Son las cuatro y media de la mañana
Thursday, 2 de June de 2011 por Ramón
Son las cuatro y media de la mañana y Marilyn no está aquí ni la tentación vive abajo, ni arriba. La tentación duerme como un tronco mientras que el presunto tentado está con los ojos abiertos, como dos pantallas de cine por las que pasan techos inclinados, butacas leopardo y muebles art decó. Piso un suelo hermoso que parece un ajedrez sin límites: casillas blancas, casillas negras. Juego a la taba sin una piedra en la mano, solo con un deseo que a veces soplo para que se espabile. Cuando el salto es demasiado alto no caigo en Madrid sino que aterrizo en Roma. En ese sueño low cost en el que no duermo aparecen los acampados de la Puerta del Sol discutiéndose las estrategias. Dormido en el sueño que no consigo dormir les digo que su lucha es la de todos y para que sea así, y no de unos pocos, deben irse a casa, pelear desde la Red, resurgir aquí y allá, no gastar imagen y fuerzas. Un perro que toca la flauta me dice que me meta en mis propios sueños. Hay muchos perros flautistas, algunos tienen trabajo seguro y maneras de chulo, son los del metro, los que acompañan a un mazacote vestido de naranja que nunca sabes si ladrará antes que el animal.
Trato de arrancar un texto sobre el 15M. Me cuesta escribir, son demasiadas las palabras y emociones que pugnan por salir al mismo tiempo. La estructura, siempre la maldita estructura. No sé cómo se construye un texto periodístico, solo sé que debo sentarme delante del ordenador, poner las manos en el teclado y esperar, los dedos saben qué hacer. Sueño que escribo de corrido tres mil palabras perfectas. Sueño que sueño que me duermo. En este texto que avanza sin aparente dirección los dedos ya han decidido: sueño, cama. Y mis párpados se empiezan a cerrar como los telones. Esto de escribir a deshora es mejor que contar ovejas. Como lobo que soy contar ovejas no me da sueño, me da hambre.
Buenas noches. Feliz Cohen, Asturias.

