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Madrid2020, la madre de todas las cortinas de humo

A mi yo emocional le encantaría un Madrid olímpico. Sería un impulso para este país desmoralizado, una inyección colectiva de autoestima. Hemos pasado en pocos años de reyes del mambo (endeudado) a un lodazal de mierda, un balanceo muy español. Para salir de la crisis tendríamos que volver a creer en nosotros, algo complicado en las actuales circunstancias político-económicas.

Los JJOO no son una varita mágica. No provocan súbitos cambios estructurales ni milagros por muy mariano que sea Rajoy. Los Juegos son a menudo tan deficitarios que dejan a la ciudad afectada tiritando en deudas. La mayoría paga, una minoría se lucra. En este aspecto ya somos reolímpicos.

Es un contrasentido aspirar a los Juegos y recortar las ayudas a los deportistas (las medallas no caen del guindo, señor De Guindos), por no hablar de lo otro, de la salvaje amputación de la Educación, la Sanidad, la Investigación y ¡del futuro!

Dicen que Madrid 2020 creará miles de puestos de trabajo. ¿Serán temporales y con contratos basura? Si cae el gordo, Madrid 2020 será la madre de todas las cortinas de humo: dejaríamos de hablar de Gibraltar, de Bárcenas, de la crisis, del paro, de Özil…

Cuando escucho el inglés macarrónico de Ana Botella y del presidente del COE, que lleva un tiempo viajando a cuerpo de rey a costa del cuento olímpico, siento vergüenza. No ya por sus limitaciones sino por la escenificación de nuestras miserias, de nuestra incompetencia. Debimos mostrar lo mejor que tenemos, no expulsar el talento, forzarlo a emigrar.

Mi yo racional me blande la foto de esa España mísera que hemos exportado a Buenos Aires: la caspa tardofranquista que no deja de engordar en número y memez. Si un descenso de 31 parados en el mes de agosto ha desatado una campaña mediática sobre el final de la crisis, la prensa adicta y sus televisiones afines, no repararán en bombos y platillos sobre la providencialidad de Mariano. Solo con pensar en Marhuenda de cuerpo gozoso, orgásmico, en todas las cadenas me dan pampurrias.

El yo racional rechaza Madrid 2020. Exige la devolución de mis derechos sociales incautados. Quiere más democracia y mucha transparencia. Mi yo racional piensa en los 40.000 millones de euros que devora al año la corrupción generalizada, la de todos, que aquí no se salva ni dios. Esa es la cantidad sustraída al talento, al mérito, a la capacidad de trabajo. No habrá JJOO que cambien una situación enquistada. La solución depende de los ciudadanos, no de los aros olímpicos.

Creo que ganará Estambul, el menos favorito según nuestra propaganda nacional. Sería el primer país musulmán en celebrarlas, un guiño a millones de personas. Un impulso al islam moderado turco, pese a sus cosas, que respeta el juego democrático frente al islam integrista que no tiene nada que envidiar a la Inquisición y otros integrismo más próximos. Estambul es una ciudad mágica. De las que tienen música interior. Está el Bósforo, el mar y una cierta decadencia que es pura literatura.

Feliz sábado de espera.

Ser extranjero en España

Me gusta Italo Calvino. Releo una y otra vez sus ciudades invisibles, uno de mis libros de cabecera. El escritor dijo que la felicidad consitía en encontrar el país donde mejor se podía vivir como extranjero. Es posible que desde ese punto de vista España no esté tan mal. Lo grave es ser de aquí, participar cada día en el ruido ambiental, en esta insoportable desidia y mediocridad de la que ya no sé si soy víctima o contaminante, padecer a este Gobierno, su grisura insoportable. Me cuesta respirar en este tardofranquismo ideológico, en esta lobotomía intelectual.

La puesta en escena de Madrid2020 en Buenos Aires, en una rueda de prensa repleta de periodistas extranjeros, es decir de generadores de opinión y votos, fue bochornosa. El Intermedio recogió los momentos más delirantes de Ana Botella y del presidente del COE, Alejandro Blanco (los puedes ver aquí, en las secciones cuatro y cinco). Ya no es el #NotListenTheAsk de Blanco, es la penuria moral que exhiben, la desvergüeza sin límites en la ignorancia, algo solo al alcance de los más estúpidos.

La rueda de prensa es la metáfora precisa de esta España rancia, meapilas, gallardoniana y simplona, que recorta en Educación, Sanidad y en I+D, que invierte en el Valle de sus Caídos. Y en propaganda televisada: vender hoy que Obama apoya la recuperación económica de España. ¿Qué va a hacer, criticarla? Es el Mantra: todo va bien, desciende el paro (31 personas), la crisis queda atrás, este Gobierno es cojonudo, no lo vamos a estropear por unos sobrecitos de nada. En medio del optimismo anticipado deberíamos hablar del precio que se está pagando y de quién lo está pagando.

