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Tengo confeti en el hombro ¿es grave?

Nada es creíble y eso es extremadamente grave. No solo está en juego el futuro político de Mariano Rajoy, y de su Gobierno, está en juego la credibilidad del sistema. No es bueno que calen ideas antidemocráticas -el todos son lo mismo y otras similares-; son la antesala de los populismos, de los Berlusconis y demás calaña caudillista. El sistema debe impulsar su propia regeneración y en ese trabajo son esenciales los ciudadanos; y los medios de comunicación.

¿Periódicos en crisis? ¿Caída de ventas? Quizá sea la hora de trabajarse primeras páginas y llenarlas de datos, como en los últimos días, y ser imprescindibles, de lectura obligada, marcar el paso y no esperar el maná de las declaraciones vacuas con el titular incorporado.

Rubalcaba dio ayer su declaración institucional; no podía dejar pasar la oportunidad de demostrar que está tan o más en las nubes que Rajoy.

¿Qué les pasa a los políticos de este país que tienen tanta alergia a las preguntas de los periodistas? ¿Qué nos pasa a los periodistas de este país que no nos imponemos a esta corbardía ambiental, a este subproducto informativo de las convocatorias sin preguntas?

Para salir de la crisis que amenaza periódicos y revistas es esencial separarse del circo político. Somos sus fiscales, no sus comparsas.

Vuelvo a recomendar la lectura de un texto de Zarzalejos, derecha inteligente a raudales: Rajoy y Rubalcaba (2013): el mismo “error Berenguer” (1930).

Sigue el goteo de información sobre los manejos de Bárcenas -El País parece haber tomado la delantera a El Mundo- y nada pasa: Rajoy vuela a Berlín a ver a Merkel y Mato sigue sentada en su ministerio con los hombros llenos de confeti. El primero tiene espacio para maniobrar, defenderse y tratar de escapar a la tormenta; la segunda, es de juzgado de guardia. Era la primera dimisión de libro. Sin ética no es posible imponer recortes, no hay gobernanza. Ana Mato es un cadáver político. A los cadáveres se les entierra.

Salió González Pons con su caballería de tres al cuarto a dar cornadas al aire. Mal asunto si esto es lo único que tiene el PP.

La única defensa es denunciar a Bárcenas, personarse como acusación y presentar todas las pruebas. Seguimos en lo accesorio: los sobres, cuando lo más grave es el origen del dinero: quién paga y a cambio de qué.

Sin preguntas no hay transparencia

El formato fue decepcionante: poco democrático, un insulto a la inteligencia de una ciudadanía inquieta, cabreada. Sin preguntas independientes no hay democracia, solo un simulacro, una estafa. Sin preguntas no hay transparencia y anunciarla en esas condiciones, un sarcasmo.

Lo ocurrido hoy es la prueba de que España no es Alemania, ni el Reino Unido, ni Francia, ni Finlandia. España es Berlusconi.

No lo va a tener fácil el PP. La táctica de negarlo todo, mostrarse indignado, elevar la voz, acusar a la oposición de abrir la boca, culpar al mensajero, amenazar con querellas, es la táctica que siguen los culpables. Mala elección, sin duda. Si se trata de demostrar la inocencia sería mejor cambiar de manual. Los mejores, la Constitución, las leyes, la decencia.

El PP confía en el paso del tiempo, en una oposición desconcertada y poco combativa (y aún así les parece excesiva), en el cansancio de la gente, en el olvido, en la mansedumbre construida en la seguridad de que nunca pasa nada, como recoge la encuesta de El Periódico. Hasta que pase.

Todos están bajo sospecha; desde el rey hasta el último, incluido el llamado Tribunal de Cuentas, que por su nulidad manifiesta debería ser sustituido por un organismo independiente, ajeno al mamoneo de los partidos políticos. Tiene razón Zarzalejos cuando escribe que la situación creada obliga a todos los políticos, y a la Casa Real, añado, a demostrar su inocencia.

Deben abrirse a la inspección independiente, a fiscales y jueces. ¡Qué vuelva Garzón, el único condenado en este asunto!

El Parlamento debe publicar cada sueldo, cada privilegio, sea en casas, taxis, menús baratos, hoteles, vuelos en Business. La democracia debería ser una casa de cristal.

Las normas, los presupuestos y procedimientos de los concursos y las adjudicaciones deberían ser publicados en Internet en tiempo real para que cualquier ciudadano, y las empresas afectadas, puedan comprobar que todo se ajusta a la ley.

Un fallo del sistema ha permitido Filesas, Roldanitos, terrorismo de Estado, mentiras en el 11-M, amiguitos del alma, gürteles, ITV y Bárcenas. Aparte de la supina indecencia del GAL, este caso que enmierda al PP es el más grave de la democracia.

Un partido ha mantenido -presuntamente, eso sí- una contabilidad secreta de la que se han beneficiado -más presuntamente- numerosos dirigentes. Si esto es delictivo, peor es la procedencia -presunta, no lo olvidemos- del dinero. La sospecha del pago de favores a cambio de concesiones de hospitales públicos, autopistas y demás bicocas demostraría la existencia de un reparto del lucro a espaldas de los ciudadanos que votan, pagan sus impuestos y padecen los recortes.

Seis millones de parados, crisis, recortes, choriceos…

Llega un día, una gota de más, y los pueblos silenciosos y asustados estallan y entonces se monta una buena. Una buena no siempre es la solución, pero a veces es imprescindible mirar debajo de los adoquines para comprobar que aún queda arena de playa.

