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Conclusiones aficionadas en torno a un balón

Me despierto con una Supercopa que ha vuelto a ser importante (solo lo es para el que la gana). Estuve en el estadio gracias a un amigo de toda la vida (desde los 12 años). En el campo no se aprecian los detalles tan bien como en la televisión, pero sí el despliegue de los jugadores, los movimientos de ataque y defensa. El partido se huele, se masca, se suda; es mejor, real. El bramido de la grada te hace sentir en medio de un combate, de una transcendencia, estremece. Pero me cuesta tener sentido de pertenencia a un grupo en medio de insultos, gritos selváticos y rimas con el hu hu o el he he; por no hablar del oe oe. Nunca silbaría a un jugador como Xavi o Iniesta.

Algunas conclusiones aficionadas.

-Benzema es mejor que Higuaín. Mucho más futbolista. Juega y hace jugar dentro y fuera del área; combina y alegra la vida a Özil, un tipo con enorme talento que se pasa el partido corriendo. El francés es eficaz y frío cuando se enfrenta al portero. Higuaín lucha, corre, marca y falla. Ayer perdonó cuatro goles. Un buen delantero mete la mitad de sus oportunidades.

-Di María es un tipo que corre mucho y piensa poco. Nunca me ha gustado. Defiende bien, presiona, pero suele equivocarse casi siempre. Conduce cuando la situación pide pase; pasa cuando debe conducir. Es un jugador alborotado, caótico. Confunde en vez de dar claridad. Es una banda coja. Tiene a Arbeloa, el hombre que nunca dio un centro en condiciones.

-Pepe es un jugador esencial en la defensa.

-Marcelo es un millón de veces mejor que Coentrao. Debería mejorar su acento portugués.

-El Khedira atrevido de la selección alemana está prohibido en el Real Madrid.

-Modric va a aportar cordura al centro del campo. Un gran entrenador lo haría jugar siempre junto a Özil. Dudo que suceda a menudo.

-Sigue sin gustarme Mourinho.

-Tito Vilanova parece un caballero.

-El Barça ofrece síntomas de fin de ciclo, de desgaste mental. No sé por qué no jugaron ni un minuto Fábregas y Villa. Tello es como Pedro, pero en aprendizaje.

-Este Barça parece menos intenso. Estuvo dormido media hora.

-Pujol es el esencial.

-Valdés fue el mejor en el campo.

-Me gustó la actitud de los jugadores. Por fin dos clásicos normales: algo de fútbol, nada de polémicas ni entradas sucias.

-Esta Liga va a ser menos aplastante. Los dos grandes van a perder más puntos.

-Acabará la Liga y la mayoría de los comentaristas seguirán pronunciando Modric en lugar de Modrich, que para eso lleva un acento en la ce final.

-Los tertulianos deportivos son hooligans con micrófono y sueldo. Roncero se multiplica, crece como la prima de riesgo. Prefiero los análisis sosegados e inteligentes de Santi Segurola y Ramón Besa. Pertenecen al modelo de periodismo que defiendo. Feliz fin de semana.

El hambre tiene culpables

El 80% de las personas que pasan hambre están relacionadas con la producción de alimentos. En este vídeo, Oxfam explica las razones de la crisis alimentaria global y cómo el negocio sin escrúpulos y las sequías matan a miles de personas cada día.

Me cago en lo que sea en este mundo anestesiado

Arturo Pérez Reverte se ha quedado como dios tras escribir una carta abierta a MariAno. Se titula: “A ver si lo he entendido, presidente”. De Arturo me gusta todo, hasta su lado más Alatriste, el tabernario de las palabras claras, malsonantes. Se agradece cada me cago en lo que sea en este mundo de anestesiados por sinónimos, maripilis y gallardoncetes de tres al cuarto; y por un miedo colectivo descomunal y alimentado.

Todo es tan políticamente correcto que aburre. Como aburren los medios de comunicación que renunciaron a joder con la pelota, a pinchar el globo del cuento chino, a ser necesarios, imprescindibles. Sé que es demagógico culpar solo a la clase política del desastre, de la corrupción, del robo sin necesidad de armas, que a veces bastan las leyes, de la inmoralidad. Los culpables somos nosotros, los ciudadanos que lo consentimos, alentamos, silenciamos; los que votamos o no sin botar a todo lo botable.

Berlusconi representa lo que muchos italianos desean ser: el más listo, el que se salta las normas, burla a todos y nadie le pilla. Los berlusconicitos adelantan en carretera con raya continua, se cuelan en las tiendas, defraudan a Hacienda, usan gafas de sol por la noche porque el uniforme de imbécil es el uniforme de imbécil. En España no tenemos un Berlusconi, solo pequeños aspirantes a serlo; un tal Mario Conde, que va de perseguido. O Gil y Gil. No tenemos la figura icónica pero sí todos los males que la impulsan e idiotas para exportar.

El fracaso de los dos partidos que se reparten el pastel es evidente. IU parece confundida, lejos del sentir del 15M, sin capacidad de conectar más allá de recoger intenciones de voto en las encuestas. El problema es Cayo Lara, que procede de una rigidez incompatible con los tiempos. Me gusta Alberto Garzón porque conversa, no adoctrina. También Llamazares.

