Wembley 25 de abril
Wednesday, 24 de April de 2013 por Ramón
Hoy casi 25 de abril no hablaré de fútbol.
Wednesday, 24 de April de 2013 por Ramón
Hoy casi 25 de abril no hablaré de fútbol.
Tuesday, 23 de April de 2013 por Ramón
Hoy es Sant Jordi, el día del libro, el de Cervantes. Miles de personas se lanzarán a las calles de Barcelona, donde estoy, para comprar, tocar, mirar. Los escritores preparan el encuentro con sus lectores, imaginan frases, dedicatorias, éxitos. Es el día del ego para algunos; el de la callada humillación para la mayoría.
No me siento escritor, soy periodista, pero las pocas veces que he firmado no ha venido ni dios, tampoco mis amigos. Las colas ante las casetas son un indicador social: mejor celebrity que novelista, aprendiz o poeta maldito. Hay excepciones, claro: Mario Benedetti formaba colas interminables en Madrid; también José Saramago y José Luis Sampedro, voces mayúsculas que echo de menos. Ya no hablan, pero están, se leen, se escuchan.
El libro está en crisis. Las ventas han bajado un 40% en cinco años; cierran editoriales y librerías, se pierde empleo. Irrumpe el eBook y sus variedades. De mantenerse la tendencia, la moda, las futuras ferias, los Sant Jordi, serán de carátulas, de enchufes para descargar, cabrán en una calle.
No me gusta ese futuro; prefiero oler el libro, poseerlo, establecer complicidades, subrayarlo. Me gusta entrar en una librería como Méndez, en la calle Mayor, y hablar de libros mientras los libros nos escuchan y sonríen. No me imagino un mundo de libros mudos, encerrados en un aparato electrónico que les da la vida y se la quita con un botón: on, off.
Leer despacio conforma una cultura, una manera de reflexionar, de crecer y ser crítico. No sé qué saldrá de una sociedad que no lee, solo navega, cliquea, brinca de un lado a otro. ¿Es un anticipo de ese mundo el presidente plasma? Buen día para comprar 1984 de Orwell. Feliz Sant Jordi. Feliz libro.
Monday, 22 de April de 2013 por Ramón
Me pongo música en los auriculares: una canción especial que habla de barcos y marineros. Un barco sabe a sal y algas; a viajes y sirenas; a libertad y aventura. Me fascina el mar, su amplitud inabarcable, el horizonte que devora sol a sol un atardecer tras otro. Me gustan los marineros, coleccionistas de puertos. Antes, cuando vivía en tierra, dentro de una jaula de oro, lo bebía a pequeños sorbos y lo soñaba sin fronteras. Expulsado de la tribu, vivo en un pequeño velero.
Ahora que navego sin patrón ni mando me llaman de otras tierras, algunas muy lejanas, para que les cuente historias de dragones y tesoros y pueda aprovisionarme para las travesías y las noches. Ahora que vivo en medio del océano mar sé que tengo mucha suerte: puedo elegir.
Saturday, 20 de April de 2013 por Ramón
Escribí sobre Guatemala hace unos días en Jot Down. Desde entonces, un hecho -la anulación del juicio de Ríos Montt- justifica aún más el título de lo publicado. La manipulación es grosera, permanente. Nadie mira, siempre en silencio. En esta entrevista de Democracy Now, Allan Nairn trae luz; explica por qué el actual presidente Otto Pérez Molina está tan interesado en bloquear la justicia, por qué niega el genocidio. Me llegó a través del tuiter de Jon Lee Anderson.
Tengo más para compartir. Un texto de Sergio Ramírez titulado ‘Herodes y los chocolates’ publicado en El Faro.
