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Qué he aprendido de un balón que rueda

1. Que el talento se viste de rojo (no politicemos, por favor).

2. Que Iniesta, Xavi e Iker son grandes jugadores; un ejemplo ético (si quisiera meter un dedo en el ojo hablaría de Mourinho).

3. Que Vicente del Bosque es humilde, tiene sentido común y paciencia, virtudes rarísimas en esta España de nuevos ricos (endeudados).

4. Que el 9 solo es necesario para completar un 69.

5. Que Tele 5 es un coñazo. Hoy vi Sálvame y ahora tengo pesadillas zombi.

6. Que Sara Carbonero manda mucho: Casillas no tuvo pelotas de repetir el beso de Sudáfrica.

7. Que Pirlo es muy grande y Prandelli, un caballero.

8. Que la prima de los jugadores está libre de impuestos, como el sueldo de Lagarde en el FMI.

9. Que el príncipe se sabe el móvil del rey y no le importa el roaming. ¿Quién paga?

10. Que el señor Alfons Godall tiene las virtudes contrarias a las de Vicente del Bosque. Se lo debería mirar.

11. Que la bandera ya no es facha; desde 2010 pertenece a la Selección.

12. Que el PP también tiene que decir La Roja (no es política, solo mala leche).

13. (lo dejo vacío, por si acaso da mala suerte).

14. Que Pepe Reina tendrá trabajo seguro en el Club de la Comedia.

15. Que a los jugadores les ha gustado Pilar Rubio a tenor de los pulpo-abrazos. Cuidado Piqué con Shakira, que te ha visto.

16. Que Mariano Rajoy tiene una flor en ese sitio que rima con su nombre (al menos la pasada semana).

17. Que el Real Madrid debería apostar por la cantera. Si no lo hace por el Real Madrid, que lo haga por la selección. Carvajal es el fichaje.

18. Que los campeones pueden hacer un pasillo de apoyo a los derrotados y dar una lección de saber estar (tengo el nombre de un tipo en la punta de la lengua).

19. Que en los equipos que juegan al fútbol no hablan de los árbitros.

20. Que Guardiola sería el mejor sustituto después de ganar el Mundial de Brasil.

21. Que ser bajito no es un problema.

22. Que Xabi Alonso no se quiere hacer amigo mio en Twitter. Tengo envidia de Ignacio Cembrero.

23. Que Madrid ha sido una fiesta (que pagará Angela Merkel después de mandar al BCE a contar las botellas vacías).

24. Que cuando despertemos, los bancos seguirán allí con las preferentes estafadas en el bolsillo y sin que al fiscal general del Estado le parezca importante.

25. Que los mineros llegarán a Madrid el 10 de julio. No son La Roja, pero tienen su mérito deportivo.

26.Que el fútbol ya no es un juego de 11 contra 11 que gana siempre Alemania.

27. Que el Brasil de Pelé sigue siendo el número 1 de la historia pero que estamos en el buen camino.

28. Que Puerta, Jarque y Roque se sentirían muy orgullosos de sus compañeros.

29. Que tenemos la mejor letra de himno nacional del mundo: no ofende a nadie.

30. Que la idea de Platini de una Eurocopa en varias ciudades es excelente.

31. Que Sergio Ramos ha aprendido a no tirar la copa desde el autobús, pero todavía no ha aprendido a torear. Raúl le gana por manoletinas.

32. Que la vida sigue para todos. Suerte en el camino.

Baúl de agua salada

Abro el baúl que acompañó a mi madre a Venezuela. Entre la ropa que me niego a tirar, periódicos viejos amarilleados y cosas más o menos inservibles debe haber una sonrisa. Enciendo la linterna de Diógenes y solo distingo rostros mustios, apagados, aferrados a las paredes, a los huesos. De un esquina exterior brota un manantial de agua salada. En mi índice que lo lame surge una playa de arena con sus conchas marinas, piedras diminutas redondeadas por las olas, naufragios varios: maderas, redes, muñecas rotas, un zapato de baile. De una de las conchas llegan voces de otro país; son extranjeras, entendibles. Escucho cerrando los ojos, concentrado en mis entrañas, en el bombeo de la sangre. Son voces de marineros. Parecen serenas. Pertenecen a un barco velero de tres palos a punto de zarpar en dirección al miedo. Así es la vida, surcando siempre los vacíos, los agujeros negros, los fantasmas. Feliz fin de semana,

Pienso en la radio muda

Pienso en la radio muda, en la radio sin nombres, en los nombres sin radio. Busco una canción, un abrazo. Siempre me gustó la radio, preparar la cena envuelto de sonrisas o enfados, según la noticia, el comentario. Incluso trabajé en alguna. En Radio Intercontinental escribí guiones, me inventé horóscopos. En el servicio exterior de la BBC para España traduje textos y aprendí paciencia durante unas semanas hasta que Thatcher firmó la sentencia de muerte. En Radio 80 me atreví a hablar ante un micrófono mientras los dueños aprendían a pagar tarde y mal a sus trabajadores sin contrato. Hice las américas en La Voz de América, corresponsaleé para Antena 3 radio y Euskadi Irratia desde Washington. Añoro aquellas crónicas de la NBA. Grandes tiempos, tiempos de juventud.

