Madrid2020, la madre de todas las cortinas de humo
Friday, 6 de September de 2013 por Ramón
A mi yo emocional le encantaría un Madrid olímpico. Sería un impulso para este país desmoralizado, una inyección colectiva de autoestima. Hemos pasado en pocos años de reyes del mambo (endeudado) a un lodazal de mierda, un balanceo muy español. Para salir de la crisis tendríamos que volver a creer en nosotros, algo complicado en las actuales circunstancias político-económicas.
Los JJOO no son una varita mágica. No provocan súbitos cambios estructurales ni milagros por muy mariano que sea Rajoy. Los Juegos son a menudo tan deficitarios que dejan a la ciudad afectada tiritando en deudas. La mayoría paga, una minoría se lucra. En este aspecto ya somos reolímpicos.
Es un contrasentido aspirar a los Juegos y recortar las ayudas a los deportistas (las medallas no caen del guindo, señor De Guindos), por no hablar de lo otro, de la salvaje amputación de la Educación, la Sanidad, la Investigación y ¡del futuro!
Dicen que Madrid 2020 creará miles de puestos de trabajo. ¿Serán temporales y con contratos basura? Si cae el gordo, Madrid 2020 será la madre de todas las cortinas de humo: dejaríamos de hablar de Gibraltar, de Bárcenas, de la crisis, del paro, de Özil…
Cuando escucho el inglés macarrónico de Ana Botella y del presidente del COE, que lleva un tiempo viajando a cuerpo de rey a costa del cuento olímpico, siento vergüenza. No ya por sus limitaciones sino por la escenificación de nuestras miserias, de nuestra incompetencia. Debimos mostrar lo mejor que tenemos, no expulsar el talento, forzarlo a emigrar.
Mi yo racional me blande la foto de esa España mísera que hemos exportado a Buenos Aires: la caspa tardofranquista que no deja de engordar en número y memez. Si un descenso de 31 parados en el mes de agosto ha desatado una campaña mediática sobre el final de la crisis, la prensa adicta y sus televisiones afines, no repararán en bombos y platillos sobre la providencialidad de Mariano. Solo con pensar en Marhuenda de cuerpo gozoso, orgásmico, en todas las cadenas me dan pampurrias.
El yo racional rechaza Madrid 2020. Exige la devolución de mis derechos sociales incautados. Quiere más democracia y mucha transparencia. Mi yo racional piensa en los 40.000 millones de euros que devora al año la corrupción generalizada, la de todos, que aquí no se salva ni dios. Esa es la cantidad sustraída al talento, al mérito, a la capacidad de trabajo. No habrá JJOO que cambien una situación enquistada. La solución depende de los ciudadanos, no de los aros olímpicos.
Creo que ganará Estambul, el menos favorito según nuestra propaganda nacional. Sería el primer país musulmán en celebrarlas, un guiño a millones de personas. Un impulso al islam moderado turco, pese a sus cosas, que respeta el juego democrático frente al islam integrista que no tiene nada que envidiar a la Inquisición y otros integrismo más próximos. Estambul es una ciudad mágica. De las que tienen música interior. Está el Bósforo, el mar y una cierta decadencia que es pura literatura.
Feliz sábado de espera.