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“Quien no se vuelve loco no es normal”

Goran Bregovic sigue siendo a los 59 años -los cumple el 22 de este mes- un rebelde. Aunque procede de un territorio convulso en el que abundan las etiquetas nacionalistas (serbios, croatas, bosniacos, kosovares) se considera yugoslavo, una nacionalidad que ya no existe; que sólo permanece en la música y en la memoria. “Si tu país desaparece, descubres que no era algo político ni geográfico, sino emocional. No me siento represente de una nación o un Estado. Sólo represento ese territorio emocional que no tiene nada que ver con la política”, asegura en una entrevista realizada el viernes en Cádiz, en víspera del primero de los tres conciertos que dará en España junto a su Banda de Bodas y Funerales (hoy en Madrid, teatro Price; el 18 en Barcelona, en el Palau de la Música).

En Alkohol, su último disco, hay una referencia a esa locura; una frase extraída de una camiseta muy popular en los Balcanes: “Quien no se vuelve loco no es normal”. Bregovic no rehúye ningún tema, tampoco el de la guerra. “Creo que conozco a casi todos los criminales de guerra. Conozco a Radovan Karadzic, que antes de la guerra era poeta. Algunos de mis profesores de la Facultad de Filosofía están en La Haya. Eran políticos pequeños que creyeron interpretar personajes históricos. Los seres humanos están condicionados. Si les dejas la oportunidad de convertirse en animales se convertirán en animales. La cultura no nos protege”.

Más en “Es posible volver a empezar una vida, pero no una biblioteca” (El País).

Para saber de qué estamos hablando, un vídeo de aquellos conciertos de 2005 en los que miles de personas, serbios, croatas y bosniacos, tuvieron un sueño: al despertar el dinosaurio de Monterroso nunca había estado allí.

La calidad no es extraordinaria porque el comunismo y poscomunismo tiene estos defectos:

Cheney asusta a los niños

Una imagen, la del ex vicepresidente de Estados Unidos, Dick Cheney, el día de la toma de posesión de Barack Obama: bastón de madera sobre las piernas, curvatura exagerada de sus hombros, como si le pesaran, y silla de ruedas. Parecía Augusto Pinochet, otro comediante. Este hombre, que durante ocho años fue el vicepresidente más poderoso de la historia de EEUU y el impulsor ideológico de casi todos los desmanes, ha salido de nuevo del cuarto oscuro para asustar a los niños con el hombre del saco.

Según afirmó ayer en State of the Union, programa dominical de la CNN, la política de Obama contraria a los “interrogatorios duros” (es decir, a las torturas, como la inmersión de la cabeza del sospechoso en agua para generarle la sensación -real- de ahogo) pone en peligro la seguridad de EEUU. “El presidente Obama ha hecho campaña contra esto en todo el país y ahora está tomando decisiones que, en mi opinión, aumentarán el riesgo de otro ataque”. Cheney aprovechó para criticar el cierre previsto del limbo legal de Guantánamo, defender la actuación de la Administración Bush en el terreno económico y e insistir en las bondades de la invasión de Irak. Este hombre, Cheney, fue el que dijo que Sadam Husein probablemente tenía armas nucleares a sabiendas de que era falso. Dijo muchas cosas más y pocas buenas. Resulta preocupante que un político elegido democráticamente no crea en los valores de la democracia ni en sus armas.

Cuando la exitosa Administración Bush-Cheney llegó al poder hace ocho años, las cuentas del Estado tenían superávit (como se puede comprobar en este gráfico con datos de la oficina presupuestaria del Congreso). Ahora, el déficit público supera el billón de dólares (trillón en EEUU), 35.971,75 dólares por habitante. Sólo la guerra de Irak ha tenido un coste directo de 700.000 millones de dólares. Y de vidas: 4.225 soldados. Mientras, aquí, seguimos con el asunto del traje. Debe ser el lenguaje lo que separa la superpotencia de la provincia.

