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La estrategia del tíovivo en Afganistán

Afganistán es una guerra que EEUU y sus aliados de la OTAN están perdiendo desde 2007 porque pierde quien no gana y dispone de los medios militares, políticos y económicos para vencer. Barack Obama compró nada más instalarse en la Casa Blanca la receta de su general más brillante, David Petraeus: la solución es el envío de más tropas. El nuevo presidente que había convertido este conflicto en su bandera electoral en contraposición al error de Irak, aceptó incrementar la fuerza en 17.000.

A Petraeus le funcionaron los 30.000 soldados extra llegados a Irak en febrero de 2007. Los concentró en las ciudades, sobre todo en Bagdad, porque las guerras contrainsurgentes modernas se ganan en los matices no tanto en el campo de batalla. Es más importante conquistar la percepción del pueblo que matar muchos enemigos. Si la gente percibe más seguridad, habrá más seguridad; si percibe que la insurgencia pierde, la insurgencia puede ser derrotada.

Los críticos de Petraeus, muchos de ellos republicanos, consideran su plan cortoplacista y detestan que el Ejército de EEUU armara y pagara a la antigua insurgencia suní que colocó bombas y mató soldados norteamericanos para que en vez de atacarles luchara contra la un enemigo común: la Organización de Al Qaeda en Mesopotamia.

El general Stanley McChrystal, mano derecha del Petraeus en Irak y desde junio su jefe militar en Afganistán, fue el cerebro de la operación que acabó con Abu Musab al Zarqaui, el jefe de Al Qaeda en Irak y responsable de las bombas indiscriminadas y de la muerte de miles de civiles.

En Afganistán no existe una insurgencia suní que comprarse. Tampoco existe un Estado, ni memoria de él, sólo grupos tribales con conviven mal en un mismo territorio que lleva 30 años en guerra civil. Tiene más peso la tradición que la ley.

El primer aumento de tropas ordenado por Obama no ha funcionado. A más tropas, más muertos. McChrystal reclama otros 40.000, pero esta vez el presidente no ha mordido en anzuelo tan rápido. Antes de enviar más soldados necesita saber cuál es el plan. El problema es que no hay un buen plan.

En la época de Ronald Reagan, su jefe del Pentágono, Caspar Weimberger, acuñó una doctrina que lleva su nombre: toda guerra en la que participe EEUU debe tener claros los objetivos, la puerta de salida y contar con el apoyo de la opinión pública. La doctrina Weimberger era hija de los errores de Vietnam, ahora olvidados. En Afganistán no se cumple ninguno de los requisitos.

Un gran abogado español comentó el otro día que la clave del problema es que tras el 11-S, la Administración Bush consideró los ataques un acto de guerra y ocupó Afganistán, pese a que el Gobierno talibán no había ordenado dichos atentados, y después Irak, que nada tenía que ver con el asunto. Este abogado considera que la figura jurídica adecuada hubiese sido considerar el 11-S un acto terrorista y actuar contra los terroristas. De este modo se hubieran salvado muchas vidas afganas, iraquíes y estadounidenses.

En Afganistán necesita que una mente civil tome el mando. En ocho años se han destinado 65.000 millones de dólares de los que un 14% ha llegado a la gente. Mucho de ese dinero se ha ido por los desagües de la corrupción, sobre todo la nuestra, para pagar la minuta de los miles de rambos que pueblan la seguridad privada. Hubiese sido más efectivo y barato en vidas y dinero haber dedicado esos 65.000 millones en comprarse a los talibán. Ahora serían amigos y quien sabe si moderados.

El escrutinio más lento del mundo

Se trata posiblemente del escrutinio más lento de la historia. Dos meses después de las elecciones afganas, celebradas el 20 de agosto, se ha anunciado un resultado oficial que deja al ganador por debajo del umbral del 50% de los votos y obliga a celebrar una segunda vuelta, anunciada para el 7 de noviembre. No es el veredicto exacto de las urnas pero nadie sabe qué pueden decir las urnas en un país castigado por las guerras, la pobreza, el analfabetismo y la corrupción, sino es más bien el producto del cocinamiento de una solución política presentable para unos líderes políticos que presumen de extender la democracia, aunque sea a bombazos, que la letra con sangre entra dice el refrán o el dicho.