Ser extranjero en España te libra del peso de la ausencia de memoria histórica, de la inmoralidad del silencio y de la injusticia, de la corrupción rampante y de una oposición patética con sus ERES y sus estares. Un guiri se limita a lo excelso: comida, sol y gentes amables en un país con una enorme diversidad cultural que aún no ha resuelto, después de 500 años, si la multiculturidad y el multilingüismo es un beneficio o un problema.

Feliz viernes

Özilada en Madrid

Lo siento: fútbol otra vez. Como estoy en tránsito hacia un exilio interior me distraigo con las pelotas (perdón). Cada año millones de personas arrancan septiembre henchidas de ilusión: sueñan con los triunfos de su equipo, los títulos, los descalabros del rival. Soy una de ellas (ma non troppo). El hincha es el único animal capaz de tropezar cada temporada en la misma piedra. Así ando, trompiconeando desde que echaron a Vicente del Bosque. No era moderno, parecía un personaje de El Greco. ¡Qué ojo clínico el de los echadores!

La salida de Mesut Özil del Real Madrid es un disparate deportivo similar al de Vicente. El clima es el mismo. Falta planificación, sobra teatro, eso que Mourinho llama “política”: el arte de aparentar eficacia. Pagar millonadas con dinero ajeno por jugadores de talento reconocido no te convierte en un lince ni en un gran negociador. El talento es descubrir a Raphäel Varane antes de que lo sepa todo el mundo. Gracias Zidane.

Özil es el mejor asistente que ha tenido Ronaldo en su carrera: 27 pases del gol, muy por encima de Benzema (otro cuestionado), que ha dado 17, y del gran Giggs del Man United, con 16. Özil pertenece a la estirpe de los jugadores invisibles; parece que no están y surgen para trazar la línea imposible.

Marca publica hoy un texto sin firma con las claves de la salida del jugador: toda la culpa es de Mustafá, el padre-agente, pesetero (¿eurero?) y ambicioso que le ha comido el coco a su hijo. El hecho de que no tenga autor reconocido suena a contracampaña. El Marca siempre ha sido muy próximo a Florentino: su ariete mediático contra Pellegrini.

El As, en cambio, está de uñas con el presidente. Su director Alfredo Relaño, uno de los periodistas deportivos que más me gustan, da pávulo a un rumor: la supuesta oferta de 40 millones por Khedira, algo que sin duda procede de su agente, una fuente interesada. La prensa deportiva española es campo abonado para los tejemanejes de agentes, intermediadios y chuflaflautas. Dices “mu” y sale una vaca.

El Madrid necesitaba vender para compensar el gasto de Bale. Las salidas anteriores -Higuaín, Callejón, Albiol, etc- eran para hacer caja y fichar a los Illara, Isco y compañía. Dicen que el Madrid ha pagado cash el traspaso de Bale, sin pedir un crédito. No sé si es verdad. El Madrid debe 600 milllones de euros y los bancos de ya no sueltan a no ser que seas muy, muy amigo. Flo lo es.

Solo había tres ventas millonarias posibles: Di María, Özil y Benzema. El rosarino se ha comido el césped en cada minuto que ha jugado. Una cuestión de carácter y hambre deportiva. Mientras, Özil erraba meditabundo asustado por gigantes que eran molinos, ahogado en un vaso de agua. Confió más en su padre que en su talento, que es mucho. Llega al Arsenal, donde será el rey, la cabeza de ratón, ganará más pero no conseguirá un solo título. Son opciones vitales. La vesión del Marca no parece tan exagerada.

Benzemá, que es buenísimo pero abúlico, tiene un año. Si no mejora en actitud, vendrá Falcao o Luis Suárez. Prefiero al uruguayo. Es un hijo de puta que todos quieren en su equipo, no enfrente porque muerde. Vender a Karim era imposible porque no había tiempo de buscarle un sustituto. Puede ser el año de Jesé, un talento caterano que debe crecer; su objetivo es el 9.

El equipo tiene soluciones al vacío creado por la salida de Özil: Isco, Bale, Modric, Jesé. Di Maria aporta equilibrio y si además de correr mucho con el balón en los pies fuera capaz de pensar un poco daría un salto a estrella. Es el papel del entrenador sacar lo mejor de sus jugadores, enseñar la pausa.

Bale es fantástico por juego, carácter, humildad y goles. Zidane, que de esto sabe bastante, le atribuye una virtud poco común: ser regularmente muy bueno. En el Madrid la tiene Cristiano; en el Barça, Messi.