Sobre la moralidad del tinglado: Bonus Money at Troubled A.I.G. Draws Heavy Criticism en The New York Times.

Zimbabue

Robert Mugabe empezó a perder la cabeza el 2 de agosto de 1998, cuando el fracaso de un intento de golpe de Estado pro-tutsi en Kinshasa degeneró en una guerra civil que implicó a nueve países, y que Madeleine Albright calificó de Primera Guerra Mundial africana. Dos bandos: República Democrática de Congo, que puso el territorio y los muertos, junto a sus aliados Angola, Namibia, Zimbabue, Sudán y Chad. Enfrente: Uganda, Ruanda y Burundi. Fue una guerra de saqueo en la que todos, menos las víctimas y los civiles congoleños, sacaron beneficio. Tambien muchas de las empresas que miraban: La fiebre del coltan.

Mugabe envió 11.000 hombres para la protección de minas de cobre, estaño y diamantes industriales. El despliegue costaba un millón de dólares al mes a Zimbabue. A cambio, Mugabe y su grupo obtuvieron concesiones de 200 millones de dólares. Las cuentas cuadraban solo para unos pocos.

La derrota del presidente en el referéndum constitucional de febrero de 2000, que fue la consecuencia de la hartura de la población y de la crisis económica, le empujó al populismo y la autocracia. Ordenó a los llamados veteranos la ocupación de las tierras de los blancos (había 4.000 granjeros; quedan 400 a los que también se quiere expulsar). Aunque Mugabe tenía razón de fondo (Reino Unido, ex potencia colonial, se había comprometido a pagar por su recompra y financiar de este modo una reforma agraria, nunca cumplió) utilizó el asunto con fines políticos. Se jugaba su permanencia en el poder. Las tierras más productivas, sostén económico del país, fueron repartidas entre leales sin experiencia agrícola. El resultado de esa política, unida a las sanciones occidentales, fue el colapso: una esperanza de vida en descenso (36 años), una inflación del 10.000% anual y un paro del 80%, según datos de 2008. Los de 2009 serán peores.

Primer viaje fue en abril de 2000, al inicio de una crisis cuyas dimensiones no eran fáciles de entrever. Zimbabue es junto a Sierra Leona y Uganda uno de mis países africanos favoritos. El líder de los ‘veteranos’ de Zimbabue promete que no habrá más ocupaciones de tierras y un apoyo: Los dirigentes de la región se reúnen para abordar la crisis (21-04-2000). Esperando a los ‘veteranos’ de Mugabe (23-04-2000). Cuando llegué a Harare, mi amigo (y sin embargo duro competidor de El Mundo) Javier Espinosa llevaba ya unos días. Había escrito una historia sobre María Stevens, la mujer del segundo granjero blanco asesinado. Se me ocurrió preparar un reportaje con ella y Margaret Dongo, que entonces era la única oposición a Mugabe en el Parlamento. Por casualidad di con Asunción Lorenzo y el caso de su granja de rosas: Tres madres coraje en el ‘reino’ de Mugabe (24-04-2000). Fue la primera vez que publiqué una foto en El País. Otra de María Stevens, una mujer guapísima, fue portada de Publico (Portugal).

Todos los periodistas se empeñaban en visitar las mismas granjas próximas a Harare, en una zona llamada Virgina por la calidad de su tabaco. Quizá por razones cinematográficas había fijación con Atlanta. Pedro Rosa Mendes y yo optamos por buscar en otra área de caza periodística. Así, sin otra compañía que la de un chófer asustado pero valiente (se negó a dejarnos solos), logramos dormir con unos veteranos y tomar una finca al día siguiente: Los ‘veteranos’ de Zimbabue reconocen que ocupan granjas para amedrentar a la oposición. Y como reportaje de apoyo: Una noche con los invasores de la finca Sheppard Hall. Tercera historia: Pagados con el dinero del Estado (25-04-2000).