No sé si la campaña de desobediencia civil de Gordillo es útil, pero al menos hace, mueve, agita, obliga a debatir. Cuando escucho al PP llenarse la boca con palabras como terrorismo se me aclaran las ideas súbitamente. Esta sí que es una auténtica aparición mariana.

Pruebe a hablar con un agricultor. Pregúntele cuánto le pagan por la fruta o los vegetales que después los supermercados venden a precio de oro. Pregunten por los derechos sindicales de sus trabajadores. O cuánto pagan por la leche al ganadero. El delito es el beneficio desmesurado. Y ahora beneficio + IVA al 21%.

Sigo sin saber cuántos coches oficiales hay en España. Quiénes tienen derecho a ellos y por qué. Quién controla su uso. Nadie informa sobre naderías. Sigo sin saber para qué sirve el Senado ni por qué no existe transparencia en las dietas del Congreso y en otras partidas. Sigo sin saber nada. Solo sé que en septiembre, en unos días, este Gobierno fiable volverá a tocarnos las pelotas (pérezrevertismo obligado) y que en esta nueva metida no tendremos derecho ni a crema anal subvencionada. Ana Mato es disciplina inglesa pura. Como la señora Cospedal. Debe ser de familia.

Este blog prosigue sus vacaciones; se hará lo que se pueda en los próximos días.

Assange, ni blanco ni negro

Defiendo a WikiLeaks, lo que representa: el derecho a la información por encima del derecho de los Estados a ocultar información. En una democracia, los secretos son pocos y están determinados por leyes claras y proporcionadas  aprobadas con luz y taquígrafos por Parlamentos elegidos en las urnas. El deber del periodista es descubrir secretos; el del Estado, protegerlos, y que gane el mejor.

Podrían ser secretos, por ejemplo, los nombres de los espías; el éxito de su trabajo depende de la invisibilidad. Pero la Casa Blanca de George W. Bush no dudó en revelar el de Valerie Palme de la CIA para dañar a su marido, el diplomático Joe Wilson quien desmontó el caso de uranio enriquecido de Níger supuestamente adquirido por Sadam Husein para sus (inexistentes) armas de destrucción masiva.

No es secreto que un presidente trate de ocultar graves errores en la conducción de una guerra o de una crisis nacional. Tampoco lo son los casos de corrupción o de abuso de poder, como el Watergate de Nixon. No eran secreto la matanza de Mai Lai en Vietnam. Ni las torturas de Abu Gharib en Irak denunciadas 40 años después por el mismo periodista: Seymour Hersh.

WikiLeaks ha realizado una gran labor. El vídeo de la matanza de civiles en Nuevo Bagdad es la demostración de que la verdad está por encima de la carrera de los mandos que ordenaron disparar sobre personas no identificadas, incluido el fotógrafo de Reuters, Namir Noor-Eldeen.

Las guerras tienen normas; en las guerras se producen asesinatos, matanzas, genocidios que deben ser perseguidos, juzgados y condenados. La perversión es que en este caso no se ha juzgado a los pilotos del Apache ni a sus jefes. Solo se persigue al denunciante: Bradley Manning.

Defender a WikiLeaks, lo que representa, no me obliga a defender a su fundador, Julian Assange, ni a comulgar con una campaña que en su paroxismo compara su caso con el de Pinochet, que nada tienen que ver más allá de la coincidencia de la ciudad: Londres.

Los 503 días de arresto domiciliario del ex dictador chileno en la capital británica le apearon de los libros de historia en los que se había instalado y le introdujeron en los de la infamia, a los que pertenece. Se cumplieron leyes y procedimientos para gran incomodidad del Gobierno británico. La Cámara de los Lores dictaminó que el general no gozaba de  inmunidad. Fue un éxito de la justicia universal y sirvió para que arrancase en Chile una verdadera transición (y para que surgiera una gran revista, The Clinic, cabecera que nace del nombre de la clínica londinense donde fue detenido). Su liberación final por razones humanitarias no empaña un proceso ejemplar; solo es un borrón más en la hoja de servicios del decepcionante Tony Blair.

Defender a WikiLeaks, lo que representa, tampoco me obliga a mirar a otro lado por conveniencia ideológica, y comprar la pulcritud democrática del presidente Rafael Correa, un tipo que persigue periodistas en Ecuador, que no cree en la libertad de información y utiliza el derecho de asilo a su conveniencia, como muestra el caso Barankou, del que informa el blog Passport de Foreign Policy.

Assange no está por encima de la ley. Tampoco es un preso de conciencia. Es solo un ilustre asilado en una embajada en el barrio londinense de Knightsbridge (recomiendo esta desternillante crónica del Guardian) que trata de evitar su extradición a Suecia, donde está denunciado por presunto delito sexual.

Si Assange se sabe inocente tendría que haber acudido de inmediato a ese país para resolver el problema. Su narcisista estrategia de defensa y esconderse en una embajada no parecen muestras de inteligencia. No sé qué pinta Baltasar Garzón en este momento procesal ni qué beneficios puede obtener del caso; espero que, al menos, ayude a insuflar un poco de cordura.

