Condones, Vaticano y humor inglés
Monday, 26 de April de 2010 por Ramón
Para entender el humor británico conviene ser británico, sobre todo inglés. Para comprender la política vaticana ayuda bastante ser cardenal, célibe declarado y pertenecer a la Curia, una organización que jamás se equivoca. Cuando se cruzan el humor y la religión el resultado puede ser peligroso, sobre todo para el humorista. Afortunadamente no existen, que se sepa y de momento, grupos ultracatólicos dispuestos a matar dibujantes, rebanar el pescuezo a escritores y quemar supermercados daneses. Debe de ser un efecto positivo del Siglo de las Luces y de la invención de individuo.
Reírse de un Papa en un país que se ríe hasta de su Reina, a quien llaman en serio Su Graciosa Majestad, pese a que no se le conoce risa ni sonrisa alguna (como demuestra la excelente película The Queen) puede ser un ejercicio saludable. Cambia un poco si el que se parte de risa en un joven funcionario de un Gobierno presuntamente de izquierdas con graves problemas electorales justo antes de unas elecciones y el objeto de la chanza es un Pontífice que va a visitar tu país y que tiene el doble o triple de problemas que tu Gobierno.
Abusar de niños y bromear sobre el jefe de la Iglesia católica tienen, de momento, un castigo similar: los jefes cambian al infractor de oficina y esperan a que escampe, una costumbre muy extendida. Aunque en el segundo caso la regañina pública ha sido mayor (me la imagino la privada tipo In the Loop). Es probable que según transcurran los días y si aumenta en escándalo y las protestas vaticanas, el joven funcionario del Foreign Office que redactó Memo del condón -así bautizado por la ocurrente prensa inglesa- acabe pagando un precio más alto que algunos sacerdotes que se les fue la mano y algo más.
El memorándum, redactado el 5 de marzo (antes de las nuevas noticias de abusos que han colocado a la inflable Curia contra las cuerdas), fue dado a conocer ayer por el dominical del Telegrah, el diario conservador que destapó el escándalo de los gastos abusivos de los parlamentarios.
En el memo se recogen algunas ideas para garantizar el éxito de la visita papal al Reino Unido, prevista entre el 16 y 19 de septiembre, y ahora en peligro por este asunto. El titular del Foreign Office, David Miliband, envió ayer a su embajador en el Vaticano a apagar el incendio y mandó a su portavoz calificar el documento de “escandaloso” y “estúpido”, quien además explicó que era el resultado de una reunión de tres o cuatro funcionarios jóvenes y cuyo contenido no representa la posición del Gobierno. Esto último sí que es muy gracioso si tenemos en cuenta las ocurrencias del funcionario, más propias de un guionista de Monty Python que de joven cachorro educado en Eaton.
Entre las ideas serias, por llamarlas de alguna manera, destacan dos: que el Papa aproveche su visita para “expulsar de la Iglesia a los obispos peligrosos” y crear una línea telefónica de ayuda a los niños víctimas de los abusos. Un segundo grupo de propuestas -¿imaginativas?- podrían colar perfectamente si el documento se lee deprisa, como hacen casi todos los políticos y tertulianos: la “inauguración de una clínica de abortos” y “bendecir un matrimonio homosexual”. El tercero tiene guasa: “para incrementar su popularidad”, la del Papa se entiende, debería entrevistarse con el célebre asesor de empresas Tony Blair (el calificativo laboral es mío; no del funcionario) y con la estrella de YouTube Susan Boyle (lo mismo que el anterior); cantar una canción con Isabel II (no dice cual pero se me ocurre alguna ranchera) y evitar todo contacto con personajes peligrosos como Wayne Rooney (delantero centro del Manchester United) y el científico ateo Richard Dawkins.
La idea que da nombre al memo es la más atrevida: el lanzamiento de una línea de preservativos con el nombre Benedicto. También sugiere que el Papa pida perdón por la Armada Invencible. Esto último es inadmisible. Ya escucho a Mariano Rajoy exigiendo explicaciones a Zapatero y la dimisión de Moratinos.
El funcionario británico que envió el memo de los jóvenes cachorros a sus jefes escribió en la portada: “Proteger: no debe ser compartido con el exterior”, lo que también es muy divertido si se mira bien. Según la BBC, uno de los jefes que recibió una de las copias rechazó su tono y lo retiró de circulación. “Este documento no llegó al Gobierno” dicen desde el Gobierno. ¿Otro chiste? Según la web de la televisión pública británica, el funcionario apartado de sus funciones de pensar dijo: sólo fueron “pensamientos creativos para conseguir que la visita papal fuera un éxito” y la tormenta de ideas se convirtió “en una broma que se nos fue de la mano”.
¡Estos ingleses son la monda!

