Nunca he estado en Irán ni tengo datos incontestables de que las elecciones del 12 de junio fueran arteramente robadas. Tal vez, el problema es que nos hicimos demasiadas ilusiones y no salieron como esperábamos. Tampoco sé si Mir Huseyin Museví es la alternativa mágica en un sistema clerical y corrupto que Mahmud Ahmadineyad llama “democracia religiosa”. Sólo sé lo que me dijo un iraní, cuyo nombre callaré, hace unos años en Bagdad: “En mi país es necesaria una segunda revolución que nos libere de la primera”. También sé que las revoluciones, no importa lo justas y necesarias que sean, envejecen mal. A menudo se nota desde el segundo día (Recomiendo la genial Bananas de Woody Allen y la escena del balcón al final). ¿Ponemos ejemplos? Cuba, Nicaragua…
No sé mucho pero he visto una y otra vez las terribles imágenes de la muerte de Neda y no necesito más para decidir en qué bando estoy. No importa cuantos pasdarán y basij salgan a la calle a reprimir brutalmente las protestas ni cuantos guías de la revolución hablen y hablen durante horas ni cuántos periodistas sean expulsados o silenciados, Irán ya tiene rostro y éste es el de Neda.
Algo se ha roto. Se palpa en la exposicion pública de la pérdida (más o menos) colectiva del miedo. Se intuye que algo mucho mayor se romperá y que el torrente se llevará por delante el régimen de los ayatolás. La dinámica se ha puesto en marcha y ya es imparable aunque lleve años ver el resultado. Sucede en todas las dictaduras: primero una grieta, después la represión bruta y los muertos y al final, el desplome inapelable.
La tragedia del Irán oficial, del todo está atado y bien atado, es que millones de jóvenes urbanos no padecieron al Sha ni vivieron las emociones de la Revolución de Jomeini. Esos jóvenes necesitan abrir la ventana y respirar. No pueden seguir viviendo en una impostura social de apariencias: mujeres que bajo los chadores oficiales visten minifaldas y ropas de marcas occidentales, fiestas sublimes y una admiración generalizada y poco secreta por el modelo de vida del Gran Satán. El EEUU de Bush no supo ver la gran oportunidad que representó Mohamed Jatamí. Tampoco Jatamí supo ver lo que representaba su presidencia.
Estas lecturas que me han ayudado y ayudan a salir de la ignorancia.
-El informe del think thank británico Chatham House sobre las elecciones. En él viene a demostrar que los resultados oficiales son imposibles desde el punto de vista estadístico y que el movimiento de votos ha estado destinado a impedir una segunda vuelta sin pararse mucho en mantener las formas.
-El blog de Íñigo Sáenz de Ugarte, experto en Oriente Próximo y alrededores. Recomienda en uno de sus post dos lecturas: Gary Sick y George Friedman. Me permito copiar parte de su entrada:
El Consejo de los Guardianes ha dado por proclamados los resultados de las elecciones iraníes: no hay pruebas de fraude, anuncia, y por tanto Ahmadineyad ha conseguido la reelección. Volverá a tomar posesión de su cargo en las primeras semanas de agosto. ¿Fin de la discusión?
-Muy interesante, además de las crónicas de Ángeles Espinosa en El País, la entrevista digital de un amigo muy sabio, Javier Martín, de la agencia EFE, experto en el mundo islámico (habla árabe con perfección; además de hebreo) y que en tres meses ya maneja bastante farsi.
-Vuelvo a Sáenz de Ugarte, lectura obligada, sobre todo estos días:
La existencia de víctimas de la represión hace que una vez finalizado el periodo de duelo (40 días) se recupere el impulso por la defensa en la calle de las ideas de las personas que dieron su vida por ellas. El recuerdo de los mártires es un valor imprescindible para entender la cultura de resistencia que impregna a los chiíes tanto en cuestiones religiosas como políticas.
Por eso, el régimen tiene tanto miedo al ejemplo que supongan estos mártires. El valor de símbolo que ha adquirido la muerte de la joven Neda Soltani será incluso superior a largo plazo al que quieren darle los medios de comunicación occidentales. Dentro de un tiempo, la CNN se olvidará de Neda. Los iraníes, no. La policía ha prohibido que se celebren actos en mezquitas en recuerdo de las víctimas y ha presionado de forma vergonzosa a los familiares, como cuenta la periodista Farnaz Fassihi en el WSJ (conocida por su cobertura de la guerra de Irak). Incluso solicitando el pago de 3.000 dólares por la bala que mató al hijo de un portero de una clínica.
¿Qué va a suceder? Lo que suceda será lento y difícil de ver en el ritmo trepidante en que se mueve el periodismo actual, tan dado a abandonar los temas. Los grandes cambios se anunciarán primero en los detalles, nunca en los titulares.
Algunas pistas de urgencia: Un aliado de Rafsanjaní llama a crear un bloque político de oposición (FT): Musaví prepara una huelga general (IBTimes) y poder de Neda en una cultura del martirio como la chií (LAT). Interesante la entrevista con Alí Larijaní, presidente del Parlamento, sector duro y amigo nuclear de Javier Solana que dio a conocer hace unos días Juan Cole, un tipo que me recomendaron seguir en 2004 en Bagdad y que nunca defrauda.