La segunda vuelta es la solución que nadie quería y sólo las muchas torpezas del presidente afgano, Hamid Karzai, y las de la llamada comunidad internacional la han convertido en inevitable

El resultado declarado ayer -48,3% para Karzai frente al 31,5 de Abdulá Abdulá- es tan falso como el anterior, pero es más idóneo para vender a las opiniones públicas occidentales, sobre todo, como dice un amigo, al Middle East americano, que es el que pone los muertos. Habrá segunda vuelta, si es que no se cocina un entremes en el camino, y ganará con o sin fraude Karzai, quien se ha dejado en el camino mucho prestigio exterior (basado en gran parte en su vestimenta, en el karakul) y el poco que le quedaba dentro. Pierde la comunidad internacional inmersa en una guerra para la que no tiene recetas mágicas, solo más bombas y soldados, y pierden sobre todo los afganos cuyo problema es la pobreza extrema y la injusticia constante.

Interesante crónica la de Bill Neely en ITV News:

De la kufiyya a la kipá

Zapatero, un recién llegado en esto de Oriente Próximo, asegura que el informe Goldstone -encargado (y aprobado hace una semana) por la Comisión de Derechos Humanos de Naciones Unidas- no puede ser un obstáculo para la paz. Estas declaraciones se producen en Jerusalén poco después de visitar el museo del Holocausto y coronarse con la preceptiva kipá judía (que se colocó fatal, mucho peor que la célebre kufiyya palestina de la campaña electoral).

El informe del juez surafricano, un hombre de gran prestigio -fue el primer fiscal jefe del Tribunal Penal Internacional sobre la ex Yugoslavia con sede en La Haya- analiza el comportamiento del Ejercito israelí y del grupo Hamás en el último episodio de una guerra de baja intensidad que se libra desde 1948, o antes.

Son 575 páginas demoledoras, pese a que Israel le negó la entrada.

La operación Plomo Fundido tenía como objetivo declarado acabar con los lanzamientos de cohetes Qassam que habían causado 16 muertos isralíes desde 2001, según los datos de la ONG The Israel Proyect. Se desarrolló entre el 27 de diciembre de 2008 y el 17 de enero de 2009, unos días antes de la toma de posesión de Barack Obama. Murieron 1.284 palestinos, 280 de ellos niños. El Ejército israelí utilizó armas prohibidas como denunció Human Rigts Watch.

La segunda parte de aquella incursión es la guerra de propaganda posterior y el informe de Richard Goldstone, que es judío, se ha convertido en su nuevo objetivo. Reaparecen las acusaciones de antisemitismo lanzadas por ministros israelíes. Debería existir una Academia Penal Internacional de las Lenguas que castigara a los infractores. En este caso bastaría con copiar mil veces: “Los palestinos también son semitas”.

El cadáver político Gordon Brown, que ejerce de primer ministro del Reino Unido, y el presidente francés, Nicolas Sarkozy, aseguran que Israel tiene derecho a defenderse, algo que nadie discute. Lo que se discute son los métodos, porque hasta en la guerra hay limites pactados en las convenciones internacionales. Supongo que Sarkozy no aplicaría la misma teoría si el Gobierno español decidiera bombardear San Juan de Luz después de un atentado de ETA. Creo que tampoco se discute el derecho de los palestinos a la lucha por la independencia, lo que se criminaliza es el método: las bombas, los asesinatos… No la Intifada, por ejemplo.

El informe Goldstone no es la palabra revelada, siquiera la última palabra, pues llama a las partes a una exhaustiva investigación.

Insinuar como ZP que la verdad de lo ocurrido en Gaza en 2008-2009 es un obstáculo para la paz resulta desesperanzador. Pensar que la justicia es un obstáculo desmonta la esencia de los tribunales internacionales y nacionales de Yugoslavia, Ruanda, Sierra Leona, Liberia, Camboya, Argentina, Chile, Guatemala… Los de Nuremberg, también.

No puede haber paz sin verdad ni reconciliación sin justicia. Por eso, parece que Oriente Próximo está a muchas generaciones de alcanzarla.

