Escuchado hace años en una peluquería de la siempre sabia Triana, barrio de Sevilla que presume de ser ciudad. Un cliente llega a las tres de la tarde, en plena caló. El peluquero tras prepararle para el corte de pelo, pregunta: “¿Qué va a ser maestro: toros, fútbol o silencio?”. El tipo, cansado de tanta oficina, escogió silencio. Fue más que nada una renuncia: nunca sabrá si aquel hombre era riverista, currista o josétomasista; seguidor del Betis o del Sevilla. Hay silencios cómodos que te hacer perder una conversación, la posibilidad de una aventura. Este mundo nuestro se construye cada vez más de silencios y renuncias.
Un libro: Acabo de terminar Crónicas del linfoma de José Comas, editorial Rey Lear. Un jarro de fría para quienes creen que este mundo es eterno y que la enfermedad y la muerte solo afectan a los demás. Son misivas a los amigos, seis en forma de crónicas y nueve como carta, en las que Comas, con gran sentido del humor y a veces con un lenguaje políticamente incorrecto (que siempre es de agradecer), narra sus miedos y esperanzas con enorme entereza, lucidez y tranquilidad. Pepe Comas fue compañero de periódico durante años y de pupitre durante unos meses antes de que le destinaran a su último Berlín. Gracias a él y otro gran asturiano, Javier Bauluz, soy del Sporting (como segunda equipación)
Una película: Esta semana he visto dos francesas. La Clase, muy bien calificada en la lista de Metrópoli, que es una excelente guía cuando se tienen dudas. A diferencia de los críticos no me entusiasmó; me dejó la sensación de que es una historia vista y que me gustaron más las otras versiones. Es la típica película francesa que hay que ver y decir que te ha gustado para quedar bien en una reunión con intelectuales. La segunda (esta no hay que mencionarla en ese tipo de reuniones) es un pastelito: París, París, del mismo equipo de Los chicos del coro (Chrisrophe Barratier, etc). Me resultó más que entretenida. No llega a la anterior, pero sales con buen sabor. Buena elección para un día gris y triste. Extraordinaria la irrupción de la actrizNora Arnezeder.
Una canción: Para los tiempos que corren y los que van a correr: Working Class Hero, escrita por John Lennon y publicada en diciembre de 1970. Hay muchas versiones, pero he escogido esta de Marianne Faithfull, una mujer que además de Mike Jagger ha sobrevivido a todo tipo de drogas y alcohol. Una gran dama.
Estupendas definiciones del entrenador italiano Arrigo Sacchi del fútbol inglés, español e italiano. No trata de periodismo ni de política internacional, pero están llenas de la vida:
“Para los ingleses, el fútbol es un deporte con unas reglas que hay que respetar; para los españoles, un espectáculo, y para los italianos, una reivindicación social en la que hay que ganar como sea”.
El presidente del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, anda muy preocupado por la mala salud del sistema de la Seguridad Social. Según sus datos del mes de febrero, la situación es grave: el superávit no pasa de los 5.532 millones de euros, un 26,83% menos que en el mismo periodo del año anterior. Aunque sostiene el gobernador que su trabajo no es formular propuestas, sugiere -sólo como idea- alargar la edad de jubilación, como en Alemania (de 65 a 67 años). Esta modificación representaría, según declaró, “una fuerte reducción del gasto en pensiones”. (¿En qué curso se estudian las obviedades?).
Los políticos y los supuestos técnicos siempre buscan comparaciones con los países de nuestro entorno (frase hecha que aborrezco casi tanto como la del selectivo Ibex de la Bolsa de Madrid) para subir los impuestos, el precio de la luz o el del whisky, pongamos el caso. Jamás para equiparar pensiones o salarios.
Hay ocasiones en las que la inteligencia emocional pone en guardia al individuo receptor del mensaje mientras que la intelectual queda confundida ante el prestigio de quien habla, el boato de su cargo o el enredo que emplea en el manejo de las palabras y los números. Si algo de esto me sucedió con el señor gobernador, la presidenta de la Comunidad de Madrid, doña Esperanza Aguirre, acudió rauda al rescate con sus reflexiones. Calificó la idea de Fernández Ordóñez de “declaración extraordinariamente atinada” (quizá porque ella aspira a eternizarse en el cargo; en el que sea) y aprovechó para envidar a la mayor y hablar de un “un marco laboral obsoleto y franquista que nadie quiere cambiar”.
Es decir, despido libre (libre de muy liberal).
Quizá los periódicos tradicionales estemos en crisis porque en nuestras páginas salen demasiadas veces gentes como el gobernador y la presidenta y no personas que podrían servir de ejemplo práctico de las consecuencias de sus propuestas.
PD. Escuchado en un taxi de Madrid: “Tendremos obreros subidos a los andamios con 67 años. Tendremos camioneros y taxistas con esa edad por las carreteras y la calles y todo para que los ejecutivos de la banca puedan jubilarse a los 50”.