Feed
Posts
Comentarios

¡Florentino, recuerda a Del Bosque!

El Barça ganará la Liga. Es lo lógico si se mira la tabla y no se creen en los milagros, porque uno no debe hacer excepciones en esto del descreimiento divino ni en las causas más nobles. Aunque si existiera justicia poética debería producirse el Clementazo. ¡Qué gran titular! El destino ha querido que Javier Clemente, un tipo que odia al Real Madrid porque nunca lo llegó a entrenar, como era su sueño, se juegue en el Nou Camp la permanencia y que un empate salvador para su equipo, el Valladolid, regale el título al enemigo. Es casi imposible, pero el suspense se prolonga una semana más.

El Real Madrid no ganará (casi seguro) la Liga pero Manuel Pellegrini ha demostrado ser un gran entrenador: mantuvo el grupo en pos de un sueño, una quimera tras el 0-2 del Bernabeu, hasta el último minuto; ha conseguido jugar por primera vez en bastante tiempo como un equipo y con muchos buenos minutos. Pellegrini ha resuelto muy bien la situación de Raúl (nada fácil) y ha sacado un gran año a Guti. También ha domado a Sergio Ramos, quien ha hecho su mejor temporada en el Real Madrid. Él no decidió las bajas. Muchos goles y una gran defensa. Sólo se ha fallado en los dos partidos claves en el Bernabeu, contra el Lyon y el Barcelona, y parte de la culpa la tiene la directiva que generó una presión innecesaria en la Champions.

Pellegrini me recuerda a Vicente Del Bosque por su educación, capacidad y mando discreto. Es del mismo estilo de Luis Molowny y Miguel Muñoz, el tipo de entrenador que le va al Real Madrid. Al parecer no ganar un título le condenará. Florentino Pérez, el empresario acostumbrado a que los goles entren exactamente por el lugar decidido por sus ingenieros, como si fuese un puente, está a punto de repetir el mayor error de su primer mandato y prescindir del tipo tranquilo para dar el banquillo a un moderno, en este caso a un excelente entrenador un tanto maleducado que pasaría más tiempo en la grada que en el banquillo.

El chileno debería renovar un año sobre el año que le queda, como declaración de intenciones, y el club fichar los centrocampistas que se necesitan. José Antonio Camacho, un sabio en esto, dijo hace poco: “No son necesarios los mejores jugadores sino los adecuados”. El primer año de Florentino II se ha fichado muy bien. La clase media ha sido excelente: Alonso, Albiol y Arbeloa. Sólo queda completar la construcción del equipo y tener paciencia.

PD: ¡Animo Atlético! ¡Hoy es tu día!

Esos grandes ciclistas de la palabra

Acabada casi la campaña futbulera y en espera de nuevas órdenes y ocurrencias de ataque (grande García en este vídeo; muy recomendable), el presunto director de Marca se pasa al ciclismo gracias a que Veo7, perteneciente al grupo de El Mundo, Marca, Expansión, etc, ha logrado los derechos del Giro de Italia. Como señala el excelente blog de La libreta de Van Gaal, no contentos con el daño que ha hecho el dopaje al ciclismo, Veo7 tendrá como comentaristas al presunto Inda y al no menos presunto Mariano Rajoy.

Para que os vayáis acostumbrado al tonillo de los presuntos expertos cuelgo estos vídeos. El primero es muy divertido. Me queda la duda de si todo es un montaje o sólo la decoración de la botella. Si fuera cierto este Inda empezaría a caerme más simpático; al menos tendría coartada, como yo. Del otro sólo advertir que tiene un lenguaje corporal transparente: cuando miente mucho se le disparan los tics en los ojos. En este caso no se le ven ni falta que hace con las tonterías que dice.

Tres matrimonios en uno o menos

“Hay tres matrimonios [parejas] en la vida”, me dijo un amigo estadounidense hace 20 años: “El primero es por amor, el segundo es por interés y el tercero por compañía. Si tienes mucha suerte tendrás los tres con la misma persona”. No sé si será cierto porque nunca pasé de la primera pareja, y ahí insisto una y otra vez. Me gusta enamorarme, tengo pocos intereses económicos, más allá del deseo de éxito a la empresa en la que trabajo, y la compañía está asegurada y al por mayor en el asilo, donde pasaré unos buenos años junto a Bru Rovira, que ya se ha hecho con un mando a distancia multibandas, esencial para una vejez tranquila y sin programas basura.

