Feed
Posts
Comentarios

Martes de milagro

Cuando miras al abismo, el abismo también te mira, escribe Philip Kerr en Praga Mortal (RBA), el libro que leo. Eso deben decir don Mariano y sus ilustres ministros aún con el jadeo en el cuerpo, mitad polvo mitad susto de la muerte.

Andan los principales del mundo en las cosas principales, de altura política, que si Dios es trino y Alemania está por encima de todos, como canta su himno. Es la banca española, ese ejemplo de eficacia y cordura, lo que preocupa al mundo abismado. No comprendo bien los males de mis banqueros, sus números rojos de ladrillo rojo, cuando durante años nos han sangrado a comisiones de manos arriba y pantalones abajo. Será que gastaron mal las ganancias que parecían eternas, que se creyeron el chocolate del loro.

Les sometieron a unas pruebas de estrés que eran pruebas de nacionalismo papanatas, porque el estrés lo tienen los clientes sableados, como lo tendrán los pensionistas a los que colocaron acciones preferentes del Banco Roto como si fueran el maná, mareándoles con los taes y las ganancias de la letra gorda, embrujándoles con la palabra.

Es martes y algo se mueve entre bambalinas, sombras, tal vez nada. Quizá solo sea ruido, un truco para ganar tiempo, distraer a los mercados merodeadores. Si las reuniones a bombo y platillo y bajo palio bruselense no generan acuerdos eficaces menos producirán las telefónicas, con siete voces pisándose las palabras, peleándose por el cobro revertido. Puede que todo sea humo y detrás de esa nube siga el abismo, Grecia, parte de la banca española, Dívar de cena en cena y tiro porque me toca, la impunidad que no es democrática.

Empieza la Eurocopa, un alivio relativo. Brotará otro nacionalismo tosco: ellos y nosotros, el vamos, somos mejores. Me gusta La Roja. Me gusta que haya prendido en el lenguaje popular, me gusta escucharlo en labios de aquellos que tacharon este color de su arco iris mental.

Las dos Europas frente a frente: los PIIGS (Portugal, Italia, Irlanda, Grecia y España) ante la gran Alemania. Será una metáfora de los tiempos, si es que los tiempos aguantan hasta llegar a ser Literatura.

Negociando los seudónimos de lo inevitable

Aquí estamos, de lunes de junio, en espera del rescate ético de nunca llegar y con un Gobierno negociando los seudónimos de lo inevitable: dinero a espuertas para un sector enmierdado de créditos tóxicos y directivos radiactivos. Son las mismas toxicidades que en tiempos de la bonanza permitieron beneficios astronómicos, de partirse de risa. El negocio parece simple: si gano, gano yo; si pierdo, pagan todos, es decir, nosotros, los contribuyentes..

Si el objetivo es lograr la millonada sin que conste en acta la petición, sin que parezca un rescate, sin que cotice como un incumplimiento más, el PP yerra en la estrategia. En vez de mandar a De Guindos a Bruselas debería enviar al Fabra malo, el de Castellón, el de las gafas de jugar al mus, el de los aeropuertos tranquilos: ni ruido ni humo. Ese Fabra inmune es expertísimo en que le toque cada año la lotería. Una vez más no se notaría y menos ahora que arranca la Eurocopa de fútbol.

Se escuchan voces: exigen que los directivos incompetentes de empresas tóxicas no cobren bonos millonarios tras un descalabro. Son las mismas que nada hicieron en su turno de Gobierno, los mismos diputados oportunistas que no impulsaron iniciativa parlamentaria alguna para aprobar una ley capaz de impedir el abuso en las empresas socorridas por el dinero del Estado. Debería ser sencillo. Solo se requiere voluntad política; es decir, principios.

No sé cómo irá la prima de riesgo esta semana, pero sé cuál es el riesgo que empiezan a tener mis primos; todos al galope espada en mano en direcciones opuestas gritando órdenes contradictorias. Todos menos Mariano, claro; él no grita, no habla, solo pestañea.

Vamos peor porque la oposición rubalcabaniana parece tan desnortada como el PP sin norte; atrapada en un sentido de Estado alejado de la realidad de la gente, de sus votantes, y en una provisionalidad en el mando partidario que no permite ser demasiado optimista. No hay alternativa. Ni de Gobierno ni de ideas. Tampoco ética. Seguimos esperando a Godot sin recordar que Godot nunca llega; es una ficción que ayuda a esquivar nuestra responsabilidad.

Feliz semana y un poco de música.

Krahe, el loco que canta como un cuerdo

Nos rigen personas en apariencia cuerda que dicen y hacen enormes locuras, sea en el Gobierno, la banca o la religión. Las personas muy cuerdas son por lo general peligrosas porque hay que estar loco de remate para creerse cuerdo y presumir de ello. No es el caso de Javier Krahe, que está completamente loco y canta como un cuerdo. Me gusta este tipo, parece fiable. Le nombraría presidente de Bankia o portavoz del Gobierno del PP. Al menos echaríamos unas carcajadas.

Ahora tiene problemas judiciales debido a la inusitada extensión de su recetario de cocina, que desborda lo que llamamos normalidad; es decir, el libro de Simone Ortega de las 1080 recetas. El señor Krahe no se contenta con el pil pil de toda la vida o el gazpacho sino que se come símbolos religiosos para ver a dios un rato, o a quien sea, o tocar las narices a los píos.

Krahe pertenece a una España silenciada, capaz de tomarse a coña el esfuerzo de vivir a contracorriente. Esa España en voz baja es más amplia de lo que parece. Solo necesita una chispa, el disparo de un rey, para ponerse a cantar en un estadio de fútbol la historia del elefante que se balanceaba sobre las telas de una araña. El humor es una herramienta útil, salva vidas y alegra muertes. Pero los siesos, los que cocinan poco, los que se toman a pecho todo, no están por la risa ni la ironía ni el sarcasmo, ese invento inglés.

