Feed
Posts
Comentarios

Tenemos de casi todo para ser felices

Es jueves. El agotamiento disfrazado de hormigas de Macondo escala mis piernas y una vez en la zona prohibida juega a desactivar fantasías; nada serio, solo una cama mullida, caliente y sin pesadillas. Dormir poco tiene ventajas: vives más horas teóricas, te da tiempo a hacer más cosas cada día; también, inconvenientes: cabeceo en el metro. Ayer dormité sentado en una bancada del primer vagón de la calamitosa línea 5. Cada vez que abría los párpados cruzaba la mirada con un tipo en gabardina de espía, un exhibicionista, un cantamañanas. Miraba y sonría desde el mundo de los perdonavidas. En esos instantes de nublada lucidez, entre cabezada y cabezada, me suelo interesar por asuntos mundanos: ¿habré roncado? ¿Olvidé subir la bragueta? ¿Abro la boca como un lelo y la dejó ahí, en el aire, como un buzón de correos?

Hoy no me sentado, pero ha sido peor: me dormí de pie. Entro enseguida en los sueños, en trance. La mínima consciencia salvada, la empleé en concentrar mis fuerzas en las rodillas, en evitar uno de esos bruscos y súbitos doblamientos que pueden dar con tu cuerpo en el suelo y garantizar una carcajada merecida y general. Ahora me duelen las rodillas de tanta rigidez.

Pienso en el pobre Mariano tumbado en su diván de la Rua del Percebe número 13, empurando un Montecristo y nananeado por una profesora de alemán enseñándole las palabras básicas: “Ya, ya, ya”. El hombre debe tener miedo escénico; es lógico, pensarse en una cumbre sin entender ni papa de lo que se dice, por el idioma y por el contenido, es un trago. Así empezó Zetapeta, hablando del tiempo y de my taylor is rich. Todo cambio es traumático: niños que pasan a otro colegio, adultos que empiezan un nuevo trabajo (ahora sería un acontecimiento).

Cuando llegué al El País hace 20 años tuve miedo de que no me dejaran pasar.  Antes en Expansión, en 1986, temí que descubrieran que no tenía ni idea de economía. Ahora, con los años, sé que nadie sabe, pero algunos lo disimulan mejor que otros. La economía no es una ciencia, solo un intento de organizarse con los sinónimos: saqueo, explotación, beneficio, robo.

Sigue siendo jueves. A las hormigas macondianas les persigue el sopor narcotizante, de un culebrón venezolano después de comer. Escribo en una biblioteca pública rodeado de jóvenes que hacen deberes convencidos de que ese camino conduce al paraíso. Cuando crezcan descubrirán que lo importante es el camino en sí, no llegar.

El viernes y me está poniendo sms de preaviso. Hay viernes que son tan pesados como los jueves. ¿Habló ya Rajoy de sus planes? Respiro mejor desde el domingo por la noche. Se nota el cambio, la luz, la alegría. Así es esta gran nación, dicen, la que se ha perdido todas las grandes batallas de los últimos 200 años, las militares y las políticas, empeñada en guerrearse a sí misma. Rajoy con su templanza de pistolero del Oeste empieza a inquietar a los Merkozy, que los Papalusconi ya están en el limbo.

¿Y la prima de riesgo? Bien, gracias. La prima de riesgo está cenándose los ahorros de unos cuantos invisibles. Pienso en músicas para el viernes que mensajea y me suena en la cabeza, en la parte despierta, esta canción de Joaquín Sabina que me llega vía Thanksgiving. Buen fin de semana.

Canción para dos Gobiernos

Un rey atacado

El rey se ha presentado con cara de plebeyo. Le salva el uniforme, los oropeles y una cierta costumbre en el boato y en los accidentes. Han corrido informaciones y chismorreos sobre un accidente casero sin especificar. Solo Público se atreve con una puerta. Uno de los más malintencionados sostiene que el percance sucedió en la noche del 20-N, durante el escrutinio. La broma no especifica si fue por alegría, tristeza o cachondeo, que el rey es dado a la chanza.

