Feed
Posts
Comentarios

Canciones para casi todo

Hay canciones para casi todo: tristezas, alegrías, puntos final, exilios, vacíos. Esta me devuelve a Sarajevo, donde empezó todo lo que soy. Gracias.

¡Qué sueño el de esta noche!

Anoche tuve un sueño. Soñé un desfile en el paseo de la Castellana. No había carros de combate ni soldados ni cabras de la Legión ni aviones ni bandas de música. Era un desfile de la nada, de ausencias, de ciudadanos inexistentes.

Sobre una tribuna larguísima se pavoneaba la clase dirigente del país: políticos, banqueros, empresarios, periodistas del poder, jueces, fiscales, presidentes autonómicos, diputados de todo tipo, alcaldes, concejales, asesores y carguillos. También estaban las escort, que las hay, y los apaniguados, que son legión. Y estaba Rouco con su medalla prendida de la nariz.

A las doce del mediodía, cuando dieron las campanadas de alguna iglesia cercana, se produjo una gran explosión, un ruido ensordecedor. Temí por un atentado terrorista, por un ha sido ETA o Zapatero, o los dos. Imaginé titulares y mochilas de Mondragón. Pero no hubo bomba ni pólvora ni metralla ni heridos ni muertos. No acepto la violencia ni en sueños, que soy muy mío.

Cuando descendió la cortina de humo pardo, que supuse arena africana saltarina de vallas e invasora, me di cuenta de que un olor insoportable a mierda lo impregnaba todo, incluida la bandera de Colón y el dedo de piedra del Almirante. La mierda oculta bajo la larguísima tribuna había explotado por acumulación, supongo, y lanzado al cielo de Velázquez decenas de toneladas de excremento líquido que tras ascender a los cielos bajaron a la tierra por efecto de la gravedad.

Toda la clase dirigente de este país estaba enmierdada hasta el gaznate. Fue un gran espectáculo. Allí andaba Espe llorando su enmierdamiento súbito y Aticus, y la Rue del Percebe en B y Mangalena y Pepín y tantos otros.

En mi sueño vi personas que milagrosamente estaban limpias, inmaculadas. Parecían luminarias en medio de un caos pestilente. Alguien dijo detrás de mi sueño: “Son los honestos, empecemos de nuevo con ellos”. Entonces sonó el despertador. Abrí los ojos sobresaltado y me encontré atrapado en otro sueño paralelo. Miré debajo de la tribuna y comprobé que la mierda seguía allí, sin explotar. La voz del primer sueño me dijo en el segundo: “Llegará el día”. Tranquilizado volví a dormirme dentro de un tercer sueño que es el sueño de millones de personas soñando a la vez un mundo mejor, como en Las ciudades invisibles de Calvino, ese libro magistral que me alimenta despierto y dormido.

Libros, orden y desorden

El diario británico The Guardian propone una pregunta-encuesta: ¿cómo organizas tu biblioteca? Ofrece varias opciones: alfabético por autor, alfabético por título, por género literario, tamaño, color, al azar y otros. En el otros está el reportaje.

Conozco una mujer que los organiza por sentimientos. Cuando compra uno lo deposita en una cesta llamada descansadero hasta saber más de ese libro, conocer sus emociones y palabras para ubicarle en el sitio adecuado. Lolo Rico, gran dama de la televisión y de la lucha por la igualdad, dividió sus libros entre mujeres y hombres. Debe haber decenas de historias curiosas sobre este asunto. Jesús Marchamalo tiene un texto en el que disecciona bibliotecas de grandes escritores. Yourcenar decía que el orden y los títulos decían mucho de la persona.

En mi caso tengo varias divisiones y un cierto caos. Primero los separo por género (poesía, no ficción y ficción). Solo en esta última empleo el orden alfabético por autor aunque no siempre en el orden de un alfabeto que recuerdo con dificultad. Lo importante que los de la A esten en la A; la organización interna de la letra es irrelevante. La no ficción está ordenada por temas; política internacional. África, periodismo, Guerra Civil española… La poesía es un laberinto, un lío; debe ser una metáfora de mi mismo.

