Zapatero es culpable (siempre)
Monday, 28 de December de 2009 por Ramón
Andan los cardenales, los obispos y demás cristianos españoles que votan al PP muy preocupados con Zapatero. Le acusan de todos los males reales, imaginarios, presentes, pasados y futuros. La educación es uno de los campos de batalla, un negocio que ha mantenido la Iglesia católica en propiedad durante siglos para cercenar cualquier pensamiento crítico, apagar las luces del pensamiento, quemar herejes (no en sentido figurado), inocularnos el complejo de culpa y enseñarnos sandeces acientíficas que niegan, por ejemplo, el Bing bang, la Teoría de la evolución de la especies y (antes) la redondez de la Tierra.
A nadie le agrada que le quiten el monopolio de nada. Hay una revuelta de radios y púlpitos contra la enseñanza de una educación sexual básica que permita a los jóvenes un mejor conocimiento de sus cuerpos y de los beneficios de un uso más responsable de los mismos. Debería ser una excelente noticia para aquellos que se oponen al aborto: más información, menos embarazos no deseados.
Lo que me extraña es que todos estos defensores de la salud mental de la infancia (incluidos supongo los niños de Irlanda y Boston) no se preocuparan tanto en nuestra infancia, cuando nos aterrorizaban en sus colegios con historias del demonio rondando las camas de los pecadores y otras supersticiones.
La religión sirve para explicar de forma mitológica misterios que después corrige la ciencia con sus hechos probados. Cada avance, un retroceso. Me gusta la enseñanza laica francesa, sin dioses y sin aprenderse de memoria inutilidades como el nombre de los ríos cuando lo importante es la transformación que provocan en las regiones que atraviesan, como el Nilo, creador de civilizaciones. Me gustaría una asignatura obligatoria de Religiones, como forma de pensamiento, motor de la historia y el arte, pero sin padres Ripalda y Payton, cuya prédica de “la familia que reza unida permanece unida” padecí durante meses de oración familiar colectiva y obligatoria. Pero sobre todo pienso en Giordano Bruno a quien quemaron por tener razón.
Si crees en dios y respetas m descreimiento pelearé como Voltaire para que puedas defender tus ideas. Defender no es imponer, sólo es otra forma de compartir. Junto a tu libertad de expresión está la mía de no escuchar. El laicismo es sólo el espacio donde caben todos los que se respetan, donde la Tierra es redonda y dos por dos cuatro. Por si acaso, recomiendo la lectura de Caín de José Saramago.