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Zapatero es culpable (siempre)

Andan los cardenales, los obispos y demás cristianos españoles que votan al PP muy preocupados con Zapatero. Le acusan de todos los males reales, imaginarios, presentes, pasados y futuros. La educación es uno de los campos de batalla, un negocio que ha mantenido la Iglesia católica en propiedad durante siglos para cercenar cualquier pensamiento crítico, apagar las luces del pensamiento, quemar herejes (no en sentido figurado), inocularnos el complejo de culpa y enseñarnos sandeces acientíficas que niegan, por ejemplo, el Bing bang, la Teoría de la evolución de la especies y (antes) la redondez de la Tierra.

A nadie le agrada que le quiten el monopolio de nada. Hay una revuelta de radios y púlpitos contra la enseñanza de una educación sexual básica que permita a los jóvenes un mejor conocimiento de sus cuerpos y de los beneficios de un uso más responsable de los mismos. Debería ser una excelente noticia para aquellos que se oponen al aborto: más información, menos embarazos no deseados.

Lo que me extraña es que todos estos defensores de la salud mental de la infancia (incluidos supongo los niños de Irlanda y Boston) no se preocuparan tanto en nuestra infancia, cuando nos aterrorizaban en sus colegios con historias del demonio rondando las camas de los pecadores y otras supersticiones.

La religión sirve para explicar de forma mitológica misterios que después corrige la ciencia con sus hechos probados. Cada avance, un retroceso. Me gusta la enseñanza laica francesa, sin dioses y sin aprenderse de memoria inutilidades como el nombre de los ríos cuando lo importante es la transformación que provocan en las regiones que atraviesan, como el Nilo, creador de civilizaciones. Me gustaría una asignatura obligatoria de Religiones, como forma de pensamiento, motor de la historia y el arte, pero sin padres Ripalda y Payton, cuya prédica de “la familia que reza unida permanece unida” padecí durante meses de oración familiar colectiva y obligatoria. Pero sobre todo pienso en Giordano Bruno a quien quemaron por tener razón.

Si crees en dios y respetas m descreimiento pelearé como Voltaire para que puedas defender tus ideas. Defender no es imponer, sólo es otra forma de compartir. Junto a tu libertad de expresión está la mía de no escuchar. El laicismo es sólo el espacio donde caben todos los que se respetan, donde la Tierra es redonda y dos por dos cuatro. Por si acaso, recomiendo la lectura de Caín de José Saramago.

El soltero de oro y la familia cristiana

Madrid fue invadida ayer por decenas de miles de personas que dicen defender un modelo de familia, un eufemismo, porque lo que desean es imponer el suyo: papá, mamá, muchos niños, el sexo en el armario y la amante, si se tercia, en un lugar discreto. Desesperanza Aguirre, la lideresa, la mandamás de Madrid, habla siempre de un millón porque a ella nunca se le dieron bien las Matemáticas, que los ricos de alcurnia no necesitan aprender a sumar, lo suyo es la resta sin fondo. Me sorprenden esas cuentas al por mayor en la ocupación privada de las plazas públicas cuando tanta gente no da para llenar iglesias vacías cada domingo. Si son tantos podrían autofinanciarse sin que los demás tengamos que pagar a través de los impuestos discursos sectarios contra la libertad colectiva.

También me sorprende que el cardenal de Madrid afirme guiado por el mismo pensamiento que obligó a Galileo Galilei a retractarse: “Los otros modelos no responden a la verdad natural de la familia”. Antes de que crearamos a Dios a nuestra imagen y semejanza para apaciguar el miedo y los sacerdotes nos lo arrebataran para devolvernos el miedo transformado en pánico y eregirse en traductores de la supuesta voluntad divina, la forma de familia natural era la tribu y el todo con todos, que debía ser cuando menos divertido y variado. La familia cristiana fue un invento muy posterior destinado a organizar el progreso social y económico y la nueva complejidad de la tribu. Ha funcionado, pero no se trata de un modelo fijo e inamovible, como no lo fueron los anteriores.

De todo, lo que más me llama la atencion es escuchar a cardenales y obispos solteros y célibes hablar tanto del matrimonio y del amor en pareja, algo que en teoría desconocen de primera mano. Eso espero.

Cambio climático en la cárcel

Mantienen en la cárcel en la muy democrática y a menudo ejemplar Dinamarca a un tipo (Juan López de Uralde) por mostrar en la cumbre del clima un cartel  insultante: “Los políticos hablan, los líderes actúan”. ¡Qué barbaridad de frase! ¡Lo que debió doler! Lo más grave es que lo desplegó ante esos políticos cuando cenaban plácidamente blablabeando de sus cosas tras apañar un comunicado tramposo que el convirtieron un fracaso en un exitoso primer paso. Se llama el arte de la política. En un mundo real, los que deberían estar en la cárcel son los irresponsables, es decir los que evitan asumir su responsabilidad.

El reportaje se llama La huella humana. Son 10 vídeos de National Geografic disponibles en Youtube; cuelgo el primero, ya sabréis buscar los demás. Creo que son una lección. Los dirigentes que sólo disponen de tiempo para leer elogios podrían seguirlos como una película de Disney, quizá así logren darse cuenta de que no hay tiempo para aplazamientos ni trucos de magia.

