Si la crisis afecta también a los superhéroes estamos peor de lo que nos cuentan las presuntas autoridades. La foto es de Alexandre Sarlin, fotógrafo francés afincado en Nueva York, y a quien conocí en Irak en 2008. Os recomiendo su página web donde muestra parte de su gran trabajo.
(Experiencia paranormal vivida en la tarde del 22 de julio)
Viajo en vagón del tren AVE repleto de una subespecie humana disfrazada con trajes grises y azules, corbatas apagadas y alguna que otra fantasía en los puños y cuellos de la camisa. La subespecie que me ha tocado en el vagón 002 del tren de alta velocidad Madrid-Sevilla se comunica a gritos y carcajadas. Debe ser la crisis, que produce estas alegrías.
Los cabecillas del elenco deben ser modélicos padres de familia y es posible que también cofrades engominados y defensores de los valores tradicionales de la familia pero cuando pasa una mujer se chistean entre ellos, marcándola con la mirada. Hay una canción del Ben Sidran que dice: ”Es posible que el vecino que tienes al lado sea más interesante de lo que piensas. O menos de lo que crees”.
Como viajo en clase Preferente por falta de plazas de plebe tengo derecho a periódico gratis. He pedido en voz bien alta Público, sólo por provocar. Por desgracia no había El manifiesto anarquista, o algo así. Gracias a la subespecie que vocifera escucho jazz. A mi lado, en el asiento 7ª, viaja un serio candidato a la prejubilación. Podría ser de mi edad. Se ha pasado todo el viaje tratando de descifrar su nuevo teléfono Nokia E71. Siento una enorme simpatía en su derrota. Después de dos horas y cuarto ha vuelto a guardar en la caja todos los elementos. Su resoplido es la bandera blanca.
Pienso en un futuro post: atenuantes en caso de enajenación súbita con consecuencias obvias. Ya tengo dos: una banda de ejecutivos en celo encerrados en un tren y la gente que habla al teléfono móvil como si no comprendiera bien los principios de la transmisión sin hilos.
Un libro: Hay gente que desprecia este tipo de libros y los cataloga como best sellers, como si vender mucho fuese un inconveniente. Creo que se equivocan. La literatura, además de crear mejores personas a través de sus obras maestras (Saramago dixit) y textos soberbios que inquietan y conmueven al lector, también debe ofrecer entretenimiento. He empezado el tercer libro de la serie Millennium de Stieg Larsson. El primero, Los hombres que no amaban a las mujeres, me sorprendió. De acuerdo: los buenos son muy buenos y los malos muy malos, pero está muy bien construido. El segundo, La chica que soñaba con una cerilla y un bidón de gasolina, es mejor. No hay metáforas, pero como lector no respiras. El final, de primera división. El tercero, La reina en el palacio de las corrientes de aire, me tiene poseído. Es más político y tiene un gran ritmo.
Una película: Still walking. Japonesa. Lenta. Es posible que a una mayoría se le haga aburrida. Me costó media hora entrar en ella. Parece una obra de teatro: se desarrolla casi toda dentro de una casa. Me gustó por su simplicidad. Espléndido Hiroshi Abe en el personaje de Ryota.Se trata de la historia de una familia normal, repleta de derrotas personales y colectivas. El único que se salva es el hijo mayor, que murió antes de ser derrotado. Si vas una vez al mes al cine, puedes evitar Still walking. Si eres cinéfilo o mediocinéfilo, resulta imprescindible.
Una canción: Esta extraordinaria combinación de Ben Harper + Blind Boys of Alabama -muy recomendables en el álbum There will be a light– produce momentos por los que merece despertarse y comerse el fin de semana. ¡Lo que daría por haber estado allí!
Una sonrisa: El Roto tiene una virtud desde hace muchos años: de siete viñetas, dos son muy buenas y cinco geniales. Ésta es de las geniales. Además de sacarte una sonrisa retrata muy bien la situación. A veces pienso que en este periodismo de mudanza entre el papel y la web, gente como Andrés Rábago debería cotizar en primera página.
Una frase: “Aquel cuyas tropas estén unidas entorno a un objetivo común, será el vencedor”. Sun Tzu. El arte de la guerra.
Una reflexión: Me gusta este epitafio como lema vital: “Si no viví más fue por que no me dio tiempo.” (Marqués de Sade).
Primero fue Sadam Husein, que se creyó Nabucodonosory rehabilitó las ruinas de Babilonia levantando sobre ellas un adefesio Disney en el que algunos ladrillos incluían inscripciones laudatorias a la obra del Gran Sadam. Después llegaron los soldados estadounidenses para liberar a Irak de su dictador y a Babilonia de su arquitecto. El resultado no fue bueno ni para el país ni para la arqueología. Además de los cientos de miles de muertos, heridos, desplazados y refugiados, los daños causados por la ocupación en el patrimonio histórico han sido superiores a los provocados por el egolatría del hombre a quien se derrocó a sangre y fuego.
Esta fotografía, obtenida hace días de la web de la cadena de televisión estadounidense CBS, no pretende ser más que la prueba de la ignorancia y la insensibilidad supina de soldados y mandos que fueron a llevar la buena nueva de la democracia, libertad y el progreso a Irak sin saber dónde pisaban. Tampoco, ciertos periodistas que los acompañaron en marzo de 2003. Es célebre la entrada en directo de un corresponsal de una cadena televisiva: “Estamos cruzando el Ganges”, exclamó con entusiasmo. Alguien con tino en la redacción central corrigio: “Estás cruzando el Éufrates, no el Ganges”. Respuesta del intrépido periodista: “Bueno, uno de esos ríos bíblicos”.
Hay canciones que sirven de señal para liquidar una dictadura e iniciar una revolución. Después, los claveles se marchitan, como todo, como la vida misma, pero algo de esa poderosa ilusión primera permanece en la memoria colectiva e individual y a veces se despierta con músicas, voces, aromas, imágenes…
Es la utopía de poder decir que aún estamos vivos y dispuestos a luchar.
Me gusta mucho esta versión con JoaoAfonso, Luis Pastor, Pastora Vega (no se sabe la letra; sin duda, por juventud), Pilar del Río… Se cantó hace tres años en la inauguración de la Biblioteca de la Fundación José Saramago con el Nobel en primera línea.
PD La Biblioteca cuenta con más de 15.000 volúmenes es pública, es decir que se puede visitar y trabajar en ella y a menudo con él delante.