Sarkozy y los errores en Ruanda
Monday, 1 de March de 2010 por Ramón
El presidente de Francia, Nicolas Sarkozy, se está especializando en visitas históricas, que tan buenos réditos informativos generan. A mediados de febrero estuvo tres horas y media en Puerto Príncipe y logró la proeza de no ver de cerca un solo pobre pese a que el 80% de la poblacion lo es de solemnidad. La semana pasada aterrizó Ruanda, el país de las mil colinas y del genocio de más de 800.000 tutsis y hutus moderados, para pedir perdón por los “errores políticos” y de “apreciación” cometidos por Francia y la comunidad internacional “que no lograron anticiparse y evitar este terrible crimen”.
Sarkozy es tan generoso con su país como selectivo en los recuerdos. Es cierto que la ceguera y el desinterés de la comunidad internacional en 1994 condujeron al asesinato lista y machete en mano de cientos de miles de civiles entre los meses de abril y junio. En el caso de Francia, no. El caso de Francia es, por decirlo elegantemente, otro. El Gobierno de François Mitterrand armó y asesoró a su aliado Juvénal Habyarimana durante mucho tiempo pese a la radicalización de su discurso en contra de la minoría tutsi (a los que llamaban despectivamente cucarachas), no intervino para impedir o detener la matanza y cuando todo estaba perdido para sus amigos se inventó la Operación Turquesa, presuntamente humanitaria, con la que sacó del país a los prohombres de su régimen aliado y a sus milicias interhamwes (los que matan juntos). Fue su respuesta al avance sobre Kigali y posterior conquista del poder del Frente Patriótico Ruandés, mayoritariamente tutsi, dirigido poe Paul Kagame, actual presidente de Ruanda.
Esa Operación ayudó a crear unos gigantescos campamentos de refugiados con más de dos millones de hutus que fueron sacados del país por las milicias (quien se negaba a huir era considerado protutsi) y colocados en Goma y Bukavu. En 1996, la nueva Ruanda de Kagame y sus aliados en Zaire (tutsis bayamulengues y otros) atacaron esos centros de refugiados para poner fin a la actividad interhamne en la frontera e iniciaron una revolución con Laurent Kabila al frente que en mayo de 1997 derrocó a Mobutu Sese Seko, el gran aliado de Francia. Un año después, Ruanda y Uganda, los patrocinadores de Kabila, descontentos con su política, decidieron reeplazarlo. El golpe de Estado tutsi de agosto de 1998 salió mal y degeneró en una guerra abierta en la fueron entrando y saliendo países: Angola, Namibia, Zimbabue, Burundi, Sudán, Chad, Repúblca de Congo… Desde entonces más de cuatro millones de personas han muerto por acción directa o indirecta de la guerra. No hay que imputárselos a Francia, desde luego; Kagame y otros tambien han hecho también un gran esfuerzo. Pero hablar sólo de “errores de apreciación” es, cuando menos, una broma de mal gusto.
Francia sostiene, o ha sostenido (¿será también un error de apreciación clarificado por la visita de Sarkozy?) que a Habyarimana lo mató la guerrilla de Kagame. No hay pruebas de ello, sólo las que maneja un juez francés adicto a las causas nacionales y al espectáculo, Jean-Louis Brugière. A Habyarimana lo mató el Poder Hutu, los nazis etnicistas de su grupo que lo consideraron un traidor por pactar por Kagame. Su asesinato fue la orden para la matanza. Francia ha llevado una política neocolonial en África tan indecente como la de EEUU en América Latina en los buenos (malos) tiempos de la Escuela de las Américas.
Una lectura para acompañar: Quiero informarles de que mañana seremos asesinados junto a nuestras familias (Destino) de Philip Gourevitch.