Propuestas contra la molicie (de navidad)

Un libro: Existen muchas formas de contar una historia: palabras, voces, imágenes, sean fotográficas o en movimiento, y dibujos. Joe Sacco convierte el cómic de toda la vida en una manera de escribir un reportaje de guerra. Aproveché mi viaje a Londres hace un par de semanas para comprar Footnotes in Gaza, magníficamente editado por Jonathan Cape. Una delicia. Como sus anteriores Palestina y Gorazde enclave protegido, en referencia a la resolución de la ONU de primavera de 1993 en la que declaró enclaves protegidos a Sarajevo, Sarajevo, Zepa, Gorazde y Srebrenica. Más que un compromiso político resultó una broma macabra. Sólo en Srebrenica, más de 8.000 varones musulmanes asesinados en julio de 1995 ante el silencio internacional. Libros como este sirven para que nadie diga: “No lo sabía”. Muy recomendable también la librería de High Marylebone Street donde lo compré: Daunt Books. Imprescindible. Un mundo mágico para pasear, oler y sonreír entre toneladas de papel (también pueden ir los nativos digitales). -)

Una película: No es un filme, sino un musical, una ópera moderna o como se quiera clasificar. Se representa en el Queen’s Theatre situado en el 51 de Shaftesbury Avenue, frente a Chinatown, muy cerca de Picadilly. El 8 de octubre de 2010 Les Miserables cumplirán 25 años en escena. Lo vi hace 18 cuando estaba en el vecino Palace Theatre. Acababa de perder mi trabajo (redactor jefe de Internacional de El Sol) y me sentía pobre y bastante desorientado, quizá por eso compré unas entradas baratas de las que sólo recuerdo los prismáticos situados en el respaldo del asiento delantero y con los que se podía intuir la marcha de la obra varios kilómetros más abajo. Ahora, por 57 libras, pude ver el rostro de los cantantes y sentir una profunda emoción con las letras y la música. Obligatoria en cualquier viaje a Londres. Lo mismo que la exposición sobre Moctezuma en el Museo Británico; o las que la sigan, siempre buenas.

Una canción: Hay un tipo por ahí suelto con pinta de rockero de toda la vida, y lo es pues empezó en 1976, que se llama Willie Nile. Fue telonero en el gran tour americano del grupo británico The Who, lo que lo lanzó a la fama y al descarrilamiento posterior, circunstancias que suelen ir unidas. Ha resucitado unas cuantas veces en la vida y en la música, que le otorga el sello de luchador. Un gran músico y gran rescatador, Brunce Springteen, lo volvió a poner en órbita en 2003 y allí sigue, con sus altibajos, pero con la fuerza que demuestra en esta extraordinaria grabación de House Of A Thousand Guitars.

Una sonrisa: El otro día escuché en la radio una entrevista a un científico con el que hablaban sobre a cumbre del clima. El periodista le preguntó de repente si este frío que había llegado era producto del cambio climático. El hombre, algo desconcertado por la ocurrencia, le aclaró que sólo era el inverno. Cada año, los mismos tópicos, las mimas fotos. La ventaja es que no nos acordamos. Este gran Buenafuente es de enero de 2009, pero sirve para ahora.

Una frase: “Lo que me da miedo no es la muerte, es el salto” (Beauvoir).

Un inclasificable: “Nos quedamos porque nos enamoramos. Nos vamos porque nos desencantamos. Regresamos porque nos sentimos solos. Morimos porque es inevitable.” de la película Los profesionales y robado a Guillermo Altares.

Una reflexión: La nieve nos gusta (supongo que en los sitios donde nieva demasiado, menos) porque nos recuerda la infancia, un periodo mítico del que no salimos ni volvemos.

Motivos para la felicidad

Ser feliz requiere motivos, medios, actitudes y un poco de suerte. A veces, cuando la vida se pone cuesta arriba entran ganas de salirse de la carretera. De dimitir. No sé qué le pasa por la cabeza a las personas que se cansan de vivir, pero debe ser algún tipo de ceguera grave la que impide ver lo maravilloso y único que es esto pese al empeño del mundo que hemos creado en ocultarlo.

Puede que muchos se sientan solo estos días, que la presunta alegría de los demás multiplique su sensación de soledad. Existen trucos para no dejarse rodear por esa niebla densa que todo lo cubre. En mi caso funciona la música. Una buena canción, de esas que transmiten buen rollo, sonando en los auriculares permite salir a la calle embutido en una coraza de sonidos que protegen del ruido y el blablablá. Si uno es capaz de abrir los ojos y salir mentalmente de sí mismo, aunque sea unos minutos, verá otras islas a la deriva, otros solitarios que rastrean una mirada amiga, un instante que justifique todo el día. Verá a gentes que hacen la estatua en las esquinas porque el movimiento no les da de comer y a otros muchos más que se deslizan trabajosamente con su porción de vida a cuestas, cada uno con una historia singular de coraje, miedo y esperanza que contar si hubiera alguien capaz de escuchar.

Es un problema de actitud. Ser feliz requiere motivos, ¿estar vivo y haber caído en un mundo con sobrantes, calefacción, electricidad y agua potable?, medios, ¿la inteligencia?… Pero sobre todo exige ver muy poca televisión, y más estos días.

Aunque no soy creyente, o por eso, esta es mi canción de hoy contra esa soledad dañina. Ben Sollee, Panning for Gold.

Feliz todo a todos. Saldremos adelante pese a los listos, la crisis, los gurús, los empresarios voladores y los ladrones de guante blanco.

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