La vida es aprender de los errores, y yo acumulo tantos en este terreno que el aprendizaje lleva más tiempo del previsto. El enamoramiento se acaba; estar enamorado es una enfermedad, un desequilibrio químico muy agradable y pasajero que le sustituye un estado de amor mucho más sólido -maduro, es cierto- en el que una pareja puede alcanzar el bienestar mutuo y ser feliz. Las personas no son cosas, sino seres vivos que sienten y se modifican y es en ese avanzar donde se producen los desajustes, cuando uno avanza hacia el este, pongamos por caso, y otro al oeste. Es necesario una sincronización constante de los relojes vitales. Se llama complicidad y yo la he tenido.

Nos educan en roles equivocados: hombre = máster del universo o similar; mujer = dependiente, príncipe azul y esas tonterías. El progreso es además de inventar el horno microondas, modificar esa sandez. Las parejas que se forman entre dos personas que aspirar a triunfar en su profesión son complejas. Conozco a muchas en las que él o ella han aceptado un papel secundario (temporal o no). Cuando se produce la competencia, un pecado de juventud, afecta a la estabilidad de la pareja. En las relaciones en las que ella es la parte subalterna la situación es peor e injusta. Supongo que el éxito se logra con mucho respeto y amor, por supuesto, porque el amor es la esencia del respeto. Nunca he tenido este problema con mis parejas. Fuimos un equipo mientras duró.

En mi caso no he sabido encontrar las herramientas adecuadas para navegar y mantener un rumbo común pese a las excelentes oportunidades (personas) que he tenido (coincidido) . Sé que la culpa es mía, de mis averías. Todos estamos un poco averiados y ése que grita “¡yo no!” es el peor porque ni siquiera lo sabe. Sincronizar las averías es otra tarea esencial para lograr el éxito.

De los anteriores post se podría desprender que no creo en el amor, que estoy incapacitado para sentirlo o darlo. Hay amigas que opinas que lo estoy. No estoy de acuerdo, creo tanto en él que es el motor de casi todo, de mi trabajo, por ejemplo, de mi respeto al Otro, de mis peleas con mis jefes (amores imposibles), etcétera. Trato de aprender en y con cada persona y estoy seguro de que iré mejorando con (mucha) paciencia, dedicación y lo que es esencial más allá del talento, la suerte, la maldita suerte. Es decir: la perfecta combinación de persona, momento vital y lugar.

Como dijo Galileo Galilei ante el cardenal Berlamino: “Y sin embargo se mueve”. Espero que sí.

La devastadora monotonía

Cada día debería ser una lucha contra la devastadora monotonía. El problema es que a los humanos nos gusta la reiteración, las costumbres, el piloto automático, el no pensar demasiado demasiadas cosas para sobrevivir más o menos seguros en un mundo cada vez más inseguro. En esa repetición nos sentimos cómodos, más  o menos felices y protegidos, como si aún permaneciésemos en el vientre materno rodeados de líquido y seguridad.

El conflicto surge cuando se suman dos seres humanos más o menos monótonos con el objetivo de vivir un etapa (o dos) en pareja. Es necesario un esfuerzo de tolerancia e imaginación para que sumando esas dos costumbres monótonas pueda surgir un espacio nuevo que, tras los primeros entusiasmos, fiebres, aquí te pillo y aquí nos los hacemos, genere una nueva monotonía propia y compartida, que no duplicada.

Cuando el chicle pierde el sabor -¿dos, cinco, siete, diez, veinte años?- y desaparecen lo inesperado, la sorpresa, la idea traviesa o loca en cualquiera de sus formas, desde una escapada a cenar, un fin de semana donde sea o un revolcón en un sitio prohibido… la monotonía más que un salvavidas se transforma en una cárcel.

