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Qué hago con el dinero que no tengo

Aunque trabajé durante cuatro años en tres periódicos económicos diferentes sigo sin tener ni idea de la materia de la que Guindos-Montoro tanto presumen. En esto consiste el periodismo: escribir de lo que sea con cierta eficacia sin importar los conocimientos; basta con tener el teléfono de los que saben.

Somos intérpretes de la realidad aunque la tendencia es copistas de la irrealidad.

Por mucho que rastreo entre los medios generalistas nacionales no encuentro traducciones tranquilizadoras sobre España. ¿Somos candidatos a ser una isla del tesoro sin tesoro como Chipre? ¿Somos una gran nación que engaña a Europa con las cuentas del déficit? ¿Habrá rescate? ¿Corralito? ¿Dimitirá alguien alguna vez?

Ya sé que irse de yate con un narco gallego es una cosa del pasado, como lo son las cuentas reales en Suiza. Todo prescrito; y si hay dudas se le manda el caso al juez Ruz, que es provisional, carece de medios y está desbordado.

Lo que no sé es qué hacer con el dinero que no tengo. El Financial Times no se fía de los bancos españoles (salva al Santander y al BBVA) y desaconseja cualquier tipo de relación con ellos. Tampoco se fía del Fondo de Garantías de Depósitos. La Biblia, como llaman al FT, desconfía, por lo que se lee, de la pareja Guindos-Montoro. No son los únicos. Las declaraciones tranquilizadoras del Gobierno son muy intranquilizadoras, dados los precedentes.

¿Qué es un banco español? ¿Lo son las marcas extranjeras en España: Deutsche, Barclays, Lloyds…? ¿Lo es ING?

El FT tampoco da un duro (hay que empezar a desenterrar algunas palabras) por nuestro futuro dentro del euro. Tampoco por Grecia, Chipre, Portugal e Italia. Hay un runrún sobre una nueva moneda única solo para ricos: Alemania y aliados: un euro calvinista. Si esto fuera así ¿Es bueno tener el dinero en euros? Los últimos que jugaron en el casino del mercado de divisas y siguieron la moda de los yenes, años ha, aún penan las consecuencias.

Descarto la opción del presidente de Murcia: vaciar la cuenta bancaria, dejarla con 122 euros y pedir un rescate para los Polaris y demás negocios. Como no soy como ellos, me falta caradura y que lo mío prescriba pronto, solo contemplo soluciones legales. Nada de cuentas suizas, que están mal vistas; nada de pasta debajo del colchón, que así empezó Argentina y acabó con un aumento de los asaltos a casas.

Leo y releo opiniones sabias de expertos y analistas que aciertan a toro pasado. Parece que lo más sabio es gastarse el dinero, vivirlo, bebérselo, bailar la vida a ritmo de chachachá o lo que sea. Aunque parece lo mejor hay que estar al loro, como Tierno Galván, porque dicen por ahí que los Zapajoy preparan una ley para quitarnos también lo bailado. Estos salvadores son insaciables.

Del blog Y sin nos quitan lo bailao?

Entre Guatemala y Semana Santa

Entre el viaje a Guatemala y Semana Santa he estado ausente del blog, de este bote salvavidas, sumergido en escribir un reportaje largo. De allá traigo regalos extraordinarios: voces de las personas, su dignidad, imágenes, olores. No tenía demasiadas experiencias periodísticas en América Latina, solo Haití dos veces, México y la victoria de Raúl Alfonsín. Carecía de referentes regionales. En el juicio de José Efraín Ríos Montt se me aparecieron Bosnia-Herzegovina y Sierra Leona; en las historias de los campesinos expulsados de sus tierras, los desahucios; en los desaparecidos, Irak, Argentina, Chile, Uruguay, España. ¡Qué fácil es ver las soluciones en el ojo ajeno!

Pese a los problemas, a los rescoldos de una guerra civil en la que el Ejercito causó el 90% de las muertes, de tantas dictaduras y una transición democrática atrancada, Guatemala parece una sociedad viva y no mustia como la nuestra, arrajoynada y arrubalcabanada.