El 23 de marzo de 1982 el general Efraín Ríos Montt se hallaba predicando con la Biblia en la mano en un templo de la Iglesia del Verbo, cuando una patrulla militar llegó a buscarlo porque acababa de ocurrir un golpe de estado y los cabecillas lo querían como jefe de la junta militar. Eso es lo que propagaban sus cófrades, que fue la providencia misma la que lo buscó para que cumpliera su misión de salvar a Guatemala de la subversión diabólica, y guiara al país hacia los brazos de Cristo.
Otro del escritor guatemalteco Rodrigo Rey Sosa titulado ‘Los argumentos del general Ríos Montt’.
Casi el 90 por ciento de los columnistas de prensa guatemaltecos niegan que en su país se haya cometido genocidio, y creen que el juicio contra el general retirado Efraín Ríos Montt es injusto. Pero según la tesis del Ministerio Público de Guatemala entre 1982 y 1983 –los años en que “el General” fue jefe de Estado– en el denominado Triángulo Ixil “hubo una campaña de exterminio que eliminó al 33.61 por ciento de la etnia maya-ixil: un desplazamiento forzoso de casi 30,000 personas y 1,771 víctimas mortales”, de las cuales el 38 por ciento fueron niños de entre 0 y 12 años. Para la fiscalía, esto constituye el crimen de genocidio.
Un tercero de Carlos Dada, director de El Faro; un nuevo ejemplo de gran periodismo: ‘Guatemala se enjuicia‘. Pese a que corresponde a un momento anterior a la anulación, lo que se escribe tiene vigencia y contexto.
Por último, un sonido: la entrevista de Javier del Pino a Máximo Cajal, único superviviente de la matanza en 1980 en la embajada de España en Guatemala.
Thursday, 18 de April de 2013 por Ramón
Desde que me saltaron del tiovivo no paro; estoy como el baúl de la Piquer: de ciudad en ciudad, de charla en charla, dando y recibiendo ánimos de estudiantes angustiados por su futuro y el de una profesión secuestrada por contables. En realidad es la vida la que ha sido amordazada por las cuentas de la vieja (léase FMI, BCE, Troika, Zapajoy; al gusto).
Mientras nos ajustan los huevos a la corbata, bien ajustados, los listos que reparten baraja se forran: un hospital por aquí, un aeropuerto inútil por allá. Estamos en crisis grave porque sobran silencios y mansedumbres y porque se nos han olvidado los nombres de las cosas que importan. Hablamos un lenguaje frío, burocratizado, que no tiene eco en la calle, que es donde están los lectores, los ciudadanos, nuestra razón de existir. Pocos medios de comunicación se refieren a las preferentes como lo que son: una estafa. Quien estafa es un estafador y si no tiene pena judicial, al menos tiene nombre.
Estamos en crisis porque hemos perdido el gran relato, la capacidad de narrar historias complejas de una manera comprensible. Desterramos el gran reportaje de los periódicos y revistas porque ocupaba espacio, era caro. Pero ese género mayúsculo, el que nos acerca a la Literatura, triunfa en The New Yorker y sostiene la revista francesa XXI.
Despreciamos la lectura; quien no cree en los lectores no vende periódicos. Venezuela es un ejemplo de cómo una historia compleja se simplifica desde la ideología y el prejuicio, desde el insulto de unos don nadie. Si queremos cobrar deberemos merecerlo.
Estamos en crisis porque hemos dejado de ser periodistas, rastreadores de información, fiscales del poder. Decía un compañero argentino que nuestro trabajo es desvelar lo que se desea ocultar y que el resto es propaganda. Nadamos en propaganda. Vomita Cospedal y se retransmite al dictado la nadería sin reflejar siquiera las circunstancias: no hubo preguntas, solo respuestas.
Nos queda la Red, aventuras que nacen y sostienen una bandera común: Alternativas Económicas, InfoLibre con Su Tinta Libre, Frontera D, Diario.es, JotDown… Y nos queda Mongolia, uno de los éxitos editoriales del último año. Y quedamos nosotros, ¡qué coño!, los que no se rinden.