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Propuestas contra la molicie

Un libro: Tengo un gran amigo, Manuel Saco (ejerce de hermano mayor), que asegura que las erratas son las últimas en abandonar el barco. En los periódicos (en las televisiones y radios hay vídeos y cintas desternillantes) se cuentan decenas de historias divertidas sobre errores cotidianos y alguno histórico. Los avances en la tecnología no han mejorado el panorama, sino lo contrario. Son la excusa para suprimir a los correctores profesionales: gente sabia que nos ha salvado de más de una vergüenza. Tengo un libro estupendo muy recomendable: Vituperio (y algún elogio) de la errata. Es de José Esteban (Renacimiento) Un ejemplo cómico: “El arzobispo de Pamplona ordeñó ayer 30 nuevos sacerdotes”.

Una película: ¿Puedo recomendar ver otra vez Casablanca de Michael Curtiz con Humphrey Bogart e Ingrid Bergman? Obligatoria si no se ha visto. La otra noche, zapeando un poco aterricé en el canal de Esperanza Aguirre y me topé con las últimas escenas de esta película sublime. La habré visto en más de una veintena de ocasiones y me sigue emocionando el duelo de himnos en el café de Rick y que gane La Marsellesa. Pero hablaba de la última escena, de la última frase: “Louis, presiento que este es el comienzo de una gran amistad”.

Una canción: Cuando pienso en Antonio Vega se me aparece Enrique Urquijo, de Los Secretos, otro gran derrotado por las prisas de la vida que nos dejó joyas como esta. Componer es una forma de supervivencia. Me gusta especialmente Ojos de Gata entre otras muchas. Os recomiendo también la versión de Miguel Ríos. Estos versos son certeros: Pero cómo explicar / que me vuelvo vulgar / al bajarme de cada escenario:

Una sonrisa: Otro gran amigo, Guillermo Altares (ejerce de hermano menor), tiene predilección por los chistes de Chuck Norris. Es una desviación como otras muchas, pero ésta resulta especialmente divertida. El otro día se inventó varias frases atribuibles a Norris muy adecuadas para los tiempos que se viven en la profesión: “Chuck Norris trabaja en un diario y le han subido el sueldo”; “Chuck Norris escribe periódicos en papel de pergamino”; “Chuck Norris no conoce la crisis”, “Chuck Norris come tinta y noticias y caga periódicos” y la mejor: “Chuck Norris tiene 80 años trabaja en un diario y nadie tiene huevos para prejubilarle”.

Esta parodia de Muchachada Nui está a la altura de estas frases:

Una frase: “Mejor corto la pizza en cuatro pedazos porque no tengo tanta hambre como para comerme seis” (Yogi Berra).

Estar preso en Zimbabue

Estar preso en Zimbabue, un país arrasado por una hiperinflación del 79.600 millones por ciento (dejó de calcularse en noviembre de 2008 porque se duplica cada 24,7 horas), es una situación de alto riesgo. En el penal de máxima seguridad de Chikurbi, en Harare, han muerto desde mayo del año pasado 721 detenidos debido a la escasez de comida y al exceso de enfermedades. La media de fallecimientos en Chikurbi supera los 60 por mes entre una población reclusa de 1.300 presos, informa el diario The Standard.

La situación es tan grave que el nuevo Gobierno de unidad nacional, entre el partido de Robert Mugabe y la oposición democrática del primer ministro Morgan Tsvangirai, ha aprobado la construcción urgente de un cementerio que albergue a los muertos. Los cadáveres de Chikurbi, semidescompuestos, se agolpan en la morgue. Lo mismo sucede en la cárcel de Harare Central, según un informe del Comisionado de Prisiones, Paradzai Zimondi. Nadie pudo localizar sus familiares o éstos carecen de dinero para desplazarse y pagar un entierro.

Zimondi dibuja un panorama que parece arrancado de Papillón, la célebre novela de Henri Charrière: presos que se alimentan con harina en polvo mezclada con agua y 10 coles al día, que cazan ratas para conseguir carne y mejorar su posibilidad de supervivencia, pugnas por la comida en las que los más débiles son primeros en morir de hambre.

Más en Comer ratas para sobrevivir en Harare. Cientos de presos mueren de hambre y enfermedades en Zimbabue

Exclusiva

Woody Allen dice que el sexo sólo es sucio cuando se hace bien. Lo mismo suele ocurrir con el periodismo: sólo es sucio cuando se hace bien. Me refiero al Daily Telegraph y a su exclusiva sobre las fraudulentas notas de gastos que, durante muchos años, los parlamentarios británicos han colado al erario público. El asunto ha expuesto ante el electorado la catadura moral de sus representantes. Se trata, sin duda, del scoop del año.