La risa, el partirse el culo, es pecado, un desafío a los dioses; un acto irreverente y revolucionario. Ante la prima de riesgo, o de peligro que debería ser, desatada caben dos acciones: montar una buena o desternillarse en la puerta de un banco.

Gente como Krahe fomenta la convivencia, el diálogo, la discrepancia. Disparar sobre Krahe en vez de hacerlo sobre el cazador de elefantes es fácil; él carece de protección constitucional, no es inmune como titulaba el numero 2 de la revista Mongolia. Me parece una burla que se juzgue a alguien por un chiste, bueno o malo, adecuado o desafortunado, y no se juzgue a los ladrones de la banca ni se persiga al clero que se tomó demasiado en serio aquello de “dejad que los niños vengan a mí”. Feliz fin de semana.

España necesita un rescate ético

España necesita un rescate ético, que alguien coja una escoba gigante y limpie las instituciones de mequetrefes, cobardes y mangantes. No solo deberían ir a la cárcel, al menos a juicio, los banqueros y auditores que han hundido cajas, falseado cuentas; también, los políticos que los colocaron en posiciones que excedían en mucho sus méritos porque les garantizaban obediencia, liquidez.

Los que se declaran demócratas de toda la vida, y los que presumen de oposición a la dictadura, deberían recordar que están traicionando la esperanza de millones de personas que lucharon y sufrieron por un sistema mejor, libre y justo, como canta el gran Labordeta.

Lo expresaba Forges en una viñeta genial hace unos días: “España no tiene Mafia porque no la necesita”. Nuestra versión es más presentable, lleva corbata, actúan en bandas con siglas políticas intercambiables, y se cubre las espaldas. Hay excepciones, por supuesto, pero se ven poco.

La mayoría no entra en la política para servir a sus vecinos, para mejorar su pueblo o ciudad, para trabajar por la comunidad autónoma o por el Estado, para aprobar las mejores leyes y seleccionar a los más capaces de pertenecer y dirigir instituciones señeras: el Constitucional, el Supremo, el Tribunal de Cuentas, el Banco de España…

RTVE es el síntoma de los problemas de este país, de su podredumbre intelectual y moral. Muchos entienden la política como una ocupación territorial en la que es lícito el pillaje. Se trata de una comandita de intereses partidistas y particulares que echa risas bajo palio, una cadena de irresponsabilidad que se mueve sin vigilancia policial ni jurídica, con una impunidad absoluta.

Miramos cada día la curva de la prima de riesgo -que de curva tiene poco, pues es un cohete- y esperamos el milagro, que venga un ser superior, extranjero, si es posible, para solucionar la crisis en un abracadabra. Somos el resultado de siglos de incompetencia, de apostar por los peores y exiliar a los mejores. De escoger a los amiguitos desplazando a los buenos. Ahora se van de nuevo los honestos a buscar trabajo en América Latina, Australia o en otros países europeos. No hay medidor que registre tanto despilfarro de talento.

La crisis ha derribado la tela que cubría el teatrillo de los títeres, ha destripado la caja china en la que se ocultaba el mecanismo que proyectaba las sombras. Los espectadores que asistíamos maravillados al espectáculo de la riqueza, y que participamos en él a crédito y en silencio, seguimos sentados en las sillas de tijera esperando las órdenes: ‘aplaudan, rían, váyanse”. Por el escenario transitan banqueros, curas, presidentes del Supremo debidamente protegidos, políticos y opositores que persiguen moscas a cañonazos, periodistas saludando desde un coche oficial como se ser copiloto fuese su trabajo.

Todos ríen, personajes y público. Nadie se da cuenta de que no llevan disfraz, de que ha caído el andamiaje que les protegía y disimulaba, que endulzaba una obra cruel e injusta,. Pasan las cajas de ahorros, las tribus del saqueo; pasan los presidentes mudos con los tics de los ojos saludando desde la punta de las orejas, pasan los elefantes namibios por un escenario confuso donde los rubalcabas se encaraman a un escalón para declamar las cuestiones de Estado y las de Bankia.

¿Comisión de investigación? Nunca las hubo de verdad; se las apañan para que todos hagan el paripé de independencia sin herir a nadie. Es un todo atado y bien atado y vámonos después al bar que invita la chusma de las sillas de tijera.

La señora que preside el FMI a dedo se permite descalificar a los griegos, criticar su escaso entusiasmo por el pago de impuestos, cuando su salario de un millón de dólares es libre de impuestos. ¿Quién es la chusma?

Todo estaba protegido por la tela, por el mecanismo que cubría el teatrillo de títeres, la caja china en la que se ocultaba el mecanismo que movía las sombras. La crisis tiene una ventaja: expone la farsa y ahora será trabajo de todos modificar un sistema que dice ser de representación popular cuando lo es de usurpación popular.

Empieza en la educación, en su falta de presupuesto, de medios, que evita formar ciudadanos críticos, capaces, maduros, con crterio. Continua con unos medios de comunicación que con salvedades son de entretenimiento o de intoxicación.

El escritor Mia Couto me contó el día que proyectaron en Maputo el primer documental sobre campesinos portugueses. La sala de cine, repleta de negros monzambiqueños, comenzó a desternillarse, retorcerse en los asientos. Couto, que es de Mozambique y blanco, no entendía. Después le explicaron que el público creía que era una broma muy buena porque jamás habían visto trabajar a un blanco en el campo, creían que eran actores que les estaban imitando.

« Newer Posts - Older Posts »