Películas con sótano
Sunday, 13 de February de 2011 por Ramón
Cuando terminé de ver The King’s Speech (El discurso del Rey) -en inglés, por supuesto; los tres actores nominados se expresan en ese idioma – la pareja sentada detrás comentó: “La música no le pega mucho”. La frase pasó sobre nuestras cabezas como un cuchillo de hielo. Este es uno de esos típicos momentos en los que estaría justificado el exabrupto. No uno explosivo: capullos, por ejemplo, sino algo más sutil: “Veo que saben mucho de cine… Y de música, claro”.
Después de la exhibición interpretativa de Colin Firth, Geoffrey Rush y Helena Bonham Carter nadie con un mínimo de sensibilidad escucha música. Lo que suena dentro se llama conmoción. Es una película -me sucedió con Gran Torino– que te deja pegado al asiento, mudo. Para conmoverse con una película así, que se desliza por los detalles, hay que vivir y verla desde los sentimientos y no desde el miedo a sentir, a desangrarse por dentro.
El discurso del Rey es la historia de una superación, del combate contra el miedo a no estar a la altura, a fallar a su padre, el rey Jorge V, de no poder alcanzar la dignidad que se espera de él. Es la historia de ese manto invisible y pesado que todos llevamos puesto desde la infancia y que a menudo impide la felicidad propia, la elegida, no la impuesta.
La película se basa en un guión soberbio de David Seidler que da alas al memorable duelo de actores. Firth y Rush te dejan abierto en canal, boquitonto.
Un amigo me advirtió hace semanas: “No es una gran película pero merece por la gran interpretación de Firth”. Esto demuestra que nunca hay que fiarse de los amigos. Y de los críticos, menos aún. A mí me pareció una gran película, me colmó, y allí sigue dentro de mí, creciendo 24 horas después.
Quizá sea el momento, la formación o el ánimo pero personas parecidas ven filmes distintos.
El discurso del Rey tiene dos plantas: la planta del salón que visitan todos y el sótano, que es donde están las sorpresas, los regalos, como la construcción de una amistad y el amor de una mujer, la Reina, que ama con la mirada. Me encantó ese sótano, su doble fondo. Sé dónde están porque en mi vida tengo uno que sirve de ancla. Feliz semana.