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Ideas modernas para el PP.com

El diputado del PP Santiago Cervera es uno de los redactores de las ideas de limitar el acceso de los menores a Facebook, Twenti, Twitter y todas esas cosas y de rebajar la edad penal de los mismos menores a los que se desea proteger contra el embrujo de Internet. El caso es que no fue una idea sino un desliz, que es una idea menor, que se coló como documento bendecido en una rueda de prensa convocada con prisa y sin reflexión. Cervera lo explica en una carta remitida al blog que Enrique Dans que recoge Nacho Escolar en el suyo. A diferencia de otros líderes y lideresas de su partido que siguen la política de sostenella contra viento y marea no importa el tamaño del disparate, este hombre, al menos, se explica y rectifica.

Esta pieza de Les Luthiers podría servir a estos diputados y a sus eméritos líderes a adquirir la información necesaria sobre el peculiar mundo de los jóvenes y evitar futuros disparates; perdón, deslices.

Lecturas en Guantánamo

De la excelente página de Juan Cole, imprescindible para seguir Oriente Próximo y Asía Central.

Los libro más leídos por los presos de Guantánamo:

1. Las novelas de Harry Potter

2. El Quijote

3. Sueños de mi padre de Barack Obama

Propuestas contra la molicie

Un libro: La trilogía Millenium ha dejado una ringlera de víctimas: personas que tras haber devorado tres considerables volúmenes ahora no saben qué leer. Una buena opción, sin salir de Suecia, es Henning Mankell y su célebre inspector Wallander. Asesinos sin rostro (Tusquets) es el primero de una larga serie. Me gustó. Pero es importante evitar comparaciones: el mundo de Mankell no es el de Stieg Larsson.

Una película: Sigo abducido por Kabul. Hace un par de días postrado por una gastroenteritis de caballo en la que todo tipo de señores de guerra parecen combatir en las paredes de mi estómago, vi una película que en su día no me llamó la atención: Cometas en el cielo. La historia, aunque algo maniquea y a veces simplona se deja ver y permite sentirse en Kabul aunque esté rodada en otro lugar. No he leído la novela de Jaled Hosseini pero a buen seguro la película se ha dejado muchos elementos importantes fuera. Desde el punto de vista histórico salta de los malísimos soviéticos a los malísimos talibán sin detenerse en los no menos malísimos mujaidín, que son los que ahora gobiernan otra vez de la mano de las tropas de la OTAN. La música, en cambio, es excepcional. La compuso Alberto Iglesias, uno de los favoritos de Pedro Almodovar y Julio Médem.

Una canción: Una lectora que firmó su comentario como Nuria nos regaló una joya: Del suo veloce volo del gran Franco Battiato en un dueto con Anthony and the Johnson. Bellísimo. Gracias. Lo cuelgo para aquellos que no leen los comentarios. Me encanta esta circulación de gustos musicales. Se llama cultura.

Una sonrisa: No puedo alejarme durante tanto tiempo de uno de mis dibujantes favoritos, El Roto, que publica a diario en El País. Él es una de las buenas razones por las que se puede pagar el precio de un periódico impreso porque devuelve la inversión con golpes de inteligencia. En la viñeta seleccionada hace referencia a la promoción del miedo a la gripe A, que al parecer mata menos que la normal, que tiene mucho peor prensa. Manías del marketing.

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Una frase: “Poner pie en pared”, escuchada en Andalucía. Significa decir basta, hasta aquí hemos llegado.

Una meditación: Nace también de un comentario. En este caso relacionado con el asesinato de Christian Poveda y firmado por Javier. Los periodistas acudimos a los conflictos, investigamos a los Gobiernos y oposiciones, a empresarios y peatones varios, denunciamos abusos e injusticias, señalamos las contradicciones y la promesas incumplidas, pero en el fondo tampoco cambiamos nada. Las guerras siguen, los corruptos se aferran a los hilos de los trajes, los ministros no dimiten, las oposiciones no dejan de mentir porque de la mentira nacen los votos… Y muchos creen que periodistas de verdad son esos personajes que se gritan exclusivas sobre supuestos famosos en los platós de Tele 5 no importa a qué hora porque siempre es el mismo programa basura.