Un secreto: soy de los que quieren los JJOO de 2020 y de los que se arrepentirán al instante, cuando vean llorar a Ana Botella o tictactear a Rajoy. Buen día

Where are you going to bomb, Mister Obama

Este tuit ha corrido hoy por las redes sociales: “Whatsup urgente a Obama desde España: “Dear Obama, remember Soria is not #Syria, please check it before bombing”. Algunos retuits pedían diferenciar la provincia española, que sin duda debemos preservar, del ministro de Industria, que sería en este caso un daño colateral. La libertad, como bien sabe el ministro, exige sacrificios. Por Internet corre un humor sabio.

Según avanza la noche me parece que deberíamos mandar un segundo Whatsup urgente a la Casa Blanca, por asegurarnos. Esta podría ser la redacción. Se admiten sugerencias y enmiendas.

“Dear Obama: Do not worry if Congress don’t allow you to bomb Syria. If you need to bomb something, here in Spain we have plenty of soft targets: airports without planes, corrupt bankers, politicians, computers with and with out hard disk, empty houses, secret accounts and thousands of liars…”.

El humo no nos deja ver a los pirómanos

Hay algo que olvidan los defensores del cobro de sobresueldos en sobre, los tertulianos palmeros que los minimizan, los que sostienen que se trata de un delito contra la Hacienda pública ya prescrito. Olvidamos lo esencial: ese dinero está manchado, procede de la corrupción, de empresarios que pagan comisiones de cientos de miles de euros para lograr sus objetivos, conseguir licencias que generan beneficios millonarios. Todo presuntamente, claro.

Se trata de un delito gravísimo; no debería prescribir nunca. Los tejemanejes encarecen las obras públicas, afectan al déficit y tienen un efecto directo en nuestras vidas, en nuestros bolsillos. La corrupción impide que este país funcione. Un estudio de la Universidad de las Palmas cifra su coste en 40.000 millones de euros al año. ¡Al año! Suficiente para no recortar en Educación y Sanidad, en becas, ayudas a la dependencia, pensiones, invertir en investigación.

La misma corrupción que nos cuesta tantos miles de millones genera un clima viciado, en el que es imposible el despegue de miles de emprendedores, de jóvenes con ideas pero sin dinero, que carecen de bancos o empresarios avispados, y de algo tan básico como la igualdad de oportunidades. Una parte vital del Estado no funciona si no hay mordida.

La corrupción, el saqueo, la mentira como arma política, el florianismo, crece y se desarrolla gracias a nuestro silencio cómplice. Resulta incomprensible que no exista una reacción social, un ¡basta ya! Sucede también en Italia y en Grecia.

El sistema se nutre de la corrupción de las ideas y de la amoralidad ambiente, de la participación, más o menos modesta, de millones de ciudadanos que sustituyen los sobres por el aparcamiento en doble fila, trampear en las cuentas, saltarse las colas, engañar a Hacienda, mear en las esquinas o vocear por la calle a las tres de la mañana. Somos víctimas y contaminadores de corrupción.

Es urgente una revolución ética. ¿Quién la va a hacer? ¿Los corruptos? ¿Quién va a aprobar una verdadera Ley de Transparencia? ¿La casta que se lucra de nuestro silencio y de nuestra estupidez?

Si miras a Catalunya ves a partidos políticos manchados de mierda (presunta, no lo olvidemos) que corren hacia la independencia. Además de convicciones, que las habrá, está el sueño húmedo de escapar de esa basura, de imponer un borrón y cuenta nueva. Es como si el problema esencial fuese el nombre de la mierda.

Si miras a la Comunidad de Valencia, además de lo que ya sabemos, ves a jóvenes de un partido político, que al parecer no ha hecho la transición, celebrar sus alegrías rodeados de símbolos franquistas, los de su ídolo ideológico.

Si miras a Andalucía ves a un presidente que escapa al Senado para protegerse de una jueza tenaz, que sitúa en su puesto a una mujer sin otro mérito que el de ser una de ellos, aparato puro, parte del problema, y no esperanza aunque ahora se le llene la boca con su intransigencia frente a la corrupción.

Si miras a la UGT de Andalucía, a sus cuentas en las que confunde lo privado con lo público, la farra con la lucha, sientes asco. Si miras…

¡Tenemos que mirar tanto!: señalar a los corruptos, escrachearles a diario. También debemos divulgar los nombres y apellidos de los que aún creen en la cosa pública, de los funcionarios honestos, sean políticos o no, de los alcaldes y concejales, de los diputados y senadores, que los hay; todos aquellos que se mantienen incorruptibles y empeñados en cumplir con su trabajo. Un trabajo sencillo: re-pre-sen-tar-nos.

Pues eso, feliz curso 2013-2014.

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