Excelente investigación periodística? Nada de eso. Parece que un funcionario de Westminster, harto de tramitar infamias, grabó las notas de gastos y las puso en venta, a través de una empresa de seguridad. El bombazo fue ofrecido a varios periódicos, que no captaron la potencia del material u ofrecieron cantidades ridículas. El Telegraph se animó y puso sobre la mesa 300.000 libras: investigación concluida. Así han sido siempre las cosas. Las grandes exclusivas proceden de un funcionario despechado, como el Watergate, o de un funcionario despechado que busca dinero, como en este caso. ¿Creen ustedes que alguien con un material valioso en las manos lo regala porque sí? Ya hemos dicho en alguna otra ocasión que el periodismo de investigación pesca en agua sucia y se ve obligado a mancharse las manos: todo sea por el lector y por el negocio.

Más en Scoop, de Enric González

Comas

Ayer se celebró un homenaje a Pepe Comas en el Centro Asturiano de Madrid. He hablado varias veces de él en este blog. Es el autor de crónicas memorables durante más de 30 años de corresponsal y también de definiciones excelsas, como la del periodismo ratonero, la egoteca y la terapia ocupacional, que es aquella en la que el periodista dedica sus talentos a mantenerse en forma ante el desinterés ambiental. Se presentaba ayer la segunda edición de su libro Crónicas del linfoma, que no es un libro triste sobre la muerte, sino sobre la vida a la que la muerte da sentido. Lo dijo bien Guillermo Altares: “El cáncer mató a Comas, pero no lo derrotó”. Me gustó otra definición del redactor jefe de Babelia, quien comparó este oficio con la serie The Wire: los periodistas que compartimos pupitre, desgracias, vida y muerte somos, sobre todo, compañeros de patrulla.

Ésta es una de las esencias del periodismo de siempre: vigilar, molestar y realizar un trabajo ciudadano de estricto control de los poderes públicos y privados, tan dados al exceso. Me ha gustado también la intervención de Miguel Ángel Aguilar, que fue mi director en El Sol: “No hay que confundir la electricidad con sus derivados, como es la luz”. Se refería a Internet, una herramienta a menudo situada en contraposición al periodismo tradicional, que no del papel, sino al periodismo que molesta, el que se dirige a ciudadanos, no a consumidores, el que valora el peso ético y político de las noticias, no su espectacularidad. Ése es el periodismo de José Comas. Podrán matarlo la crisis y los máster del universo que pululan por el firmamento, pero nunca podrán derrotarlo.

El error Trillo

El País publica mañana una fotografía de Federico Trillo. Su rostro no miente, es un poema. Lo dice un amigo mío: “Se parece cada vez más a Gordon Brown”, el primer ministro británico que después de esperar toda la vida a la sombra de Tony Blair se quemó con el sol, con el Principio de Peter y la crisis. Nuestro Trillo no se quema porque jamás ha dejado la sombra del poder y sus beneficios judiciales. Tampoco dimite. Ni pide perdón. Ni hace acto de contrición ni propósito de enmienda (¿se decía así?). En su caso nos queda un consuelo: como miembro del Opus Dei se juega algo más que responsabilidades políticas, se juega el infierno. Debe tener serias dudas teológicas el tan Trillo cuando se muestra tan sobrado, tan por encima de todo, incluso de las convicciones que dice tener.

He encontrado esta pequeña joya. Es de Francisco Umbral.

Se tituló El error Trillo:

Don Federico Trillo ha dado pruebas de ser un político válido y que defiende con energía e inteligencia los legítimos intereses de su partido. El señor Trillo es un político joven y veloz que sin duda puede prestar grandes servicios al PP. Pero el señor Trillo es, en este momento, el hombre inadecuado en el sitio inadecuado.

Queremos decir que si hay en toda la democracia un cargo que exija independencia, libertad total y bien controlada, un estar por encima del bien y del mal, ese cargo es el de presidente del Parlamento. El presidente del Parlamento ha tenido su máxima expresión legal y profesional en don Félix Pons (enhorabuena, don Félix, con nuestro grato recuerdo). Incluso esa cosa de estatua impasible de la Isla de Pascua que tiene físicamente el señor Pons, contribuye a explicar bien lo que es un hombre de edificada madera de ley y de la Ley. A ese modelo/Isla de Pascua debiera atenerse siempre la elección de un presidente de las Cortes, por decir las cosas gráficamente, que ya los griegos se negaban a aceptar una idea que no se pudiera dibujar. Federico Trillo, miembro confeso del Opus Dei, lleva el signo tan grabado en el alma como una medalla cartaginesa. Sin duda que es un buen opusdeísta, quizá un modelo, mas por eso precisamente no puede ser el hombre exento, deshabitado, inteligencia pura, que se requiere para el cargo.

Más en El Mundo (27-03-1996)

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