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Norwegian Wood

Cada domingo a las ocho, minuto arriba, minuto abajo, arrancamos en A vivir que son dos días con esta maravillosa sintonía que encontró Juan Aranaz. Buena manera de empezar el día. Primero, el original: los Beatles; después, Cornershop.

Un insoportable olor a mierda

Bárcenas y sus cuentas suizas, Gürtel, los amiguitos del alma, el caso Pockémon, Roldán, los ERE de Andalucía, Filesa, el caso Pallerols, la trama de la ITV, el pisito de Ignacio González el Privatizador, Güemes y sus vampiros, Carromero y los indultos exprés…

¿Hay alguien limpio? ¿Son estos los dirigentes que nos tienen que sacar de la crisis económica? ¿Tienen autoridad ética de exigir sacrificios a la ciudadanía? ¿Dónde está la ejemplaridad? ¿Dónde está Rubalcaba? ¿Dónde estaban los jueces? Todo tiene un insoportable olor a corrupción.

Luego se quejan del todos son iguales, pero resulta muy difícil distinguir el trigo limpio, que lo hay, entre tanta mierda.

Los políticos de este país no son peores que la ciudadanía que les vota, perdona, olvida y vitorea sin importar que les roben a espuertas. Hay imágenes de alcaldes imputados entrando en sus ayuntamientos entre aclamaciones de los saqueados.

Este país arrastra un déficit ciudadano, de educación y cultura que se explica en el lamentable siglo XIX que padecimos, en el que las luces fueron pocas, breves y violentamente apagadas; con un siglo XX lastrado por una guerra civil, una dictadura y una amnesia colectiva mientras que decenas de miles de desaparecidos siguen sin nombre en las cunetas.

No somos un gran país, como proclama Mariano Rajoy. Él tampoco es un gran presidente; solo un mentiroso que engañó con un programa falso para llegar al poder después de dos derrotas y hacer lo contrario de lo que dijo en la campaña, lo contrario de lo que dijo ayer y anteayer. Un presidente legal, pero ilegítimo protegido por unos medios de comunicación, salvo excepciones, más atentos a la declaración que a la investigación.

Somos un país con unas tragaderas enormes.

Las democracias serias tienen tolerancia cero frente a la corrupción. Siempre hay corrupción. Nosotros mismos la practicamos a diario en las cosas pequeñas: colas que se saltan en los mercados, dobles filas, engaños con las cuentas… El problema es la ausencia escandalosa de mecanismos eficientes para descubrirla, castigarla y erradicarla.

¿Quién nos va a educar? ¿Wert? ¿Rouco? Todo es corrupción, hasta los que venden moralidad: abusos sexuales desde las sotanas impunes, robo de patrimonios a los moribundos aterrados con la promesa de una salvación, la enseñanza sectaria en nombre de dios.

Este país necesita una revolución mental, que los ciudadanos sean ciudadanos y ejerzan de tales, que expulsen de la cosa pública a los que llegan a ella para beneficio privado, que salgan a la calle a proteger sus derechos, sus hospitales, escuelas, que controlen cada euro gastado con sus impuestos, que expulsen de la vida política y social a los mentirosos, a los ladrones.

¿Cuando empezamos?

Me gusta Pep pero…

No soy mourinhista y mucho menos sostrista, dos caras de la misma mala educación, de la provocación gratuita. Nunca he hablado con ellos. Tampoco con Wert y dudo que un encuentro casual -una entrevista, por ejemplo- lograra modificar la esencia de lo que me dice el olfato, la piel. Pese a ese rechazo, casi animal, no les niego el pan y la sal.

El entrenador del Real Madrid, tan encorsetado en su personaje de Hyde, que ha terminado por devorar a Jekyll, dice a veces cosas interesantes. Sostres no me gusta, pero este artículo sobre Pep tiene miga, como la de mi pan, ese que acabo de hornear y desayunar regado por un aceite de oliva que quita el hipo.

Enfrente de las tesis sostristas, Alfredo Relaño, al que estimo y respeto, que aplaude la decisión de Guardiola de fichar por el Bayern.

Me gusta Guardiola; me gusta cómo ha conducido el Barça. A diferencia de Mou ha construido un personaje buenísimo, ejemplar, que posiblemente también le está devorando. Con Pep me iría de vacaciones; con José, no. Entre los dos prefiero a Tito Vilanova, cuya normalidad me parece excepcional, ejemplar.

Esperaba a un Pep inglés, con su flema, su seny, en el Chelsea, City o United. La Liga alemana es menor, segunda división. Estoy de acuerdo con Sostres que ha mediado el miedo; la elección no es valiente. Discrepo en los motivos. No huye de Mou, huye de sí mismo.

Pep se encontró un Barça casi hecho: Xavi, Iniesta, Messi. Le dio el toque necesario para que todas las piezas encajaran, quizá Busquets tenga mucho que ver, y logró que un gran equipo jugara como dios. Pep no será lo mismo en otro equipo, sin los mismo materiales. Como fichador ha demostrado ser mucho peor que Mourinho.

