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Esto es kafkiano y hay gente que le gusta

Me siento zarandeado, estafado, por este país que es mío. No es nada general -promesas incumplidas, zapajoys en la sopa, corrupciones varias -, es algo particular, poca cosa.

Como algunos saben la empresa para la que trabajé 20 años me despidió el 12 de noviembre de 2012 ante un notario-Up in the Air, todo muy moderno y aséptico. El 20 del mismo mes, un 20-N (manda huevos), me di de alta en el INEM y a primeros de diciembre entregué los papeles para capitalizar.

Mi plan era sencillo: destinar el paro a las cuotas de la Seguridad Social, darme de alta ante Hacienda y hacerme autónomo. Una buena solución: uno menos en la estadística que le quita el sueño al Rey, algunos ingresos y pago de impuestos al Estado.

Primer problema. Si pones una demanda contra tu despido no puedes capitalizar. Ejercer un derecho legal impide en España ejercer otro derecho. La tesis oficial es que si el periódico me readmitiera como consecuencia de la demanda sería un lío. El mismo argumento me debería impedir cobrar el paro, algo que no sucede: está contemplado que si se produjera la readmisión tendré que devolver lo cobrado al INEM. ¿No podría devolver también la capitalización? La funcionaria del INEM se puso creativa: “Imposible; es algo que afecta a dos administraciones diferentes y no se puede solucionar de la misma manera”. ¿Dos administraciones del mismo país?, pregunto intrigado. Nueva respuesta poética: “No siempre se pueden disfrutar dos derechos”. Es decir, que según esta distinguida funcionaria del INEM tendríamos que elegir entre escuela pública y sanidad pública. ¿Es esta una política del PP? ¿Un derecho por cabeza y de uno en uno?

Segundo problema. Si me doy de alta como autónomo, pospongo el paro (se puede hasta 24 meses) y me pongo a trabajar (eufemismo de colaborar) hasta que se resuelva la demanda también la cago, con perdón; no podré capitalizar y menos para la misma actividad. Si me doy hoy de alta como periodista no podré capitalizar después como periodista. La burocracia española entiende que si sigues trabajando en lo mismo eres un defraudador potencial. (En este momento pienso en Camps, Fabra, Gürtel…).

Tercer problema. Mi antiguo empleador, que dispone de una ley laboral muy favorable para despedirme, como ha hecho, sin demasiados argumentos objetivos, tiene otra arma para rematarme: una ley de 2002 y varias normas internas del INEM que me impiden trabajar hasta que se resuelva la demanda. Esta presión favorece a la empresa, que me fuerza a pactar. Y la CEOE quiere más (ahora pienso en Marsans y en los estafadores (presuntos) de altos vueltos).

Cuarto problema. Si consigues algún ingreso en este periodo de paro forzoso, de limbo, una charla por ejemplo, tienes un nuevo quebradero. Di una charla doble en CaixaForum de Tarragona en octubre, semanas antes de quedarme sin trabajo, con tan mala suerte de cobrarla el 20 de noviembre, el día en que me di de alta. La declaré ante el INEM antes de que dos abogados amigos y altas fuentes del propio INEM me dijeran que no era necesario, que las charlas estaban exentas siempre y cuando fueran esporádicas.

Quinto problema. Los abogados y las altas fuentes no estaban en lo cierto o la maquinaria va por libre. El INEM me acaba de descontar nueve días por esas charlas, pero aún no me lo ha comunicado porque el correo de los asuntos públicos lo lleva una empresa privada (Ahora pienso en la Sanidad, en Espe, en su sucesor a dedo, en EuroVegas).

Este mes he dejado de cobrar 400 euros. En esos nueve días de paro aplazado nadie paga la Seguridad Social por mi lo que puede afectar a mi futura pensión. En el INEM me dicen que lo pague CaixaForum o que lo pague yo. He ido a la Tesorería de la SS para informarme de cómo debo abonar esos nueve días. Respuesta: no es posible, hay que pagar el mes completo y como soy mayor de 55 años debo tener cuidado: la cantidad con lo que pague ese mes no la podré incrementar cuando pueda darme por fin de alta como autónomo.