Escribo más o menos de oídas porque tiendo a la no convivencia por múltiples razones, a menudo ajenas (como que me faltaba durante años ascensor en un piso quinto con 114 escalones de escalera) y que no vienen al caso. Pero incluso en ese modelo de no conviviencia, que tanto éxito tuvo con Jean-Paul Sartre y Simone de Beauvoir, la monotonía puede generar molicie y destruir todo. No sé cómo se combate ni como se evita. Quizá la fórmula más extendida, que fue protagonista de un post anterior, sea la aceptación, el acomodarse aburridamente al aburrimiento vital, no esperar gran cosa y dejarse llevar, o buscar a sorpresa fuera de la pareja. En este caso lo honesto es reglas claras e iguales para los dos. A algunas personas les funciona.

Yo también me aburro con bastante frecuencia y eso que tengo suerte y un trabajo cambiante, imprevisible y en muchos sentidos divertido, entiendase por divertido satisfactorio. Pero hay días en los que uno pisa la calle y se da cuenta de que los colores han desaparecido de los coches, de las fachadas, de los escaparates, de la gente. Esos días son los más aburridos y en ellos uno debe entrar en la tienda de su imaginación y empezar a pintarlos con colores viejos, de recuerdos. Es lo que se llama interiorizacion, mundo interior o personal, espacio vital. Que te lo respeten y fomenten es el primer paso para escapar de la plácida  monotonía como forma de vida y muerte. No es fácil.

¿Amor? Todos lo buscamos y encontramos.

No existen las relaciones perfectas, que una mujer o un hombre puedan dar a otr@ una felicidad completa durante toda la vida. Es imposible estar enamorado siempre de la misma persona. Es una cuestión química. Las relaciones que permanecen se basan en la renuncia: dos personas que aceptan una felicidad parcial, suficiente y satisfactoria para ambos. Al parecer esa capacidad de dejar aspirar a todo es un síntoma de madurez.

Otros, entre los que me encuentro, necesitan de la sensación, o la esperanza inmadura, de esa totalidad y son incapaces de quedarse mucho tiempo en la misma relación. Nunca me falló la otra persona; a veces fue el momento; otras, el lugar; y casi siempre yo. Los miembros de este grupo nos vamos dado golpes de un lado a otro, acumulando heridas, memorias y satisfacciones.

Los prefiero, quizá porque son los míos, a la extendida variedad de los primeros, seres socialmente considerados madur@s que picotean fuera de sus parejas sin conocimiento de la otra parte buscando en la multiplicidad la redondez que parecían despreciar. Éstos me parecen inmorales por la trampa.

En estos casos lo que impulsa a la renuncia aparente no es el amor maduro, sino una empresa económica a pleno rendimiento en que se ha convertido la pareja después de unos cuantos años de convivencia, es decir: una fórmula más o menos tolerable que permite un mejor nivel de vida a todos sus miembros. A la gente que se ha educado en tribus le resulta más fácil resistir un ambiente lleno de hijos, suegros, primos de no sé quién, pelmas y salidas en comandita.

Los que abandonamos la tribu nos cuesta mucho sobrevivir en grupo. Necesito un espacio personal para respirar y en la defensa preventiva de ese espacio estropeo muchas relaciones. Ese ejercicio de individualidad radical, esa necesidad de interiorización me empuja a menudo a hacer cosas raras. La última es comer solo cuando hay opciones espléndidas para almorzar con compañeros del periódico. Una amiga principal me dijo no hace tanto: “Soy tu contacto con la realidad”.

No quiero renunciar a nada. Creo que la vida es la exigencia de vivirla con pasión, aunque duela, una suma de muchas cosas y son esas sumas, y no una resta concreta, reiterada o interesada, lo que genera una verdadera relación completa. No es una relación con una sola persona, sino con muchas, y no hablo sólo de picoteos sexuales o de multiplicidad de relaciones, hablo de seres humanos que dan y reciben sin importar que estén vivos o muertos. El precio de tanta ambición suele ser la soledad. A veces es hermosa: otras, no tanto.

Pablo Milanés. No es el mejor sonido, pero la emoción que genera es la misma.

PD. El debate provocado por el anterior post ha sido magnífico. Gracias. Y buenísimo el vídeo propuesto por José, en el que se demuestra que el macho tiende al fracaso no importa lo bien que baile. La llave siempre la tiene ella, sea mujer o pájaro. Lo cuelgo aquí para los que no lo hayan visto. Me gustaría vivir (aunque sea por unos días) en un mundo en el que ellas sean los pavos reales. ¿Será machista tener estos pensamientos tan divertidos?

« Newer Posts - Older Posts »