Publiqué un textito en la revista griega Hot Doc (al final de las cuatro páginas de un reportaje sobre El País). Como la mayoría no sabe griego (yo, tampoco pese a dar dos años en Bachillerato Superior; así se llamaba), cuelgo el original (con sus erratas). Versión griega del asunto: el pais HOT DOC reportaje
No es una crisis del Periodismo
No es una crisis del Periodismo, de sus valores. Es una crisis de la industria que lo mueve, del negocio. Los dirigentes modificaron las prioridades: beneficios antes que noticias; ganaron dinero, pero perdieron lectores. Para aumentar las ganancias recortaron gastos, despidieron a periodistas veteranos y se dejó de ir a los sitios en los que suceden cosas. El objetivo no es contar lo que sucede, comprender lo que ocurre; el nuevo fin es recortar, ganar, hacerse millonario.
Las noticias propias, las primicias y exclusivas, han quedado desplazadas por noticias iguales, un copiar y pegar colectivo que inunda el papel, las webs, las radios y televisiones. Es la dictadura de la mediocridad, del miedo, del todo a cien.
Se trata de un periodismo prescindible, abarrotado de declaraciones de políticos, empresarios, banqueros y un etcétera de apaniguados. Pocos denuncian, muchos callan. Todo es ruido, una inmensa cortina de humo. Se reemplazan las ideas por los circunloquios. Perdimos el lenguaje directo, veraz, rotundo.
Estamos en el mismo bando de los causantes de la crisis económica: especuladores, ladrones de cuello blanco, corruptos. Lo estamos porque renunciamos a la esencia del oficio: denunciar, desenmascarar, informar, fomentar la ciudadanía crítica. Nos acomodamos junto al poder y olvidamos el lenguaje de la calle. Ellos no nos respetan, nos ven como parte del problema.
La caída de ventas no se debe solo a la crisis global, al desplome de la publicidad, la huida de los lectores o Internet. La crisis de la industria periodística se debe a la incapacidad de responder a las necesidades de los lectores.
Sin un periodismo que trate problemas reales, que denuncie, es imposible cobrar por nuestro trabajo. Estoy convencido de que ese Periodismo no ha muerto; se practica en muchos lugares, sea en Grecia, España o América Latina.
El Periodismo necesita de contextos, paciencia, jerarquía; y necesita periodistas. Siempre habrá lectores deseosos de leer un texto inteligente, un gran reportaje, un análisis, una noticia honesta sin prejuicios. Siempre habrá reporteros que narren lo que pasa. Es así desde Herodoto. Y así seguirá.