Hay viernes que llegan a piezas
Thursday, 31 de March de 2011 por Ramón
El viernes me llegó desmontado, a piezas. Es un problema grave porque en lugar de manos tengo dos torpes impaciencias. No me gusta sentirme inútil, vulnerable, fracasado. Escribo porque al escribir no pienso, vuelo, siento, los dedos deciden y deciden bien. Escribir en noches como esta parece un rescate; me rescato a mí mismo, letra a letra, coma a coma, hasta completarme.
Me aparezco duplicado en la pantalla del ordenador convertida en un espejo mágico. Le pregunto: ¿quién es la persona más delgada de la casa? Y me responde: tu. Es un juego; ambos obviamos lo obvio: que vivo solo. Nunca me interesó ser el mejor, el primero, el más guapo; nunca competí contra nadie, solo compito contra las historias que se resisten. Compito contra las palabras que me vienen al revés y contra los días que me aterrizan a piezas y sin numerar.
Y a veces compito por amor.
He colocado el viernes en el suelo junto a la puerta de la calle, para que no se me olvide llevarlo al trabajo, que los días sin nombre se ponen rebeldes, tontos.
Me cae un sueño espeso, como dos telones que descienden en cada párpado. Una niebla verdosa me envuelve. Es una niebla fría, de las que esconden fantasmas. Mis manos luchan en el teclado para rescatar letras que brotan lejos, de otras vidas, que forman imágenes, sentires. No creo en las palabras frías, en las alteradas y en las dopadas con diccionarios, creo en las palabras libres que se posan donde quieren. Escribir sin rumbo es volar por volar, como un albatros. En las noches así, de víspera, de nervios, me gusta acompañarme de música.
Ahora escucho una canción que me empuja atrás en el tiempo, a mis años de radio. Trabajaba en una emisora fallida que me enseñó mucho. En los últimos meses, ante la desbandada de muchos jefes, dirigí un informativo. Me permitía el lujo de abrir y cerrar con un concierto de Rod Stewart en Valencia, o con una exposición de Dalí. O con el desembarco de los Reyes Magos en Cádiz.
Subo palabras del pozo de las palabras con una cuerda muy larga y estrecha; las subo letra a letra, coma a coma. y las pongo a secar junto a la puerta de mi casa, que no quiero salir a a calle preso de silencios. Feliz fin de semana