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Ley de escasa transparencia

Los principales casos de corrupción en España afectan a los partidos políticos o a personas vinculadas a ellos; también salpican a algún miembro emérito de la Casa Real. El anteproyecto de ley de Transparencia que prepara el Gobierno deja fuera a los partidos y a la Monarquía.

No es que me interese si el rey o sus hijos gastan mucho en pasta de dientes, pero como contribuyente al Estado tengo derecho a saber dónde va mi dinero, cómo se otorgan las licencias y se efectúan los concursos.

Change.org lanza una campaña para evitar que los que se lo guisan y se lo comen cometan otro atropello. Si estás de acuerdo, firma.

Estancado en papeles de acción

Mañanas gélidas de vaho y cabeza gacha; de pasos perdidos, errados, no vividos; pasos microscópicos, mapas de supervivencia. Poco a poco sale el sol, derrite la escarcha. Nacen pequeños ríos que viajan al mar sin billete de ida y vuelta. Vuelve la navegación, la aventura.

Me gusta esta canción, no su título. Creo en las personas; no en todas. Publiqué una entrevista con una de las mejores: Chema Caballero. Me gusta el género de la charla pausada. No pude practicarlo en el último trabajo porque mi cartel dice: “Actor de acción”. Y ahí me quedé estancado, entre los tiros. Un subdirector, uno de los mejores que tuve, y a quien aprecio, me dijo en una ocasión: “Sólo te salen las metáforas con sangre”.  Espero desmentirle en esta etapa que se abre.

Feliz semana

“Primicia es el primero que lo cuenta bien”

Un periódico se hace con prisa, bajo presión, a contrarreloj. Nadie está libre de errores, incluso de errores monumentales. Ahí están las hemerotecas. Un periodista no debe fiarse de nadie; ni siquiera de un presidente de Gobierno que telefonea para colocar su versión de un atentado.

El poder miente, las fuentes tienen intereses, manipulan.

Una rueda de prensa, cuando la hay, es un acto publicitario en el que el protagonista trata de ocultar más de lo que pretende mostrar, vender. De ahí la importancia de las preguntas, de las preguntas inteligentes.

Una de las primeras obligaciones del periodista es dudar de la información que recibe, comprobar su verosimilitud, y después volver a comprobar. Dos, tres, las veces que sean menester. Nadie debe fiar esa labor esencial en el oficio a alguien ajeno al medio. Es suicida. Un medio son sus lectores, sus periodistas y trabajadores, nunca sus proveedores.

Gabriel García Márquez tiene una frase capital: “Primicia es el primero que lo cuenta bien”. Debería formar parte del frontispicio de cualquier redacción. La paciencia, la verificación de cada dato, las dos fuentes, y la mejora de un texto rinden más que una urgencia.

Si nuestra misión es tocar los huevos al poder, el periodista debe empezar por tocárselos a sus jefes, para que no pierdan la costumbre. Los grandes periódicos fomentan el debate, la crítica; por eso son buenos.

Diego Caballo, histórico jefe de Fotografía de la agencia EFE, acaba de publicar Fotografía sin verdad (Editorial Universitas), de lectura obligada. Caballo cree que el límite entre una foto publicable y otra desechable está en el respeto. “Hay una fórmula sencilla: imaginarte que es tu padre o tu madre quien sale en la foto”, asegura a sus alumnos.

Es loable la explicación de El País, y la celebro como lector, pero me parece que las causas estructurales que permiten el desatino siguen intactas.

El mejor libro de estilo

Si alguien espera sangre, mofa, venganza, ventajismo, se equivoca de blog; pienso en mis ex compañeros, en el bochorno, en mi periódico (como lector) que hoy pide disculpas.

De todos los libros de estilo, me quedo con el de George Orwell adoptado por The Economist. La mejor de las seis normas es la última. Feliz día.

No trabajar es adictivo

Acabo de terminar mi jornada laboral con un post en este fuerte no se rinde. Apenas tres horas de buceo en la Red. No he ganado un euro, pero tampoco lo he perdido, que tal y como están los tiempos es un milagro.

No trabajar, no hacer nada, vivir el vacío como una oportunidad de no llenarlo, es adictivo. Algo me dice que este tipo de economía es insostenible a medio plazo.

Así deben de vivir los ricos-ricos, no esos aficionados con cuentas en Suiza, fincas en Argentina, coche del partido al que ya no pertenecen y despacho en la Rue del Percebe; políticos como José Bono e Ignacio González que el ejercicio honradísimo de su profesión les permite compras inmobiliarias vetadas para quienes les pagamos el sueldo y los extras, sean públicos o reservados.

Los ricos-listos son los que no dan palo al agua. Los que recibieron herencia o los que tienen tantas deudas que nadie se atreve a exigirles el pago por si acaso. Se nota la diferencia en su andar saltarín y en un leve giro de cuello a la derecha (siempre es a la derecha); ese caminar seguro de soy inmune, de mí depende el castillo de naipes. No el de las cuentas de un partido o del partido mudo de enfrente o el partido del extrarradio que anda echado al monte suizo, sino los naipes de todo el chiringuito.

PD. Cuando paso el corrector no me admite ‘honradísimo’.

Música para empezar la semana: John McLaughlin y Bireli Lagrene.

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