Quien paga, manda

“Usted quién se cree que es”, me espetó hace años un policía municipal. Le respondí sin perder las maneras: “Soy un contribuyente; uno de los que le pagan el sueldo”. Jugué con ventaja: la infracción era del amigo que conducía; me importaban un bledo los recargos”. Creo que lo empapeló.

Cuando escucho a los políticos de hoy recuerdo aquella frase. Es la esencia del sistema, de sus leyes: el Gobierno del pueblo para el pueblo. Parece que ni ellos ni nosotros sabemos qué es un contribuyente, cuáles son sus/nuestros derechos.

Mis derechos son exigir honestidad a los que manejan la cosa pública; transparencia en cada acto de la administración, sea nacional, autonómica o local; un tribunal de cuentas efectivo y no con presidentes a dedo que almuerzan con quien no deben en medio de un escándalo de presunta financiación ilegal de un partido.

Tengo derecho a políticos que no confundan las cosas de todos -el Constitucional, RTVE, Competencia, etc- con un coto privado para sus desafueros. Tengo derecho a una justicia digna, rápida, eficaz. Tengo derecho a la verdad. Y a no sentir vergüenza de vivir en el mismo país que los corruptos.

Tengo derecho a que las cospedales y los blancos no insulten la inteligencia de los votantes con sus manipulaciones. Tengo derecho a una ciudadanía crítica y activa.

Nuestro problema es que las alternativas están manchadas de mierda. La del Rubalcaba el Mudo y la del periférico señor Mas, que tiene el descaro de convocar una cumbre contra la corrupción cuando su partido y su coaligado apestan a ITV.

Si no hay casi nadie limpio, la responsabilidad es nuestra, de los que votan y de los que no votan. No habrá regeneración democrática hasta que tomemos conciencia de que somos los que pagamos el chiringuito. Y quien paga, manda.

Dejo otro ejemplo de arte gaditano. Nuestro grito de guerra contra los Zapajoy debería ser este: ¡Chirigota, chirigota!”. O mejor aún: ¡Cuatreros, cuatreros! para no faltar al Carnaval.

Foto con Rajoy

Ayer cerré una etapa profesional; quedan unos flecos que espero resolver la próxima semana. Me sentí liberado, preparado para construir. No guardo rencor aunque conservo mi memoria. Es más inteligente dejar paso a miles de imágenes y sentimientos positivos, amables. Ha sido una etapa maravillosa, la mejor.

A la salida del evento finiquitador, en la puerta del despacho que ha dirigido el ERE, me hice una foto con la nueva portada de Mongolia. Se la dedico a don Mariano, impulsor de la ley que nos ha dejado sin trabajo. Salud.

#LospapelesdeBárcenas no tienen dueño

Zapeo por informativos de televisión y escucho noticias sobre los papeles de Bárcenas; esos que afectan a la integridad del PP y del Gobierno. Escribo partido y Gobierno porque desde Moncloa intentan separar, alejarse de la tormenta.

Cospedal, que no está para urgencias en su comunidad, las multiplica en Madrid, en la sede de la rue del Percebe numero 13, donde ejerce de bombera de imposibles. Hoy tenía eco; su voz sonaba falsa, impostada. Lleva tiempo la señora con un problema de credibilidad.

No recuerdo el orden; para eso están las hemerotecas: Gürtel era un invento de la oposición; Bárcenas ya no está en el PP; bueno sí, tiene un despachito, un nada, para sus cosas; le pusimos coche una vez para ir a un tribunal; esa no es la contabilidad del PP…

No sé por cuánto tiempo podrán mantener la estrategia de la avestruz. Un amigo psiquiatra sostiene que es un juego peligroso: los leones te pueden dar por culo antes de comerse lo demás. Sería el colmo para Mariano.

El PP lo fía todo al yo no he sido, al no tenía ni idea. También lo fía al atado y bien atado de sus informativos de la televisión y a que la gente, por lo general, no se entera del Nodo y si se entera no hace nada. Llevamos un yunque de mansedumbre, herencia de la dictadura.

También lo fía al tú más, escupido a una oposición paralizada por su propia mierda, o el recuerdo de ella. ¿Quién va a tirar de la manta? ¿Convergencia, Unió…? No me fío de nadie, pero me fío de algunas personas.

La política debería ejercerse en un Parlamento de cristal; desde sedes de cristal, con cuentas claras, públicas, auditadas desde fuera.

Los corruptos deben ir a la cárcel y no salir de ella hasta que devuelvan lo robado. Si quedarse con 3.000 millones cuesta siete años de prisión, merece la pena robar. Robar el dinero de todos nunca puede merecer la pena.

Los jueces son un pilar esencial en esa regeneración; y los periódicos. Me alegra que El País publique los papeles con nombres y apellidos, una información que ahonde lo publicado por El Mundo. El objetivo es que ningún injusto se siente en un escaño, en un ministerio.

Bárcenas lo niega con una mano mientras sostiene el ventilador con la otra.

El debate de esta semana, el del y tú más, con un presidende del Congreso que no se le entiende una palabra, no sé si por excesos o porque le da pereza el trabajo de vocalizar, fue patético.

Me siento estafado. Supongo que es un sentimiento común en casi seis millones de personas, perdón de parados.

Y encima: Hurtangarín. Lo explicó Íñigo Gurruchaga el domingo en A vivir que son dos días, en la SER: aceptamos los privilegios de la monarquía, y supongo que el de los políticos, a cambio de ejemplaridad y eficacia. Si fallan en eso, si fracasan en la honorabilidad, no tienen futuro.

Este Gobierno no es honorable. Lo dice Mongolia en su portada.

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