre no es alcaldesa por 7.839 papeletas. Pienso en los que decian que no sirve de nada votar. En estas circustancias, no votar es votar a los que están. Allá cada uno con su etiqueta. Espero que sea una lección para las generales. Votar cuenta. Es la mejor herramienta democrática para Botar. Otra cosa son los exliados, a quienes se les ha negado el voto. Si había dudas de por qué, ya lo sabemos.

Todavía no bastan la ilusión y las mareas que aún hay miedo, mucho, debajo de la piel. Como dijo Manuela Carmena en la noche electoral el objetivo es seducir a los que no votaron por el cambio con una acción de gobierno eficaz y honrada. Habrá errores, pero no saqueo.

Una canción para la resaca: No esconda la mano del gran Quintín Cabrera. Feliz día postelectoral.

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