Otro regalo es el descubrimiento de Rebeca Lane. Hace rap, un género musical que no destaca entre mis gustos musicales. Sus letras son tan buenas que se me olvida. Feliz mes de abril.

Primer viaje como freelance

Tres años y un mes después vuelvo a viajar como periodista. No voy a explicar las razones de tanto marinero en tierra porque decidí mirar hacia adelante, quedarme con lo mejor. La maleta está sobre la cama. Tiene ocho años, trotes y heridas: Afganistán, Irak, Haití, Sierra Leona, Liberia… Es una buena compañera. A su lado, desplegado en un desorden ordenado están todas las cosas (stuff, dicen los anglosajones) imprescidibles. Antes de la última mudanza las guardaba en una caja. Era fácil: bastaba con volcarla en la seguridad de que nada importante se quedaba atrás: cables, baterías, tarjetas digitales…

Soy un maniático que conserva el portadocumentos de tela verde de mi primer viaje a Irak, en noviembre de 1992. En él guardo las varitas de la suerte. Parezco un torero laico que arrastra estampitas y vírgenes. Son parte de un equilibrio cósmico que no quiero alterar. Es el célebre efecto del ala de la mariposa. Con la suerte no hay principios: lo que funciona, funciona.

Es mi primer viaje como freelance. La ventaja de la nueva situación es que tengo libertad geográfica: puedo mantener mis colaboraciones desde cualquier parte del mundo; solo necesito tiempo (¡quién quiere dormir!) e Internet. Da vértigo pensar en los primeros pasos en Bosnia, aquel Sarajevo destruido de la primavera de 1993. Veinte años después, un horizonte nuevo: Guatemala.

Escribo este post rodeado de papeles que no puedo olvidar: billete, pasaporte, consejos varios, teléfonos de contacto… Llevo un libro de Goldman que me ayudará a entender. Hay tiempo; el vuelo es largo, larguísimo.

No me gusta preparar en exceso, documentarme a fondo. Creo que me quita la capacidad de sorpresa. Es como si me aprendiera el problema en casa y después saliera a la calle a confirmar lo aprendido. No importa lo que sé o lo que dejo de saber; solo importa escuchar a la gente que narra sus vidas. Esa inocencia aparente es la que da paso a lo inesperado, al verdadero reportaje. Es un trabajo hermoso este de salir a escuchar a los demás sin saber bien qué vas a descubrir.

No creo que escriba mucho en este blog ni en el otro en los próximos días. Necesito concentrar mi energía, las palabras y sensaciones en un único objetivo: lograr un texto que ayude a entender la vida de personas que lo pasan mal, a las que no les alcanza la justicia.

Ponferrada como síntoma

Los acosadores de las Nevenka Fernández siguen pululando: dan lecciones, niegan los hechos juzgados, ponen y quitan alcaldes. Es un síntoma de lo que no va bien. El PSOE de Rubalcaba acepta una componenda con Ismael Álvarez, condenado por aquel abuso, para situar de alcalde de Ponferrada a un tal Samuel Folgueral. Ante la escandalera mediática, el secretario general de los socialistas se pone farruco y ordena la dimisión del recién elegido: “Dimites o te vas”.

Folgueral, que debe tener un gran sentido de lo que es el servicio a los ciudadanos, se va; pero se marcha del PSOE, no de la alcaldía, del chollete. Con él, todos los concejales rubalcabianos. Otro síntoma de lo que no va bien.

Esto sí es antipolítica.

A Rubalcaba le falta lo mismo que le falta al alcalde de Ponferrada: capacidad de servicio, vergüenza. Tal vez le falte también inteligencia y humildad; claridad mental para saber que es un estorbo, que bloquea cualquier renovación en su partido, tan necesaria y urgente en las personas, las formas y las ideas. Irse sería un acto de valentía política; convocar un congreso extraordinario y hacer como el Papa, retirarse a Castelgandolfo, o más lejos, para meditar y rezar por los muchos pecados que ha cometido y ayudado a cometer.

Rubalcaba es como Tarcisio Bertone, Curia pura y dura.

Paperman Qué relato más hermoso

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