Guardiola es como Vicente del Bosque, un tipo cabal, nacido y criado en su equipo del alma, incapaces de repetir sus éxitos en un club fuera de su hábitat natural. Del Bosque fracasó lejos del Real Madrid pero ha encontrado el sitio perfecto como seleccionador donde el sentido común es esencial. Guardiola lo haría muy bien si Artur Mas y sus prisas por tener un Tribunal Supremo propio y amnésico quieren.

La Premier era un reto demasiado arriesgado. De todos los presuntos candidatos, solo el United podría ofrecer paciencia. La Bundesliga y sentado en el banquillo del mejor equipo es un estanque dorado, un seguro. Solo se la jugará de verdad en la Champions. Al parecer, Guardiola tampoco se fía de sí mismo fuera del Barça.

Con todo cariño para Guardiola y Llach, uno de mis favoritos. Suerte en Múnich. Gracias a tu decisión, Mourinho no tendrá problemas para elegir equipo inglés y se irá del Bernabéu a final de temporada. I wish.

Luz al final del túnel

Conozco el debate de la botella medio llena y medio vacía; lo importante no es de dónde viene el líquido o adónde va sino bebérsela de una maldita vez. Veo luz al final del túnel; no canto victoria porque aun no sé si es un coche en dirección contraria. Empieza a despejarse el embrollo legal con mi antigua empresa, aunque aún quedan flecos. Espero en breve arrancar como Autónomo, dejar de ser estadística, de sentirme estorbo, averiado.

Por los comentarios de los dos post anteriores ser autónomo en este país no es una bicoca, sino otro calvario. Lo viviremos con gusto. Tengo algunas noticias sobre mi futuro laboral y habrá cambios en los dos blogs. Pero aún no es el momento (procesal) oportuno. Todo llegará.

Hoy me han regalado esta maravilla. Feliz miércoles.

Despido gratis, qué se han creído

Dice un tuitero: “Siempre le echan la culpa al PP y antes hubo otros. No se le ocurre que mejor hubiera sido no demandar el despido?”. Se refiere a mi post Esto es kafkiano y hay gente que le gusta.

El autor está en la línea de la CEOE, esa agrupación de emprendedores que tanto ha ayudado a transformar España, y no los dineros de la UE (Alemania). El presidente de los empresarios españoles quiere “profundizar” en la reforma laboral. Le preocupa el exceso de celo de los jueces en los ERE alumbrados por la última reforma laboral. Por cierto: ¿quién la aprobó?

Hay eufemismos de destrucción masiva: modernizar, recolocar, reorganizar, mejorar… Desde hace un tiempo toda mejora conlleva un retroceso.

No lo dicen pero los emprendedores en jefe, sueñan con un despido gratis, a la americana pero sin una economía y unos empresarios como los americanos. Todo tiene truco. También podríamos suprimir el trámite judicial y, por su supuesto, las indemnizaciones, que no los bonus.

Otra tuitera escribe que no le da ninguna pena el caso descrito en el post, que no es solo mío sino de muchos parados. También afirma que le gusta Paco Marhuenda, el director de La Razón, ese divertido periódico que compite con Mongolia en el espacio del humor nacional.

También los hay que han entendido el final del texto como una propuesta de exilio colectivo, o peor: que defiendo una reducción de los impuestos a los autónomos (sic). A los primeros les falta humor para leer la ironía; al segundo le falta leer, sin más.

He escrito bastante sobre Zapajoy; no me gustó Zapatero y menos el que negaba la crisis y aseguraba en Nueva York que nuestro sistema bancario era un ejemplo. Es bastante culpable, como Aznar, el liberalizador del suelo, del desastre actual. Mariano Rajoy solo tiene una culpa: mentir, engañar con un programa falso, estafar a la ciudadanía. En realidad no me gusta casi nadie de los que nos gobiernan y han gobernado. Todos tienen parte de culpa del desastre actual. Nosotros, los ciudadanos, también. Y CiU con su C y su U tan contaminadas en una huida hacia el país del Nunca Jamás Me Pillarán.

Somos un país poco flexible, poco acostumbrado a la crítica y a la autocrítica. No existen canales efectivos para que el ciudadano señale errores ni medios para solucionarlos. Mi experiencia con los funcionarios del INEM es buena, pese a todo. Pero cuando te sales del carril, de A, B y C (y no es el periódico) entras en zona minada.

No sé cómo funciona en Finlandia, pero estoy seguro de que funciona mucho mejor.

Un país serio debe facilitar el cumplimiento de la ley, que el ciudadano pueda volver a producir lo antes posible, a pagar sus impuestos. Un país serio debe perseguir al defraudador, al corrupto. El espectáculo de la banca, de las preferentes, los desahucios, los amiguitos del alma recolocados enseguida, sean del partido que sean, estén o no en cuarentena judicial, es un mal ejemplo.

Que Esperanza Aguirre, autora del desaguisado de TeleMadrid, encuentre trabajo cazando lo que detesta, el talento, cuando su cadena despide a cientos es, cuando menos, indignante.

En democracia la ley debe ser igual para todos. Si no es así no es democracia, es otro eufemismo.

Silencio, se rueda; silencio, se privatiza; silencio, se teme.

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