Recuerdo mi aparato Sony multibandas, averiado, difunto en algún cajón, que me acompañaba en cada viaje por Bosnia-Herzegovina. En él escuché la Liga de Valdano encerrado en una habitación triste del Holiday Inn de Sarajevo. Afuera disparos; dentro, interferencias.

Hay emisoras a las que tengo un cariño especial, una costumbre. También me sucede con las personas: Luis del Olmo, Iñaki, Carlos Herrera, ese portento de la improvisación. Cuando escucho no busco ideología ni adrenalina ni cabreo, solo deseo un poco de compañía, sentir esa sensación majestuosa de la importancia individual, creer que el hombre o la mujer de la radio solo habla para mi. Esa es la magia que no muere. ¡Ánimo!

Amanezco en un país sin voces, sin ruido

Llueve música, resbala como las gotas de una ducha mañanera a cámara lenta. Amanezco en un país sin voces, sin ruido. Huele a campo, un olor indefinido, mezclado, agradable. El cielo es azul, limpio. Imagino una playa gallega cerca de Finesterre, una playa para caminar, dejar huellas perecederas, como vivir, y escuchar el runrún de un mar que aun suena a acordeones naufragados, flotantes. Ráfagas de imágenes del Prestige, de aquellas cinco semanas de trabajo placentero, de colmarme de personas, voces, luchas, cotidianidad viva, no como la que sale a menudo en los periódicos: doblada, masticada, digerida.

Veo un documental sobre Ernest Hemingway y Martha Gellhorn; Guerra Civil, Madrid, Capa, Dos Passos, personajes fuertes, frases rotundas: “Nunca sabes por lo que estás luchando hasta que lo pierdes”, dice Hemingway, un hombre que escribía de pie con una papelera al lado. Ver este vídeo es también parte de mi trabajo: grabar una impresión sobre la serie para Canal +, que lo emitirá. Me gusta este oficio repleto de placeres, de regalos. Me gusta Gellhorn, su carácter, su mirada: “Dar voz a los que no tienen voz”, la obligación de exponer al diablo que se esconde bajo una buena retórica.

Denunciar, nunca convivir con el miedo a no denunciar. No son solo disparos los que silencian a los buenos reporteros, también el miedo a perder un trabajo en un mundo de intereses y mezquindades. Feliz día

El Gobierno creativo juega con Las Vegas

Este es un Gobierno creativo, muy creativo, que los mal pensados, los rojos y demás caterva de vagos y pensantes, llaman mentiroso. Antes creaba con la excusa de que el anterior, que tenía guasa, les había engañado en las cuentas del Estado, que no sabía que las comunidades autónomas de su propio partido trampeaban el déficit. El plan parecía bueno: que se lo coma todo Zetapeta, que había hecho méritos sobrados ante la opinión pública. El personal, es decir nosotros, compró el discurso de que ZP era inútil, un panoli, incapaz de pronunciar la palabra crisis, que fumaba hierba por los codos porque solo veía brotes verdes. Un iluminado, un optimista irredento, un peligro también.

Compramos la leyenda de la proverbial efectividad del PP, que ya rescató a España de las ruinas del PSOE de González con una gestión inmaculada que alumbró a una lumbrera económica que después dio de que hablar en algún foro internacional y en algún banco nacional. El Gobierno creativo creyó que la lotería de una economía mundial al alza toca siempre que ellos ocupan el poder.

Llevan casi medio año en La Moncloa y desde hace varios meses no contradicen lo prometido en la campaña electoral, o lo dicho desde los escaños de la oposición; ahora solo contradicen lo dicho la semana anterior, el día anterior, la misma mañana. La degeneración es tal que en nada empezarán a contradecirse con lo que aún no han pensado. Se llama anticipación, dirigentes preclaros.

Es un mal que contagia. Yo quería escribir de EuroLas Vegas, los supuestos reyes Midas que andan por aquí y por allá, recogiendo pleitesías de unos dirigentes dados a la genuflexión gratuita, todo por una inversión en la que ponemos los terrenos, la pasta, las ventajas fiscales y el cambio de cualquier ley que pueda importunar el negocio del señor Sheldon Adelson. No creo en los millonarios súbitos salvo golpes de ingenio y suerte, que no es el caso.

Este millonario me cae especialmente mal, igual que a la revista Rolling Stone, cuyo artículo deberían traducir urgentemente a Mariano Rajoy.

Adelson es uno de los principales impulsores de la campaña para sacar a Barack Obama de la Casa Blanca. Primero dio millones de dólares al ultraconsevador Newt Gingrich, y ahora, porque no tiene más remedio, se los da a Mitt Romney, a quien debe ver como un blandengue. Este tipo de odios hacia un presidente negro tienen un tufo xenófobo, racista.

Añádese que Adelson es un gran financiador de los colonos israelíes que ocupan Cisjordania y que considera que un Estado palestino, tal y como lo prometió George Bush en la conferencia de Annapolis, representa una amenaza para el futuro de Israel, tiene usted el perfil del tipo a quien no compraría un coche de segunda mano, ni le permitiría hacerlos en mi país. Pero nosotros somos España, berlanganianos hasta el tuétano y, además, tenemos un Gobierno errático, perdón quise decir creativo.

Hagan juego, gana la banca.

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