No hubiera sacado la tarjeta roja a Nani; era naranja. Es cierto que esa jugada cambió el partido como es cierto que el acoquinamiento súbito del Manchester, que se echó atrás durante veinte minutos, ayudó mucho a ese cambio de rumbo. Después del 1-2 se vio que con diez jugadores podían ser sumamente peligrosos. Fue mejor el equipo de Ferguson en Old Trafford; fue peor en el Bernabéu. Una eliminatoria muy igualada que muestra las carencias de un Real Madrid que no sabe tener el balón ni atacar a las defensas organizadas y estáticas. Mourinho tuvo mucha suerte y nosotros con él.
La culpa de la roja la tiene Nani, que teatralizó tanto la patada que llevó al árbitro a pensar que esta había sido intencionada, una agresión. Es posible que si se hubiera levantado enseguida, acercado a Arbeloa y explicado que no vio al jugador el árbitro habría sacado la amarilla. Tiene razón Mourinho: pasó lo mismo con Pepe en el Nou Camp en un partido en el que el Real Madrid parecía mejor, capaz de pasar. Solo una hay una diferencia: Pepe no tocó a Alves. Hizo una entrada peligrosa, amarilla, pero sin contacto. Fue el teatro de Alves lo que expulsó a Pepe. Esta vez el árbitro castigó el teatro. Justicia poética.
Un amigo del Pinar de Chamartín que conocía mi decisión de ser periodista me preguntó un día: “¿Cómo te imaginas de mayor?”. Le respondí sin pensar demasiado: “En un trabajo que no me obligue a vivir en un sitio”. Debíamos tener 18 años. A esa edad, mayor eran los 45, los 50.
Lo he conseguido a los 58. Con ayuda, debo reconocerlo: si no me empujan del tren no me hubiera atrevido a saltar en marcha. El tiempo, los sueldos seguros, la costumbre, las rutinas, nos hacen conservadores, conformistas, miedosos.
Tras unos meses de recomposición y vagueo he recordado aquella conversación. Sé que esa libertad es lo más preciado, lo mejor de un freelance: decidir qué hago, dónde viajo -porque viajaré y bien pronto-, desde donde escribo. No hay una exigencia de oficina, de horario, ni jefes que se niegan a cambiar un cierre, ni turnos de libranza. No hay nada, todo es un libro en blanco, una oportunidad diaria de escribirlo.
Pierdo la pertenencia al grupo, los domingos en la redacción con el fútbol en las televisiones, los gritos. Pierdo detalles, pero los amigos siguen.
Reordeno mi trabajo, los blogs.
Mantendré la web. Así tiene que ser después del excelente trabajo de diseño de Miki Petrovic. ¡Y la pasta que me costó! Es broma: fue un precio de amigo.
Voy a escribir una columna dominical en la sección internacional de El Periódico (edición de papel) y un texto semanal con sus links, vídeos y demás herramientas de Internet en la web de InfoLibre (que nace esta semana; un nuevo medio, una ilusión). Creo que mi actividad de internacionalista quedará colmada. No quiero gastarme; necesito mantenerme fresco. De momento no habrá blog de temas internacionales.
No voy a matar estefuertenoserinde.com, que es una declaración permanente de principios. Lo reconvertiré en una bitácora sencilla: colgaré fotos tomadas con el iPhone, vídeos ajenos y quizá algún material periodístico propio que no encuentre acomodo. Será diferente, más personal.
Mantengo En la boca del lobo en su formato y contenidos actuales.
Sigo en Jot Down; me gusta su frescura, pero vamos a ser más ambiciosos. Ya contaremos los detalles más adelante. Sigo en la SER, en A vivir que son dos días, mientras Javier del Pino y la casa quieran. Me cuesta un buen madrugón cada domingo, pero merece la pena; es un tiempo estupendo de radio con un equipo de primera. ¡Y a los oyentes les gusta! Pero tendré que mejorar las selecciones musicales.
Dedicaré una parte central del día, la primera, a escribir una novela que lleva atrancada desde Roma. No dará dinero, pero me dará perspectiva. Tengo 58 años, la soñada libertad geográfica, una vida que seguir viviendo y mucho que aprender.
Me gusta esta música para cuando se levante el telón este lunes. Empieza el segundo acto.
Hoy se marcha el Papa Benedicto XVI del trono petrino, y lo hace de blanco, como debe ser y más ahora que se multiplican los problemas en Can Barça. Se marcha a una jubilación merecida tras una larga vida de azote de la disidencia, de una teología de la liberación que liberaría a la iglesia de tantas contradicciones y pecados. Se va un hombre cansado con el que simpatizo de alguna manera, a quien reconozco inteligencia y quizá honradez. Se va un hombre que ha pisado poco mundo, que vive en los libros y en un pasado que tampoco regresará para la Iglesia Católica y Romana. Queda la nave en manos de un Bertone de mirada esquiva, torva, que más que cardenal parece el antiCristo.
Un día después, mañana, el aquí presente se dará de alta como emprendedor en esta España averiada y corrupta. No es por darle una alegría estadística a Rajoy, es para poder nadar, respirar.
Un partido de izquierdas que predica valores universales, derechos humanos, igualdad, fraternidad y libertad, que es internacionalista, nunca puede ser nacionalista, se llame PSC o Iniciativa. Cuando uno pierde lo que es, la esencia, el norte de lo que defiende, cuando uno se contagia de la moda o busca el rédito electoral en el disfraz, en la simulación, pasa a la nada, a la irrelevancia social.
Si el PSOE busca regeneración necesitará refrescar ideas en los vientos de la calle, cambiar de liderazgo, tener paciencia y humildad y recordar qué defiende.
PD Nieva en Madrid. Son copos pequeños que luchan por cuajar sobre los tejados. La nieve arranca sonrisas. Huele a infancia.
PD2 El viernes anunciaré novedades y reorganizaciones en la web.