Es decir, si quiero pagar el máximo, más de 800 euros, debo pagar esa cantidad para cubrir los nueve días aplazados o perder un mes de vida laboral. Desde luego sale a cuenta ser honesto: una doble charla de unos 1.000 euros me va a costar 400 + 800 y pico = a más de 1.200. ¡Un negocio! ¡Un emprendedor! ¿Es así como el PP pretende reducir el paro?

Le he dicho a la funcionaria del INEM con la que he hablado hoy por teléfono que este país es un desastre, que todo está organizado para que lo fácil sea defraudar y lo complicado cumplir la ley. La mujer me ha contestado que a ella le gusta mucho España, que es un gran país que está pasando algunas dificultades. Le he dicho que lo disfrute porque yo me largo a Finlandia o más lejos.

Me dan ganas de cerrar la ventanilla y dedicarme a vegetar, como Mariano. No todos tenemos la suerte de ser Carromero.

¡Taxiiiii! ¡A Barajas, por favor!

La ventaja del paro

La ventaja del paro es que tienes mucho tiempo libre. Si lo tomas con filosofía es una oportunidad extraordinaria para no hacer nada, o hacer lo que te place. De momento sigo de vacaciones, otro regalo. Sé que tengo dormido el otro blog, este fuerte no se rinde, pero necesito acabar con la incertidumbre, cerrar capítulos legales, burocráticos y prácticos antes arrancar con fuerza y constancia, de encontrar una nueva rutina que me permita ordenarme, escribir mis cosas y las otras, las que dan de comer.

Enrique Meneses

Tu vida, tu ejemplo, merece algo más que un tuit, un post, una necrológica, un libro; merece una generación entera de periodistas dedicada a seguir tu ejemplo, tu incansable lucha por una profesión secuestrada por los especuladores de la verdad y del dinero.

En este momento de conmoción personal flotan miles de palabras, flashes, fotos, risas, sierramaestras, recuerdos; también tu maravilloso libro Hasta aquí hemos llegado.

Llegaste muy lejos, Enrique, y seguiste caminando maltratado por enfermedades y olvidos; seguiste peleando, soñando como si los sueños fueran eternos.

Y lo son.

Siempre que te veíamos hablabas de planes. Eras una máquina de ilusiones, de utopías y esperanzas, como la televisión por Internet que fundaste.

Necesito tiempo para digerir tanta ausencia, este repentino apagón. A veces las palabras con las que trabajamos, queremos y sobrevivimos, son un estorbo cuando se necesita silencio.

Solo decir a los más jóvenes que se olviden de izar una bandera blanca, que en este fuerte colectivo no se rinde nadie, que lean a Enrique y sigan su ejemplo. Solo así estaremos salvados, en tierra segura, sin impostores.

Las personas no mueren, permanecen en la memoria de los suyos. Somos los tuyos, Enrique.

Adiós, maestro, amigo. Buena llegada a Ítaca.

Músicas de A vivir

Se acaba el año, sigue el camino, Solo es una señal con un número, una frontera invisible. Estas fueron las músicas de hoy en @avivir.

2001 Una odisea en el espacio.

Bad de U2, concierto Live Aid de 1985

El vals del obrero de Ska-P: un poco de inconformismo para cerrar.

Feliz último día del año

Recuerdo una canción de Black, Wonderful life, a todo volumen en una salida del Sarajevo sitiado. Una tontería para no escuchar el ruido de la guerra ni el del motor del todoterreno de segunda a primera y el rezo de un productor budista en el asiento de atrás. Son flashes; van y vienen, y se quedan; son parte de mi vida.

Todo empezó jugando en una red social. Me gusta Jason Mraz; me gusta esta canción. Feliz último día del año. En un rato, en A vivir que son días.

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