Esta noche soñé que vivía en Nueva York en una casa sin cajas con vistas a un trabajo que salvaba vidas. Era la inocentada de la parte bufa de mi cerebro.
En unos minutos, la venganza: bajaré a la playa a pisar arena fina y tocar la luna redonda suspendida de hilos invisibles, inalcanzables para los recortadores de sueños.
Termina 2012 y ya presagian otro peor, más cenizo. Para mí será el de la reorganización, el del cambio de prioridades. Mi amigo Bru Rovira, que me lleva ventaja temporal en esto del descabalgamiento, sostiene que la clave es cambiar el chip. Ya he encargado uno a los Reyes Magos. Se llama paciencia.
Hoy es un día especial para mí. Todo comenzó hace 29 años con una ausencia y una guerra que no consigo terminar.
Hay alternativas económicas e ideológicas al discurso dominante; otra forma de entender la misma realidad, comprenderla y modificarla. Un excelso grupo de periodistas ha formado una cooperativa para sacar en España una revista de éxito en Francia: Alternativas económicas.
Una revista dirigida por Andreu Missé es siempre una garantía; una parada y fonda obligatoria para quienes desean informarse de otra manera, menos académica, menos ortodoxa, más real; menos desde el lado de los que cocinan este chiringuito en crisis y se lucran año tras año no importa la cifra del negocio.
Alternativas económicas es una revista con polvo en los zapatos, lejos de la verborrea de los coches oficiales, los consejos de administración y los master del universo.
Un regalo de Navidad que llega al kiosko en febrero. Feliz vídeo.
Me gusta este anuncio filmado por Icíar Bollaín. Tiene intención, ternura y humor, tres déficit notorios en este país. Ha causado cierta polémica y no sé por qué. Arranca con gracia cuando Fofito escribe nuestro currículo: “Hablamos idiomas: castellano, euskera, catalán, gallego, valenciano”… y el bable; que no se nos olvide el bable.
El sarcasmo, la ironía, la mala leche tiene grandes cumbres: La Codorniz, Hermano Lobo, El Jueves, Mongolia y maestros ilustres como Gila y un largo etcétera, pero son una minoría.
Por un 2013 mejor, más reíble, incluso descojonante.
El reportaje de la BBC es excelente: ofrece las claves necesarias para entender la crisis que padece España. Parte del fracaso económico del franquismo para analizar el fracaso económico de la democracia. Todo reportaje es mejorable: faltan ángulos, voces, matices, historias, pero las que están son impecables.
Este tipo de trabajos periodísticos rigurosos no gustan a los Gobiernos de España, acostumbrados a la pleitesía y el clientelismo, a mangonear en las noticias como se mangoneaba en las cajas de ahorro.
Todo es mucho más complejo, es verdad. Es complicado abordar el fracaso cultural y educacional; la incapacidad de este país en aceptar la crítica, rebatirla con argumentos. El por qué de tanta obediencia estéril y tanta inacción ciudadana. Se habla poco del siglo XIX en el que los años de luces se cuentan con dos manos y sobran dedos. No se habla de la España negra, de la sotana y la estupidez supina que tan bien representan algunos miembros de este Gobierno, como el ínclito Wert, el paradigma de lo que está rematadamente mal.
Ante este documental y los excelentes reportajes del The New York Times, el Real Instituto Elcano produce un estudio, por llamarlo de alguna manera, que se resume en que nos tienen manía. La prensa anglosajona quiere destruir la marca España. Son ellos los culpables, los otros, los malos, nunca nosotros.
The Guardian es peor que los Zapajoy, que el insufrible hombrecillo casado con una alcaldesa no elegida en las urnas, más que el privatizador de la Sanidad madrileña, más que todos los chorizos que acampan sin mancha y con voz de declamar valores y principios que no practican.
Ningún partido es inocente; nosotros, tampoco. Feliz Navidad.