La Guardia Civil contra Al Qaeda

José Antonio Guardiola, uno de los brillantes periodistas con los que cuenta TVE, fue culpable-inocente de una anécdota genial que define este mundo del “manda lo que sea”, del “da igual” y la escasa comprobación de las fuentes. Lo importante es ser el primero, no la verdad (sobre todo válido para las televisiones).

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Kandahar, 2001. Sur de Afganistán tras la caída del régimen talibán. Guardi, que es como le llamamos sus amigos, recibió un e-mail con la célebre foto de El Lute escoltado por dos guardias civiles que algún editor bromista había modificado con Photoshop colocando la cabeza de Bin Laden donde estaba la de Eleuterio Sánchez. (En la foto que he encontrado, el número tiene garzonisits, pero en el enviado era guardia clásico).

Guardi se la mostró a su traductor: “Mira, la Guardia Civil ha detenido a Osama aquí al lado” y el tipo salió corriendo. Una hora después un jefe de Madrid llamó a Guardiola para decirle que habían detenido a Osama bin Laden en Kandahar. El periodista preguntó quien lo afirmaba. Madrid respondió: “Un teletipo de Reuters desde Londres que cita fuentes del gobernador de Kandahar”. Tras buscar a su traductor, éste le confesó que nada mas ver la foto en el ordenador fue a contárselo a un amigo policía que a su vez se lo había dicho a no sé quién cercano al gobernador, quien para apuntarse el tanto telefoneó a Reuters.

Otro ejemplo de circulariedad periodísitica

Derecho selectivo a la vida

Cada 3,6 segundos una persona muere de hambre o de enfemedades relacionadas con el hambre, pero nadie se manifiesta por ellos, siquiera esta derecha española a la que le resulta más sencillo defender el derecho a la vida de un óvulo que el de quienes están condenados por el sistema económico que patrocinan.

Algunas ideas sacadas de thinkquest.org: An end to World Hunger hope to the future para las pancartas de la próxima salida a la calle en Madrid:

  • In the Asian, African and Latin American countries, well over 500 million people are living in what the World Bank has called “absolute poverty”
  • Every year 15 million children die of hunger
  • For the price of one missile, a school full of hungry children could eat lunch every day for 5 years
  • 100 million deaths could be prevented for the price of ten Stealth bombers, or what the world spends on its military in two days!
  • The World Health Organization estimates that one-third of the world is well-fed, one-third is under-fed one-third is starving- Since you’ve entered this site at least 200 people have died of starvation. Over 4 million will die this year.
  • One in twelve people worldwide is malnourished, including 160 million children under the age of 5. United Nations Food and Agriculture
  • The Indian subcontinent has nearly half the world’s hungry people. Africa and the rest of Asia together have approximately 40%, and the remaining hungry people are found in Latin America and other parts of the world. Hunger in Global Economy
  • Nearly one in four people, 1.300 millon – a majority of humanity – live on less than $1 per day, while the world’s 358 billionaires have assets exceeding the combined annual incomes of countries with 45 percent of the world’s people. UNICEF
  • 3.000 millon people in the world today struggle to survive on US$2/day.
  • In 1994 the Urban Institute in Washington DC estimated that one out of 6 elderly people in the U.S. has an inadequate diet.
  • In the U.S. hunger and race are related. In 1991 46% of African-American children were chronically hungry, and 40% of Latino children were chronically hungry compared to 16% of white children.
  • The infant mortality rate is closely linked to inadequate nutrition among pregnant women. The U.S. ranks 23rd among industrial nations in infant mortality. African-American infants die at nearly twice the rate of white infants.
  • One out of every eight children under the age of twelve in the U.S. goes to bed hungry every night.
  • Half of all children under five years of age in South Asia and one third of those in sub-Saharan Africa are malnourished.
  • In 1997 alone, the lives of at least 300,000 young children were saved by vitamin A supplementation programmes in developing countries.
  • Malnutrition is implicated in more than half of all child deaths worldwide – a proportion unmatched by any infectious disease since the Black Death
  • About 183 million children weigh less than they should for their age
  • To satisfy the world’s sanitation and food requirements would cost only US$13 billion- what the people of the United States and the European Union spend on perfume each year.
  • The assets of the world’s three richest men are more than the combined GNP of all the least developed countries on the planet.
  • It is estimated that some 800 million people in the world suffer from hunger and malnutrition, about 100 times as many as those who actually die from it each year.

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