¿Qué necesita un joven periodista para ser periodista?
Monday, 13 de January de 2014 por Ramón
Muchos estudiantes y jóvenes periodistas acuden a los veteranos de la profesión en busca de esperanza, de aliento. Necesitan convencerse de que sus estudios y su vocación no son un error. Están hartos de pesimismo ambiental, de profesores fracasados que les auguran fracaso, que de todo hay.
Se acercan más a los viejos descabalgados en algún rodeo porque tenemos más tiempo y porque les debemos parecer colegas en la desgracia. Somos, de alguna manera, sobrevivientes, que no zombis. Sobrevivir da mucho prestigio. Ahora es posible gracias a Internet.
Trato de infundirles ilusión, porque la tengo. Creo que lo bueno está por llegar. El negocio de contar lo que sucede de una manera honesta y veraz, independiente, con rigor y pasión, vuelve a esta poco a poco en manos de los periodistas debido a las nuevas tecnologías.
Estoy convencido de que esos jóvenes tienen que viajar, crear webs, medios, ser inventores. Es mejor trabajar gratis para uno que para los medios vampiros que pueblan el firmamento digital. Es mejor fracasar en lo propio que enfrentarse a 12 horas de cortar y pegar a cambio de un sueldo de mierda.
El otro día, una joven me dijo: “Tengo dos carreras, he vivido en Canadá y México y hablo tres idiomas”. Respondí con algo de cinismo: “Demasiados defectos”. A muchos medios no les importa el currículo, sino la obediencia sin límites, el stajanovismo silencioso. Muchos lectores no diferencian un refrito de un reportaje.
Me ha impactado esta conferencia de Angela Lee Duckworth en TED: da en la diana. Me lo he preguntado a menudo: ¿quiénes tienen más posibilidades de alcanzar sus sueños, de sentirse colmados, exitosos? Las buenas notas no son una garantía; tampoco la inteligencia superdotada ni un padre rico con enchufes, aunque esto último debe ayudar bastante si es que el beneficiario es capaz de soñar entre tanta abundancia ajena.
Lo que resulta esencial es el coraje, como dice Lee Duckworth, la capacidad de vivir la vida como un maratón, de no rendirse, de perseguir de una manera tozuda lo que deseamos conseguir hasta lograrlo. A las personas con ese coraje innato se las distingue fácil: están vivas, no viajan amarradas a un tiovivo. Estar vivo, sentirse vivo, es un privilegio que se alcanza desde la rebeldía.
Feliz semana.