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A veces el fraude es muy emocionante

La verdad es que si nos olvidamos de que se tratan de unas elecciones falsas destinadas a distraer a las opiniones públicas occidentales -que tanta sangre de sus soldados y tanto dinero de sus contribuyentes ponen en la misión de convertir en democracia súbita un país medievalizado por las guerras- el escrutinio en Afganistán resulta muy emocionante. Deberíamos reconocer que la Comisión Electoral Independiente (CEI) está realizando un gran esfuerzo por conseguir que parezcan reñidas. Tiene mérito cuando las denuncias de irregularidades graves, es decir, las que pueden alterar el resultado, llegan a 2.500.

El actual presidente, Hamid Karzai, que no deja de subir décima a décima, ya está a sólo 2,7% y un voto de vencer por mayoría absoluta y evitar la segunda vuelta. Según los últimos datos de la CEI, con 60,3% de los votos escrutados, Karzai tiene el 47,3% frente al 32,6% de su ex ministro de Exteriores, Abdulá Abdulá.

Y si no sube más deprisa y da por terminada la pantomima es porque estaban a la espera de la reunión celebrada el miércoles en París, prevista desde hace meses, en la que la presunta comunidad internacional y enviados afganos trataron sobre la supuesta nueva estrategia en Afganistán. El resultado del encuentro fue, al parecer, decepcionante: no hay unanimidad siquiera en obligar a Karzai a aceptar una segunda vuelta. Quizá ahora el escrutinio sea menos apasionante.

El problema de la segunda vuelta, además de prolongar durante un par de meses la tensión electoral e incrementar la división en un país ya dividido desde hace décadas por etnias (pastunes, tayikos, hazaras, uzbecos, turcomanos entre otras), es que tal vez no servirían de mucho: ganaría Karzai, un pastún impopular en un país en el que el 40% son pastunes que difícilmente votarían a Abdulá, a quien perciben como tayiko. Éste ha centrado su estrategia post electoral en conseguir esa segunda vuelta que presenta como prueba de la cantidad de fraude, la barrera entre lo tolerable e intolerable.

El enviado especial del Estados Unidos en la zona, Richard Holbrooke, que estuvo en París a los mandos de la nave, también quiere esa segunda vuelta, una idea que no convence tanto a sus generales. Para el diplomático también sería la prueba de que el proceso electoral ha sido limpio y creíble, algo esencial para enganchar a la mayoría de los afganos en una vía política con cierta legitimidad.

Karzai no quiere una segunda vuelta. ¿Para que se ha tomado la molestia de mandar a los suyos a sacar votos debajo de las piedras? Teme que la hartura existente contra su Gobierno, al que se percibe corrupto, le pase factura en contra de toda lógica tribal. Es la tendencia que parecen apuntar las denuncias de robo de votos en algún distrito de Helmand, cuyos jefes de aldea afirman que se les impidió votar por Abdulá. En el mundo pastún empieza a haber fisuras.

De la diferencia de pareceres entre Karzai y Holbrooke han saltado chispas y, según la BBC, algún que otro grito y subidas de tono, tipo “yo soy el presidente de Afganistán y aquí mando yo” o “tu eres lo que nosotros decidimos que eres” (diálogo inventado; no confundir).

Tengo la impresión de que el truco continua, de que la simulación de este ataque de cuernos democráticos de Holbrooke no es para salvar un proceso insalvable (los afganos son pobres, no tontos; después de 30 años de guerra no queda ni uno, como dice un diplomático) sino de dejar inmaculada la inmaculada imagen del presidente Obama.

Christian Poveda

Pensando en Christian Poveda y en que no existen balas para callar la verdad.

Paco Ibáñez: La poesía es una arma cargada de futuro

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