Tuesday, 8 de September de 2009 por Ramón
Leído en el blog de Mikel Ayestaran, quien dio la noticia esta mañana
Stephen Farrell se encontraba en el lugar adecuado en el momento adecuado. Este reportero de The New York Times estaba trabajando sobre el último bombardeo de los aviones OTAN que acabó con la vida de decenas de personas en Kunduz. Los talibanes robaron dos camiones cargados con gasolina para las fuerzas de la alianza y cuando la repartían entre los vecinos de diferentes aldeas llegaron las bombas y la masacre. Al menos setenta de los muertos son civiles según un informe de la ONG Afghan Rights Monitor.
Stephen -ex de The Times– y su traductor-conductor fueron retenidos por una banda local y, según fuentes sobre el terreno, ahora se encontrarían en mitad del rosario de compra-ventas que se produce en estos casos entre los pequeños grupos de delincuentes que buscan sacar la mayor tajada del secuestro, es decir, venderlo a un pez gordo. Su periódico ha silenciado el caso, como ya hizo con David Rohde, el reportero que cayó en manos de la red Haqqani y que logró fugarse de su prisión en Waziristán del Norte tras siete meses secuestrado.
Más en Periodista secuestrado, periodista liberado.
Horas después, Mikel, con quien compartí horas, amistad y mucho pollo deshuesado en Kabul, me informa por correo de que la zona del bombardeo en Kunduz está tomada por la insurgencia y que una fuente de una organización humanitaria le confirma que Farrell está pasando de banda en banda y que el temor es que lo bajen hacia el sur, algo que al parecer está ocurriendo.
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Tuesday, 8 de September de 2009 por Ramón
El problema de fondo de las informaciones sobre Hugo Chávez es que la mayoría carecen de matices: tienen que ser pro o anti, pencando ambas de defectos similares. Me gusta lo que se desprende de lo que escribe Antonio en el comentario al post anterior: de alguna forma Chávez es el resultado de 40 años de robo de los partidos tradicionales AD y COPEI, pero tampoco es la solución en una realidad sumamente compleja. Me gustan los comentarios de Unai e Isabel que generan nuevos post aunque los comparto menos. Es lo mejor de este instrumento de comunicación, diálogo y enriquecimiento.
Nací en Venezuela hace demasiados años y me encantaría volver para bucear y reportajear sobre esta realidad tan politizada. No sé si sabría evadirme de los defectos del pro y del anti. Me temo que no.
Conocí al presidente venezolano en su última visita a Madrid. Cené con él en palacio de El Pardo junto a otros cinco periodistas. No sé si estaba cansado de ir y venir todo el día por Madrid y de cantar y recitar poemas en la sede de UGT o Comisiones Obreras, pero no me pareció tan brillante como Fidel Castro. Es cierto que él se dirige a la Venezuela olvidada, a los pobres, y que ha rescatado del analfabetismo a millones a través de las misiones, pero su sistema de Estado paralelo basado en un precio del petróleo elevado (ya no es el caso) demuestra su fracaso en transformar ese otro Estado que es su verdadera responsabilidad. No le percibo como un dictador: ni mata a la oposición, más allá del algún exceso de exaltados, ni suprime elecciones, pero el tono general de sus gobiernos no es bueno, está envuelto en ese populismo mesiánico que tanto daño hace, sea en Amética Latina o en la Casa Blanca. El reto de Venezuela pasa por una oposición no ha sabido articularse como alternativa política y que ha perdido mucho tiempo menospreciando a un tipo que no tiene un pelo de tonto.
Ni este post ni el anterior pueden ser críticas a nadie, sean de mi diario o de otros, porque me falta información a raudales para poder hacerlo.