Los granjeros de Zimbabue convierten el funeral de Stevens en un acto de rechazo a la violencia. Fue extraño: la inmensa mayoría de los embajadores de la UE no asistió a la ceremonia. Ni quiera el portugués, cuyo país ejercía la presidencia de la UE. Solo el sueco por la nacionalidad de María Stevens y el noruego, por la nacionalidad de la iglesia donde se celebró. El embajador español, pese a que María era hija de padre español, tampoco fue. Se molestó conmigo por la educada mención que hice sobre él en el reportaje apesar de que no mencioné que a esa hora estaba jugando al golf, al parecer su pasatiempo diplomático favorito. (26-04-2000).

Viajé después al norte, hacia las grandes plantaciones de Goruve: “No quiero su pasaporte británico, yo soy africano” (28-04-2000). Los veteranos prometen paz en Zimbabue, pero sin devolver las granjas (29-04-2000). Mugabe invoca poderes especiales para expropiar sin indemnización a los granjeros de Zimbabue. Y un buen lema electoral: “Si no me votas, te mato” (01-05-2000). También un poco de demagogia populista: Mugabe promete entregar a los campesinos negros la mitad de las tierras de los blancos (04-05-2000).

Terminado el viaje, Pedro Rosa Mendes y yo nos escapamos a Namibia para preparar un reportaje sobre el Caprivi: Guerra, contrabando y secuestros en el norte de Namibia y Minas contra turistas en el Caprivi (13-05-2000). Tuvimos que salir aceleradamente cuando unos militares angoleños empezaron a decir que éramos espías de UNITA. Viaje estupendo que además sirvió para conocer las cataratas Victoria mientras nos arreglaban el coche.

Segundo viaje: elecciones legislativas. La oposición se presenta bastante unida en torno al Movimiento para el Cambio Democrático (MDC), que por primera vez desde la independencia de Reino Unido (1980) tiene posibilidades de ganar. Mugabe trata de asegurarse el triunfo electoral con intimidación y presiones (22-06-2000). La oposición de Zimbabue acusa al Gobierno de fraude, aunque confía en ganar las elecciones y un apoyo: El campo y el miedo decidirán el resultado (23-06-2000). Mugabe sostiene que el MDC son los blancos y la colonia: Mugabe acusa a la oposición de Zimbabue de ser una marioneta del Reino Unido (24-06-2000).

Llega el día electoral, dividido en dos jornadas. Decido cubrir la primera en el campo, donde en teoría se juega todo y el riesgo de fraude es mayor, y la segunda en la ciudad: Alta participación en la primera jornada electoral en Zimbabue (25-06-2000). El partido de Mugabe dice que formará Gobierno aunque pierda las elecciones (26-06-2000). Empieza el maquillaje de la realidad: La oposición y el partido de Mugabe, empatados a mitad del recuento oficial (27-06-2000). El partido de Mugabe logra la victoria en Zimbabue, pero tendrá una fuerte oposición (28-06-2000). Una historia, la de Prófugo con escaño, que se la debo a un observador electoral cuya identidad no debo revelar porque sigue en activo. Después de las promesas de respetar los resultados (amañados), vuelve la realidad: El partido de Mugabe amenaza con más ocupaciones de granjas de blancos (29-06-2000). Ahora que me doy cuenta, siempre titulábamos igual: El partido de… Los veteranos tampoco dejan espacio al dialogo. Desde la granja Chifunbi: “Si no hay reparto, tomaremos las armas” (03-07-2000).

Primer no-viaje, elecciones presidenciales: no visados, no periodistas, no observadores. Gane quien gane, pierde el país. Ni Mugabe ni el candidato de la oposición están dispuestos a aceptar una derrota en las elecciones de este fin de semana (10-03-2002). Más sobre la guerra de las plantaciones: El Gobierno de Zimbabue pretende despojar hoy de sus tierras a dos tercios de los granjeros blancos (09-08- 2002).