En la habitación donde duermo tengo separados los imprescindibles, los que rescataría en un naufragio. Estos me dan muchos disgustos porque tiendo a olvidarme de este capricho y los busco en el salón, donde deberían estar, y al no encontrarlos me desespero. He perdido pocos porque nunca presto un libro. Si quieres uno, te lo regalo. Buen martes de sol.

Luneseando en gris

Hay lunes que nacen hundidos. Los lunes no tienen buena prensa pese a que para la prensa es un buen día de ventas. Cosas del fútbol. El problema de los lunes es su lugar físico en la semana, su maldita ubicación. Cuando se trabajaba a destajo en minas y fábricas, ¡qué tiempos!, todos los días eran lunes, menos el domingo que era lunes con santa misa.

Bob Geldof no puede quejarse demasiado porque lleva siglos viviendo de una canción contra los lunes. El lunes es un mazazo porque hay que madrugar para ir al colegio, la universidad o la oficina. Tenemos un cuerpo con caprichos de rico que se acostumbra pronto a la buena vida, al dolce far niente. Hay lunes al sol y a la sombra, y los hay en la cola del paro o en la cola de la nada. Estos son lunes cansinos, lentos, que duran una eternidad.

Hay países y millones de personas que no saben lo que es un lunes ni un martes porque su vida es un sobrevivir sin más zarandajas intelectuales.

Este lunes, el mío, es un lunes de vacíos, de nadas y nadies. Supongo que todos tenemos derecho a una cierta desesperanza. Lo dicho: feliz lunes de mayo.

Piratas del Caribe en Madrid

Vivo en una ciudad gobernada por dos cargos que no han pasado por las urnas y bajo unas instituciones salpicadas por los casos de corrupción, por ahora impunes. Vivo en una ciudad que otorga medallas a un cardenal guerracivilista que no cree en Dios, y si creyera no se le nota. El mandamás de la Comunidad le considera una luminaria intelectual, un referente. Eso es lo que le debe parecer desde su nivel. Todo depende del punto de vista.

Para agasajar a este cardenal además de otros fastos conmemorativos del 2 de mayo, día que optamos por las cadenas frente a la razón, decenas de grúas limpiaron el centro de coches para que las autoridades pudieran aparcar sus reales cerca del palio. El caso es que me levantaron el coche aparcado en una zona de residentes y con el distintivo pagado y puesto.

Fue un robo, legal eso sí. Sé que estas cosas suceden, que a veces hay mudanzas y rodajes cinematográficos que exigen mover el coche. Estos eventos se anuncian con varios días de adelanto para facilitar al residente el cambio de plaza. Al Ayuntamiento no le deben afectar las normas de la cortesía porque no se anuncia con anticipación, prefiere el abordaje, el no sabe quién soy, el esperanzismo.

El día 1 a las 1200 de mediodía no había cartel alguno que anunciara que no se podía aparcar en la Cuesta de la Vega cerca del adefesio de la Almudena. Lo pusieron después, con alevosía. El Ayuntamiento tiene bula en los contratos, en las contratas y en los carteles. Mucha bula para tan poca urna.

Cuando descubrí el 2 por la mañana que el coche había sido secuestrado, unos policías muy amables intentaron localizarlo. Otro agente me facilitó el teléfono de la Movilidad, es decir de la grúa, que más bien debería llamarse Inmovilidad. Después de bramar mi indignación, les expresé solidaridad: “Bueno, peor es lo vuestro, que encima os atropellan”.

En el lugar de los coches estaban los autobuses que sirvieron para acarrear autoridades o lo que sean. Pago plaza en zona residente y pago autoridades en ejercicio de boato y pavoneo. Un mal negocio.

Rescaté el coche esta madrugada, porque solo a estas horas es posible encontrar plaza en mi barrio. Ahora, con unas horas menos de sueño, y numerosas molestias, pienso en la medalla de Rouco, en la Espe y en el señor Aticus y sé que entre ellos y yo ya hay algo personal.

« Newer Posts - Older Posts »