Yo que soy republicano me inquietan las bromas excesivas sobre los reyes; debe ser por las fechas, por miedo a que sus primos del lejanísimo oriente se enteren y me castiguen sin regalos. He estudiado la foto del monarca. Tiene un ojo, el izquierdo, tumefacto y una tirita en el puente de la nariz, que en el caso de los Borbones siempre es un acontecimiento. Si fuera un común, como nosotros, animoso en la farra y en el retornar tarde a casa, diría que le han caneado, que su mujer no tragó con la bola de los atascos de Madrid. Como es rey y muy cachondo, estoy convencido de que el accidente casero fue consecuencia de un juego de imitación con sus nietos. El rey se pidió linier en Granada y uno de los infantes, ¿se dice así? le arreó un paraguazo. La casa real acierta en no denunciar a la criatura agresora y evitar así los antecedentes y los señalamientos en bodas, bautizos y demás. No es cosa de estropear prestigios tempranos y complicar futuros al trono.

Solo las cartas a los reyes (magos) dan votos

PP, 186 escaños; PSOE, 110. La suma de ambos es 296. El Congreso tiene 350 diputados. No es bipartidismo, es hegemonía abusiva con cambio de siglas, de caras, de un par de ideas y algunos matices. Cambian los galgos, el color, pero siguen los collares.

Se va una tribu tras ocupar el Estado ocho años, no siempre en beneficio general. Entra otra un tanto asilvestrada tras ocho años de espera (ansiosa). Los que regresan portan una larga, larguísima carta a los reyes magos. La han escrito los militantes, los simpatizantes y los arribistas.

Rajoy dijo el domingo que quiere ser el presidente de todos; se trata de una frase protocolaria que ya pronunció en su día Zetapeta, Aznar, González, Calvo Sotelo y Suárez. ¿Tendrá agallas para decir a los que aguardan acampados junto al árbol de la democracia que los reyes no existen (magos, claro), que son los padres? Sería el primero en 34 años de democracia en decirnos la verdad.

España tiene tres déficits: 1) con el que especulan todos los días los mercados jugando al impar negro (antes, par rojo); 2) uno de estructura económica y 3) de desarrollo político.

En 34 años de democracia ningún Gobierno ha sido capaz de generar un tejido productivo más allá del turismo (herencia franquista) y la especulación inmobiliaria. Es culpa de los políticos; y de los empresarios que no emprenden, solo ganan dinero. También es culpa de la ciudadanía que prefiere ser funcionario antes que inventor, pedir créditos para aparentar ante amigos y vecinos. Éramos un país de nuevos ricos, de insorportables mimados, a los que les han quitado el juguete.

España no es país para jóvenes como Bill Gates o Steve Jobs. Los bancos no les darían un euro de financiación para arrancar sus ideas. No hay empresas, salvo excepciones, dedicadas a pensar e innovar. Los ayuntamientos y comunidades, el Estado, pagan tarde, mal, o no pagan asfixiando a los más débiles. Si una pyme en dificultades despide a la mitad de su plantilla y entra en un concurso de acreedores, el administrador concursal designado por el juez para salvarla o liquidarla cobrará, como mínimo, el sueldo de tres o cuatro trabajadores. ¿Un abuso? ¡Qué va! solo un juego muy entretenido.

El sistema que impera en España no pretende crear riqueza, nada de largos plazos, de apuestas. Las normas son sencillas: unos se forran; la mayoría, paga la fiesta antes de salir. Los que se forran son amigos de los que fabrican las leyes y las trampas que rigen en el Casino. Si protestas, se crea una ley; si callas, otra, peor. El ciudadano ‘libre’ ha optado por silenciarse y consumir.

En la crisis política está el desprestigio de los políticos. Quizá ayude a generar esa distancia emocional e intelectual, el hecho de que el voto depositado no refleja el Parlamento resultante. No sé si la circunscripción única es mejor, solo sé que resulta más justa. ¿Cambiar ahora la ley electoral? ¿Quiénes? ¿Los dos partidos que se benefician de ella, se reparten las prebendas, colocan a sus acólitos? Difícil.