Segundo no-viaje: El  presidente de Zimbabue amenaza con la cárcel a los granjeros blancos si no abandonan sus tierras (13-08-2002). Pisé el aeropuerto de Harare, donde había llegado para realizar tres reportajes, pero me expulsaron y regresé a Johanesburgo en el mismo avión. Más sobre esos reportajes veraniegos en el post: África, un continente a la deriva.

Tercer no-viaje. Volvieron a negar los visados a periodistas y observadores internacionales. Tuve que escribir desde Madrid ayudado de las agencias, las llamadas y la experiencia acumulada. La revolución nunca llega a Zimbabue. La oposición denuncia que el Gobierno de Mugabe prepara un fraude en las elecciones legislativas del jueves. (29-03-2005). El camaleón que perdió la habilidad de camuflarse (03-04-2005).

Un tema sobre la cumbre del Grupo de los Ocho: África, un continente rico con gente muy pobre (28-06-2002).

Propuestas contra la molicie

Un libro: Para entender mejor las diferencias de culturales y de organización del Estado entre el mundo musulmán y el denominado Occidente, recomiendo El lenguaje político del Islam (Editorial Taurus, 189 páginas) de Bernard Lewis (nuevo link de Lewis: en atención al comentario de Ángela, la propuesta de Guillermo).

Una película: El gran Torino de Clint Eastwood:

En sus hondas y lacerantes radiografías de gente herida y perdida en la tierra de las oportunidades, en su permanente indagación del lado oscuro y de los sueños rotos, ese señor llamado Clint Eastwood, alguien que puede contar las historias más complejas y los sentimientos más intensos con la sencillez, la capacidad de sugerencia, la inquietud, el lirismo bronco y la fuerza expresiva de los clásicos, calcula con extrema lucidez la conveniencia o inconveniencia de plantar su legendaria figura delante de la cámara.

Más en El ogro era romántico de Carlos Boyero

Una canción: la grandiosa versión de With A Little Help From My Friends cantada por Joe Cocker en Londres el 3 de junio de 2002. A la guitarra Brian May (Queen) y a la batería, Phil Collins:

Los zapatos más caros del mundo

No me gustan los periodistas que arrojan zapatos a los políticos durante una rueda de prensa; tampoco los políticos que arrojan a los periodistas silencios nada respetuosos y poco democráticos: gente que sólo sabe leer declaraciones institucionales aunque sean un don Nadie. A Muntazer al Zaidi, informador de la cadena de televisión iraquí Al Baghdadiya, le ha salido caro su par de zapatos made in Turquía: tres años de cárcel por tirárselos al presidente estadounidense, George W. Bush, cuando éste acudió a Bagdad el 14 de diciembre de 2008.

Zaidi explicó a los jueces que él no intentó “matar o humillar a Bush”. Sólo que no pudo controlarse cuando vio al “presidente de los ocupantes” sonreír y se imaginó a “los millones de iraquíes muertos bajo sus órdenes”. El periodista se declaró inocente y dijo que su reacción fue “una respuesta natural a la ocupación”. El tribunal le ha condenado por insultar a un jefe de Estado durante una visita oficial. Tuvo suerte, el fiscal pedía 15 años.

Si tirar dos zapatos, y fallar en el objetivo (algo que han alegado sus abogados como eximente), merece tres años de cárcel, ¿cuántos corresponderían por el asesinato de una persona? Algunos datos para la reflexión: la revista médica británica The Lancet publicó en octubre de 2006 un informe en el que se afirma que las muertes relacionadas con la guerra en Irak eran hasta junio de ese año 654.965, un 2,5% de la población. The Lancet no ha publicado nuevos informes. La web Antiwar las eleva hoy a 1.311.696, un dato que actualiza cada día. También cuenta los soldados americanos: 4.257. The Washington Post los rebaja a 4.225. En cualquier caso, no estamos hablando de un par de zapatos. Hablamos de muertos que deberían estar vivos.

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