Un domingo perfecto: lento y pausado. Me encanta la vida sin prisas. Más aún si estoy en Nueva York donde la velocidad ambiental convierte mi actitud en rebeldía, en un desafío al mundo acelerado en el que sobrevivimos. Me tocó recoger la cocina, lavar los platos, vasos y copas de la cena de la noche […]
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Me gusta cocinar, pero se me olvida a menudo que me gusta y tiendo a la molicie de los espagueti, las ensaladas y las sopas de caldo de pollo con fideos. Antonio se deslomó en los preparativos de una cena para ocho personas; siete periodistas y una psicóloga. Siempre es bueno que los periodistas estemos […]
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Todo parece tener un volumen exagerado en Nueva York: los pandilleros con radiocasete-cd gigante, los cláxones, las ambulancias, los coches de bomberos. Es como si los decibelios necesitaran escalar hasta la última planta de cada edificio. Ignoro cómo sobreviven cuerdos los pacientes hasta su llegada a las urgencias del hospital, o si les cambian de destino […]
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Hasta que no tomé en la cena una michelada, en un restaurante mexicano que no voy a recomendar, mi cuerpo no terminó de encajar las piezas de la noche de farra por Alphabet City. Los cuerpos, según hacen años, se vuelven perezosos y las resurrecciones tardan un poco más. Ya no es la falta de […]
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En Nueva York todo es grande; las resacas, sobre todo. Tras un día de trabajo en casa de Antonio, salimos desafiando al catarro, ya en remisión. Caminamos hasta el Jimmy’s Corner para tomar una cerveza, bueno: dos y sin tapas, que eso aquí no se estila. La barra estaba abarrotada. Nos quedamos de pie en […]
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