Desconozco si las denunciantes en Suecia (hablan de violación) son víctimas sexuales de Assange, putas a sueldo de la CIA o espías dobles sin bragas. Solo sé que en este tipo de denuncias es bueno ser cauto, se trata de temas delicados. Conviene esperar a que se resuelvan en los tribunales y evitar los circos mediáticos y los juicios paralelos. Todo ciudadano es inocente mientras no se pruebe lo contrario.

Suecia es una democracia con un ejemplar Estado del Bienestar. Tiene sus defectos, sin duda, como denuncia Stieg Larsson en su exitosa triología Millenium. Estoy seguro de que el interrogatorio, que es para lo que le reclama, será justo, y que si hubiera juicio posterior, Assange contará con los medios adecuados para su defensa. Una eventual condena por violencia sexual no anularía la validez de WikiLeaks.

Assange sostiene que Washington le quiere, que el peligro es una eventual extradición de Suecia a EEUU. Hace bien en preocuparse dados los precedentes de Guantánamo y el trato denigrante recibido por Manning, verdadera víctima colateral de Wikileaks (que no supo proteger su identidad); el héroe primero y esencial de nuestra defensa del derecho a la información, fueran cuales fueran sus razones para la filtración.

Los defensores de Assange se han olvidado de Manning, el eslabón débil, el menos mediático. El soldado se pudre en una cárcel militar estadounidense que nada tiene que ver con las comodidades de un piso en Knightsbridge.

Hace bien Assange en tratar de garantizarse la no extradición, pero dudo de que el Gobierno de EEUU esté interesado en ella, al menos esta Administración de Barack Obama. ¿De que le sirve sentar a Assange en un juicio? El castigo ejemplar ya se lo lleva Manning; él es el mensaje, la advertencia a posibles filtradores. Assange sería más un problema, un incordio. No es seguro que el jefe de WikiLeaks haya cometido delito de espionaje alguno.

En el caso de los Papeles del Pentágono, el Tribunal Supremo de EEUU dictaminó que The New York Times tenía derecho a publicarlos porque es un medio que los recibió de una fuente (Daniel Ellsberg), no quien los robó. A Ellsberg no se le pudo condenar por una sucesión de errores policiales en la investigación.

La sentencia refuerza el derecho a la información, de que la seguridad nacional no valida la censura previa. La discusión sería si WikiLeaks es un medio (algo que incendiaría la web en la guerra entre lo tradicional y lo digital) o el filtrador. El caso, desde el punto de vista legal, es muy similar al anterior.

En este artículo, Bill Keller, el entonces director del diario The New York Times, explica su trato con Assange durante las semanas previas a la publicación de los papeles del Departamento de Estado. Es un texto bastante revelador del personaje. También ayuda el relato de Alan Rusbridger, director del Guardian, su primer gran aliado y después, como tantos, distanciado de Assange.

(Libro recomendado sobre la evolución: Inside WikiLeaks: My Time with Julian Assange at the World’s Most Dangerous Website de Daniel Domscheit-Berg).

Dos links de apoyo:

New Statesman: Legal myths about the Assange extradition.

-Editorial del Guardian: The Balcony Defence.

No es bueno ver la realidad desde una bandera. Las banderas son ciegas. Nada es blanco o negro; todo es complejo. Defender valores no incluye defender a las personas que los proclaman. Las personas fallan; las ideas, no. Lo dijo el gran Atahualpa Yupanqui: fíjense en mis letras, no en mis actos.

Invito al viaggio (otra vez)

La víspera de un viaje, cuando imaginas decenas de viajes diferentes, imposibles, es la parte mágica, la más rica (y económica). Una vez allí, en el destino elegido, solo puedes vivir uno, el real: el mejor porque es donde habitan las personas y están las hablas, los edificios, los ruidos y los silencios; los olores, los gritos, el calor y la música, como este hermoso poema de Baudelaire cantado por Battiato.

En el mundo de agosto, donde se entremezclan sin rozarse turistas y viajeros, perdidos y encontrados, está una parte esencial de lo que hemos conseguido tras decenas de años, de siglos, de lucha social, sindical y política: el derecho a unas  vacaciones remuneradas. Poco queda del edificio del Estado Bienestar robado en un trilerismo global para beneficio y gloria de los de siempre, de los señoritos de guante blanco. No sé qué majadero lo expresará primero, si el FMI, el BCE, la Comisión o nuestro MariAno del alma, pero ya se escuchan tamtanes contra los 30 días de libranza. Un lujo, un exceso improductivo, al parecer.

No sé si serán las últimas de una etapa o las primeras de un largo exilio, pero las voy a disfrutar como un niño. Iré desgranando el viaje a través de alguna foto, un párrafo, un algo o una nada. Feliz semana.

PD Usain Bolt, impresionante. Sería un gran ministro de Economía conjunto para los PIIGS (Portugal, Ireland, Italy, Greece and Spain). No sé si será bueno en las finanzas, pero no le cogerían los acreedores alemanes ni en broma.

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