Madrid no es Europa: faltan las grandes nevadas. Dicen que algo caerá esta noche, un par de centímetros, una pedrea, una nadería, quizá nada. La nieve es mi infancia, mi primera nieve recién aterrizado de Venezuela aun caliente de tanto trópico. A todos nos gusta ver nevar, excepto a los que padecen su abundancia. En ellos la nieve no es un acontecimiento sino una perturbación. Nos encanta lo excepcional, aquello de lo que carecemos. Somos Baudelaires que desean estar donde no están. Miro por la ventana en busca de copos voladores. Caen tan separados que parece de nevadas diferentes perdidos por el viento.
Rachea un aire gélido, de cuchillo, aire acero, aire de sangre. En la calle, las luces prematuras de fiesta, la gente que se mueve congelada. Llegan las cenas y comidas de Navidad, las alegrías exageradas y los disfraces de la Plaza Mayor. Este año hace furor el reno. Decenas de Papas Noël falsos pululan en busca de negocio porque a ellos también les estalló la crisis. En la salida del Metro de Sol de La Menorquima se alinean los compradores de oro formando una barrera y dificultando el paso a turistas enmaletados y a nacionales con prisa. Parecen agentes de Standard & Poor’s en análisis de realidad.
Las obras gallardonianas de Ópera avanzan. La plaza estará peatonalizada antes del 24. Ahora no recuerdo si tienen que inaugurarla o ya la inauguraron, que el calendario de la publicidad lleva su ritmo. Plaza con granito en el suelo, en el polvo que vuela y en el alma. No veo árboles ni agujeros para ellos.
Madrid no es Europa, es solo Madrid, una pequeña ciudad de provincias del Imperio en la que los fiscales bajapantaloneros no dimiten ni se sonrojan. ¿Y la sociedad civil? La sociedad civil pelea por llegar a final de mes, sabe que 2011 será peor que 2010 y zapea por la tele y por la ventana, a ver si hay suerte y cambia el canal de la vida y en lugar de granito y nieve se nos aparece Copacabana plena de sol, arena y carne.
El peine de los vientos se compone de dos tenazas de cangrejo que se adentran en el mar. Al fondo, una tercera escultura parece un tiovivo para la rosa de los vientos. En los días de lluvia se escuchan quejidos, ululares, llantos. No son de ahogados ni de muertos, es mismo aire que enloquece de darse tantas vueltas en la obra mágica de Chillida. Llovía un agua diminuta, tan fina que no mojaba. No había gente. Ni ruidos. Las máquinas que reparan los desperfectos causados por el último oleaje bravo estaban mudas, casi dormidas, cansadas de runrunear. Me encaramé en el borde de la piedra, en un precipicio imaginado. Pensé en Turín, en Cesare Pavere y Primo Levi. Erraron su puerta de salida. Esta es la buena, la del paraíso. Miré por las manos cangrejas y esperé un barco. Pero solo navegaban nubes grises sobre un mar verde oscuro, verde lorquiano, verde alga.
Chilliada, aire, mar. Se está mejor allí alzado como un vigía oteando horizontes aguados que vuelto a la tierra con los malosolores que desprenden los serviles, los traidores, los indignos, los bajapantalones.
Estuve en el palacio de Aiete, donde el dictador Franco pasaba una parte de sus veraneos, toqué la mesa donde firmó las últimas sentencias de muerte y me lavé despacio con jabón. De la casa del odio pasó a ser la casa de la paz.
Gran ciudad Donostia: playas, paseo marítimo, fachadas de casas de ensueño. Decorados sobre el teatro de la vida. El viento gira y silencia a la gente, a sus odios. La última vez que estuve en San Sebastián, hace 11 años, dormí en el hotel María Cristina, en la suite donde donde pasó una noche Catherine Deneuve. No dormí, solo floté, sudé por dentro. Me gusta su elegancia, su melancolía altiva, pero entre todas las tristezas y bellezas siempre estará Marilyn. Y más ahora que empiezo a conocerla mejor.
Es muy grave y decepcionante que miembros de la judicatura y del Gobierno del PSOE conspiren contra de la justicia y contra un ciudadano español, José Couso, muerto en abril en 2003 en Bagdad. Cuando se separan los intereses y los valores ganan los intereses, sus intereses. ¡Vaya izquierda! Deberían dimitir los dos fiscales mencionados en los papeles filtrados por Wikileaks. Es una vergüenza que Cándido Conde-Pumpido y Javier Zaragoza sigan ocupando sus cargos y cobrando de mis impuestos.
De Fungairiño no me extraña nada. Pinochet y sus abogados tuvieron siempre acceso de privilegio al caso que instruía Baltasar Garzón contra él.
En democracia todo es cuestión de principios y formas, y estos personajes, y otros que saldrán, han traicionado a ambos. Pues eso: Ska-p.
El domingo, Wikileaks; ayer, la depresión noucampera… Hace frío. Día gris. Me compré un hada en la librería de Mujeres, cerca de la Puerta del Sol. El hada no pudo con el Barça pese a estar al lado de la televisión. Le faltaron poderes o le sobró afición. El hada mira y sonríe. Parece de resina pero ella y yo sabemos que es un disfraz. Hoy soñé con fuego en mi casa y resucitó en mi memoria el gato Claudio, todo gris y pelo. Cuando los gatos muertos regresan siempre traen un mensaje. El mensaje estaba en el sueño, en las personas que lo habitaban. Empieza otra pequeña escalada, de montaña en montaña hasta la llanura final donde huele a mar y se pueden plantar patatas y tomates. Escalo y escalo sin mirar atrás. Me gusta esta canción, consigue que se muevan los pies. Feliz día.