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Monday, 7 de September de 2009 por Ramón
La libertad de prensa que todas las democracias proclaman como un valor supremo es bienvenida por el poder cuando se emplea para alabar, no para criticar. Cuando más débil es una democracia más frágil resulta el sistema de defensa de esa libertad fundamental. Sucede entre otros muchos países en Venezuela, donde su presidente Hugo Chávez utiliza todo tipo de triquiñuelas y la ley para silenciar a sus rivales. Algunos de sus amigos no le andan a la zaga en Bolivia, Ecuador y Nicaragua. Pero hay otros países latinoamericanos de los que se habla menos en los que la violencia ambiental no quiebra libertades sino que siega vidas de periodistas que, puestos a elegir, me parece bastante peor.
Un reciente informe de la Federación Latinoamericana de Periodistas (FELAP) indica que entre mayo y agosto de 2009 han muerto ocho informadores y que son 19 los asesinados en este año. Si se revisa la lista no aparecen en ella víctimas mortales del bolivarianismo, pero sí en abundancia de los carteles de la droga en México, el segundo país más peligroso del mundo para informar después de Irak. Hasta hace poco el título de numero dos lo ostentaba Colombia, donde la guerra sucia todo lo justifica. Desde que gobierna Felipe Calderón en México han muerto 30 periodistas y cinco han resultado desparecidos. No es causa-efecto, sólo una dramática estadística.
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Sunday, 6 de September de 2009 por Ramón
Mi librero de cabecera ya no echa de menos el periódico impreso el día que le da pereza comprarlo en las vacaciones. Le sucede también a un alto cargo de un diario madrileño, que hace meses dejó de recorrer los quioscos como un drogadicto en busca del ejemplar no agotado. El hijo de un amigo preguntó un domingo a su padre: “¿Para qué compras todos esos periódicos si están gratis en el ordenador?”. El joven tiene 10 años. Es el lector de futuro.
Varias generaciones se están educando frente a una pantalla que ofrece cualquier respuesta, sea informativa o de ocio, sin abonar un euro por ello, excepto a la compañía telefónica de turno.
Los periódicos impresos de pago tenemos, al parecer, un serio problema a corto o medio plazo con los hábitos de los lectores potenciales.
Vuelvo a recomendar la lectura de la comparecencia de David Simon en una comisión del Senado de Estados Unidos en la que realizó un certero análisis de nuestros males. Simon fue periodista de The Baltimore Sun, salió de él en un paquete de despidos incentivados y hoy es coguionista y creador de la serie de televisión The Wire. Ha salido ganando.
Los gurús y muchos empresarios de la prensa se han abonado a las tesis más apocalípticas, e incluso ponen fechas a la defunción. En el sector cunde un cierto desánimo y se multiplican los Expedientes de Regulación de Empleo (ERES) y los contratos basura. Se esgrimen como causas de la continua caída de ventas la crisis económica y un Internet que no genera suficientes ingresos por publicidad. Pero se olvida una tercera: los periódicos son cada vez más previsibles y aburridos, presos del periodismo declarativo que las nuevas tecnologías lo convierten en obsoleto en dos minutos, desde el mismo instante en que el redactor de papel las reescribe, porque ya salieron por radio, televisión y en la web del propio periódico.
Un estudio sobre el diario The New York Times señala que el ejemplar impreso del domingo tiene una lectura media de 45 minutos, la misma cantidad de tiempo que dedica un lector de Internet todo el mes a la web del diario neoyorquino. La única defensa, de momento, es la calidad: un periódico repleto de historias por las que -como escribió el guionista de La sombra del poder- merece la pena mancharse las manos de tinta.
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Sunday, 6 de September de 2009 por Ramón
Interesantes datos de un estudio del Congreso de EEUU sobre ventas de armas que publica Thom Shanker en The New York Times
Despite a recession that knocked down global arms sales last year, the United States expanded its role as the world’s leading weapons supplier, increasing its share to more than two-thirds of all foreign armaments deals, according to a new Congressional study.
The United States signed weapons agreements valued at $37.8 billion in 2008, or 68.4 percent of all business in the global arms bazaar, up significantly from American sales of $25.4 billion the year before.
Italy was a distant second, with $3.7 billion in worldwide weapons agreements in 2008, while Russia was third with $3.5 billion in arms sales last year — down considerably from the $10.8 billion in weapons deals signed by Moscow in 2007.
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