Rajoy llega bendecido por una mayoría absoluta de diputados y con un enorme poder municipal y autonómico, pero aterriza en medio de la mayor crisis económica y política de Europa desde los años 50.  No habrá milagros: esas crisis cíclicas que se solucionaban solas, fumándose un puro. Esta vez Mariano tendrá que desanudar una crisis tras otra. Las mayorías absolutas han sentado mal en España al PSOE y al PP. Rubalcaba se quedo solo en la brega; sus ‘amigos’ de partido, como la Chacón, ahora en el papel de virgen, mártir y solución de futuro, no quisieron retratarse en la derrota.

La única salida que tiene el PSOE es sacar la aspiradora y ponerse en manos de alguien como Eduardo Madina. Son ocho años de travesía en el desierto y si el PP lo hace mal, todos seremos griegos, rescatados.

Mientras, le daré un voto de confianza a Rajoy. No espero milagros porque no los hay en la despensa. Los perroflautas cantan. Se escucha a la calle tararear: “PP. PSOE, PSOE, PP. Tampoco se salva IU, que dejó de ser inocente. Y menos aún CiU, PNV o Coalición Canaria. ¿Quién queda libre en este erial conquistado por los oportunistas? ¿Nosotros, los ciudadanos? Quien esté libre de culpa, cristiana o no, que tire la primera piedra.

Continue leyendo »

El 20N: el cuerpo me pide no votar

El cuerpo me pide no votar, me exige gamberrada, dispararme en los pies. La cabeza, lo contrario. Casi siempre obedezco a los órganos masculinos dedicados al pensamiento.

La decepción con el PSOE es tan mayúscula que me resulta imposible depositar mi confianza en este partido. El recurso último al miedo, al coco, al hombre del saco, que enarbola el autoproclamado Señor Rubalcaba, me resulta patético, una prueba de debilidad. ¿Miedo a qué? ¿A la otra derecha, la que tiene el copyright de las ideas que ha aplicado la presunta izquierda?

Por sus mentiras sobre la crisis, los bandazos en la búsqueda de soluciones mágicas, las pomposas declaraciones sobre las líneas rojas del Gobierno que instantes después se llevó por delante el tsunami de los recortes; por traicionar sus ideas, su programa; por no dimitir y convocar elecciones anticipadas. Solo por esto, el PSOE se merece una temporada en la oposición.

Al PP no le puedo votar por principios; aunque no los tuviera y fuese uno de esos oportunistas que ya están en venta en el mercado de los indecentes, no podría confiar en un PP que mintió durante toda la legislatura que siguió al 11-M, solo por no admitir un error, por no pedir disculpas. Ese PP merece seguir en la oposición. Es cierto que los Acebes, Zaplana y cia están en el armario, pero no Trillo ni el hombrecillo insufrible, erigido en Santiago y cierra España. De líder presunto ha derivado en personaje de La Noria, un belénesteban bigotudo.

Me hubiera gustado votar a Equo pero su líder me resulta sospechoso. No sé si el show de Dinamarca fue su último acto como presidente de Greenpeace o el primero como candidato. Me encanta la web, el eslogan; sobre todo, Inés Sabanés. En las entrevistas que he leído y he escuchado con Juan López de Uralde siempre sale a colación la detención danesa, donde, según él, fue maltratado porque no tenía Internet. Lo tengo en observación, quizá en 2015, o antes si lo decide Goldman Sachs. Ahora me pesa el voto útil.

Votaré a Izquierda Unida para que exista una voz crítica fuerte en un Congreso pepero y con un PSOE más preocupado en devorarse que en regenerar propuestas. En ello anda Carmen Chacón, la pobre: pequeña política con la que está cayendo. Votaré a IU con varias pinzas en la nariz. No me gusta el discurso estereotipado de Cayo Lara. Parece recién salido de un coma tras pasar un verano en los campamentos de Ceaucescu. No piensa, solo repetir el libro del Petete rojo. Me gusta más Llamazares, un político que parece honesto, que habla desde su cerebro, desde su piel.

Si los componentes del movimiento del 15M hubieran leído El Arte de la Guerra de Sun Tzu (están a tiempo; son pocas páginas) sabrían que la inteligencia está en la flexibilidad, en ser bambú, y tener una estrategia. Pensar que se puede alcanzar el 50% de votos en blanco es vivir en la Luna, pero en la cara oculta. Que de extraterrestres tenemos el cupo cubierto. Buen fin de semana.

« Newer Posts - Older Posts »