Tengo confeti en el hombro ¿es grave?
Monday, 4 de February de 2013 por Ramón
Nada es creíble y eso es extremadamente grave. No solo está en juego el futuro político de Mariano Rajoy, y de su Gobierno, está en juego la credibilidad del sistema. No es bueno que calen ideas antidemocráticas -el todos son lo mismo y otras similares-; son la antesala de los populismos, de los Berlusconis y demás calaña caudillista. El sistema debe impulsar su propia regeneración y en ese trabajo son esenciales los ciudadanos; y los medios de comunicación.
¿Periódicos en crisis? ¿Caída de ventas? Quizá sea la hora de trabajarse primeras páginas y llenarlas de datos, como en los últimos días, y ser imprescindibles, de lectura obligada, marcar el paso y no esperar el maná de las declaraciones vacuas con el titular incorporado.
Rubalcaba dio ayer su declaración institucional; no podía dejar pasar la oportunidad de demostrar que está tan o más en las nubes que Rajoy.
¿Qué les pasa a los políticos de este país que tienen tanta alergia a las preguntas de los periodistas? ¿Qué nos pasa a los periodistas de este país que no nos imponemos a esta corbardía ambiental, a este subproducto informativo de las convocatorias sin preguntas?
Para salir de la crisis que amenaza periódicos y revistas es esencial separarse del circo político. Somos sus fiscales, no sus comparsas.
Vuelvo a recomendar la lectura de un texto de Zarzalejos, derecha inteligente a raudales: Rajoy y Rubalcaba (2013): el mismo “error Berenguer” (1930).
Sigue el goteo de información sobre los manejos de Bárcenas -El País parece haber tomado la delantera a El Mundo- y nada pasa: Rajoy vuela a Berlín a ver a Merkel y Mato sigue sentada en su ministerio con los hombros llenos de confeti. El primero tiene espacio para maniobrar, defenderse y tratar de escapar a la tormenta; la segunda, es de juzgado de guardia. Era la primera dimisión de libro. Sin ética no es posible imponer recortes, no hay gobernanza. Ana Mato es un cadáver político. A los cadáveres se les entierra.
Salió González Pons con su caballería de tres al cuarto a dar cornadas al aire. Mal asunto si esto es lo único que tiene el PP.
La única defensa es denunciar a Bárcenas, personarse como acusación y presentar todas las pruebas. Seguimos en lo accesorio: los sobres, cuando lo más grave es el origen del dinero: quién paga y a cambio de qué.

